miércoles, 27 de junio de 2012

Infraestructura verde urbana

Acabo de llegar de Vitoria-Gasteiz donde he estado en un Taller Internacional sobre Paisaje. Los participantes, de diferentes países, eran casi todos estudiantes de cursos de postgrado, postgraduados o doctorados en paisaje, arquitectura y urbanismo. Nos encargamos del taller: Emanuel Carter, Director de Arquitectura del Paisaje de la Escuela de Ciencias Ambientales y Forestales de la Universidad del Estado de Nueva York (SUNY-ESF); Anne Whiston, profesora de Planificación y Arquitectura del Paisaje del Departamento de Planificación y Estudios Urbanos del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT); Timothy Beatley Profesor de Comunidades Sostenibles del Departamento de Planificación Urbana y Medioambiental de la Universidad de Virginia (UVA); y yo mismo. No voy a describir el desarrollo del taller ni sus resultados sino que, como resumen de las dos semanas de discusiones, expondré como entiendo ha variado el concepto de zona verde en los últimos años. Me basaré en una ponencia que leí al día siguiente de haber finalizado el taller, en la Jornada Internacional que se celebró en la misma ciudad, sobre el “Papel de los espacios naturales urbanos y periurbanos” titulada: “Los espacios verdes urbanos, ¿equipamiento o infraestructura?”

El anillo exterior y los conectores que conforman el anillo verde interior
 Señalar en la imagen para verla a mayor tamaño

En el taller se trataba de abordar un problema bastante complejo: buscar las potencialidades del llamado “anillo verde interior” de la ciudad de Vitoria-Gasteiz. Esta ciudad de la que ya he hablado en otros lugares del blog y que, ha sido designada Capital Verde Europea 2012 por méritos propios, tiene una larga tradición de “planeamiento verde”. Es conocida mundialmente por su anillo verde periurbano y ahora está intentando ampliarlo a un segundo anillo exterior que incluya las montañas que rodean la llanada con las áreas agrícolas y aldeas, conectándolo mediante una serie de corredores que, atravesando la ciudad, continúen hacia las montañas y configuren una auténtica red de áreas naturales. Esta parte está explicada detalladamente en el artículo de este blog titulado "Infraestructura Verde". Los conectores interiores al cruzarse entre sí configuran un anillo urbano que era el objeto del taller. Al finalizar se plantearon propuestas concretas pero, como siempre, probablemente lo más interesante fue el proceso y las discusiones que tuvieron lugar. Apareció también la necesidad de definir el sentido que le damos actualmente a las llamadas zonas verdes debido a la proliferación de un vocabulario colateral (redes ecológicas, infraestructura verde y otras) sin aclarar.

Imagen del taller en plena actividad

Para intentarlo, voy a partir de nuestra antigua Ley del Suelo y sus Reglamentos. El sistema de espacios libres en el planeamiento español aparecía como una obligación del agente encargado de la urbanización, su carácter era el de dotación, y tenía la misma consideración que los centros culturales y docentes, deportivos, comerciales, sociales o aparcamientos. O sea, lo que en urbanismo entendemos por “equipamiento”. El hecho de que se considerara como sistema es circunstancial, lo importante es qué era eso de una “zona verde”. El módulo mínimo de reserva para este tipo de espacios era del 10% de la superficie total del polígono. Luego estaba la discusión de si era de uso y dominio público, o sólo de uso, etc., pero que es irrelevante para la cuestión que quiero plantear. Lo que me interesa es destacar que las zonas verdes (para entendernos) se consideraban en el mismo rango de “cosas” que un centro cultural, un comercio o un aparcamiento. Esta forma de verlo se reforzaba claramente si atendíamos al detalle. Por ejemplo, para polígonos residenciales, dentro del 10% reservado a espacios libres (y para el caso de conjuntos de hasta 18 viviendas) la superficie de dominio público sería de 15 m2 por vivienda para jardines y 3 m2 para juegos infantiles. En general, esta forma de considerar las áreas verdes en zonas urbanas se ha seguido manteniendo, tanto en la doctrina como en la opinión pública a través de las modificaciones sucesivas de la legislación del planeamiento en casi todas las comunidades autónomas.

Fragmento plan parcial Valdecarros (Vallecas, Madrid), MadridesMadrid

Al hablar de estas cuestiones tropezamos también con problemas de vocabulario. Probablemente sería mejor hablar de espacios no cementados más que de espacios verdes ya que la expresión “espacio verde” suele estar asociada a árboles y césped. Y la de "espacios libres" incluye áreas urbanas como plazas o calles que, no en todos los casos pueden considerarse como zonas verdes, áreas verdes o áreas de naturaleza. De cualquier forma, hecha la aclaración, a partir de ahora voy a hablar de “zonas verdes”, “espacios verdes”, “zonas verdes urbanas” o “áreas verdes” de forma indistinta para referirme a espacios urbanos no cementados que conservan ciertas características de naturalidad aunque no necesariamente tengan césped, árboles o arbustos. En el año 1999 el Servicio de Bosques de EEUU y otras entidades conservacionistas y agencias federales institucionalizaron el término Infraestructura Verde con la idea de crear una red interconectada de áreas naturales (básicamente parques) que se visualizara de forma parecida a como lo hacen otras infraestructuras urbanas como, por ejemplo, la eléctrica o la de comunicaciones.

Espacios no cementados, Muévete por tu espacio

El concepto de infraestructura verde se ha ido ampliando cada vez más hasta el punto que ha llegado a plantearse en su más amplia acepción posible “como todo el sistema natural que soporta la vida posibilitando los procesos ecológicos, sosteniendo la flora y la fauna y manteniendo los recursos”. Es evidente que la naturaleza es el soporte imprescindible para la existencia de áreas urbanizadas. Sin naturaleza no sería posible la ciudad. Sin embargo, la función de infraestructura a la que nos estamos refiriendo se puede entender de forma menos genérica y referirla a aspectos más concretos del funcionamiento de la misma. Y es en las áreas periurbanas donde mejor se aprecia esta forma de entender “lo verde” (con comillas) como infraestructura. Porque en las áreas más puras de naturaleza y más alejadas de la urbanización esta función se diluye en la más general de posibilitar los procesos biológicos y, probablemente, más que como una red deba ser entendida como la matriz en términos de ecología del paisaje o de soporte de vida en términos sistémicos. Parece fuera de duda el hecho de que “lo verde”, entendido como naturaleza, juega un papel esencial para posibilitar la mera existencia de la urbanización. Lo más curioso es que, al principio (y todavía hoy, en parte), el concepto estaba íntimamente ligado a los parques, que desde el punto de vista de la conservación, tienen una cierta vocación de “equipamiento” en el sentido de que se justifican, en parte, por el hecho de su disfrute por los ciudadanos.

Fragmento de borrador del plan de infraestructura verde
 Montgomery, Maryland, Montgomery Planning

Esta forma de plantearlo, como un ambiente natural frente al ambiente construido, ha llevado a algunos autores a oponer la llamada infraestructura verde a la infraestructura gris, constituida por el conjunto de redes artificiales que soportan la urbanización. Parece claro que el concepto de infraestructura verde debe tener algún elemento diferenciador respecto al de naturaleza sin más ya que, en caso contrario, no sería necesario inventar expresiones nuevas. Sucede lo mismo que el concepto de infraestructura gris respecto a la ciudad. Lo mismo que la infraestructura urbana no es la ciudad, la infraestructura verde tampoco es la naturaleza. El elemento diferenciador viene, obviamente, de la primera parte de la expresión: el término infraestructura. Aquellas funciones o elementos de la naturaleza necesarios para el funcionamiento de las áreas urbanizadas probablemente deberían de formar parte de esta infraestructura verde frente a aquellos más antrópicos que constituirían la infraestructura gris.

Infraestructura gris, colector de pluviales en Valencia, cyes

Según el diccionario de la Real Academia una infraestructura “es el conjunto de elementos o servicios que se consideran necesarios para la creación y funcionamiento de una organización cualquiera”. Y pone algunos ejemplos: infraestructura aérea, social o económica. Todos tenemos claro los elementos que constituyen, por ejemplo, la infraestructura eléctrica: elementos de generación, de almacenamiento, de distribución y de consumo. O la de saneamiento: colectores, arquetas, derivaciones o depuradoras. Cabría preguntarse, análogamente, cuales serían los elementos que constituyen la infraestructura verde. Es muy posible que en este caso la discusión fuera mayor pero, probablemente, todos estaríamos de acuerdo en señalar algunos: ríos, humedales, bosques, hábitats de la vida silvestre, lagos, o los corredores que unen algunos de los anteriores.

Verde como infraestructura, laminación de avenidas del río Zadorra
 Vitoria-Gasteiz, España CEA, el anillo verde interior

Si nos centramos en las zonas periurbanas ¿a qué nos estamos refiriendo cuando pensamos en “el verde” (insisto en las comillas) como una infraestructura? Si volvemos a la definición del RAE “conjunto de elementos o servicios que se consideran necesarios para la creación y funcionamiento de una organización cualquiera” se trataría de buscar aquellos elementos o aspectos del verde que sirvieran para el funcionamiento de elementos concretos y específicos de la ciudad. Aunque luego me detendré algo más en algunas de las funciones básicas de las zonas verdes en el caso más urbano, ahora para las zonas periurbanas y a modo de ejemplo, y para saber de qué estamos hablando me gustaría citar algunas: regular el régimen hidrológico mediante el control de escorrentías, erosión del suelo e inundaciones; garantizar la continuidad y disponibilidad de la flora; aprovisionar espacios para la movilidad y otros para la supervivencia de la fauna aumentando la biodiversidad; actuar como sumidero de CO2 y de otros elementos contaminantes; y otros muchos de los que el anillo verde de Vitoria es un ejemplo paradigmático.

Verde como equipamiento, corriendo al borde del río Zadorra
 Vitoria-Gasteiz, España, elcorreo.com

Estas funciones de infraestructura de las áreas periurbanas no deberían hacernos olvidar que las áreas verdes tienen también una clara función de equipamiento. Es decir, la de ofrecer a los ciudadanos unos espacios dedicados al esparcimiento, la socialización, la realización de ejercicio físico o el contacto con la naturaleza. Podríamos decir que en estas áreas fuera de la ciudad pero que no llegan a ser naturaleza en estado puro, la función ecológica, vital en las zonas menos antropizados del territorio, cede lugar (aunque sin dejar de tener una gran importancia) a su función como infraestructura y como equipamiento. De forma que ya podemos ver una cierta gradación que se debería reflejar en el manejo de estas áreas: en las menos antropizadas la vocación ecológica del territorio debería ser la prioridad, y en las más cercanas a la ciudad esta vocación debería ser compartida con la de infraestructura y equipamiento en el sentido explicado anteriormente.

Humedales Ramsar en Salburua, anillo verde
 Vitoria-Gasteiz, España CEA, el anillo verde interior

Sin embargo si nos adentramos en las zonas más urbanas de la ciudad cabría plantearse si, realmente, esta función de infraestructura tiene una importancia suficiente como para considerarla y en qué lugar queda la ecológica, ya que la vocación como equipamiento de las “áreas verdes” (siempre con comillas, es decir con prevención) parece que es la prioritaria, incluso como hemos visto al comienzo, desde el punto de vista legal. O por lo menos así ha sido al principio. Pienso que lo procedente sería analizar algún ejemplo paradigmático que nos ayudara a comprender su sentido. Supongo que uno de los más significativos para todos será el de la salud de los ciudadanos. La cuestión de la salud pública, abandonada progresivamente por el planeamiento urbano desde que en 1848 se aprobó la primera ley higienista de la era moderna, parece que empieza a volver a entenderse como una de las prioridades del urbanismo. Pues bien, se trata de un ejemplo perfecto para visualizar como ha ido variando el concepto de zona verde desde un mero equipamiento a una infraestructura.

Recuperación del estrés, Ulrich, 1991
Señalar la imagen para verla más grande, garysturt

Los beneficios físicos y mentales que una adecuada distribución de zonas verdes en la ciudad trae consigo deberían ser más conocidos por todos aquellos que tienen en sus manos la posibilidad de organizarla y, por supuesto, los colectivos ciudadanos para su exigencia. Reducciones constatadas de más del 20% en farmacopea de las personas mayores o una recuperación de los picos del nivel de estrés mucho más rápida en ambientes verdes frente a otros cementados deberían ser datos conocidos por todos aquellos que organizan o diseñan la ciudad. Esta visión de nuestras áreas verdes urbanas como un equipamiento es la tradicional y la que responden los 18 m2 por vivienda (15 de verde más 3 de juegos infantiles) del planeamiento tradicional en España. Desde este punto de vista la función de recreo, de socialización, de necesidad de contacto con la naturaleza para el equilibrio mental y de realización del necesario ejercicio físico es la que, en teoría, se encuentra en los estándares propuestos. La ley no decía nada de su distribución por la ciudad, ni tan siquiera de su accesibilidad por parte de los ciudadanos, lo que planteó no pocas reivindicaciones vecinales ante “zonas verdes” en taludes de más del 45%, en áreas residuales, o alejadas muchos metros de las viviendas, y que no permitían esta función de equipamiento para la salud física y mental.

Los árboles como almacenes temporales de CO2

Pero resulta que la salud también responde ante la vocación de las zonas verdes como infraestructura. Es suficientemente conocida la función de las hojas de los árboles relacionada con la fijación de determinados tipos de contaminación aérea limpiando el aire. Y por supuesto, la capacidad de los suelos para absorber, retener, filtrar y purificar el agua. O las posibilidades de reducir la contaminación acústica o aumentar el confort de zonas concretas del microclima urbano. Y eso por no hablar de las posibilidades que tienen como sumideros de CO2 y su relación con la salud en ámbitos no locales sino planetarios. Vemos, por tanto, como para un mismo objetivo, la salud, las zonas verdes urbanas pueden ayudar a conseguirlo de forma eficiente, tanto en su función de equipamiento como de infraestructura verde. Este solapamiento de ambas funciones no ayuda precisamente a clarificar sus objetivos ni a dimensionar su superficie, o a establecer las condiciones de su diseño. Por eso resulta imprescindible empezar a considerarlas en su doble aspecto para evitar sobredimensionarlas o distribuirlas de forma inadecuada.

A veces, en ambientes urbanos no es sencillo
 conectar ecológicamente algunas zonas verdes

Y si dejamos de focalizar la cuestión en la salud pública, los ejemplos de funcionamiento eficiente y económico de las zonas verdes son innumerables y deberían hacernos reflexionar sobre la necesidad de empezar a pensar en términos de estándares diferentes según las distintas funciones que deben cumplir como infraestructura. Esta forma de entender las zonas verdes urbanas como infraestructura va algo más allá de las primeras propuestas norteamericanas de infraestructura verde para las cuales era fundamental el funcionamiento en red. A veces, en una ciudad es prácticamente imposible construir una red física que una entre sí todos y cada uno de los elementos que constituyen “el verde urbano” lo que no debería invalidar su carácter de infraestructura. Es decir, su carácter como “conjunto de elementos o servicios que se consideran necesarios para el funcionamiento de aspectos concretos de la ciudad”. Por ejemplo, una gran rotonda separada por vías de tráfico de cualquier posibilidad de unión con el resto de zonas verdes de la ciudad, no por el hecho de estar desconectada deja de estar invalidada para cumplir una función de infraestructura (por ejemplo, sumidero de CO2 o fijación de la contaminación aérea).

Aún así pueden funcionar como equipamiento, por ejemplo
 rebajando los niveles de estrés de los conductores

Por supuesto sería necesario considerar el hecho de si su mera existencia sería más gravosa desde el punto de vista ecológico o económico que, sencillamente, una rotonda pavimentada. Deberíamos de tomar en consideración que, debido al hecho de su aislamiento y la imposibilidad consiguiente de funcionar de forma más cercana a la natural y tener que hacerlo como “imitación de la naturaleza”, su creación y mantenimiento podrían ser muy gravosos. El problema es que en áreas urbanas lo normal es que no sea tan sencillo aislar la función “infraestructura” de la función “equipamiento”. En el ejemplo de la rotonda, el mero hecho de la existencia de un paisaje visual natural (que funciona, básicamente, como un equipamiento) que permitiera rebajar los picos de estrés de los conductores habría que añadirlo al haber en el balance global a tener en cuenta.

Vitoria-Gasteiz, eje piloto de intervención que incluye la recuperación del cauce del Batán
 Señalar la imagen para verla más grande CEA, el anillo verde interior

En cualquier caso estamos empezando a entender que una “zona verde” (con comillas) en una ciudad es algo más que un equipamiento, es decir (por ejemplo) que un parque urbano que es capaz de rebajar de rebajar nuestros picos de estrés en mucho más rápidamente que un área cementada. También que es algo más que una infraestructura, es decir (por ejemplo) un sumidero de CO2 o un filtro de la contaminación. Es también el recuerdo de esa naturaleza a la que, le dimos la espalda para encerrarnos en un hábitat que pronto fue el nuestro. Decía Ortega que “se reconoce el hombre cuando aparece la naturaleza deformada”. Y esto no es ni malo ni bueno, es así. Por tanto se va abriendo paso la idea de que las zonas verdes urbanas presentan tres componentes esenciales a los que deberíamos atender. En primer lugar son verdaderos equipamientos urbanos con sus requisitos propios y específicos que deberían atender al esparcimiento, la socialización, la realización de ejercicio físico o el contacto con la naturaleza de la población. En segundo lugar, de forma similar a la infraestructura gris, se comportan como una auténtica infraestructura (en este caso verde), es decir, como el conjunto de elementos naturales puestos al servicio del funcionamiento de aspectos concretos de la ciudad. Y, por último, la función ecológica, no sólo como memoria que nos recuerde a qué hemos renunciado para recluirnos en un hábitat distinto al natural, sino también, por ejemplo, como aumento de la biodiversidad o para garantizar la continuidad y disponibilidad de la flora y de la fauna.

Vitoria-Gasteiz, eje piloto de intervención, sección
 Señalar la imagen para verla más grande CEA, el anillo verde interior

Quizás después de este largo artículo se pueda entender el titular de una entrevista que me hizo Icíar Ochoa para “El Correo” y que decía textualmente: “Vitoria tiene demasiadas zonas verdes”. Efectivamente Icíar tiene razón y yo dije eso. Lo que habría que aclarar es a qué zonas verdes me refería. En un par de líneas del texto puede entenderse algo cuando digo: “Mire, Vitoria tiene demasiados espacios verdes. Si se sienta media hora en uno de ellos verá pasar en ese tiempo a cinco personas. Su uso es pequeñísimo. Pero eso tiene una ventaja tremenda. Esas áreas son en realidad reservas. En un momento dado, las generaciones futuras pueden cambiar el rumbo de la ciudad, porque hay margen para ello”. Todos los que hayáis conseguido llegar hasta aquí leyendo el artículo entero entenderéis el sentido de estas palabras y como la cantidad de zonas verdes a las que me refiero que son excesivas son las que tienen básicamente la función de equipamiento. Dado que todavía no estamos en condiciones de dimensionarlas como infraestructura, es muy posible incluso que sean pocas para atender al funcionamiento de aspectos esenciales de la ciudad. Y entenderéis también que ambas funciones pueden (y algunos casos deben) de solaparse, pero probablemente no en todos sus puntos.

Analizando el anillo interior de Vitoria-Gasteiz Foto Igor Aizpuru para El Correo

Después de la experiencia con Icíar (la entrevista duró más de media hora) cada vez me reafirmo más en mi idea de que no me importa que el blog esté en el extremo opuesto a un tuit y que la lectura de cada artículo requiera un esfuerzo considerable por parte del lector. Las cuestiones tratadas son muy complejas y no es cierto que se puedan considerar de forma simple. Es posible que existan soluciones simples a problemas complejos. Pero el análisis de una situación compleja siempre será complejo y difícilmente reducible a 140 caracteres o a un titular de un periódico. También comprendo que la Web nos ha acostumbrado saltos en el tiempo y en el espacio con la consiguiente necesidad de impactos continuos. Lo más asombroso de todo es que, con estas condiciones, haya tanta gente que dedique una parte importante de su tiempo a leer cada artículo. No me gusta dar información sobre el número de lectores, o páginas porque este blog no está pensado para ganar ninguna competición de popularidad (más bien lo contrario, va dirigido a un nicho de lectores pequeño, específico y seleccionado), pero hoy voy a hacer una excepción: la duración de la visita que, en el 2007 era de apenas 30 segundos, sobrepasa ahora los cuatro minutos. Esto significa que leéis de verdad los artículos. Gracias a todos.

34 comentarios:

Tulio José Mateo dijo...

Hola José..
Sí, leemos los artículos y aprendemos de ellos.

En este artículo me causa particular curiosidad lo que refieres como diferencia entre ciudad/naturaleza y infrastructura urbana/verde. No había leído sobre esto referido a un caso específico, como es el de Vitoria.

Por otro lado, sigo el blog a través de google reader, con lo que quizás no se registra como visita directa, aunque sí estemos siempre recibiendo tus actualizaciones.

Eduardo dijo...

Esclarecedor artículo. No había leído en ningún sitio una explicación tan convincente del cambio que se ha producido en el concepto de zona verde urbana. A partir de aquí debería iniciarse una discusión sobre los objetivos ecológicos, infraestructurales y de equipamiento de estas piezas de la ciudad. Me ha aclarado muchas cosas. Como Tulio José yo también leo los artículos enteros. Este blog es un remanso de paz intelectual y un vivero de ideas. Pensaba que ambas cosas eran incompatibles pero veo que no.

Antonio Folgado dijo...

Pepe: qué envidia lo de Vitoria... ojalá en Galicia hubiera "algo" parecido. Unha aperta.

h dijo...

Leemos y desde el otro lado, agradecemos profundamente el acceso a estas valiosas reflexiones.
Esperamos que sigan durante mucho tiempo!!

Anónimo dijo...

Por fin alguien explica claramente que es eso de la infraestructura verde de que tanto se habla. Pensaba que era una metáfora urbana más pero ya veo que no. Incluso parece algo útil lo que no deja de ser interesante dados los tiempos que corren. Estoy de acuerdo en que es necesario empezar a trabajar esta orientación del verde que no es precisamente la de la ley valenciana mucho más cercana a la propuesta primitiva de EEUU o a las redes ecológicas europeas. Totalmente de acuerdo con el enfoque del escrito. Juan Eduardo Alonso.

zu dijo...

¡pero José! no sólo leemos tus artículos, sino que los esperamos ansiosamente para seguir aprendiendo. Una clase magistral que pude disfrutar el viernes en Vitoria en vivo y en directo. Muchas gracias

Andrés dijo...

Hola José:

He cronometrado el tiempo dedicado a leer entero el artículo (incluida la relectura de las partes que no entendía bien) y he tardado unos 9 minutos: eso puede querer decir que... a) soy un lector torpe y lento, o b) las visitas que crees que lo leen entero en el fondo ¡lo hacen en diagonal! Jaja.

Bueno, bromas aparte, creo que no hay que preocuparse por si lo que se escribe es demasiado largo; tampoco por si es demasiado corto: hay quien encuentra mucha capacidad de expresión en 140 caracteres, y muy lejos de ser frívolo, ¡doy fe! Lo importante es que la gente vuelva, y por encima de todo ello, que se genere un debate interesante: cosa esta última que tu logras como nadie, ¡ya nos gustaría a los demás!

Sobre el tema que tratas me ha gustado la parte de deslinde terminológico que estableces entre los términos "equipamiento" e "infraestructura": ya sabes que las cuestiones léxicas me importan, y gustan, mucho.

Y una duda: si el "demasiado verde" entraña algo bueno (el potencial de una infraestructura de convertirse en un equipamiento), ¿cómo evitar que en el tiempo que necesita para pasar de lo uno a lo otro no se deteriore y se convierta -la infraestructura y por falta de uso- en un fracaso? Un abrazo, Andrés.

José Fariña dijo...

Andrés: eres Willy El Rápido. Yo tardo (más o menos) entre once y doce minutos en leerlo. ¡Y eso que lo he escrito! Pienso que es imposible saber mediante una media simple (que es la cifra que me indica el contador) sin acompañamiento de más datos como desviaciones típicas, medianas, etc., el tiempo que, en realidad, dedica el lector que realmente lo lee, a leerlo. Máxime cuando muchos llegan al artículo buscando una imagen o Dios sabe qué cosas. Lo único que quería decir es que el perfil del lector ha cambiado bastante desde aquellos inicios del 2007.

Hablando de cosas más serias. Comparto contigo (como sabes) el interés por la lexicología y la precisión en el uso del lenguaje. Entiendo que va unida a la claridad conceptual, imprescindible para facilitar el conocimiento de las cosas. Efectivamente el artículo lo he escrito porque entiendo que el concepto de zona verde tradicional ha cambiado al cambiar las funciones que se le atribuían (ampliándolas). Estas nuevas funciones deberían considerarse, no sólo al diseñar las áreas periurbanas y exteriores, sino también las urbanas. Además, el objetivo de las funciones relacionadas con la infraestructura no es el de convertirse en equipamiento. Cuando digo que el "demasiado verde" es bueno porque puede permitir cambiar el rumbo a las generaciones futuras, no lo digo sólo en el sentido de la posibilidad de tener más equipamientos (que también), sino en el de que determinados servicios y elementos que actualmente funcionan mediante la infraestructura gris puedan, llegado el caso, funcionar mucho más eficientemente mediante una infraestructura verde.

Este tipo de precisiones conceptuales que, para muchos, pueden parecer irrelevantes, creo firmemente que son la base de un mejor funcionamiento del sistema urbano. No puedes planificar, ni diseñar, ni dimensionar, sin tener claros los objetivos a conseguir. Excepto tu padre (y pocos más) la mayoría de los planificadores y diseñadores urbanos sólo han pensado en las zonas verdes como un estándar legal. Como un incordio cuyo único objetivo no era ni tan siquiera servir de equipamiento, sino tan sólo rebajar las posibilidades de exprimir el territorio hasta la extenuación. Como estamos empezando a vislumbrar, las llamadas zonas verdes son muchísimo más interesantes y tienen posibilidades todavía por explorar.

javier_gl dijo...

Hola José,
Es la primera vez que me lanzo a comentar, aunque acostumbro a leer el blog.
Precisamente me llamó la atención esa idea del 'demasiado verde'. Entiendo que te refieres a que su superficie estaría sobredimensionada para un uso exclusivamente como 'parque' pero que sin embargo si tiene una potencialidad como espacio de reserva para dar soporte por ejemplo a medios de transporte (tranvías,bicicletas...),aparcamientos blandos, redes de infraestructura urbana....

José Fariña dijo...

Javier: bienvenido como comentarista del blog. El problema de las zonas verdes como equipamiento es casi nunca (hay excepciones) son inocuas desde el punto de vista del coste ecológico y monetario. También pasa, en parte, en su función de infraestructura pero en este caso suele compensar claramente la sustitución de una infraestructura gris. Es decir, una zona verde urbana o periurbana es un elemento antrópico (más o menos antrópico) y, como tal, su creación y mantenimiento hay que pagarlo. Normalmente representa costes monetarios evidentes pero también otros ecológicos menos evidentes pero cuantificables. Desde mi punto de vista su función de equipamiento es más costosa cuanto más urbana. En estas condiciones un exceso de zonas verdes no necesariamente es bueno si los beneficios no compensan estos costes. Se trata de un mundo apasionante en el que todavía estamos entrando y una buena parte de las afirmaciones son intuiciones más que constataciones. Pero, afortunadamente, se ha abierto la discusión y ya no va a ser posible pararla. En cualquier caso las zonas verdes urbanas y periurbanas ya no podremos verlas como las veíamos hace veinte años. Queda todavía mucho trabajo que hacer pero los nuevos enfoques que se plantean abren mundos que los que nos dedicábamos entonces a la planificación urbana ni sospechábamos.

Antonio Folgado dijo...

Pepe: veo que has cambiado la estructura del blog. A mí casi me gustaba más como estaba antes, se entraba directamente en el artículo con un único click. Ahora hay que dar dos y a los que somos perozosos por naturaleza nos cuesta un mundo pulsar dos veces el ratón. Unha aperta.

José Fariña dijo...

Antonio: lo he hecho para facilitarle la vida a los que no acceden muy regularmente al blog, sino que lo hacen de vez en cuando. De esta forma tienen en la misma página el resumen de casi un año entero de artículos y pueden acceder rápidamente a los que más les interesan. Comprendo que esto (como tantas cosas del blog) lo que hace es reducir el número de visitas pero ya hemos hablado tú y yo que el número de visitas no es un tema que me preocupe. Otra cosa sería su pusiera publicidad, claro. Entonces el número de visitas sería importante. Mi única intención es que los lectores (sean alumnos o no) tengan las máximas facilidades para consultar los temas que les interesen. Unha aperta.

cesar dijo...

Un gusto de leer el articulo, hay que agradecer a Vitoria, que nos da un ideal a seguir, saludos al Prof. Carter desde Chile con quien hemos tenidos la suerte de tener aca. Con respecto al espacio publico "Verde" que se teje como una gran red en la ciudad, es una necesidad por todo lo que tu describes, lo unico por lo menos lo que sucede aca, es que el negocio inmobiliario es mas rentable que dejar parques y plazas y solamente cumplen con la ley que esta por debajo de los estandares internancionales, con suerte 6 mt2 por habitante en una serie de ratazos donde no fue posible construir casas....
esa es la realidad Chilena y me imagino que de un monton de paises en Vias de........

Antonio Folgado dijo...

Pepe: aprovechando que has cambiado cosas en la estructura del blog ¿por qué no pones la letra de los pies de foto más grande? Apenas se ve. Unha aperta.

José Fariña dijo...

Antonio: seguro que usas Chrome como navegador. Chrome hace con el HTML lo que le da la gana. En concreto, los tamaños de letra no los interpreta como el resto de los navegadores. Cuando hago algún cambio en la plantilla del blog suelo chequearlo con Firefox, Internet Explorer, Ópera, Safari y Chrome. En modo estándar (es decir dejándolos con las especificaciones por defecto) todos traducen las instrucciones de igual forma menos Chrome. Una de las cosas que cambia es el tamaño de la letra. Si en Chrome se ve bien, en el resto no. Resultado: la dejo para que se vea bien en el resto, incluido Firefox que es el que uso. No conozco mucho Chrome porque me resulta antipático, pero seguro que "cacharreando" en las opciones puedes conseguir cambiar la relación entre tamaños de letra. Unha aperta.

Eduardo dijo...

José, me parece muy adecuada la contestación que le has dado a Javier. Pienso que, incluso, esa contestación deberías incluirla en el cuerpo del artículo porque lo más seguro es que mucha gente se la pierda. Y te puedo asegurar que, a mí, me ha aclarado muchas cosas que no terminaba de tener claras. Esa relación de los costes ecológicos y económicos de las zonas verdes y su mayor o menor repercusión si se trata de la función de infraestructura o equipamiento es muy importante y deberías destacarla. Un saludo.

José Fariña dijo...

Eduardo: estoy de acuerdo pero pienso que merecería la pena ampliar el tema hasta escribir un artículo entero al respecto. Pienso lo mismo que tú que la cuestión de los costes (sean ecológicos, sociales o económicos, estén internalizados o no) tiene la suficiente importancia como para dedicarle algo más que un párrafo. Gracias porque ya veo que leéis también los comentarios, estoy impresionado.

sero dijo...

gracias a ti... por abrir tu aula y ensanchar y dignificar la universidad

Enrique Cortes Navarrete dijo...

Estimado José, muy interesante y constructivo el tema de los espacios verdes, lo que he leído en tu articulo es una visión completamente diferente a lo que se entiende a estos componentes dentro y fuera de una ciudad, sin embargo habría que tener cuidado con la aplicación de estos términos, a veces complejos, a otras realidades geográficas y socialmente diferentes, en el caso de Lima, donde no llueve y es la segunda ciudad en el mundo después del Cairo donde estamos en un desierto, “lo verde” que esta “de moda” por ser “ecológico y sostenible” tanto en la construcción de los edificios inteligentes como en el tema urbano, sale bastante caro, y sobre todo en una metrópoli que creció durante décadas destruyendo el poco espacio agrícola que tenia y en donde tienes una atomización de mini parques barriales con grandes espacios de grass que no son utilizados satisfactoriamente y grandes urbanizaciones tipo jardín donde tanto los ayuntamientos como los vecinos gastan una buena cantidad de dinero y tiempo en cuidar los jardines públicos y eso amen de los graves problemas de inseguridad que existen en los mismos, por lo tanto “lo verde no sería tan sostenible como parece”, y eso que hay muchos profesionales que se quejan que en lima no hay “mucho verde”, el tema de los parques secos seria una opción muy interesante para estas latitudes, aunque sé que en España hay también buenos ejemplos de estos tipos de espacios que no consume mucha agua. Por otro lado los artículos del blog son muy profundos y con una visión actualizada de los temas, tienes razón en decir que son un poco complejos los temas y que toman mucho tiempo su lectura, pero el tema urbano de por si es bastante complejo, te soy franco por tiempo no leo con mucha frecuencia tus escritos pero la pocas veces que en los he leído siempre aprendo un poco mas y me actualizo. Resulta que yo también tengo un blog donde cada mes escribo un artículo sobre temas urbanos aunque siempre más relacionado al caso peruano, se llama "Composición Urbana": composicionurbana.blogspot.com, para que lo difundas, acepto también comentarios y opiniones diversas, un fuerte abrazo.

José Fariña dijo...

Enrique: si lees detenidamente el artículo (comprendo que es tan largo y tan complejo que incluso yo, que lo he escrito, tengo problemas para leerlo detenidamente) verás que en uno de los párrafos digo lo siguiente:

"De cualquier forma, hecha la aclaración, a partir de ahora voy a hablar de “zonas verdes”, “espacios verdes”, “zonas verdes urbanas” o “áreas verdes” de forma indistinta para referirme a espacios urbanos no cementados que conservan ciertas características de naturalidad aunque no necesariamente tengan césped, árboles o arbustos".

Espero que con esto se pueda entender mejor que, para mí, lo "verde" no necesariamente es "clorofílico". Es suficiente que sea un espacio no cementado que conserve ciertas características de naturalidad. Por ejemplo, un arenal. Tienes toda la razón al decir que los costes económicos y ecológicos de mantener una zona "clorofílicamente verde" en una ciudad, a veces, son desproporcionados respecto a la utilidad que representan. Y no sólo en un clima como el de Lima. Incluso en otros más "bondadosos" hay que enfrentar los costes a los beneficios. Gracias por un comentario tan oportuno que me ha permitido destacar algo a lo que, sin duda, debería haber dado más importancia en el texto del artículo.

Esma Meghezzi dijo...

As one of the participants in this international workshop, I would like to thank you Mr. Jose Farina , Mr. Emanuel Carter, Mr.Luis Andrés Orive, and Mis. Dios Lema, Rebeca for your time, help, support and knowledge you offered tous. If I was just reading about the workshop I wouldn’t understand it as I am doing right now. We as participants we spend two weeks in Vitoria –Gasteiz, not just working, but experiencing the city and getting to know people and their cultures. From different countries, backgrounds, and cultures we all had different point of views, comments, and Ideas that we wanted to bring to the city. It was a great experience for all of us. Thank you Mr Jose Farina for the article, I was in the conference and I had chance to listen to your ideas and comments for us during the Workshop (even if I don’t understand Spanish) but with translation. And I enjoyed more reading this article. So I think to understand this article we all need the visit to Vitoria-Gasteiz. Thank you, “ Esma Meghezzi”.

José Fariña dijo...

Esma: Thanks for your work in the workshop and for the comment. Now in spanish: tienes que esforzarte por aprender vasco y español y volver otro año a Vitoria. Besos.

Alberto M dijo...

He terminado los exámenes, he leído en internet toda la prensa de la mañana y los artículos del blog que me faltaban por leer. No puedo salir de vacaciones porque si me voy no puedo pagar la matrícula. Ayudo un poco a mi madre a hacer la casa y esta tarde he quedado con los amigos para dar una vuelta. Otros años había encontrado algo de trabajo al terminar el curso (de camarero el año pasado y en una boutique el anterior). No me apetece leer libros, ni siquiera arreglar las macetas de la terraza. En realidad no me apetece nada. Sólo me siento mejor cuando voy al parque, me siento en un banco y me quedo mirando las hojas, las ramas, los arbustos. Benditos parques. Fariña, ¿cómo le llamarías a esta función de las zonas verdes?

Andrés dijo...

Hombre, Fariña, le pides a Esma que aprenda "vasco y español", y yo creo que, sinceramente y para su siguiente estancia en Vitoria, bastaría con una de las dos, jajaja. Otro abrazo y ¡buen verano! Andrés

Susana García Bujalance dijo...

Hay una cuestión fundamental en lo que explicas sobre el tiempo. Sigo con apasionamiento la evolución de las redes sociales, pero compruebo que el peligro de los estímulos constantes, fomentado por los formatos tipo twitter y titulares de blogs, pueden terminar generando eslóganes que pueden acabar en consignas. Las consignas son la base de la Propaganda. Y ya sabemos donde nos lleva la Propaganda....
Lo siento mucho, pero la complejidad no admite simplificaciones. Las simplificaciones siempre serán perversas y dirigidas.
Veo imprescindible reivindicar la lectura reflexiva para mantener una actitud crítica (que es lo contrario a mi entender, de una posición "criticona" más propia de quienes se dejan llevar por las consignas).
Magnífico enunciado el que propones sobre esta cuestión. Magnífico!

Luičenko dijo...

Pepe,
Llevo semanas, desde que publicaste el archivo, intentando comentar mientras las responsabilidades familiares y de otro tipo me lo impiden. Es que no puedo dejar de pensar que no estoy de acuerdo contigo cuando sostienes que el hecho de que se reconozca al hombre cuando aparece la naturaleza deformada (Ortega) no es ni malo ni bueno, es así. Es que lo que haces es quitar un valor fundamental a esa capacidad humana: EL VALOR ETICO, que es imperativo que mantenga. Creo que justamente vivimos en una época en que la deformación de la naturaleza es muchísimas veces mala, y solo algunas pocas buena. Este lavado de la dimensión ética de los actos humanos nos tienen al borde del colapso. Creo que reinsertar la capacidad humana deformadora de la naturaleza en su valoracion ética conlleva dos dimensiones (para saber si es bueno o malo): primero, DONDE, pues no es lo mismo transformar el desierto de Jordania en un jardín, que transformar la Patagonia (mi exhogar) en un basurero o en el mejor de los casos en un parque de diversiones (ecoturismo)…. Y luego la intensidad y naturaleza de esas deformaciones, valga el ejemplo anterior.
Un abrazo
Luis

José Fariña dijo...

Alberto M: probablemente lo llamaría terapia anti-crisis. Ánimo, ya tengo la edad suficiente como para saber que a las épocas malas les suceden otras buenas (o, por lo menos, no tan malas). Ya verás como salimos de esta. Un abrazo.

Andrés: por lo que he vivido le basta con el inglés jajaja.

José Fariña dijo...

Susana: Es verdad que esta nueva forma de comunicarse trae consigo otra forma de pensar (en algún otro artículo he recomendado el libro de Nicholas Carr "The Shallows" que se refiere al pensamiento superficial, aunque hay muchos otros menos divulgativos, pero más aburridos). El problema que le veo es que todavía no nos hemos adaptado y tendemos a pensar que esta nueva forma de comunicación social tiende a ser exclusiva. Con el tiempo imagino que llegará a ser una aportación. Es decir, que se sumará a las demás enriqueciendo las posibilidades que tenemos que interacción. La dificultad, de momento, es que una parte de la juventud entiende que ES LA FORMA de comunicarse, o por lo menos la mejor. Supongo que habrá que darle tiempo a la cosas y que en el futuro formará parte del sistema de comunicación y relación social como una parte del mismo.

Luis: Las palabras de Ortega no son mías, son citas textuales. Pero las suscribo. A pesar de lo larguísimo que ha quedado el artículo tampoco he podido explicarlo todo. Y Ortega es difícil de resumir en una frase. Te recomiendo que leas "Meditación de la técnica" y su postura respecto al hombre (de aquella esto no era lenguaje machista ja ja) en relación con la naturaleza que está diseminada en diferentes partes de su obra. En definitiva, sin naturaleza (esa que según Erik Swyngedouw no existe) no sería posible el hombre, no sólo desde el punto de vista biológico por supuesto, sino también esencial, porque no existiría la relación fondo figura que permitiera su individualización. La Humanidad necesita deformar la naturaleza para significarse pero si se pasa hasta el punto de hacerla desaparecer, se queda sin elemento de confrontación y, por tanto, sin su esencia. Cuando toda la naturaleza sea antrópica esta situación de confrontación desaparecerá y, probablemente también la Humanidad, tanto desde el punto de vista biológico como esencial. Ya hemos discutido esto otras veces y sabes la dificultad de establecer un diálogo de este tipo en un comentario de un artículo. No sé cuantas tonterías habré dicho en las líneas anteriores pero seguro que todas y cada una de las frases son matizables. Me he decidido a contestarte como sistema para despertar el interés de los lectores proponiendo enfoques diferentes a los que normalmente leemos o escuchamos por ahí. A ver si un día os acercáis por Madrid y podemos dedicar unas cuantas horas a charlar. De cualquier manera, te agradezco la provocación. Sin ella es todo muy aburrido. Un abrazo.

Anónimo dijo...

Excelente artículo con aportaciones novedosas e interesante para alumnos, personas y especialistas en urbanismo y ecologistas. Marcola

José Fariña dijo...

Marcola: gracias por tus alabanzas. Espero que también les pueda servir a tus alumnos. Besos.

Valentín Rodríguez dijo...

Hola: muchas gracias por el artículo, como siempre me dejas anonadado con tu capacidad tanto de síntesis como propositiva. Las reflexiones en mí último trabajo de urbanismo 2008 respecto al tema del artículo, son coincidentes, aunque nunca fuí capaz de expresarlo de forma tan clara distinguiendo equipamiento de infraestructura. Mi enhorabuena, y tambien por el aspecto divulgativo del conocimiento expuesto en éste y todos tus artículos.

Anónimo dijo...

Hola José, gracias por escribir de esta manera tan didáctica a cerca de temas tan complejos. Esta mañana he dedicado 30min a leer un par de artículos y llevo horas pensando en lo que escribes... En mi opinión la grandeza de la "red informática mundial" es poder acceder al conocimiento de una forma global, en la que los contenidos de todo tipo están a tu disposición. Es una decisión individual acceder a unos u otros.
Ya estás en mis favoritos, así que, seguiré con gran interés tus artículos. Gracias. RafAeL.

Bruno Sauer dijo...

Hola José,
Gracias por el artículo. Desde hace meses estamos trabajando en la formulación de propuestas de investigación, siempre vinculados con las zonas verdes en el contexto urbano, y conceptos como “infraestructura verde” o “biodiversidad urbana” siempre vuelven y generan un momento de “definición de terminología”. Leyendo tu artículo, me siento bien, sabiendo que estamos trabajando con conceptos que veo reflejado en tu artículo. La diferencia es que tu lo expresas con una naturalidad y claridad, y que nosotros (siendo menos experimentados) buscamos palabras y descripciones más complejos para decir lo mismo. Espero llegar algún día a tener la misma fluidez y precisión para transmitir ideas.
Un saludo y hasta pronto
Bruno Sauer

ClaraGM dijo...

Fantástico artículo.
Hace ya un tiempo que leí (y guardé) un artículo, escrito por Enric Batlle, titulado "El sistema de espacios libres urbanos". Dicho artículo está publicado en el libro que recoge los contenidos del curso "El paisaje y la gestión del territorio: incorporación de criterios paisajísticos en la ordenación del territorio y el urbanismo", celebrado en 2003 por la Diputación de Barcelona. Hay otros muchos artículos de gran interés entorno al tema del paisaje; pero concretamente este viene al hilo de la "Infraestructura verde urbana".
Joan Nogué no utiliza ese concepto, pero la idea sobre la que reflexiona es la misma: La idea de SISTEMA. En este artículo, Batlle explica la idea de consolidar el ..."nuevo sistema de espacios libres a través de múltiples conexiones o uniones verdes entre los diferentes ámbitos de la ciudad y entre los diferentes espacios libres existentes.Las uniones verdes son una nueva versión de las vías parque de los viejos system park de Olmsted"(...)
Recomiendo su lectura, por ser igualmente ilustrativa de la manera de entender la ciudad como un sistema complejo, donde las conectividades bien pensadas garantizan el uso y disfrute del espacio público, y revitaliza los valores de la propia ciudad, pensada para los ciudadanos.

Gracias de nuevo.