jueves, 25 de octubre de 2012

Espacio público y espacios privados

Probablemente una de las mayores preocupaciones del urbanismo actual sea la progresiva degradación de la llamada urbanidad. En 1914 se crea en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid la primera asignatura de urbanismo con el nombre de Trazado, Urbanización y Saneamiento de Poblaciones. Pero cuando César Cort gana la primera cátedra de Urbanismo de España en esta misma institución, propone que se llame Urbanología (año 1918). Desde aquella “Urbanología” hasta el día de hoy han pasado muchas cosas pero una de las más importantes ha sido la radical modificación que han sufrido las funciones del espacio público. La esencia de la ciudad, y probablemente de la democracia, se asienta precisamente en la posibilidad de que las distintas personas que forman la sociedad urbana se relacionen directamente entre sí siguiendo determinadas reglas y convenciones que posibiliten su convivencia pacífica. Esta es la función principal del espacio público: educar en la urbanidad.

Cartel en la Puerta del Sol, acampada del 15-M  lainformacion

A pesar de ser esta su misión más importante cumple, o ha cumplido, muchas otras. Es lugar de confrontación, de fiesta, de manifestación, de creación de identidad o de tránsito. Según el momento histórico algunas han tenido más importancia que otras. Sin embargo, la educación en la urbanidad tiene un interés especial ya que se trata de uno de los pilares del funcionamiento de la ciudad. El aprendizaje de la convivencia con el otro resulta básico, por ejemplo, para romper la espiral que se está produciendo entre seguridad y uso de calles, plazas y parques. Sin colaboración ciudadana resulta imposible la seguridad. No parece normal poner a un policía detrás de cada ciudadano y una cámara de vigilancia en cada calle. El principio básico de la ciudad, que es la libertad para ocuparla, sólo se puede conseguir si existe educación urbana que, a su vez, sólo se alcanza si el espacio urbano lo posibilita. La tendencia a la “socialización” en lugares de equipamiento privado donde no se produce la interacción entre desiguales, sino exclusivamente entre iguales, invalida esta posibilidad.

Espacio público, espacio privado; verde público, verde privado 
 Madrid, zona sur de la ciudad  googlemaps

Otra de las funciones importantes es la de confrontación. El espacio público ha sido tradicionalmente un lugar de conflicto. Conflicto entre distintas formas de entender la construcción de la ciudad, conflicto entre clases sociales, entre ideologías, entre formas distintas de poder. Todavía lo es hoy mismo cuando, por ejemplo, determinados colectivos se manifiestan para visualizar sus desacuerdos. Esta función sigue manteniéndose a pesar de los intentos de normarla o estructurarla que han sido continuos (e infructuosos) a lo largo de la historia. Hace pocos días la delegada del Gobierno de Madrid volvía a insistir en la necesidad de “regularla”. Dice Hannah Arendt refiriéndose al espacio público: "No es un lugar abstracto, ni solamente espacial; el espacio público es el lugar para la confrontación, para la puesta en común de la comunidad política”. En algunos casos se trata del último reducto de libertad. Probablemente esta expresión de manifestación, como se ha podido ver recientemente con el movimiento del 15-M, esté directamente ligada a las posibilidades reales de una democracia sin intermediarios. Pero también como expresión de reivindicaciones que no tienen otra forma de trascender al resto de la ciudadanía. 

El espacio público lugar de confrontación 
 Puerta del Sol, Madrid, movimiento 15M, kaosenlared

Pero en el espacio público también se celebran las fiestas, se llevan a cabo determinados ritos sociales. Esta función se va relegando en muchos lugares y puesto que está directamente relacionada con los conceptos de identidad y pertenencia a una comunidad, significa que los pueblos van perdiendo de forma progresiva sus raíces territoriales. La idea de identidad, el orgullo de pertenecer a una comunidad radicada en un lugar concreto es básica para el funcionamiento de la sociedad y, normalmente, va ligada a dos niveles diferentes que suelen relacionarse con ámbitos espaciales también distintos. Uno suele corresponderse con la ciudad como un todo. Y el otro, con determinados barrios o zonas urbanas dotados de señas específicas distintas de las globales. Así, las fiestas de La Karmela en la calle Buenos Aires del barrio madrileño de Vallecas se han convertido en pocos años en un importante elemento de cohesión social. Incluso, a veces, determinados sitios se pueden relacionar con grupos no territoriales. Por ejemplo, la plaza de La Cibeles con las celebraciones del equipo de fútbol del Real Madrid.

El espacio público como lugar de fiesta 
 Puerta del Sol, Madrid, las doce campanadas  efe

Por supuesto que el espacio público también sirve para comunicar entre sí los edificios y los diferentes elementos que componen la ciudad. En algunos lugares del espacio público es casi la única función que queda y, aún así, porque el ciudadano no tiene más remedio que transitar por ella. Y si el tránsito se circunscribe al peatón todavía con mayores dificultades. La relación, tan directa y compleja, entre seguridad y educación para la urbanidad, hace que progresivamente la estancia en el espacio público se vaya haciendo más corta y que la mayor parte de los usuarios prefieran hacerla encerrados (a salvo) en sus vehículos sin casi ninguna posibilidad de interacción con “el otro”. Aún así, los diseñadores urbanos con toda la buena voluntad intentan proyectar espacios urbanos estanciales que, sistemáticamente, se encuentran vacíos de gente contribuyendo a aumentar la inseguridad subjetiva de esas áreas. De cualquier forma se trata de una función casi imposible de soslayar y, probablemente, la que goza de prioridad en el momento del proyecto. Son muchas, por tanto, las funciones que cumple en espacio público. Y eso que ni he mencionado algunas muy importantes como la formativa.

El espacio público como lugar de tránsito  peatonesdesevilla

Sin embargo parece como si, poco a poco, el espacio público se fuera vaciando de todos estos contenidos que no se sabe muy bien a dónde se escapan. De lo que no hay duda es que la ciudad, como lugar de lo heterogéneo y lo diverso, tenía en sus calles, sus plazas y sus parques, el medio de conseguirlo. Hoy, probablemente esto no sea así. Para intentar averiguarlo, una alumna de los cursos de doctorado y a quien actualmente le dirijo la tesis, Macarena Ruiz, intentó demostrar que los espacios privados vaciaban de contenido las funciones tradicionales del espacio público debido, entre otros factores, a las nuevas tipologías de agrupación de viviendas. Algunos de los párrafos recogidos a continuación forman parte de este trabajo aunque no lo cite textualmente. Se titula La transformación del espacio público. Estudio sobre la diversidad de los usuarios a partir de las prácticas que realizan en los espacios de relación de la ciudad. El caso de Madrid. Sólo utilizaré aquellas partes directamente relacionadas con el tema de hoy y, como siempre, eliminaré las citas, referencias y demás elementos imprescindibles en un trabajo académico pero que obstaculizan la lectura no académica.

Una de las plazas estudiadas del centro, San Ildefonso  googlemaps

De la tipología tradicional de los espacios públicos: calles, plazas y parques, el estudio se centró en las plazas por ser, probablemente, los elementos que más han cambiado en su funcionamiento. Se formuló una metodología que intentaba representar tanto la diversidad como la homogeneidad mediante un estudio de casos en dos áreas representativas de Madrid. Se trataba de tres plazas de la zona de Malasaña en el centro de la ciudad y dos de una reciente urbanización en el barrio de Valdebernardo. En ambos casos conformadas por tipologías residenciales muy distintas (sin espacios privados interiores y con espacios privados interiores) como puede verse en las fotos aéreas. El trabajo de campo consistió en registrar, en determinados periodos, la variedad de usos, la cantidad de usuarios de la plaza, la frecuencia de utilización, su disposición en el espacio, etc. Se utilizó un sistema similar al “Mapeo Conductual” o “Cartografía de las conductas”, utilizado en estudios de Psicología Ambiental, y que Fernández-Ballesteros define como “una metodología sugestiva que se usa en el estudio de las mutuas influencias entre el ambiente y el comportamiento”. El procedimiento se inició realizando un listado de detección de veintisiete prácticas de los usuarios.

Una de las plazas estudiadas de Valdebernardo, Juan Benet googlemaps

Se dibujaron las plantas de cada plaza, y se planificaron los momentos adecuados para realizar los registros en los distintos días de la semana y horas del día, tanto en laborables como festivos. Los datos se obtuvieron a lo largo de veinte minutos cada vez. De forma independiente, y mientras duró el trabajo de campo, se realizaron otras visitas a las plazas en distintos horarios, en las que se hicieron nuevas observaciones apoyadas en registros fotográficos y entrevistas. Con el objeto de asegurar la veracidad de las observaciones que caracterizaban algún aspecto concreto del estilo de vida de los usuarios, se completaron, además, cuestionarios de forma sistemática. Los resultados obtenidos en los registros confirman las grandes diferencias existentes en los usos de las plazas de la ciudad tradicional y las correspondientes a la nueva extensión de Valdebernardo. La primera y más evidente es que estas últimas tienen menos de la mitad de visitantes promedio que las primeras. A pesar de mantener características comunes como ser el lugar donde se expresa la comunidad, el uso cotidiano de las plazas de Valdebernardo es muchísimo menor que el de las plazas de Malasaña.

Registros en la plaza de San Ildefonso, 4 de abril 18:00 horas

Al promediar la cantidad de usuarios de todos los registros tomados en cada una de las plazas, se obtiene que las del centro alcanzan una media de 541 visitantes en una semana, mientras que las de la periferia tan sólo 251 de promedio para períodos similares. En cuanto a la diversidad de prácticas realizadas, de un total de 27 acciones posibles, en las plazas del centro se observa una notoria mayor variedad, anotándose de media en una semana de registros: 23 acciones en la Plaza del Dos de Mayo, 17 en San Idelfonso y 20 en Sta. Mª Soledad Torres Acosta, a diferencia de las plazas de Valdebernardo, donde los usos se reducen a la mitad, registrándose promedio 9 acciones en la plaza Juan Benet y 10 en plaza Rosa Chacel por semana de registros. Sobre la variedad de prácticas que se realizan en las plazas, es importante destacar que existe un grupo de ellas que podríamos denominar acciones básicas que son comunes a la mayoría de los espacios públicos y se relacionan con el equipamiento instalado: juegos de niños, de ancianos, bancos o terrazas.

Registros en la plaza de Juan Benet, 20 de mayo 17:30 horas

Según los datos obtenidos, las plazas del centro y a diferencia de las de Valdebernardo, son utilizadas como soporte para realizar múltiples actividades no relacionadas con sus instalaciones, tales como utilizar el ordenador, comprar, o patinar en skate. Además de una gran variedad de eventos entre los que se registraron ferias, recitales, fiestas de barrio, filmaciones etc., que implican para muchas de ellas una apropiación temporal de alguna zona de la plaza y su utilización como soporte para generar una nueva actividad. También las variaciones estacionales significan cambios importantes. Uno de los más llamativos con la llegada del buen tiempo es la apertura de terrazas, como se pudo observar en el centro en las plazas Dos de Mayo y San Idelfonso, y en Valdebernardo, en plaza Rosa Chacel. Es claro que existen grandes diferencias entre el resultado que logran las terrazas en las plazas de Malasaña, donde se produce una verdadera revolución de usos cuando abren en marzo, y la terraza de Rosa Chacel, en la que si bien fue un foco de actividad también se anotó días con terraza vacía.

Terraza en una de las plazas del centro

Una de las principales observaciones, confirmada por los cuestionarios y las entrevistas, fue que algunas actividades que tradicionalmente se desarrollaban en los espacios públicos se están retirando de ellos para desarrollarse en entornos privados. Los casos de la periferia lo expresan claramente: las plazas son desocupadas por los usuarios, quienes prefieren los patios cerrados en el interior de las manzanas de los bloques de vivienda. Los resultados del estudio revelan que la variedad de usos está disminuyendo prácticamente a la mitad si comparamos el espacio público de la nueva urbanización y el de la ciudad histórica, permaneciendo constante sólo un grupo de ellos que hemos denominado como acciones básicas. Estas acciones se repiten normalmente en la mayoría de los espacios públicos y se relacionan con la infraestructura con que cuenta cada sitio. Por ejemplo: jugar y conversar en una plaza con asientos y juegos, transitar los coches en una calle con amplias calzadas, etc. Otras acciones observadas y consideradas durante el estudio, quizás más específicas y eventuales ayudan a incorporar lo informal y lo imprevisto como expresión de la diversidad de los usuarios.

Acciones básicas: sentarse en un banco (si hay banco)  mimiradab&n

Además de la disminución de la diversidad en el uso del espacio público y la cantidad total de usuarios, habría que resaltar una serie de factores que relacionan el contexto de las plazas estudiadas con los resultados obtenidos:
  • La urbanización netamente residencial se relaciona con espacios públicos visitados sólo por sus vecinos con las consiguientes carencias de diversidad y variedad de usos posibles. En cambio en los lugares del centro de la ciudad esta situación cambia y, a pesar del predominio de la vivienda, siempre se incorporan y entremezclan otras actividades que suman usuarios diversos.
  • Dotaciones que se desarrollan sin relación al espacio público. Con esta ruptura no sólo se pierde la posibilidad de establecerse entre un edificio público y su entorno, sino que además generan grandes frentes muertos que pasan a ser las fachadas de plazas y calles.
  • Se observó que en las correspondientes al centro hay una gran variedad de actividades de distinta índole que se realizan en las plazas y que aportan vitalidad al entorno motivando a su utilización. Estas actividades organizadas tanto por los vecinos en fiestas de barrio o en las ferias y eventos promovidas por organismos públicos y privados, prácticamente no existen en las de nueva creación.
  • La acentuación del límite entre las zonas públicas y privadas da lugar a plazas que no intercambian actividad con el entorno, ya que el comercio es escaso y las fachadas de vivienda sólo señalan su nula interacción con el exterior. El espacio público relacional queda entonces abandonado a los lugares privados y sólo cuenta para transitar.
  • Un apunte especial merece la utilización de las terrazas que fue la característica determinante para generar verdadera revolución en los registros, siendo responsable de la mitad de las acciones que se realizaron en determinado momento en las plazas del centro de Madrid.
La revisión de lo que ocurre en zonas específicas del espacio público en el periodo comprendido entre primavera y otoño al aparecer las terrazas, indica el fuerte potencial que tienen para generar vitalidad y atraer a visitantes diversos. Si bien operan como iniciativa privada utilizando espacio útil de aceras y plazas, su funcionamiento se desarrolla muy relacionado con el entorno en el que se encuentran, beneficiándose de él y por otro lado, animando y constituyéndose en un catalizador que irradia actividad. A pesar de las grandes diferencias de contexto entre los casos estudiados, se ha comprobado que las terrazas producen el mismo efecto en casi cualquier lugar en que puedan ubicarse, llegando a ser el centro de la vitalidad de la plaza. A veces, la proliferación de terrazas puede llegar a molestar a los residentes. Por ejemplo, en la plaza de San Ildefonso los vecinos se quejan de las incomodidades que suponen y han llegado a pedir la declaración de Zona de Protección Acústica.

A veces, la proliferación de terrazas puede no ser tan buena 
 Plaza de San Ildefonso, quejas de los vecinos  ABC

Las conclusiones del trabajo son claras. Es posible establecer, como visión general, que el espacio público mantiene sus atributos esenciales de ser lugar de tránsito de peatones y de expresión de la comunidad. Sin embargo en su función de ser el principal espacio de intercambio y encuentro con el otro se ha visto fuertemente afectado, tanto en la cantidad de reuniones que posibilita como en el tipo de encuentros que favorece. En este aspecto se puede afirmar que el espacio cívico en el momento actual y tal como se explica al comienzo, encuentra sustitutos privados. Lugares sociales en los que directamente se debe pagar para acceder, o espacios de uso restringido como es el caso de los patios del interior de los edificios de vivienda. Se evidencia que en el centro de la ciudad las plazas mantienen una gran diversidad de usuarios, diversidad expresada en las edades y procedencias de los visitantes, pero principalmente en la gran cantidad de prácticas que realizan en los espacios públicos.

Casi cualquier sitio puede servir para algunas actividades 
 Skaters en Colón  foto de Andrés Maloberti

En las plazas de nueva urbanización, a diferencia de las del centro, esta diversidad disminuye. Son visitadas mayoritariamente por vecinos y conocidos en una cantidad comparativamente muy inferior a lo registrado en el centro de la ciudad, y realizando en ellas la mitad de acciones posibles, antecedentes de los que se puede concluir que la posibilidad que en ellas se produzcan intercambios entre personas diferentes se ve muy reducido. Por último, se hace evidente que el encuentro entre personas desiguales se sigue produciendo en los espacios públicos que presentan la característica de generar prácticas diversas, tal como ocurre en el centro de la ciudad. Se observa que al disminuir la cantidad de usuarios y la variedad de prácticas registradas, se produce una homogeneización en los intercambios y el aprendizaje de la urbanidad (relacionarse con el otro, con el diferente, con el desigual) se ve comprometido. Ello parece ser debido a diferentes causas, pero una de las más importantes es la tipología de las unidades residenciales de vivienda que configuran las plazas.

De cómo los conjuntos de viviendas dan la espalda a la ciudad 
 Anuncio de venta de pisos en Madrid  tusanuncios

Me ha parecido interesante reseñar este trabajo de Macarena Ruiz porque va en la línea de intentar un análisis de la evolución del funcionamiento del espacio público en la ciudad en unos momentos en que parece romperse en un mosaico de nichos (frecuentemente étnicos)  que reducen la complejidad de su tejido social. Se podrían establecer, como material para el debate, tres propuestas de recuperación de las funciones perdidas por estos espacios. La primera tiene que ver con la seguridad. En este blog ya se han dedicado varios artículos al tema porque estoy convencido de que la seguridad subjetiva debería convertirse en parte sustancial del diseño urbano. La gente se refugia en espacios privados como los que aparecen en la foto de arriba porque se siente insegura en el espacio público. La segunda la relaciono con el entorno construido: tipologías de vivienda adecuadas, mezcla de usos, comercio de proximidad en los bajos, calidad del diseño con seguridad vial y confort… Y la tercera, como también ha detectado el trabajo de Macarena, surge de la necesidad de animar estos espacios con propuestas de actividades concretas que favorezcan la creación y consolidación de redes sociales y que atraigan usuarios de otras partes de la ciudad.

26 comentarios:

Martha Cecilia Cedeño Perez dijo...

Interesantes las observaciones que haces sobre el espacio público y muy sugestiva la tesis que diriges. Conozco trabajos al Respecto como el de Gabriela de Peña sobre tres plazas (Barcelona, Austen y Saltillo). Yo misma realicé mi tesis doctoral -dirigida por Manuel Delgado - sobre los usos y las prácticas en los parques públicos urbanos (L'Hospitalet de Llobregat- Barcelona)
Un saludo cordial

Antonio Esteve dijo...

José, totalmente de acuerdo. Solo quería hacer una pequeña anotación. Me parece que en las pequeñas ciudades e incluso en algunas ciudades de tamaño medio esto que cuentas pasa con mucha menos intensidad.

Enrique Cortes Navarrete dijo...

Estimado José, tengo un blog en el que he publicado un articulo con un tema parecido, aunque claro esta mas enfocado a la historia de la relación del espacio publico con el uso democrático del mismo, tanto en el tema político como social, (algo que mencionas en la primera parte de tu articulo) y no tanto de la relación espacio publico – espacio privado, aquí te mando el link: http://composicionurbana.blogspot.com/, en realidad, el tema de espacio publico es bastante amplio, complejo y se presta a muchos estudios, como las situaciones “hibridas” de plazas – parques en la que uno no sabe si es uno u otro, la privatización de muchos espacios por temas de seguridad o status, o el exagerado y casi barroco diseño de plazas recargado de elementos que hacen perder legitimidad e identidad a los mismos (en tu articulo de la Plaza de las Setas en Sevilla mencionas algo de eso) muchos saludos y como siempre muy interesante tus articulo.

Anónimo dijo...

En el fondo estoy de acuerdo con lo que se escribe pero me parece que el derecho al uso del espacio público tiene que estar sometido a unas normas. Acabo de llegar a mi trabajo y he tardado dos horas y media debido a la huelga de autobus y metro en Madrid. Me parece que hay que conciliar los derechos de todos.

José Fariña dijo...

No es que quiera minimizar los problemas que crea la función de expresar los conflictos de forma directa que tiene el espacio público, pero este no era el objeto del artículo. Lo que trataba de transmitir es que la función de educar en la urbanidad que tradicionalmente ha estado encomendada a este espacio está desapareciendo, entre otras causas, debido a que la socialización se está produciendo, básicamente, en el espacio privado. Y que la socialización que se produce en este tipo de espacios es incompleta al producirse entre iguales. La consecuencia en la desaparición de la urbanidad, el aumento del miedo a encontrarse con el otro y la mayor necesidad de refugiarse en nichos sociales, vaciando los espacios públicos que quedan relegados a simples lugares de tránsito o de expresión de conflictos. Por otra parte, una huelga de los servicios de transporte no trata precisamente de "ocupar" el espacio público. Más bien al contrario. Supongo que el problema es que ha llegado tarde al trabajo pero algunos de los que están haciendo huelga probablemente la hagan porque están a punto de quedarse sin él. En cualquier caso, la educación en la urbanidad es, precisamente, aquella que permite que el espacio público pueda albergar, a la vez, la función de tránsito y la de confrontación sin que una se imponga a la otra, o que exista suficiente comprensión entre unos y otros para que la democracia pueda funcionar adecuadamente.

Fer dijo...

Hola! Me acabo de leer el libro de Jane Jacobs ("Vida y muerte..." de 1960) y es sorprendente comprobar cómo sus análisis sobre el espacio público y la diversidad siguen vigentes hoy en día con gran intensidad. Y cómo siguen siendo ignorados...

Javier Gullón Altadill dijo...

Hola Sr. Fariña. Soy arquitecto y, después de muchos años dedicado a la edificación, estoy aprovechando este periodo de crisis para formarme urbanísticamente, tanto a nivel de legislación como de conceptos y tendencias esenciales para las nuevas respuestas que inevitablemente debemos ofrecer ante la problema´tica urbanística, especialmente en términos de sostenibilidad y calidad medioambiental. ¿Podría recomendarme alguna lectura que considere esencial y darme algún consejo para ir con paso firme en esta etapa nueva que afronto? Gracias

José Fariña dijo...

Javier: ¡ese es el espíritu con el que afrontar las crisis! Afortunadamente has podido trabajar como arquitecto. La mayor parte de mis alumnos recién licenciados no sé si lo van a conseguir alguna vez. Cuando aparecen por le despacho de la ETSAM sé que vienen, o bien a quejarse amargamente de como transcurren los meses sin encontrar absolutamente nada (ni tan siquiera en cosas que no tienen nada que ver con la arquitectura), o para despedirse porque se van a Londres, a Amsterdam, a Concepción o a Nueva Yord. Chicas y chicos inteligentes, con formación más que suficiente y muy trabajadores. ¡Qué desperdicio para el país!
Respecto a lecturas esenciales sobre cuestiones de sostenibilidad y medio ambiente es complicado recomendar algo en pocas palabras. Pero voy a hacerlo. Para empezar deberías ir a la "Biblioteca Ciudades para un Futuro más Sostenible" (CF+S)
http:// habitat.aq.upm.es
donde encontrarás un montón de documentos, actuaciones, propuestas, bibliografía, teorías e, incluso, ideología de la que tan faltos estamos. Te aconsejo que pases un buen rato buceando en ella. Tiene muchas más cosas de las que parece, aunque la verdad es que, a algunas no es sencillo llegar. Tiene tres apartados básicos: buenas prácticas, documentos y el Boletín CF+S que es una especie de revista sobre temas concretos. Accede a cada uno y explóralos. La Biblioteca es gratuita y, además, está pensada para que se pueda consultar con muy pocos recursos informáticos (verás que es casi todo texto) de forma que desde determinadas regiones o países con problemas de acceso a Internet se pueda conseguir con un simple módem. No te arrepentirás de invertir un tiempo conociéndola. A partir de ella podrás construirte tus propios intereses. Un abrazo y ánimo (volver a empezar rejuvenece, te lo digo por experiencia).

Joaquín Gómez dijo...

Suscribo todo el artículo y, sobre todo, el comienzo. La degradación de la urbanidad ha traído consigo la degradación de la democracia. En general, esta degradación ha llegado a la clase política que se ha creado una "parcelita" donde pastorea a todos los incautos. A ver ahora como desmontamos la "profesión" de político cuando ellos tienen todo el poder. Es la única forma de que la política vuelva a la calle, a la gente normal, y de regenerarla. Hay que conseguir terminar con la política "como profesión". Y sobre tdo, con los profesionales de la política. Son el verdadero cáncer de la sociedad del siglo XXI. Ya puedes hablar del espacio público como las calles, las plazas y los parques. El verdadero espacio público es la democracia real.

José Fariña dijo...

Joaquín: sí, estoy bastante de acuerdo con lo que dices. Pero los profesionales de la arquitectura y el urbanismo también tenemos que ejercer la profesión con un mínimo de dignidad y conocimiento. El problema es que, en muchos casos, no lo estamos haciendo bien. La autocrítica es la base del progreso y no todo lo que está mal es culpa de "los políticos". Nuestra profesión también ha puesto su granito de arena en la baja consideración que tiene actualmente la urbanidad.

Ramón dijo...

El espacio público físico está demasiado mediatizado hay que trasladarlo al espacio virtual que es el único de verdad público.

José Fariña dijo...

Ramón: no estoy demasiado de acuerdo con tu afirmación. El espacio ¿público? de la red está tan mediatizado o más que el físico. De entrada es discrimitario porque no todos pueden acceder en iguales circunstancias. Además, se suelen reproducir "nichos" tan separados como las cercas de una urbanización. El número no se consigue por la bondad de una propuesta sino, más bien, por la posibilidades económicas de los que quieren difundir su mensaje (veánse las últimas elecciones USA). En definitiva, no me parece que el espacio virtual pueda sustituir al físico. No es mejor ni peor, sencillamente sirve para cosas distintas.

Javier Gullón Altadill dijo...

Los arquitectos hemos hecho muchas cosas mal, de ahí viene nuestro actual desprestigio general: somos el último profesional al que se pide consejo, después de abogados, constructores, aparejadores e, incluso, ingenieros de cualquier rama. He visto informes técnicos de edificaciones realizados por TELECOS ... Nos lo hemos ganado a pulso por nuestras malas prácticas y nuestro excaso nivel didáctico y divulgativo.

José Fariña dijo...

Javier: creo que, en parte, tienes razón. Pero generalizar en este tipo de opiniones me parece demasiado radical. Sobre todo porque me consta que bastantes profesionales competentes, honrados y trabajadores, han tenido (y tienen) que convivir con los tópicos. Lo peor es que el de su mala praxis les pone, todavía, más complicado seguir siendo competentes, honrados y trabajadores, en un mundo que los supone incompetentes, deshonestos y unos vagos. En todas las profesiones "cuecen habas" (además de arquitecto soy licenciado en derecho y si te contara de la abogacía...) no creo que, en particular, la nuestra sea peor. Lo que sí nos falta claramente es la segunda cosa que dices: capacidad de comunicación y relación profesional con "la gente corriente". Y eso se aprende, no es algo innato. Las asignaturas de proyectos deberían, además de enseñar a los alumnos a comunicar mediante el dibujo (que lo hacen muy bien), hacerlo también a través del lenguaje escrito y el oral. Se trata de una falta bastante importante en casi todas las carreras de Arquitectura. Por lo menos en España. No quiero disculpar con ello a los incompetentes, deshonestos y vagos, sino tratar de ayudar un poco a los que no son así y tratan de realizar su labor siguiendo una praxis profesional correcta, porque lo tienen muy difícil si, entre todos, ayudamos a que la sociedad piense que todos los arquitectos son unos golfos apandadores. Creo que hay que mirar más bien a buena parte de la sociedad española. Probablemente, desde el punto de vista estadístico sección correspondiente a "arquitectos" no sea tan distinta del resto.

Miguel dijo...

Quizá una de las lecciones más importantes a aprender es la imposibilidad de planificar la vida, que en definitiva es lo que se desarrolla en el espacio público. La vida pública sí, a veces tb la privada.

Es una suerte de crítica, el éxito que mantiene el espacio público de los centros, en la incontrolada y compleja ciudad histórica, a esa idea del progreso que suponía que la racionalidad podría mejorar, planificas, acondicionar la propia vida de las gentes.

Se me ocurre que este tipo de espacios es casi imposible crearlo de la nada, y menos instantáneamente. Hasta donde sé, la ciudad planificada ha fracasdo en ese intento, a no ser que con el paso del tiempo y de la (incontrolable) vida, los habitantes y circunstancias que pasaron por los ensanches del s. XX, por ejemplo, los conformaran como entornos, realmente, "vivos".

Todos estos ensanches recientes son un reflejo de ello.Responden, a veces con un bienintencionado y desvaído, voluntarioso matiz cívico de algunos planificadores, otras directamente mostrándose groseramente tal cuál son, a esa idea de las sociedades capitalistas de que cada espacio debe tener una finalidad -y si me apuran, una propiedad- que los espacios se delimitan, se cercan, para que quede claro qué cosa son, y para qué son, cada uno de ellos, y lo que queda fuera, apenas, debe ser lo estictamente necesario para acceder, o moverse entre ellos.

Creo que el espacio público debe ser aquello precisamente que, sin ser de nadie, es de todos; en que tácitamente se asuma que se puede hacer lo que dé la gana, mientras uno esté dispuesto a asumir a su vez las consecuencias; aquél entorno en que la vida se da simultáneamente en todas sus facetas, sin que una lógica venga a separarla en sus distintos aspectos o actividades productivas.

Anónimo dijo...

Supongo que el uso del espacio exterior está también relacionado con el tipo de clima. Hay cosas que en climas extremos nose pueden hacer en exteriores. Y algunas funciones que sólo se pueden plantear en determinadas épocas del año. A mi modo de ver eso también habría que tomarlo en consideración. Javier.

Andrés dijo...

José,

Es un tema muy interesante, como interesante es el trabajo de Macarena que reseñas. Probablemente la discusión sobre esto (y sus infinitos matices, incluidos los léxicos) es interminable.

Hace poco discutía en clase con mis alumnos norteamericanos dos cosas: la primera, hasta qué punto una biblioteca pública que analizábamos se había convertido en espacio público (más bien comunitario, apuntaban ellos con razón), lo cual coincidiría muy bien con esa idea de urbanidad, o mutua vigilancia, que explicabas al principio?

Y la segunda de qué manera un espacio público puede permitir la más personal de laa actitudes, como es la reflexión e introversión. Recordé, a raíz de eso, una tesis doctoral leída hace unos años en mi departamento cuyo título era "El espacio público para gozar de la soledad". Un bonito e interesante oximorón, ¿no?

Un abrazo afectuoso, y hasta otro momento. Andrés.

Juan Alberto dijo...

Esoty de acuerdo con Andrés. El tema es de gran interés y el artículo está muy bien expuesto -aparte de bien escrito, lo que es de agradecer en el mundo siempre con urgencias de la red- aunque yo lo hubiera titulado "Espacio público y espacios privados" porque creo que resumen mejor lo que se dice. Juan Alberto C.

José Fariña dijo...

Juan Alberto: Gracias por la sugerencia, me parece tan bien que ya he cambiado el título. Un abrazo.

Anónimo dijo...

Hola:

Estoy comenzando mi Tesis Doctoral, acerca del diseño de la ciudad con todo lo que conlleva...

Uno de mis planteamientos es no es hacer un sesudo estudio, sino más bien hacer estudios de lugares concretos, aportando soluciones concretas, para ir de lo particular a lo universal, dado que la mayoría de nuestras ciudades, son muy similares, y padecen las mismas patologías. Las soluciones concretas podrían extrapolarse a lugares similares con la misma problemática.

Otra de mis ideas, es redactar una tesis más gráfica que escrita, es decir, ilustrar mis teorías y hacer válido aquello de una imagen dice más que mil palabras. Lo cual ignoro cómo se lo tomaría un tribunal de tesis, incluso si sería aceptada,...

También aportar como fuente de conocimiento, la pura y simple observación. observar cómo funcionan los tránsitos de vehículos y persona, los usos del espacio, y la racionalización de éste, para proponer soluciones.

Otra de mis ideas para redactar mi tesis, es la simple corrección de los errores cometidos en nuestras ciudades, como se corrigen faltas de ortografía o los ejercicios a los alumnos en las escuelas, como un ejercicio de sentido común: hacer bien o mejorar lo ya existente, con la experiencia que da el uso o la utilización del espacio.


Pondré un ejemplo: en una ciudad han construido otro gran hospital que sustituye al viejo hospital, ya en las afuera, pero los arquitectos no han dado el espacio necesario para que los autobuses urbanos pueda circular hasta la entrada del edificio, y así los usuarios y enfermos, tienen que caminar por el gran aparcamiento, dado que los autobuses no pueden entrar en el recinto,... hoy corregir este error, con las obras terminadas.Se produce un gran déficit en el servicio y acercamiento de los usuarios. Corregir el espacio, supone abrir una obra cuando el hospital ya está en funcionamiento, además de mucho dinero, pero hay que corregirlo.

Como este ejemplo, podría citar otros muchos, y todos conocemos alguno.

Bien, a ver qué les parece. Gracias

José Mª Menéndez Jambrina
diciembre 2012

Joaquín Gómez dijo...

José Mª, no creo que estés empezando tu tesis más bien pienso que estás pensando en hacerla. Lo digo porque, por lo menos en España -no sé de qué país serás- ya casi ninguna universidad admite tesis de proyecto. Por tanto el primer punto deberías descartarlo, y el último también. Respecto a lo de ir de lo particular a lo general, observando lo que pasa es lo que estamos haciendo la mayoría. Creo que deberías buscar un director de tesis que te ayudara a centrar el tema de trabajo. Yo también le estuve dando muchas vueltas y luego, hablando con mi futuro director -actual director- me dí cuenta que las tesis tienen sus normas incluso sus ritos. Si te sales haces otra cosa: un proyecto, un artículo, un libro y cosas así, pero no una tesis. Si de verdad quieres entrar en ese mundo tienes que enterarte antes de cómo es.

José Fariña dijo...

José María: Coincido completamente con el consejo que te da Joaquín. De todas formas no te desanimes, seguro que tu director de tesis consigue reconducir tus inquietudes hacia un trabajo de investigación importante. Ánimo (todos los que estáis empezando estas cosas lo necesitáis, es duro) y suerte.

Anónimo dijo...

Tienen Uds. mucha razón: tengo un proyecto de, pero estoy algo perdido.

Necesito un director de tesis, y no me resulta facil encontrar a alguien que reúna los todos los requisitos y que esté dispuesto a ello. He hablado con D. José Mª Ezquiaga, después de leer artículos suyos, que podría haberlos escrito yo mismo, pues me resultan absolutamente coincidentes con mis teorias. El problema es la distancia, él está en Madrid, yo acabo de llegar a Burgos, y es una persona muy ocupada.
Muchas gracias por sus orientaciones y felices navidades.

José Mª Menéndez Jambrina 21 de diciembre 2012

Anónimo dijo...

José Mª Menéndez Jambrina

Voviendo al tema de este apartado, quisiera resaltar la decadencia abandono y maltrato al que venimos asistiendo en los últimos años sobre todo lo público. No sólo a los espacios públicos, me refiero a todo lo que era público: carreteras, infraestructuras, transporte, educación, sanidad, todo tipo de servicios - sobre todo municipales – en aras de una gestión privada que “libere” a la institución correspondiente de la “carga” que supone dirigir, gestionar, mantener y mejorar o evolucionar, esos servicios.

Todos sabemos que en nuestras ciudades la mayoría de los servicios, antes municipales, ya desde hace tiempo se gestionan por empresas privadas: el agua, el transporte, la limpieza, mantenimientos, alumbrado, semáforos, escuelas deportivas, piscinas, pabellones,… todo o casi todo se ha ido privatizando puesto que nuestros ayuntamientos se han desprendido de esos servicios y de esas responsabilidades, traspasando la gestión y el cobro de esos servicios “al mejor postor” no al mejor gestor, en muchos casos con oscuros o claros intereses, y no precisamente con el objetivo de mejorar lo existente.

Está claro, que la “tendencia” es privatizarlo todo. Haciendo un pequeño análisis de la situación, a mí me resulta que esta “tendencia privatizadora” resulta de un abandono progresivo de nuestras instituciones, por el público, por los ciudadanos, por los votantes, por los habitantes. Un abandono progresivo de la participación colectiva en las instituciones que representan lo colectivo, y en todo el ámbito de lo que llamamos público, de lo común, de lo que es de todos. Yo lo llamo “Déficit Democrático”.

Este “déficit democrático” lo defino como una falta evidente en Educación Democrática, pero también en educación cívica, en educación colectiva, participativa, general, comunal, social… déficit de Educación en general y de todos los tipos de educaciones en particular, en lo colectivo y en lo individual.

Así, hoy tenemos un país de ignorantes democráticos, que no participan en ninguna de las instituciones que les gobiernan, que ni siquiera se molestan en votar, pasivos, desinteresados, hemos dejado nuestras instituciones en manos privadas que responden a sus propios intereses, en manos de especuladores, y de los “tontos del colegio” que siguen siendo incapaces de hacer nada.

En el ámbito de nuestros espacios públicos, esta problemática se traduce en la falta de habitabilidad y sociabilidad de las ciudades, reconvertidas en meros lugares de tránsito, duras, sin amabilidad ni cortesía, -sin educación - un ir de allí aquí, pero no un estar, no un habitar.
Las ciudades hoy ya no están al servicio de sus habitantes, las hemos perdido en beneficio de lo privado, con ánimo de lucro.

Saludos.

Burgos 15 enero MMXIII
JMMJ

Anónimo dijo...

Estoy interesada en llevar un curso a distancia o q no sea mas de una semana en espacios publicos y seguridad ciudadada si alguien sabe comunicarse a alur95@hotmail.com. les agradeceria mucho

Alvaro dijo...

Acabo de leer este artículo y los comentarios. Sé que ya han pasado unos meses desde su publicación, pero intentaré aportar mi granito de arena al tema.

En cuanto a la comparativa entre las plazas del centro y las de Valdebernardo, no creo que en este caso en especial la existencia de 'plazas privadas' sea el principal causante de la falta de actividad en el espacio público.
Llevo varios años pasando bastante tiempo en el barrio de Valdebernardo y he observado que la principal actividad que albergan esos espacios privados es la de juegos de los niños más pequeños, que están como locos por poder tener permiso para salir a la plaza pública y poder gozar de mayor 'libertad'.
No digo que no sea un factor que influya a la poca actividad del espacio público; pero en este caso creo que influyen más otros factores como la menor densidad de viviendas con respecto al centro de la ciudad o la homogeneidad de barrio, ya que se está formado por edificios monótonos que ocupan parcelas enteras, todos construídos en la misma época y con un perfil de ocupantes muy similar. Todo ello contribuye a la falta de diversidad.

No obstante, en mi opinión este barrio es mejor y tiene más vida que los planes más recientes como el Ensanche de Vallecas o San Chinarro... En los cuales los espacios libres privados son mucho mayores y albergan más actividades; además de estar formados por parcelas que lo único que ofrecen a la calle son vallas 'ciegas', mientras que los edificios se retranquean, alejándose del peligroso espació público.