martes, 10 de febrero de 2009

Jane Jacobs, destellos de sostenibilidad

Hace menos de tres años, en abril del 2006, moría en un hospital de Toronto (Canadá) a los 89 años de edad, Jane Jacobs una de las figuras más notables del urbanismo de la segunda mitad del siglo XX. Con este motivo el Boletín de Ciudades para un Futuro más Sostenible publicó en septiembre de 2006 un pequeño homenaje a su figura “Jane Jacobs en la red”, donde se pueden encontrar los principales enlaces para conocerla más a fondo, y que me libera de colocarlos a lo largo del artículo como en ocasiones anteriores. De Jacobs existen cientos de estudios, de análisis, de tesis. Sin embargo, cada vez que uno lee sus obras (y no solamente Muerte y vida de las grandes ciudades, su texto de referencia) encuentra cosas nuevas y ya sólo por esto merecería la pena dedicarle un artículo. Además entiendo que resulta imprescindible hacer notar su existencia a los jóvenes del siglo XXI que, probablemente, pensarán que una autora cuyo libro fundamental es del año 1961 tiene pocas cosas que decir acerca de los nuevos tiempos. Si es así, se equivocan completamente.

Jane Jacobs, de Urbanfoto

En mi pequeña biblioteca de “libros siempre a mano” uno de los pocos que tengo siempre localizado (estante central en medio de la fila) es Muerte y vida de las grandes ciudades. La mayoría, desde Lo rural y lo urbano de Lefebvre hasta La Arquitectura de la ciudad de Aldo Rossi o La proyectación de la ciudad moderna de Benévolo (por ejemplo, son los primeros que se me han venido a la cabeza) los tengo que buscar específicamente porque van pasando los meses, y a veces los años, sin que tan siquiera los recuerde. Es decir, son libros de su tiempo que, poco a poco, quedan sepultados (en algunos casos injustamente) por la urgencia de lo cotidiano y los nuevos problemas de este siglo pero que, por nostalgia o por lo que sea, no soy capaz de eliminar de “los libros siempre a mano”. Pero al libro de Jacobs no le ocurre lo mismo. Los planteamientos ecologistas, los de seguridad ciudadana, los métodos de planificación, el espacio público (parte importante de Bauman está en Jacobs), la reivindicación de la urbanidad frente a la ingeniería urbana y tantos otros temas claves en este siglo están aquí, siempre dispuestos para una cita, una idea o un consejo.

Portada del libro en castellano e inglés

Por supuesto que la palabra sostenibilidad no aparece en el libro de Jacobs, ni tan siquiera los presupuestos teóricos o ideológicos que tratan de enfrentar este reto del siglo actual. Sin embargo, si tratamos de resumir sus propuestas para la ciudad veremos la extraordinaria coincidencia con los criterios que deben seguir las ciudades sostenibles (o menos insostenibles): mezcla de usos, variación en las tipologías edificatorias, densidades que permitan mantener una vida urbana digna de ese nombre o calles frecuentadas. Casi, punto por punto, podría tratarse de un manual sobre sostenibilidad urbana.

Jane Jacobs en 1963, de 91st Meridian

También en sus escritos hay controversia y elementos polémicos, probablemente responsables en mayor medida que los anteriores de su notoriedad. La lucha fundamental fue contra Robert Moses, también conocido como “el zar”, que representaba la prepotencia del urbanismo de renovación centrado en el saneamiento urbano mediante la ingeniería y la cirugía (cortar trozos de ciudad y sustituirlos por otros más “modernos”). Su lucha no fue sólo teórica, se centró en la Lower Manhattan Expressway autopista llena de carriles y de nudos para cuya construcción Moses pretendía eliminar Greenwich Village el barrio de New York donde vivía Jacobs. Afortunadamente nuestra autora le ganó la partida y el barrio es todavía hoy uno de los más vitales de la ciudad. Pero también tuvo otros enfrentamientos. Por ejemplo, con Lewis Mumford que contestó a las propuestas de Jacobs con una crítica titulada “Los remedios de mama Jacobs para el cáncer urbano”. O con Saskia Sassen acerca de si fue primero el comercio y luego el asentamiento (Sassen), o primero el asentamiento y luego el comercio (Jacobs).

Lower Manhattan Expressway, de Skyscraperpage

Es necesario advertir (lo hace la propia Jacobs en la introducción al libro) que sus análisis y propuestas se refieren a los barrios centrales de las grandes ciudades. No a los suburbios, ni a las ciudades medias o pequeñas. Esto es importante porque una buena parte de sus observaciones atienden a un hecho clave en este tipo de ciudades, lo que Louis Wirth llamaba el anonimato. En un suburbio o en una ciudad pequeña un extraño que pasea por una calle es un desconocido. En un barrio central de una gran ciudad la práctica totalidad de los paseantes son desconocidos. Es así como comienza su análisis del uso de las aceras: “Mantener la seguridad de la ciudad es tarea principal de las calles y aceras”. Esta tarea ha sido palmariamente obviada por la práctica totalidad del urbanismo y la planificación actuales. Ya he discutido en otros artículos de este blog (sobre todo los relativos al espacio público y al diseño urbano seguro) la imperiosa necesidad de que nuestras ciudades sean seguras para que sean sostenibles. La inseguridad conduce directamente a una ciudad segregada, separada en trozos en la que las diferentes clases sociales, el comercio, las oficinas, las áreas de espectáculos, se van separando entre sí constituyendo verdaderas áreas especializadas y propiciando inútiles desplazamientos para poder llevar la cabo las labores más cotidianas con una infrautilización del espacio verdaderamente clamorosa. Es decir, da lugar a ciudades ineficientes.


Aún a riesgo de alargarme demasiado y, puesto que el uso de la calle tiene tanta importancia para Jacobs, no me resisto a reproducir los párrafos siguientes: “Una calle hecha para vérselas con extraños y que aspire a gozar de un determinado nivel de seguridad, al margen de la presencia de esos extraños -así son siempre las calles de una vecindad que ha sabido solucionar el problema-, ha de reunir estas tres condiciones: En primer lugar debe haber una neta demarcación entre lo que es espacio público y lo que es espacio privado (…) Segundo, ha de haber siempre ojos que miren a la calle, ojos pertenecientes a personas a las que podríamos considerar propietarios naturales de la calle (…) Tercero, la acera ha de tener usuarios casi constantemente, para así añadir más ojos a los que normalmente miran a la calle, y también para inducir a los que viven en las casas a observar la calle en número y ocasiones suficientes.”

Greenwich Village, de Dutchnatasja

Algunas de las cosas que, por ejemplo, dice Bauman en sus últimos libros están ya aquí (y eso que ya pronto celebraremos el cincuentenario de su publicación): “En Chatham Village, las casas están agrupadas en colonias que comparten espacios verdes y patios de recreo interiores; la urbanización globalmente, está equipada con muchos otros servicios destinados a una 'participación (comunicación) cerrada', como clubs de vecinos en los que se celebran fiestas, reuniones, bailes, etc.; también hay actividades propias para las señoras, partidas de bridge, sesiones de costura, bailes y guateques para los niños. No hay ningún tipo de vida 'pública' en esta urbanización. Lo que hay son diversos tipos de vida privada ampliada.” Podría seguir reproduciendo párrafos y párrafos sobre las aceras, los parques o las barriadas que constituyen la primera parte del libro. En realidad, el ejemplar que tengo (antes tenía la costumbre de firmar y fechar todos los libros que compraba, éste está fechado en marzo de 1974 y cuenta con mi antigua firma de estudiante) de la editorial Península está prácticamente subrayado por entero prueba inequívoca de que, para mí, no tiene desperdicio.

Greenwich Village, de Scandblue

En la segunda parte titulada “Condiciones previas de diversidad urbana” estudia los factores generadores de diversidad y constituye el resumen y base de sus propuestas. Jacobs dice que “para generar una diversidad exuberante en las calles y distritos de una urbe son indispensable cuatro condiciones”. La primera sería que el distrito (la mayor cantidad posible de partes del mismo) tiene que cumplir más de una función primaria de forma que se garantice la presencia de personas fuera de sus hogares en circunstancias y por motivos distintos dispuestas a usar los servicios comunes. La segunda es que una parte substancial sean manzanas pequeñas de forma que se garanticen muchas esquinas y cruces de calles. La tercera es que exista una mezcla compacta de edificios, viejos y nuevos, caros y baratos, etc. Y la cuarta es que ha de haber una concentración humana suficientemente densa. A lo largo de las setenta y cinco páginas que siguen se estudian de forma detallada estos cuatro factores. Al final en un apartado titulado “Algunos mitos sobre la diversidad” aborda algunos temas de ¡paisaje urbano! congestión e inseguridad relacionados con su propuesta.

Greenwich Village, de Dutchnatasja

En realidad todo este segundo capítulo (desde mi punto de vista el fundamental del libro) se basa en la necesidad de que la ciudad sea compleja y diversa. Y estos son los presupuestos básicos de la ciudad sostenible. Jacobs buscaba una ciudad humana en que las personas desarrollaran sus roles urbanos de la mejor forma posible y, precisamente ahora, nos encontramos con que esta es la mejor ciudad para conseguir un uso eficiente del territorio y los recursos. Resulta sorprendente comprobar como, por distintos caminos puede llegarse al mismo sitio. Ahora hablamos de ciudad sostenible pero, en realidad, podríamos también referirnos a una ciudad más humana, más vital, más vivible, más eficiente, más racional (en el sentido más noble de la palabra racional), y estaríamos hablando de lo mismo. Probablemente los matices podrían ser ligeramente distintos pero el sustrato básico de las propuestas resultantes sería muy parecido.

Jane Jacobs en The White Horse Tavern, de Robinson en The Future of New York

El resto del libro es también de un enorme interés de forma que le pido a todos los que no lo hayan leído que lo hagan. Merece la pena. Para terminar voy a reproducir unos párrafos del último apartado del libro para que se pueda entender un poco más claramente la razón del título de este artículo. Jacobs intenta establecer una relación entre ciudad y naturaleza. Su tesis es que gracias a la mediación de la ciudad (dicho de forma irónica: el asiento de “la maldad y la perversión”) fue posible que los ciudadanos pudieran contemplar la naturaleza como algo bueno y puro, según sus palabras “como un gran perro de San Bernardo para niños”. Dice algo más adelante: “Hay toda una serie de peligros en sentimentalizar la naturaleza. La mayoría de las ideas sentimentales implican en el fondo una falta de respeto profunda e inconsciente. No es casual que nosotros, los americanos, probablemente campeones del mundo en esto de sentimentalizar la naturaleza, seamos al mismo tiempo, no menos probablemente, los mayores, más voraces y menos respetuosos destructores del idílico y salvaje mundo rural”.


“A esta actitud esquizofrénica no conduce el amor o la falta de respeto a la naturaleza. Por el contrario, es un deseo sentimental de retozar, con un talante más bien condescendiente, con una cierta sombra de naturaleza, insípida, estandarizada y suburbanizada, haciendo con esto clara ostentación de descreimiento respecto a que nosotros y nuestras ciudades, por el simple hecho de ser, somos una parte legítima de la naturaleza, de una manera más profunda y sutil de lo que puedan dejar suponer nuestro cariño por la hierba bien adecentada, los baños de sol y los miradores de panorámicas. De esta forma, todos los días se tragan los bulldozers varios miles más de acres de nuestro campo, que luego se cubren con pavimento y se dotan con suburbanizaciones, con lo cual se mata aquello que se pensaba haber encontrado. Nuestra insustituible herencia de una tierra agrícola de primera calidad (un raro tesoro de la naturaleza en nuestro globo terráqueo) se sacrifica a las autopistas y los aparcamientos de los supermercados con tan poca consideración e inconsciencia como se talan los árboles de los bosques, o como se corrompen las corrientes y los ríos y se llena el aire con los escapes de gas (productos a su vez de la transformación de los subproductos geológicos de la naturaleza), todo ello requerido por ese gran esfuerzo nacional por hacernos agradables una naturaleza falsificada y escapar de la “antinatural” ciudad”.


¿Hay mejor forma de hablar de sostenibilidad sin mencionar la existencia de tal concepto? Recuerdo al lector que estas frases son de 1961. Es verdad que un año después Rachel Carson publicará Silent Spring el mayor éxito de divulgación de las ideas ecologistas de toda la historia del movimiento que, de alguna forma, vino a completar el libro de Jacobs. Pero, sin embargo, las relaciones entre ciudad y naturaleza pocas veces han sido tan profundamente tratadas (precisamente por ser estudiadas desde una perspectiva urbana) como en Muerte y vida de las grandes ciudades. La naturaleza apenas se menciona (sólo al final), pero está siempre ahí, detrás de todo el aparato inductivo que utiliza la autora. Poco importa que Jacobs no fuera ni urbanista, ni arquitecta, ni ecóloga, ni ingeniera, ni matemática (en realidad, su paso por las aulas fue tan fugaz como un meteoro). Lo que hizo, sencillamente, fue mirar lo que tenía delante de sus ojos y describirlo. Muchas veces los urbanistas, los planificadores, los arquitectos, organizamos complicadas teorías y luego intentamos forzar la realidad para que funcione de acuerdo con ellas. Las consecuencias suelen ser desastrosas. Resulta imprescindible vivir previamente las ciudades y mirarlas de forma activa y atenta. De lo contrario corremos el riesgo de organizar complicadas y erróneas teorías frecuentemente imposibles de verificar, planes irreales o proyectos equivocados.


32 comentarios:

Carmela dijo...

A veces con las cosas de los arquitectos y los urbanistas me pierdo un poco. Pero este libro es muy bueno. La verdad es que no lo conocía porque mi tema es más bien la sociología y veo que los temas se compartimentan demasiado. Porque el libro de Jacobs que he encontrado en la biblioteca de la facultad y sólo habían leído dos personas antes, es pura sociología. Veo que hay muchas referencias sociológicas en el blog, como la de Louis Wirth en esta misma entrada, lo que no deja de sorprenderme. Tendré que investigar un poco más este campo del urbanismo, planeamiento, paisaje, sostenibilidad, que pensaba era un poco ajeno a mis estudios. No a la sociología urbana, por supuesto, sino a la sociología más general.

Jorge Sutil dijo...

Fariña, no se si te acuerdas pero en una de las entradas anteriores te pregunté por el tema de los fractales. Quería darte las gracias por la dirección me que diste. Muy buena, me ha servido de mucho. No conocía el libro de Jacobs, pero si la recomendación es tan buena como la de los fractales, el libro debe ser digno de ser leído. Trataré de encontrarlo. Jorge Sutil.

Eduardo dijo...

La verdad es que me fastidia esa especie de campaña que ya lleva décadas en contra del Movimiento Moderno. El sol, la comunicación con la naturaleza, formaban parte esencial de este movimiento y son aportaciones que ya no pueden ser ignoradas. No todos los centros tradicionales de las ciudades son buenos, bonitos y baratos. Ni todas las periferias de bloques un desastre cultivo de la delincuencia. No a todos nos gusta vivir en un centro de cotillas atestado de gente que no nos interesa lo más mínimo. Vivo en el piso once de un bloque en el extrarradio de una ciudad media y cuando me levanto me gusta salir a la terraza a fumar un cigarro (tampoco es muy políticamente correcto, lo siento por tus alumnos) y contemplar hectáreas y hectáreas de naturaleza con el río al fondo y los campos de trigo más allá todavía. No sé porque esto tiene que ser malo. En la entrada anterior donde nos hablas de la habitación del hospital dices algo parecido. Esto es casi imposible que se produzca en los centros históricos de nuestras ciudades. Hombre, si vives frente a Central Park es distinto, claro. O frente al Retiro. Pero, vamos, vivir en Lavapiés (he ido al Rastro cuando voy a Madrid) no creo que me resultara muy reconfortante. Lo que habría que intentar es reconvertir estos barrios de bloques y de torres para conseguir eliminar sus inconvenientes, que no son tantos, y quedarse con sus virtudes, que son más de las que aparentan. Perdón por este comentario tan largo pero no tengo nada claro que las ciudades ideales se parezcan más a grandes torres y bloques de viviendas, comercios y oficinas que a construcciones entre medianerías de tres o cuatro plantas en las que apenas llega el sol, la luz natural o la ventilación, presupuestos básicos del Movimiento Moderno, bestia negra de Jacobs en el libro que comentas.

Anónimo dijo...

En Consumehastamorir.org hay un pequeño documental, "queremos el cielo" (bueno, en la portada ya no está, pero en la sección de urbanismo sí) muy relacionado con todo esto. Si no lo habéis visto, creo que os va a gustar...

Carmela, ¡y yo que cada vez me acerco más a la sociología! Si cuando llevas a cabo algún ejercicio casi lo... es que piensas que cambiando, no se, leyes, pegando a los políticos o hablando con la gente, pequeñas intervenciones para quedarse, marcharse o ir y venir, se pueden lograr más cosas. ¿Alguien sabe para que sirven los "palacios" de todo tipo que se construyen? ¿o alguien los ha visitado alguna vez sin necesidad? ¿o le han dejado? Hace poco entré en el Banco de España, y vaya lugar más curioso...

El otro día pasando por delante del televisor escuché: "o sea, es así como muy rural, muy auténtico ¿no?"... paré en seco...¡qué miedo me da! No solamente se sentimentaliza la naturaleza, o eso creo, sino que también "lo auténtico", "lo alternativo"... Me da la sensación de que cuando ven algo "diferente", se lanzan a por ello y ya no queda ni rastro. Lo convierten en algo superficial, insípido y standarizado (como dice Jacobs). La de "pueblos pintorescos" insípidos que hay, corrientes ideológicas standarizadas que fueron... Escucho hablar a gente de mi edad que se viste "hippie" y me da la sensación de que acabarán "votando al PP"; en Zara se venden palestinas...

Olivia

Anónimo dijo...

Olivia, este no es un mundo de ética, de principios ni de coherencia...Quizá todo ello favorecido por la terrible desinformación que sufre nuestra sociedad y que posibilita esta amalgama de sistema insostenible e incomprensible.

Un saludo:

Adri

Federico García Barba dijo...

Me he quedado fascinado, leyendo el magnífico panegírico que haces de Jane Jacobs.
Al mismo tiempo me fastidia también, porque en su momento no leí ninguno de sus textos y durante toda la vida me han asaltado por doquier las referencias a esta comentarista crítica del urbanismo americano en mis lecturas de todo tipo.
Este recordatorio me ha estimulado a recuperar esta vieja cuenta pendiente y aprovecharé para leer The life and death of the great american cities en cuanto pueda.
La lástima es que sus libros están totalmente descatalogados en castellano.

Pingüesbeneficios dijo...

Eduardo, yo vivo en Lavapiés, y te puedo asegurar que es habitable. Es más, a mí me encanta.

Manuel dijo...

Hola!
Muy interesante el post!!!
Llevo 6 semanas buscando el libro de Jacobs, alguien puede darme algunas pistas por donde buscarlo en Madrid?
Gracias.

Jesús Romero Espeja dijo...

Al leer este artículo he salido "lanzado" a la estanteria.
Y ahí estaba, medio oculto,Editorial Península,firmado en el año 1977, año en que cursaba primero en la Escuela de Arquitectura, fué leído en su momento, y ahora creo que lo releeré.
Y por cierto, siempre firmo mis libros.
Mi firma en ese libro era, también, la de estudiante.
Hoy es muy distinta, y yo también.

tarajalejo dijo...

Quisiera añadir que Jane Jacobs no solo hizo grandes aportaciones a la arquitectura o al urbanismo. Sus ideas vinieron a conformar un nuevo marco teórico a la Criminología pues se ocupó de la tercera parte del tríangulo (víctima, delincuente, condiciones ambientales). Supuso introducir un nuevo marco que no se centra en las teorías sobre el individuo o las teorías sociológicas. Por ello, tuvo un rechazon frontal de los criminólogos de la época aunque sirvió de base para teorías posteriores como CPTED o DOC.
Yo mismo me he basado en sus teorías para un estudio sobre los factores ambientales que facilitan la comisión de hechos delictivos en hoteles en una zona turística de Canarias.

Elena dijo...

tarajalejo, estoy completamente de acuerdo contigo en tu comentario.
Últimamente me preocupa mucho el tema de la seguridad en la ciudad y querría saber si puedes darme más información sobre el estudio que has realizado en los hoteles de esa zona turística de Canarias contando con la “tercera parte del triángulo”. Me parece interesantísimo.

tarajalejo dijo...

Elena te puedo mandar el estudio mediante email, en formato pdf (ya que tiene imágenes y es un poco pesado en word). Si te interesa, te puedo dejar algo de bibliografía y enlaces web donde profundizar sobre el tema. Díme un email al que poder remitirte la información.

Elena dijo...

tarajalejo, te facilito una dirección de correo a la que poder remitirme la información: elena.seguridad@hotmail.com. Muchas gracias de antemano. Además querría aprovechar el comentario para agradecer a José Fariña la labor que realiza con su blog. Gracias José por pemitir que estas cosas pasen....

Edual Delmar dijo...

Me parece interesante el artículo sobre Jane Jacobs, me gustaría saber si este libro existe en red a fin de bajarlo y tenerlo para leerlo totalmente, pues no me ha sido posible encontrarlo en librerías.
Gracias por el artículo que me resultó fascinante.
Edual

Anónimo dijo...

La editorial "Capitan Swing libros" acaba de reeditar la traducción al castellano de "Muerte y vida de las grandes ciudades"
http://www.capitanswinglibros.com/portada.php

Javier dijo...

Una tal Anatxu Zabalbeascoa acaba de descubrir a Jacobs y publica hoy un articulo infumable en El País. Supongo que tendrá una gran repercusión pero, Fariña, el tuyo no tiene comparación. Una suerte leerte y más cuando se ven otras cosas que circulan por ahí. Javier Sanz.

Melian Gonzalo dijo...

Estimado profesor Fariña:
Me ha gustado mucho su post al igual que su blog, no lo conocía. Soy un admirador de Jane Jacobs y la uso continuamente. Al igual que usted tengo mis 4 libros preferidos de Jacobs (The Economy of Cities, The Nature of Economies, Cities and The Wealth of Nations y The Death and Life of Great American Cities) en una zona muy visible de mi biblioteca y los uso continuamente.
Sin embargo me voy a tomar la libertad de hacerle un par de consideraciones, espero no ser inoportuno. A mi juicio, además de las ideas de Jacobs que usted ha comentado, faltarían otras importantes en el pensamiento de Jane Jacobs tales como:
1. Fue la principal oponen a los modernistas.
2. Comprensión del fenómeno de la división del trabajo (heterogeneidad y complejidad.
3. En contra de la burocratización de la ciudad
4. En contra de la vivienda pública
Estos puntos son importantes pues si los estudiamos nos damos cuenta que Jane Jacobs quizás no estaría a favor de la sostenibilidad como la suele entender una importante cantidad de profesores o estudiantes: el significado heredado de las ideas del Club de Roma.
Como bien dice usted, tuvo sus más y sus menos con Mumford, pero fue a los modernistas a los que critico más enérgicamente. Por ejemplo Boadacre City representa lo opuesto a los valores de planeamiento de Jacobs. Como Jacobs explica el resultado sería la destrucción de la ciudad creativa, densa, diversa y de calles con vida sociable. Y con Le Corbusier, la crítica fue similar, el zonning homogéneo, de alta densidad, eliminando la calle e introduciendo el automóvil como principal actor también destruye la creatividad y la vida urbana. Pero lo más importante es que en ambos caso Jacobs critica la planificación central de la ciudad. Aunque Jacobs siempre se opuso a la edificación en altura, siempre he pensado que fue por el rechazo absoluto a los modernistas. Es más, ese criterio no es muy compatible con su defensa a la ciudad creativa, densa, diversa y de calles con vida sociable. Edward Glaeser, al que muchos consideramos el Jane Jacobs del siglo XXI, lo explica muy bien en su libro “Triumph of the City” donde aboga por la ciudad en altura entendida desde el punto de vista de Jacobs. La verdad es que ambos han entendido muy bien los conceptos económicos necesarios para comprender la ciudad, aunque fue una pena que Jacob nunca entendiera el fenómeno de la formación de los precios.

Melian Gonzalo dijo...

El segundo punto es la muy buena comprensión del fenómeno de la división del trabajo de ahí que en The Death ad Life of Great American Cities explico como las áreas centrales de las grandes ciudades son indispensables para los nuevos trabajos de la sociedad. Los usos mixtos, las edades diversas y las diferentes formas urbanas eran fundamentales para este nuevo tipo de trabajo (el empresario). Pero fue después en The economy of cities cuando aclaró cómo nacen y se desarrollan simples ciudades con el desarrollo de sociedades dinámicas para nuevos y jóvenes empresarios. Y explicó porque la burocratización de la ciudad destruye el nacimiento de nuevas ciudades. Hizo mucho hincapié siempre en el concepto de nuevos trabajos (empresarios) frente a los antiguos trabajos (burócratas), llegando a afirmar, al comprender la empresarialidad como elemento de coordinación social y la división del trabajo, que es en estas ciudades densas y heterogéneas donde se dan los nuevos trabajos. Ya después en Cities and the Wealth of Nations fue donde explicó como la burocracia, las áreas rurales, los suburbios y el actual sistema de planificación central destruiría la ciudad y la sociedad fértil. De ahí el tercer y cuarto punto.
Las frases que ha puesto de Jacobs están entre mis preferidas pero también me gustan mucho estas otras:
“Las personas deben de perder el pánico por las ciudades centrales y complejas. Y las personas deben construir más de ellas, más grandes y mejores”.
“Los gobiernos gastan los recursos en los suburbios que no los necesitan o en áreas rurales que no pueden usarlos efectivamente”
“Las sociedades son buenas cuando estas son complejas y creativas como si de la naturaleza se tratara en los ecosistemas.”
Hay un autor que recomiendo leer, pues probablemente sea de los que más y mejor haya escrito sobre Jacobs, Pierre Desrochers.
Por todo ello, aunque el Boletín de Ciudades para un Futuro más Sostenible le haga un homenaje a Jane Jacobs dudo mucho que ella o su pensamiento sea compatible con las ideas de sostenibilidad planteadas. Aunque es cierto que en muchas de las ideas de sostenibilidad que usted explica sí que Jacobs estaría de acuerdo siempre y cuando fueran de forma emergente y descubiertas de forma creativa por los nuevos trabajos (empresarios).
Espero no haberle molestado metiéndome en su blog y haciendo un comentario en el mismo.
Un cordial saludo,
Gonzalo

José Fariña dijo...

Melian: le agradezco su punto de vista por muchas razones. Pero la principal es porque es bastante distinto al de la mayor parte de autores que se han acercado a la figura de Jacobs. Como todas las figuras importantes Jacobs tiene muchas lecturas posibles. Estoy de acuerdo que no es precisamente un paradigma de "pensamiento sostenible" (he titulado el artículo Jane Jacobs, destellos de sostenibilidad) pero es que cuando vivió todavía el problema al que nos enfrentamos hoy no estaba presente. Es a partir de mitad de los años ochenta del pasado siglo XX cuando la huella ecológica de la Tierra alcanza su superficie. A partir de entonces sí tenemos un problema. Pero cuando Jacobs escribió el libro que reseño en la entrada este problema no existía y podíamos seguir consumiendo planeta sin contención. A pesar de ello, si se analiza desde el punto de vista de la racionalidad el funcionamiento de las ciudades, estemos ya en los límites de las posibilidades de crecimiento o no, necesariamente se llega a las mismas conclusiones.
Respecto a los edificios en altura yo tampoco estoy de acuerdo en que sean la solución. Claro que tiene que haberlos, sobre todo en lugares muy centrales de la ciudad, pero no en toda la ciudad (ni tan siquiera el Movimiento Moderno lo decía) pero una cosa es densidad y otra edificación en altura. Jacobs, y la mayor parte de las propuestas planteadas en términos de límites, se refieren a densidad. Y le aseguro que se pueden conseguir altísimas densidades con tipologías de manzana cerrada de cuatro y cinco plantas. Incluso densidades respetables con viviendas unifamiliares. La cuestión de las densidades la entiendo central si se quiere conseguir una ciudad diversa, creativa, sociable y eficiente.
En lo único que difiero con usted es en algo que se trasluce de su escrito (igual me equivoco y no es así pero de sus dos comentarios es lo que he deducido): yo si creo en la necesidad de la planificación urbana. Y no me parece que una ciudad planificada tenga que ser necesariamente una ciudad burocratizada. El que pase en España donde el planeamiento se ha convertido exclusivamente en un seguro jurídico para inversores y especuladores inmobiliarios no quiere decir que no se pueda hacer bien. Esta necesidad de desburocratizar el planeamiento español es lo que proponemos en el Libro Blanco de la Sostenibilidad en el Planeamiento Español que redacté hace un par de años conjuntamente con José Manuel Naredo. Gracias por sus comentarios.

Melian Gonzalo dijo...

Profesor: Muchas gracias por su respuesta. La verdad es que no la esperaba y me ha gustado mucho.
Estoy totalmente de acuerdo con usted en que Jacobs, como todos los grandes pensadores, puede ser leída desde muchas lecturas posibles y de ahí su grandeza. Lo que si difiero un poco es en que mi planteamiento es muy distinto al de la mayoría de los que escriben sobre ella. No me he puesto a contar, pero he leído a muchos autores y he participado en bastantes coloquios donde se ha estudiado y leído a Jacobs desde el punto de vista que le planteaba. Justamente el jueves que viene parto a Washington a un coloquio de 4 días titulado Liberty and Public Spaces donde nos “encierran” 3 días a 14 personas a debatir sobre unas lecturas que nos mandan 2 meses antes. El objetivo del coloquio es el análisis del espacio público desde la antigua Grecia hasta hoy empezando por lecturas de Hannah Arendt y acabando con Jane Jacobs. Aunque mis autores preferidos sobre Jacobs son Pierre Desrochers y Sanford Ikeda como le comentaba, sobre todo el primero pues conoció a Jacobs y tuvo bastantes conversaciones con ella en todos estos asuntos, E. Gleaser es otro de los que ha escrito muchísimo sobre estos asuntos y en la dirección que le comentaba. Aquí por ejemplo un artículo de Ikeda titulado Jane Jacobs, the Anti-Planner. http://mises.org/daily/1247
Es cierto que cuando Jacobs escribió al inicio de los 60 el libro objeto de su post no se había producido el gran Sprawl de los 80, pero Jane Jacobs murió en 2006 y aunque su obra principal va de los sesenta a mediado de los 80 con Cities and the Wealth of Nations, no dejó (que yo sepa) escrito alguno defendiendo la postura de límites del crecimiento. Sin embargo, estoy totalmente de acuerdo con usted al decir que en el best seller de Jacobs hay destellos de sostenibilidad, es más creo que lo que plantea es muy sostenible.
No cambio ni una coma de lo que me comenta con respecto a la densidad, sin duda es lo más importante junto con la heterogeneidad para que se pueda producir el fenómeno de la división del trabajo y haya un mayor crecimiento económico y alcanzar un mayor bienestar social. Por supuesto que el Movimiento Moderno no decía que todo fuera en altura, y estoy también de acuerdo con usted en que se pueden conseguir altas densidades con manzanas cerradas de 5 alturas. Es más, sin altas densidades no podríamos hablar de sostenibilidad a mi entender. Bajas densidades (que es lo que se ha hecho principalmente en el 90% del planeamiento español con coeficientes de edificabilidad entre 0,3-0,6 y densidades de entre 30-50 viviendas Has, también ciertos que estas densidades algunos las consideran medias, para mí son bajas) siempre llevan a más transporte, más transformación de suelo, más consumo energético, más infraestructuras, y en conclusión más costes y por ende insostenibilidad. Creo que ahí podemos estar muy de acuerdo.

Melian Gonzalo dijo...

En lo que si difiero, y por entrar un poco más en profundidad, es en que hemos llegado a nuestro límite de crecimiento. Ya el reverendo Malthus erró en el XVIII asegurando que la humanidad moriría de hambre por el crecimiento exponencial de la población y el crecimiento lineal de los productos alimenticios. Su principal error, ya lo dijo Ludwig von Mises en su obra principal la acción humana: Malthus tenía razón en todo si las cirscunstancias no hubieran variado, pero es que olvidó que el hombre es un ser creativo que encuentra soluciones a los problemas que van apareciendo. Y vaya si la encontró, hoy en día la pobres personas que mueren de hambre no lo hacen precisamente por falta de alimentos en el mundo. The limits to Growth que se publicó en la segunda mitad del XX y sus posteriores correcciones a finales del XX e inicio del XXI se han equivocado una y otra vez en sus consideraciones sobre el colapso de la población por el crecimiento exponencial de la población humana, de su consumo, y sobre la limitación de los recursos. Es cierto que todos estos informes tienen una fantástica racionalidad matemática pero en todos ellos se olvidan a mí entender de la característica fundamental del comportamiento humano: su racionalidad. Es decir, si es verdad que las reservas de petróleo se acababan como decía el Club de Roma, sus precios hubieran subido tan alto que esto hubiera precipitado una mayor búsqueda de fuentes de energía alternativas, cosa que no ha sucedido.
Con respecto a si creo o no en la planificación urbana la respuesta es compleja. Si nos movemos estrictamente en el ámbito académico tendría que decirle que si por planificación urbana entendemos la planificación entendida desde el constructivismo cartesiano la respuesta es no, no creo en ella, me parece que este tipo de planificación coactiva elimina la creatividad y por lo tanto la posibilidad de conocer nuevas formas urbanas que todavía hoy no se conocen. Es más siempre me ha parecido incongruente por ejemplo ver a estudiantes de arquitectura estudiando y trabajando sobre nuevas formas urbanas como por ejemplo parques verticales cuando con el sistema de planeamiento actual dichos proyectos jamás podrían ver la luz. Ahora si por planificación urbana entendemos una planificación de orden espontaneo (no de ordenes construidos) en el sentido del planeamiento contractual basado en las developed laws entonces no sólo creo en él sino que es que es fundamental. La planificación existe y esta es fundamental pero para mí la primera mata la empresarialidad humana y por ende la creatividad y la segunda la fomenta y ayuda a buscar soluciones a las descoordinaciones que surgen entre ellas el problema de los recursos naturales entre otros muchos.

Melian Gonzalo dijo...

Ahora si nos vamos al ámbito profesional plantear en España un sistema como el que le digo no se podría. La razón principal es que aunque tenemos uno de los planeamiento más burocratizados del mundo, este planeamiento se ha institucionalizado y cambiar lo existente yendo para atrás no es nada fácil. Pero si es verdad que se pueden hacer pequeños cambios que nos lleven a un planeamiento más flexible y menos burocratizado como plantean en muchos puntos en el Libro Blanco de la Sostenibilidad en el Planeamiento Español. Lo leí en su momento, y aunque en el approach podemos estar en posiciones diferentes, muchas de las cosas que se dicen en el libro las comparto totalmente.
En cualquier caso, pues tampoco quiero aburrirle, fue en 2007 cuando por primera vez el porcentaje de población que vive en ciudades superó al de áreas rurales. Y según la United Nations Population Fund, en 2030 se espera que el porcentaje de urban population llegue al 60% principalmente por la salida de la pobreza de millones de personas de los países emergentes como China o India entro otros. Que quiero decir con esto, pues que la solución a todo esto, para conseguir ciudades más sostenibles, pasa por lograr ciudades más densas y ahí la creatividad y/o empresarialidad tienen mucho que decir y en especial los arquitectos como agentes creativos de las ciudades. Si se cumplen esos incrementos en la población urbana (ojalá se cumplan porque significaría la salida de la pobreza de mucha gente) los precios al igual que en el petróleo subirían y ahí pasa a ser un factor clave la creatividad humana. Si dejamos libre esa creatividad bajo un marco institucional y/o legal claro, podremos ver esas formas de ciudades que todavía no conocemos y que a mi juicio serán más sostenibles, pues el comportamiento humana, aunque muchas veces no lo parezca, es racional.
Le reitero mi agradecimiento por su respuesta y su tiempo.

José Fariña dijo...

Melian: gracias también por tu tiempo y por enriquecer el blog con visiones distintas. Veo que estamos de acuerdo en muchas cosas y diferimos en otras. Esa es la salsa de la vida. Algunas diferencias: el problema es que Malthus teorizaba y la situación de los límites en estos momentos no es ninguna previsión ni teoría, es la realidad. Desde el punto de vista científico, no desde el especulativo, no hay ninguna duda. Que si la creatividad humana, que si la inteligencia... vale, es posible. Pero, de momento, la situación es la que es. No hemos descubierto nuevas fuentes de energía, ni tan siquiera hemos sabido dar el paso a la fusión nuclear y la máquina del movimiento continuo no existe. Podemos cerrar los ojos y dejar que el sistema se ajuste por sí mismo. Por supuesto que lo hará, lo está haciendo. El problema es que si nos quedamos sin hacer nada mucha gente va a sufrir demasiado, ya está sufriendo. Y para conseguir un "ajuste suave" no hay más remedio que actuar preparando lo que va a pasar (en algunos casos, ya reparando). Es lo que ha hecho la Humanidad desde que el mundo es mundo. Y a actuar preparando lo que va a pasar se le llama planificar. Planificar también territorios y ciudades. Por eso la planificación es necesaria. Que uno sea más o menos creativo planificando ya es otra historia. Un abrazo.

Melian Gonzalo dijo...

Para mi ha sido un placer este intercambio de ideas, muchas gracias. Un abrazo, Gonzalo. PD: Ojalá llegue la fusión nuclear.

Carlos Objetivo dijo...

Gracias Sr. Fariña y Sr. Melian. Su intercambio de ideas ha enriquecido aun mas el artículo sobre la señora Jacobs.

Melian Gonzalo dijo...

Estimado Profesor Fariña:

Le dejo este informe de Credit Suisse sobre urbanización en el mundo que creo que puede ser de su interés.

https://infocus.credit-suisse.com/data/_product_documents/_shop/344677/opportunities_in_an_urbanizing_world.pdf

Un cordial saludo,
Gonzalo

José Fariña dijo...

Gonzalo: gracias por el enlace al informe. Lo he leído por encima y algunos de los ejercicios de prospectiva que se hacen en el mismo son dudosos (yo diría que arriesgados) ya que se sustentan en interpretaciones bastante sesgadas de los datos. Pero su interés radica en la gran cantidad de información actualizada que contiene. Un saludo.

Melian Gonzalo dijo...

Disculpe que no le haya respondido antes. Pero llevo unos días de locos sacando un máster en diseño urbano, economía e inversión. Es algo distinto pero le dejo el enlace por si le apetece echar un vistazo: http://disenoydesarrolloempresarialdeciudades.ommayau.com/index.php/P%C3%A1gina_principal

Estoy de acuerdo con usted, el informe tiene muchos datos, y por eso se lo pasé. La interpretación de los datos lógicamente, como en todos los informes que afectan a las ciencias sociales, puede ser discutible.

Un abrazo y buen fin de semana,
Gonzalo

Rodolfo Domnanovich dijo...

Gracias Sr. Fariña por su artículo. Me gustaría preguntarle si fuera tan amable de orientarme en la bibliografía donde Sassen polemiza con Jacobs (o esboza su posición) sobre el surgimiento de las ciudades.
muchísimas gracias
Rodolfo Domnanovich
Fac. de arq., Univ. Nacional de La Plata . Argentina

José Fariña dijo...

Rodolfo: no tengo muy claro a qué te refieres, pero una de las últimas publicaciones (que yo conozca) de Saskia Sassen en realación a Jacobs la puedes encontrar en la obra colectiva "The Urban Wisdom of Jane Jacobs" de la son editoras Sonia Hirt y Diane Zalm. En la parte segunda hay un artículo de Sassen titulado "What Would Janes Jacobs See in the Global City? Place and Social Practices". No sé si será esto exactamente por lo qué preguntas. También es posible que lo que estés buscando se encuentre más bien en, Sassen, S: "Cities in a World Economy". Thousand Oaks, CA: Pine Forge Press, 2006. Hay una parte en la que trata algo de esto. También te aconsejo que busques en el enlace que pongo al principio del artículo de la Biblioteca de Ciudades para un Futuro más Sostenible. Un saludo.

bailarsobrearquitectura dijo...

Una excelente reseña de un gran libro que sigue siendo de gran actualidad. A mi me siguen viniendo algunas de las ideas que salen en él cuanod menos lo espero. Esta semana misma me acordé de ella, en concreto del asunto de los ojos, al ver un fotograma de "Mi tio" de Tati. Adjunto el enlace por si a alguien le interesa echarle una ojeada:
http://bailarsobrearquitectura.wordpress.com/2014/02/10/ojos-que-vigilan/
Saludos y enhorabuena por el blog!
Iago López

Anónimo dijo...

José: gracias por sus recomendaciones. Las buscaré.
El artículo es de hace unos años, claro, y mi pregunta refería a (quizá ud. no recordaba) que al final del 4º párrafo dice: "O con Saskia Sassen acerca de si fue primero el comercio y luego el asentamiento (Sassen), o primero el asentamiento y luego el comercio (Jacobs)." No sé si esto ayudará para refinar la búsqueda.

muchas gracias
Rodolfo