sábado, 3 de abril de 2021

Marca Unesco

En los párrafos que siguen trataré de hacerme unas cuantas preguntas sobre la manera en la que algo tan importante para la formación de la identidad social e histórica de un pueblo, como es el Patrimonio Cultural, se ha convertido en un producto comercial más. En concreto, en un producto turístico en el que, lo de menos, es que sirva para consolidar la identidad de un colectivo porque, sencillamente, se ha convertido en el objeto de deseo de muchos turistas. Objeto de deseo creado muchas veces de forma artificial mediante técnicas de marketing muy sofisticadas. El problema es que, casi siempre, este objetivo que podríamos calificar de accesorio puede poner en serio peligro precisamente su función principal que es la de crear identidad. Y a ello ha contribuido (en no poca medida) otra expresión que se ha convertido en una auténtica guía turística en muchos lugares del mundo: la declaración de Patrimonio Mundial. O, como se suele conocer también en España: Patrimonio de la Humanidad.

La Alhambra, Patrimonio Mundial  viajablog

miércoles, 3 de marzo de 2021

A vueltas con el derecho a la ciudad

Después de haber escrito el artículo del mes pasado en el que planteaba el tema de la zonificación me di cuenta de que, en realidad, había obviado una de las críticas más fuertes: la que, en su momento, había venido de Henri Lefebvre. Pero lo dejé estar con la idea de dedicarle más espacio a una cuestión que es casi un mantra, “El derecho a la ciudad”. Todos los que nos dedicamos al urbanismo nos hemos tropezado, en los lugares más insospechados y justificando las cosas más contradictorias, con la susodicha expresión. Así, parece normal encontrarla en manifestaciones callejeras o en estudios académicos muy profundos, incluso existe una Carta Mundial por el Derecho a la Ciudad que empezó su andadura en el Foro Social de la Américas de Quito en julio de 2004 y llegó con algunos cambios hasta Barcelona 2005. Pero el “derecho a la ciudad” aparece incluso en la Nueva Agenda Urbana proponiendo enfoques casi enfrentados ambos documentos, Carta y Agenda, sobre la forma de entender el concepto.

Pintada mayo del 68. Bajo el pavimento, la playa  labrujula

miércoles, 3 de febrero de 2021

Zonificación urbana ¿ángel o demonio?

Aquellos que sigan los artículos que se van publicando en el blog observarán que hay un tema recurrente en muchos de ellos y que, de una u otra forma, aparece con diferentes aspectos: la complejidad. Se necesitan áreas urbanas complejas que permitan, por ejemplo, la ciudad de cercanía o la interacción social. Pero, sobre todo, que hagan posible reducir el transporte de personas en vehículos privados o de mercancías en su interior. Y es necesario, tanto atendiendo a criterios de sostenibilidad como de salud. Incluso desde un punto de vista puramente económico si pensamos que las ciudades se mueven en un mundo competitivo. Pero, como se ha visto también de forma repetitiva, para conseguir la deseada complejidad hay “un malo” de esta historia que es la zonificación. De forma que he pensado que sería interesante dedicarle el artículo de hoy a este instrumento “perverso”.

Plano de zonificación Alcobendas sector S1  loscarriles

domingo, 3 de enero de 2021

El cuarto paisaje

Con este epígrafe de su libro Valoración del paisaje natural es como denominaron Antonio López Lillo y Ángel Ramos, hace ya más de cincuenta años, a aquellos paisajes hacia los que se desplazan los urbanitas “con periodicidad semanal o anual al campo y a la naturaleza primitiva”. Llegaron a este apartado después de haber explicado los tres primeros: la naturaleza en el interior de la ciudad, las áreas agrícolas y la naturaleza inalterada (o “cuasi” inalterada).  Pretendían con ello, indicar la necesidad de los habitantes de las ciudades de tener un contacto, aunque fuese mínimo, con la naturaleza en lugares adecuados para ello. En muchos aspectos se anticiparon a las propuestas de Louv sobre el trastorno por déficit de naturaleza, o de la dosis mínima de naturaleza accesible a toda la población de Shanahan. Incluso, a los planteamientos biofílicos de Wilson de 1984. Me pareció interesante titular este artículo con el nombre del epígrafe que utilizaron López Lillo y Ramos para designar a este tipo de paisajes.

Fragmento de la portada del libro de López Lillo y Ángel Ramos

jueves, 3 de diciembre de 2020

Dudas, dudas, dudas...

Hasta hoy me he resistido a plantear el tema de la actual pandemia (solo en algún comentario y de forma anecdótica) pero ya no me puedo resistir más a la vista del maniqueísmo imperante entre políticos, comentaristas y medios de comunicación. Al parecer solo hay dos formas de enfrentarse a la Covid19: la económica y la sanitaria. En los periódicos, en las cadenas de televisión, entre los políticos de uno y otro signo que se lanzan continuas invectivas, parece como si sólo existieran dos caras de la moneda. A pesar de que este blog tiene un sesgo profundamente académico a veces es necesario plantear cuestiones en forma más o menos intuitiva para luego lanzarse a la investigación y ajustarse al método científico. Al fin y al cabo algunos descubrimientos han sido precedidos de una intuición. De forma que el artículo de hoy (igual que el de julio) va a ser muy poco riguroso y enfocado a señalar los “desenfoques” de algunas miradas. Y, sobre todo mis dudas, que cada vez son más.

Nueva normalidad  imagenakela

martes, 3 de noviembre de 2020

Releyendo "La buena forma de la ciudad"

Debo confesar mi desánimo en estos momentos de Covid19. No por la actual pandemia (aunque también) sino porque me ha hecho pensar que esta situación es probable que se repita muchas veces en el futuro y, lo que es peor, con otros virus más contagiosos y letales que el que nos asola hoy. Y que es probable que todas las bases sobre las que descansan nuestras certidumbres actuales sobre el diseño y organización de ciudades y territorios tengamos que replantearlas con mucha rapidez y casi sin tiempo a meditar ni a discutir. Entonces, como una forma de evadirme de tanto pensamiento negativo y salir de la melancolía propiciada por no estar prácticamente en contacto con la gente más que a través de una pantalla, consideré que el artículo de hoy se lo debía dedicar a algún clásico. Pensé en Alexander, uno de mis maestros favoritos, y en su libro El lenguaje de patrones. Pero luego me pareció demasiado “arquitectónico” y que sería mejor escribir sobre La buena formar de la ciudad de Lynch.

Fragmento de la portada del libro comentado en este artículo

sábado, 3 de octubre de 2020

Territorio rural, vida urbana

“Hace mucho tiempo, en una galaxia lejana, muy lejana…” presenté mi primera ponencia en un Congreso. La ponencia se titulaba: “El territorio rural. Dos escenarios posibles y un apéndice sostenible”. Claro, por entonces yo era joven y me podía permitir hacer alusiones sexuales en el título de una ponencia. Lo más asombroso es que nadie me dijera nada al respecto y, tanto la lectura como la discusión posterior transcurrieron sin la menor alusión al susodicho apéndice. También es posible que nadie se percatara. El caso es que, hace unos días, me sucedió un hecho insólito que dio pie a este recuerdo. Cuando daba mi paseo matinal por los alrededores de la casa en la que vivo ¡me tropecé con un tractor! (que, por cierto, no era amarillo). Tal suceso, que nunca había ocurrido en los más de treinta años que llevo residiendo en este sitio, me despertó también lejanos recuerdos rurales de mi infancia en Galicia.

Aldea de Figueroa en Terra de Montes (Pontevedra)
De los trabajos de mi tesis doctoral ©jfariña

jueves, 3 de septiembre de 2020

Urbanismo táctico: Logroño, por ejemplo

Los dos meses anteriores los he dedicado a tratar de razonar sobre la necesidad de cambiar el modelo urbano actual y enfocar este cambio hacia la llamada ciudad de cercanía. He recibido muchos correos (algunos casi indignados) diciendo que todo esto es muy bonito pero que, la realidad es la que es, y que el coste del cambio es tan grande que hace inviables este tipo de propuestas. Independientemente de que no estoy de acuerdo con la afirmación de que el coste del cambio sea mayor que el intentar que las cosas sigan igual, resulta que se pueden proponer medidas muy baratas, sencillas e incluso reversibles, que encaminen el nuevo urbanismo en la dirección adecuada y que permitan, además, ensayar. Estas pequeñas acciones, posibles y asequibles que se caracterizaban por su gran capacidad de transformación del entorno urbano, suelen acogerse bajo el nombre de “urbanismo táctico”.

 
Urbanismo táctico  wsimag

lunes, 3 de agosto de 2020

El sentido del lugar, global y local

Recuerdo que hace unos años escribí un artículo sobre la necesidad de recuperar el ámbito de lo local frente a la todopoderosa globalización y pienso que, en este caso, el tiempo me está dando la razón. Voy a intentar reproducir aquellos argumentos adaptándolos a la situación actual y explicando las razones por las que ese cambio urgente de modelo al que me refería en el mes anterior debería de ir en esta dirección. Y es que las ciudades han surgido históricamente de formas muy variadas, pero todas ellas ligadas de forma indisoluble al lugar donde se ubicaban. Pero, progresivamente, y sobre todo desde que se inventó el planeamiento institucionalizado se fueron desvinculando del mismo, hasta llegar a la situación actual en la que la mayor parte de las áreas urbanizadas de todo el mundo están fuertemente descontextualizadas. Es decir, se ha perdido el llamado "sentido del lugar", la relación con el sitio.


Es necesario volver al mundo local  thehumanimprint

viernes, 3 de julio de 2020

Es urgente cambiar el modelo

Y lo es porque el sistema ya ha empezado a ajustarse solo. Es ya casi un mantra que repito como un loro en todas mis conferencias y escritos: hay que cambiar el modelo y controlar el cambio porque, de lo contrario, el sistema se va a ajustar por sí mismo. Y el problema es que el sistema no va a mirar si vamos a sufrir poco o mucho, quiénes van a sufrir y cuánto. Lo que es probable es que mucha gente vaya a sufrir mucho. Bueno, pues resulta que el sistema ya ha empezado a ajustarse. Y, por tanto, es ya una cuestión de urgencia el cambiar el rumbo para poder controlar el cambio. Y no se trata de la covid19, ni del cambio climático, ni de las cada vez más crecientes desigualdades. Se trata, sencillamente, de que estamos consumiendo planeta por encima de su biocapacidad y liquidando los ahorros producidos a lo largo de miles de años en forma de reservas energéticas, sumideros de contaminación o biodiversidad.

Es urgente cambiar el modelo  expansión

miércoles, 3 de junio de 2020

El paisaje de las ruinas y el tiempo

Toda persona interesada en el tema del Patrimonio Cultural, antes o después habrá tenido que enfrentarse con la palabra “ruina”. Bien desde el ámbito académico o de investigación. También desde la práctica cotidiana, teniendo que dar respuesta (a veces con carácter perentorio) a la pregunta de qué hacer con “estos restos del pasado”. Pero la “ruina” no son solo “restos del pasado”. Expresiones como “esta casa es una ruina”, o “ruinas modernas” (véase el magnífico libro de Julia Schulz-Dornburg) y otras análogas le conceden una dimensión diferente. Intentando darle sentido al término consulté el diccionario de la RAE que en su quinta acepción dice: “Restos de uno o más edificios arruinados”. Claro que si nos vamos al significado de “arruinar” volvemos al principio: “Causar ruina”. Aunque la segunda acepción de “arruinar” puede ser algo más explícita: “Destruir, ocasionar grave daño”.

 
Lluís Rigalt, Ruinas, 1865  mnac

domingo, 3 de mayo de 2020

City Beautiful Movement

Estos días en los que solo se especula con el covid19 (la mayor parte de las veces sin la reflexión ni el fundamento necesarios) la impresión es de que algo importante está cambiando. Algo, aparentemente, muy importante. En mi encierro “coronavírico” no sé cuántas veces habré escuchado la canción de Dylan “The Times They Are a-Changin'” pensando que, efectivamente, a este hombre le han dado el Nobel con toda justicia. Pero los recuerdos de 1964 unidos al confinamiento de 2020 me han llenado de melancolía. Y el estado de melancolía está muy bien para hacer un poema, pero es un desastre para pensar racionalmente. De forma que, para curarme de tanta melancolía me puse a leer Sin noticias de Gurb ya que, como el mismo Mendoza dice “no hay en él una sola sombra de melancolía”. El resultado “inesperado” ha sido este artículo sobre el City Beautiful Movement.

Ilustración del libro de Mulford Modern Civic Art pág. 219
 Señalar en la imagen para verla más grande  archive

viernes, 3 de abril de 2020

F. Law Olmsted, parques en red

La vida personal de Frederick Law Olmsted es digna de una película. Nació en 1822 en una granja de Nueva York. Fue periodista, botánico y, además, uno de los padres de la arquitectura del paisaje. Investigó sobre la esclavitud en su país, fue el primer secretario de la Cruz Roja norteamericana y activista social. Se casó con la viuda de su hermano adoptando sus hijos, y en los últimos años de su vida, ya demente, residió en un hospital de Belmont que él mismo había ajardinado y donde murió en el año 1903. Esperando que alguien haga la película a la que me refería antes (igual ya se ha hecho), de momento le voy a dedicar este artículo, no a su vida, sino a una parte de su obra, que cuenta con hitos fundamentales en la historia del paisajismo. Y, además, porque muchos le consideramos como uno de los principales precursores del actual concepto de Infraestructura Verde.

Frederick Law Olmsted (1822-1903)  architecture

martes, 3 de marzo de 2020

Paseos urbanos

Hace ya muchos años (en mayo del 2008) publiqué en el blog un artículo titulado “Careri, el andar como práctica estética”, en el que comentaba el libro de este autor titulado Walkscapes. Careri formó parte del grupo Stalker que en los años noventa del pasado siglo proponía buscar la ciudad inconsciente en esos territorios de nadie, difusos, perdidos entre áreas de urbanización dura, para experimentar con ellos. Y el método para hacerlo lo llamaron transurbancia. Se trataba de pasear, de recorrer el territorio levantando mapas no convencionales. En el libro de Careri se hace un recorrido por tres momentos que caracterizan el tema: entre el Dadaísmo y el Surrealismo; de la Internacional Letrista a la Situacionista; y del Minimalismo al Land-Art. Momentos que se describen más detalladamente en aquella entrada del blog (y, por supuesto, en el libro Walkscapes, el andar como práctica estética).

El Paseo del Prado, Madrid  antena3

lunes, 3 de febrero de 2020

Hacerse un selfi en la Puerta del Sol

O manifestarse. O salir/entrar del intercambiador o del metro. O caminar hacia la Plaza Mayor. O acudir a los grandes centros comerciales. O fotografiar la placa con el kilómetro cero. O robarle la cartera a un turista. O tomar las uvas según marcan las campanadas del reloj (si hemos conseguido entrar). O sentarte unos minutos (pocos) al borde de cualquiera de las dos fuentes a consultar la guía o a beber un poco de esa botellita de agua que, afortunadamente, se me ha ocurrido traer en mi recorrido turístico. O comprarle un globo a Mickey Mouse para el niño. O buscar al oso y al madroño (que están un poco retirados) para poder decir a los amigos a la vuelta a casa que, en realidad, es un conjunto escultórico bastante vulgar pero que bien vale una foto. O averiguar qué es eso de la Mariblanca que aparece con el símbolo de la cámara de fotos en Google Maps y está al otro lado de la plaza.

Hacerse un selfi en la Puerta del Sol de Madrid  elperiodico

viernes, 3 de enero de 2020

Reivindicación de la ciudad

Este mes han llegado a mis manos dos libros que me han servido para reflexionar sobre el camino que han emprendido nuestras ciudades y su extraordinaria capacidad para reinventarse. Ahora que (sobre todo entre los arquitectos) se utiliza casi con cualquier motivo la palabra “resiliencia” es asombrosa la capacidad de resiliencia de esos prodigios maravillosos que llamamos ciudades. En un momento en el que parece que en la ciudad se condensan los mayores males que puede producir el ser humano tales como nuevas enfermedades derivadas de la contaminación y el estilo de vida, insolidaridad, soledad, delincuencia, e insostenibilidad radical si miramos al planeta, pienso que es el momento adecuado para reivindicar su utilidad, su capacidad de adaptarse a las circunstancias más adversas e (incluso) su belleza.

Portadas de los dos libros
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