sábado, 27 de octubre de 2007

Consumo de suelo en vivienda colectiva y unifamiliar

En el curso Superior de Técnico de Urbanismo de la Escola Galega de Administración Pública que acaba de terminar, uno de los trabajos de los que he sido tutor llevaba por titulo “Los limites de sostenibilidad, la calidad de vida y la cohesión social de la LOUGA en los desarrollos residenciales de la comarca de Santiago de Compostela”. Su autor es Miguel Serrano Gómez. No voy a reproducir la totalidad del trabajo que, desde mi punto de vista. tiene bastante interés, pero me gustaría centrarme en uno de sus aspectos: el consumo de suelo de los desarrollos de vivienda colectiva y unifamiliares. Por supuesto que los números que se muestran a continuación están, en parte, condicionados por las obligaciones impuestas por la propia ley 9/2002 de Ordenación Urbanística y Protección del Medio Rural de Galicia, pero también en buena parte surgen de las propias necesidades de los desarrollos concretos. Miguel recogió datos de 26 planes de desarrollo de uso residencial en los municipios de la comarca de Santiago. Para ello confeccionó unas fichas bastante elaboradas, midió superficies, agrupó datos, etc. y al final fue capaz de producir los cuadros que se exponen a continuación. El primero se refiere a la ocupación de suelo: espacios libres públicos y privados, edificación y viario.


Lo que ya se intuía viene refrendado por los números. Así como las proporciones de viario, edificación y espacios libres es muy similar (las pequeñas diferencias las explica muy bien Miguel en el texto), donde aparecen las diferencias verdaderamente importantes es en la relación público / privado. La progresiva privatización de los espacios libres de las áreas urbanizadas (me resisto a llamarlas ciudades) y su conversión en nichos de relación entre iguales aparece de forma diáfana con los números que se muestran. Los espacios libres públicos en los desarrollos unifamiliares se reducen de forma dramática. Ahora no estamos hablando de las causas, ni tan siquiera de su pertinencia o no. Simplemente es así.

Los otros dos cuadros que he extraído del trabajo se refieren a la ocupación de suelo para usos públicos: espacios libres (solo los de titularidad pública), equipamientos deportivo (de uso publico) resto de los equipamientos públicos y viario. Y estos metros cuadrados se han puesto en relación con cada 100 m2 edificables y con cada vivienda.


Hay que hacer notar que esta distribución aparece en su mayor parte por las determinaciones propias de la legislación urbanística (es decir, no es imputable al equipo que ha redactado los planes) pero desde una perspectiva de eficiencia ambiental esto resulta indiferente. Las diferencias entre las relaciones por cada 100 m2 y por vivienda se explican sencillamente por las mayores dimensiones medias de las unifamiliares. Si ya es complicado de sostener la necesidad de ocupar el doble de suelo para viario cuando analizamos la relación entre m2 por cada 100 m2 edificables, el caso de los m2 necesarios por vivienda en todos los usos es, sencillamente, escandaloso.

Probablemente la construcción de viviendas unifamiliares tenga ventajas tanto para los promotores como para los residentes en ellas, pero al otro lado de la balanza es imprescindible poner los inconvenientes para poder sopesar más equilibradamente su utilidad y sus costes. Con ello no quiero decir que deba proscribirse esta tipología ni tratar a sus moradores como apestados (yo mismo sería uno de estos apestados) sino empezar a introducir en su valoración otros elementos hasta ahora no tenidos en consideración. A la vista de estos números, y de otros análogos que van apareciendo en cuanto alguien se toma la molestia de mirar, resulta imprescindible repensar muchas cosas. Y una de las que más urgen es el sistema de planeamiento.

Bien, para no terminar de forma muy seria y trascendental os recuerdo: esto prueba que, el niño y el anciano, conviene que se acuesten muy temprano.


12 comentarios:

Anónimo dijo...

Me resulta inevitable opinar, y quizá confundirme, sobre este tema tan especial.
Es verdad que después de haber cursado planeamiento en la escuela uno se da cuenta de que las cosas que verdaderamente deciden sobre el desarrollo urbanístico de nuestros pueblos y ciudades, es decir la ley, tiene un terrible problema. Bajo mi punto de vista, de imposibilidad de adecuación; por mucho que existan los planes generales de cada ciudad, o área, la especificidad con que cada región o municipio de España, en general, se manifiesta tradicionalmente, a duras penas se observa , analiza e introduce en el nuevo planeamiento. Y de nuevo hay un factor que diferencia el modo de crecer de antaño y el actual, y ése es el tiempo. La capacidad de diversidad y adecuación que se tenía antes, y que en ocasiones eran acertadas y en otras no tanto; se debía quizá a esa arbitrariedad en la construcción, que a expensas de la normativa, "a fuego lento", preparaba esos maravillosos centros históricos y pueblos de España, que hoy protegemos como valor incalculable; y que respondía "en tiempo real" a las necesidades que iban surgiendo.
¿Entonces se cuestionaban si la proporción de suelo ocupado, libre, público, o de vial era la adecuada? No. La posibilidad de ubicación de la edificación era más "democrática" que ahora, y quizá la carencia de los porcentajes máximos y mínimos de relaciones entre tipos de suelos, que hoy si que atendemos, permitía coexistir, inevitablemente, a la mixtura social económica, de una manera más deseable que la presente.
A esto hay que acompañarlo no sólo de los extremos favorables a la barbarie urbanística: los vacíos legales "que todo permiten interpretar" y los grandes números "que permiten legalizar el desastre" sólo mediante la justifición numérica; sino de la posibilidad física de realización.
Envidio,aunque con ello puedo ser terriblemente criticada, el desarrollo urbanístico de épocas pasadas, momentos históricos de difícil situación económica, o distinta aspiración social; y no por las características de la situación en sí(que resultaría desagradable), sino por la RACIONALIDAD,con que el criterio de desarrollo se aplicaba;muy relacionado con la cobertura de las NECESIDADES PRIMARIAS, no tanto con las necesidades socialmente impuestas o mediatizadas.
Y es verdad que las nuevas situaciones demográficas han exigido una herramienta de planeamiento para controlar la escala del crecimiento urbanístico.
Pero ¿necesariamente este? Igual que existen los observatorios territoriales, deberían existir otros aparatos que funcionaran a pequeñas escalas y permitieran un desarrollo ajustado,algo así como aproximar mucho más un desarrollo de Taylor, esto OPTIMIZARÍA más el suelo y los rescursos.
Igual que deberían existir controles sobre suelo a desarrollar frente a suelo desarrollado no ocupado, se da el caso de que construimos más viviendas en lugares donde hay viviendas vacías. ¿ Para cuando una ley de reciclaje urbano ? Necesaria yo creo.

Un saludo. Adriana

Eduardo Matesanz dijo...

A ver si lo entiendo. Entonces ¿la culpa es de la legislación del suelo y los redactores de los planes son unos angelitos del cielo?

Anónimo dijo...

Eduardo, no creo que toda la culpa sea del equipo de planificación. Como nos decía Fariña en las clases el plan es como un saco de arena al que todo el mundo golpea. El resultado final, compendio de todas las presiones, es el plan. De acuerdo que hay grupos que golpean más fuerte pero no creo que sea precisamente el equipo redactor. Jaime.

Anónimo dijo...

Yo no confío en la moralidad del equipo redactor en absoluto, por ello critico tanto la legislación, porque es el margen de movimiento que se le da al equipo redactor.

Mi crítica sin embargo no es tanto hacia el equipo redactor,al que ilusamente le supongo cierta cantidad de ética y capacidad de crítica, a la hora de escribir mi anterior opinión, y por ello casi ni los cito;sino más bien hacia la trama del sistema de planeamiento que a la vez permite concretar babaridades como impedir necesidades urbanísticas, desde herramientas desfasadas, para mi gusto, fundamentalmente en la cuestión temporal.
Además Eduardo si te fijas, incluyo un tema que si que ataca,¡y de qué manera!al equipo redactor,cuando digo que la no planificación tradicional funcionaba de manera más eficiente y racional para su tiempo, que la presente para el nuestro.
De acuerdo con Jaime,el proceso de Planificación, entendido en su globalidad es algo ciertamente complejo, donde las presiones deforman cualquier concepto urbanístico, social, de partida.
De todas maneras no deberíamos hablar de estos elementos aisladamente.Yo la primera.
Un saludo:Adri

José Fariña dijo...

Pienso que no hay que sacar las cosas de contexto. Sólo traía aquí este trabajo porque, normalmente, cuando comentamos estas cosas lo hacemos sin una base muy firme. Es decir, sin pruebas. Pienso que algunos temas en los que nos jugamos mucho es bueno sacarlos de la charla más o menos aguda e intentar trabajar sobre ellos seriamente. Me gustaría que entre mis compañeros y alumnos existieran muchos como Miguel que, lejos de dar las cosas por supuestas, intentaran ver si, efectivamente, son así como parecen. Mi experiencia es que, a veces, uno se equivoca de forma clamorosa.

Respecto al tema de las culpas... Primero habría que aceptar la mayor. Es decir, que el planeamiento lo ha hecho muy mal y que casi es mejor que nunca hubiera existido. Sobre este tema tengo mis dudas. Las cosas siempre se pueden mejorar pero, honradamente, pienso que el planeamiento y el urbanismo, la forma de hacer ciudades planificadas algo ha tenido que ver con el espectacular aumento de la esperanza de vida y con que la vida de la ciudad, a pesar de los pesares, sea más apetecible que la del campo.

Y respecto a los temas de disciplina. Ahí también tengo una opinión que se separa de la corrientemente aceptada. Pienso que la disciplina urbanística es bastante mayor que en otras áreas vitales como el cumplimiento del código de la circulación o el "delito web" (bajadas de música y programas, páginas de pornografía infantil). Además no es comparable el problema social que produce un borracho en una máquina de asesinar a 180 kilómetros hora en una autopista con elevar (ilegalmente) una planta en un edificio de viviendas.

En fin, que tampoco hay que ser tan derrotistas con el urbanismo. Ni todo es malo, feo, ilegal o ineficiente. Hay cosas buenas, bonitas, legales y eficientes. No podemos estar transmitiéndoles continuamente a los jóvenes mensajes negativos por un exceso de espíritu crítico que, normalmente, nos caracteriza. El urbanismo, la ciudad y el planeamiento están pasando por un momento de ilusión porque se palpa que está empezando algo nuevo. Y todos esperamos que sea algo mejor. Estamos ante un reto. Pero sobre todo estamos ante una oportunidad.

Anónimo dijo...

Estoy de acuerdo,( a veces, sin querer, nos ponemos demasiado radicales; suele depender del tipo de día que tengamos.Ja!)
La verdad es que dentro del cambio, en el cambio o donde sea que nos encontramos, el caso es que hay algo que se "menea",es cierto, y nos inquieta.

Por cierto Fariña ¿en serio piensas, crees, sostienes, afirmas que la vida de la ciudad es más apetecible que la del campo?...
Esto si que ha sido un golpe bajo...Con el mundo de oportunidades de comunicación que hoy en día afortunadamente disfrutamos, te diré que 24 horas de la ciudad son 48 en el campo, y que en ese lugar algo antropizado,se habita infinitamente mejor ( seré franca, con cierta dependencia de servicios obtenidos de la ciudad, necesaria en todo caso) que en los mundos aislados y alterados, que la ciudad de hoy en día plantea.
Y todo ello hablando desde cuestiones "en el aire", ya si nos metemos a hablar de calidad de vida...
Pensaréis que soy ultra-radical, pero no entiendo que ha hecho el ser humano alejándose tanto de su naturaleza misma,...la naturaleza.
Un saludo.Adriana

José Fariña dijo...

Por supuesto que la vida en la ciudad es la queremos (exceptuando algún eremita hoy en día inexistente o en estado de locura). Lo que sucede es que, probablemente no nos hemos entendido sobre qué cosas sean la ciudad y el campo. Para mi la ciudad no es sólo “el centro de la ciudad tradicional” son, básicamente, todos los servicios urbanos estén donde estén. Es decir, la sanidad, la seguridad, el abastecimiento de aguas, la electricidad, el teléfono, Internet, las bibliotecas, los colegios, las universidades, salsa rosa, los museos (últimamente una conocida pinacoteca madrileña está muy cerca de salsa rosa, la otra lo ha estado siempre), el pollo cocido, el mp3, el coche. Es decir, como decía Cortázar (te recuerdo la entrada “La paradoja ecológica o el malvado ecologista”) de lo que me estás hablando en realidad es de vivir en la ciudad en un “entorno frondoso” con esporádicas escapadas a la naturaleza (hasta quince días, algunos que están rematadamente mal pueden llegar a meses prescindiendo de algunos de los adminículos urbanos) sabiendo que vas a volver a disfrutar de “todas tus necesidades urbanas”. Un poco de aventura de vez en cuando no viene mal. Pero no me digas que esto es vivir “en el campo” o “en la naturaleza”. Esto es vivir en una ciudad de lo mas… Claro que luego uno analiza los costes ecológicos de vivir en tal tipo de Paraíso (artificial, claro) que se echa a temblar. No sé si te he contestado adecuadamente y si estarás de acuerdo con la contestación pero, de momento (hasta que alguien me convenza de lo contrario) pienso que esto funciona así.

José Fariña dijo...

Una apostilla para mis compañeros y alumnos latinoamericanos (uno de los cuales me ha escrito un correo pidiéndome que aclare el tema): salsa rosa es (o era) un programa de una cadena española de televisión dedicado a la prensa del corazón y temas similares.

Anónimo dijo...

Sí Fariña, si yo entiendo perfectamente tu postura, es más no es una cuestión de entendimiento, es una cuestión de aceptación o no de la pura realidad.
Creo que tu contestación no va directamente a las preguntas, pero en cualquier caso estamos hablando de las mismas cuetiones. Vamos a ver! me has destrocao ( que es una mezcla léxico-semántica de destrozar y trastocar que se me acaba de ocurrir ,je!)el hilo de argumentación que yo llevaba, y me acabo de dar cuenta de que lo que en realidad quiero decir, es que debemos tender precisamente a lo he dado en llamar "inverso", que es lo contario al hecho de que el "campo" sea la "ciudad", pero desde lo que tú denominas "ciudad".
Es decir, ¿ por qué no planteamos de manera radical una renaturalizacón del medio urbano poco transformado que para ti es ciudad porque posee circunstancias tecnológicas, espaciales (físicas) y temporales, que podría englobar también los espacios intersticiales de los que hablábamos en otro escrito del blog, y nos proponemos como objetivo demarcar de nuevo claramente la diferencia "natural" entre ciudad y campo, a la vez que permitimos la ciudad y sus cambios y la mejoramos, mejorando su negativo ? Es decir, tender la ciudad al campo, pero no exactamente porquel espacio de intervención físico sería el campo, pero el lugar de desarrollo de los hechos urbanos de la ciudad sería igual que el actual,el suelo de los intersticios o lo que decimos que es campo, que me has dejao claro que es ciudad; porque partimos de la base de que esos hechos son maléficos y campan a sus anchas, y contra ellos no podemos, pero si actuamos sobre el "sitio" donde se van a producir, antes de que lleguen...
Podríamos devolver al campo algunas de las características que lo hacían denominarse como tal. Lo que yo misma me pregunto ahora es ¿ y para qué ?. Porque lo mismo estamos en un punto de no retorno y ya no resulta "a cuenta" hacer nada por la tierra que les dejamos a nuestros hijos, y entonces quedan condenados, según mi punto de vista claro;porque otros pensarán que eso es una bendición, a vivir en una ciudad de esas que salen en las películas del futuro, en las que antes se ponía al principio " en el 2010..." y que ahora los productores de cine tendrán que poner " en el 2060..." (por lo menos), y que consisten en unas imágenes de megaciudades brutales donde no sale el sol porque al fin se ha desarrollado y construido la ciudad "en niveles"donde ya no sólo se diferencia el tráfico peatonal del rodado general, sino que empiezan a surgir pasarelas inconstruibles unas sobre otras,a modo de escalextri brutal,sin apoyos ni nada, y donde de vez en cuando hay algún edificio de viviendas a modo de panal de abejas, pero mucho más sofisticado ¡hombre, donde va a parar ! la inteligencia del hombre frente a las nimiedades naturales.

¿Realmente es eso lo que queremos? ¿Es eso a lo que tendemos y lo sabemos pero no hablamos de ello?

Desde luego sería muy triste que al final de la "peli" los actores se dieran cuenta de que era mucho mejor lo que tenían antes, pero ya no pueden hacer nada...y todo porque no supieron manejar la situación en su momento, y el espacio televisivo donde se debieron debatir estos temas...¡Sorpresa!..."se rellenaba con Salsa Rosa"...¡Mecachis!

Quizá tiene un punto excesivo de crítica y exageración, pero me gustaría que más que por ahí, alguien contestara al blog dando su opinión acerca de "las otras cuestiones que propongo". Gracias.

Un saludo.Adriana

Jaime dijo...

Adriana, te veo preocupada por conseguir ciudades más campestres. Eso ya está inventado, el problema es que estas ciudades campestres de momento funcionan consumiendo mucha energía y contaminando un huevo (perdona). Claro, el problema en el que estamos es conseguir que funcionen mejor y ala vez que la gente viva a gusto en ellas.

Anónimo dijo...

Yo creo que el tema va más allá, no trato de buscar ciudades más campestres sino campo más campo, que creo que el matiz es importante, y con ello viene todo un tema de cómo tratar el espacio periurbano...eso si que es un tema. Por otro lado no se a qué ciudades existentes te refieres, te rogaría que me describieses un poco más sus características, y así poder comprender qué entiendes tu por ciudades campestres, quizá pensamos en cosas distintas.
Por otro lado ( tu entrada ha sido corta, pero da mucho juego, está muy bien ), el tema de la contaminación...Dices que las ciudades campestres contaminan mucho, pero ¿cuánto y cómo? ¿más que qué y en relación a?
Yo no quiero una urbanización de camuflaje en un pseudocampo artificial, consuma mucho, poco o nada!Contamine lo que contamine! Se trata de algo más profundo que la apariencia arbórea en un lugar urbanizado, se trata de preservar parte ( ya parte claro ), de la estructura original de la naturaleza en la complejidad de sus relaciones. Y no creo que sea ninguna barbaridad. Es que no se trata de lo que parecen las cosas, sino de lo que son, y para ello hace falta interés global por dicha cuestión.
Claro que hay que cuidar el consumo de energía y la contaminación, evidentemente, pero no creo que lo que yo proponía en mi entrada anterior vaya en contra de estos presupuestos de partida. Se trata más bien de una medida de protección y mejora de lo que es ciudad sólo en sus posibilidades y no tanto en su skyline.Además como medida contra el excesivo consumo de suelo; claro que no estaría mal tener ciudades más verdes, aunque sólo fueran más campestres de apariencia.
Y siguiendo con la contaminación podríamos introducir el tema de "las otras contaminaciones" y el que la gente se sienta a gusto, para empezar esto es muy relativo y depende de las modas y de esas extrañas tendencias de masas, pero recurriendo a las cuestiones más básicas de lo que el ser humano podría considerar, a la hora de "sentirse a gusto", podemos observar qué pasa en la ciudad con la seguridad (delincuencia, la confianza (relaciones humanas), la tranquilidad (ruidos incesantes), la salud (sustancias perjudiciales en agua, aire...), en fin, creo que es suficiente.
Sí, más que estar preocupada, me preocupa el tema, Jajaja! No estoy de acuerdo contigo en una cosa... no estamos en el problema de conseguir ciudades mejores desde el punto de vista que tú y yo queremos, porque no podemos, es imposible, con las otras cuestiones que terminan por decidir=diseñar, la ciudad; nuestro reto queda en objetivos escritos en papel mojado...quizá si intentáramos cambiar la escala de valores generales...

Un saludo.Adri

Anónimo dijo...

No sabía muy bien donde introducir este comentario porque por primera vez no voy a dar mi opinión sobre una entrada nueva en el blog.
He estado informándome sobre el proyecto Gran Scala de Zaragoza, en el "desierto" de los Monegros... Desde google earth usando la herramienta regla se puede medir lo que ocupa la ciudad actual, zona urbana compacta; y compararlo con lo que presumiblemente va a medir el protecto Gran Scala. Es una barbaridad, y además ¡las cifras!. 2000 hectáreas son demasiadas, si no he hecho el cálculo mal, ocupa como la mitad de la extensión de la ciudad de zaragoza en la margen deracha del río, para entendernos, la histórica, la de más extensión. Tremendo, y toda esa extensión sólo para el ocio de 25 millones de visitantes anuales,son cifras verdaderamente espeluznantes, espero; porque si tenemos que ser los mañicos los que levantemos la empresa la cosa va mal. Belloch, actual alcalde de zaragoza ha dicho que si la inversión que llega a la ciudad es de 18 000 millones de euros, pues que todos lo apoyaremos,(a mi no me representa está claro) ¿¡y qué pasa ?! que si es de 17 000 no ¿o cómo va esto?, la expo ha tenido 8000 millones de inversión exterior y 1700 de inversión pública, ¿no es suficiente para la ciudad por ahora? o la cuestión es faraónica.
¿Qué pasa que todo se va a medir siempre en términos económicos? ¿Hasta cuando? ¿porqué? ¿ acaso no se ha demostrado la poca eficacia de este sistema para salvaguardar los intereses sociales y el coste futuro de muchas comunidades humanas? ¿ Por qué seguimos con esto ? No se trata de un proyectito de poca relevancia, es toda una nueva ciudad, ¿y los recursos?, ¿y el consumo?, ¿y la sostenibilidad ? La racionalidad humana nos guía a generar masas edificadas intocables, donde pasar las horas y consumir tras numerosos decorados artificiales ? ¿Por qué? ¿Quién es el ser humano que tiene los argumentos suficientes cómo para impulsar este proyecto definitivamente? ¿qué tenemos que decir a todo esto los ciudadanos y habitantes de Zaragoza? ¿ Legalmente es posible realizar esta actuación?Quiero decir, no creo que ningún plan aprobase en su momento o planificara esa cantidad de suelo para ese uso tan especial. En fin, esto es lo típico que se importa porque sí, porque llama al dinero, porque únicamente se mide en cifras económicas,y porque estamos perdiendo el norte. Desde luego no se lo que supondría esto en una ciudad como es Zaragoza, pero lo que sería un desastre es que no funcionase...por si acaso que lo construyan con "borraja",( que para el que no lo sepa es una hortaliza muy típica de allí ), y a una mala nos lo comemos con patatas...

Adri