sábado, 19 de diciembre de 2009

Cambio climático y revisión por pares

He tardado mucho tiempo en escribir este artículo porque me he resultado difícil. En principio pensaba basarme en la conferencia que pronuncié en la FEMP el pasado mes de noviembre sobre Urbanismo y Cambio Climático. Pero luego me pareció que como se aproximaba la Cumbre de Copenhague, podría reconducir el tema en este sentido. El problema es que me puse a buscar información y encontré un asunto que siempre había dejado a un lado (pero que es el apoyo directo de toda esta cuestión): el IPCC, siglas en inglés del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (Intergovernmental Panel on Climate Change). Y digo problema porque de inmediato lo relacioné con la investigación “científica”, sus filias, sus fobias y sus desvaríos. La consecuencia fue que todo lo demás quedó en un segundo plano y me centré en tratar de conseguir una explicación lo más racional posible sobre la organización, funcionamiento y significado de la producción de informes de este organismo. Claro que antes tuve que desentrañar el complicado laberinto de siglas en que se desenvuelven estas cuestiones y que hacen todo todavía más complicado. Pienso que tan sólo este objetivo (el de desentrañar las siglas) tiene ya de por sí interés.

IPCC, 2007, Informe del Grupo de Trabajo I (IPCC AR4)

El IPCC fue creado en el año 1988 por la Organización Meteorológica Mundial y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y participan los estados miembros de ambas organizaciones. Su finalidad no es realizar investigación directa sino elaborar informes basados en investigaciones ya realizadas. Se apoya básicamente en aquellos trabajos que están sometidos al sistema llamado de revisión por pares (peer review). Dado que esta forma de controlar la calidad de los trabajos es ya tópica en la investigación científica y parece que todo aquello que se somete a este sistema es la verdad absoluta me gustaría dedicar algunas líneas a su análisis. Su fundamento consiste en someter el trabajo, frecuentemente un artículo para publicar en una revista especializada o un proyecto destinado a conseguir financiación, al análisis de uno o más expertos en la materia (normalmente dos o tres). Este proceso tiene varios puntos críticos que me gustaría comentar.

Equilibrio anual y mundial de energía (IPCC AR4)

El primero se refiere a la selección de los revisores. Se supone que han de ser conocedores del área de conocimiento del trabajo a evaluar, por lo menos de la misma categoría científica del autor o autores del trabajo y que no tengan ningún conflicto de intereses con ellos. Si a esto añadimos que normalmente se trata de una labor no remunerada y que además, desde el punto de vista ético, siempre existe el peligro de que se les pueda acusar de aprovecharse de las ideas contenidas en la investigación, ya puede comprenderse la dificultad de encontrar revisores. Esta dificultad es un inconveniente muy importante de este método de evaluación. Durante bastantes años he dirigido la revista de Cuadernos de Investigación Urbanística que, en su última etapa ha adoptado este sistema y tengo muy claro que esta es una dificultad a veces casi insalvable y que imposibilita, en algunos casos, una correcta evaluación ya que hay que recurrir a revisores no totalmente idóneos para conseguir, por lo menos, un arbitraje que permita tener una idea del interés y rigor del trabajo. En algunas revistas, para salvar esta dificultad se le solicitan al autor o autores nombres de personas que entienden podrían evaluar el trabajo (!)

Sistema climático, procesos e interacciones (IPCC AR4)

Normalmente el artículo a evaluar se envía al revisor de forma anónima pero es inevitable que, en determinadas áreas de conocimiento, simplemente con la lectura de la primera página el revisor ya sepa quien es el investigador o el equipo que lo ha redactado. Igualmente, en la mayor parte de los casos, también los revisores están protegidos por el anonimato y, de cualquier forma, no conocen quienes son los otros árbitros. De forma que este procedimiento de arbitraje no es por acuerdo como el que se puede adoptar en un tribunal sino por “discrepancia”. Hay que decir que el anonimato del revisor es un arma de doble filo ya que, por un lado, le protege de manifestarse libremente pero, por otro, tapa con un manto de obscuridad cualquier anomalía o informe interesado que se produzca en la evaluación. Es verdad que, para eso está la confrontación con el resto de evaluaciones. Pero en determinadas ocasiones cuando el resto de revisores hacen una evaluación “media”, el informe del evaluador “interesado” puede ser determinante. Por eso en algunas revistas se empieza a incluir no sólo el artículo tal y como queda la final, sino también las evaluaciones firmadas y el original. De forma que las evaluaciones pasan a formar parte del mismo y los evaluadores adquieren casi la categoría de coautores.

Modelo simplificado del efecto invernadero (IPCC AR4)

De cualquier forma la decisión final sobre la publicación corresponde al editor (normalmente el Consejo de Redacción) y aquí hay otro problema. En algunas publicaciones o, por ejemplo comunicaciones presentadas a Congresos, un exceso de buenos originales hace que se queden fuera algunos trabajos que cumplen de sobra los mínimos para ser publicados. Y en otros casos se acepten sin cumplir claramente estos mínimos. Incluso en una misma revista esto puede depender del momento temporal específico. Para terminar el tema de la revisión por pares me gustaría mencionar otra cuestión que es la relativa al propio informe. Típicamente la conclusión de la evaluación puede ser de tres formas: admitir íntegramente el trabajo, rechazarlo, o devolverlo al autor acompañado con una serie de recomendaciones para que lo modifique. Se supone que si lo modifica en el sentido propuesto ya se puede publicar. En algún caso me han llegado trabajos para su evaluación en la que el editor ofrecía una cuarta alternativa: que el autor lo revisara a fondo para ser sometido a otro proceso de revisión con los antecedentes del arbitraje anterior.

Gases efecto invernadero, últimos 2000 años (IPCC AR4)

En definitiva, se trata de un sistema claramente imperfecto pero que, como en el caso que siempre se ha dicho de la democracia, es el menos malo de los posibles. Lo que quiero decir con ello es que hay que admitir, con reservas, que existe una cierta certeza de que las ideas contenidas en estos trabajos sometidos a revisión por pares no son un montaje interesado. Ello no significa que no se puedan producir anomalías (incluso que se produzcan de forma sistemática) pero, por lo menos, indican un cierto control de calidad del trabajo que se sitúa en un ámbito distinto al de un artículo de un periódico (casi enteramente basado en la ética del periodista) o de lo que se escribe en miles de blogs o páginas web en la red. Sin embargo esta es sólo la primera parte. La segunda es la publicación en sí. Es decir, el someter ante la comunidad científica el trabajo y su valía. Esta debería de ser la verdadera prueba de fuego. Por desgracia, muchas veces es muy complicado acceder a los datos de partida o reproducir el experimento en unas condiciones similares, de forma que la certeza absoluta está excluida del método. Mejor sería hablar de probabilidades.

Nivel medio del mar y su proyección futura (IPCC AR4)

Bien, con base en investigaciones sometidas a este sistema, el IPCC desde su creación ha elaborado cuatro informes. El primero, First Assessment Report (FAR) de 1990 sirvió de base a la Convención Marco sobre el Cambio Climático (CMCC) de 1994. El segundo, Second Assessment Report (SAR) de 1995, se utilizó para interpretación de las propuestas de la CMCC y también como material de trabajo para el Protocolo de Kyoto. El tercero, Third Assessment Report (TAR) se publicó en 2001. Y el cuarto, Assessment Report 4 (AR4) de 2007 es el que, con una pequeña actualización en 2009 ha servido de base para los trabajos de la Cumbre del Cambio Climático de Copenhague. Ya puede comprenderse la extraordinaria importancia que han tenido (y tienen) estos informes y las implicaciones de todo tipo que se derivan de sus conclusiones. En 1992 se publicaron informes suplementarios. Además existen trabajos especiales destinados a temas concretos como Usos del Suelo, Aviación, etc., Guías e Informes metodológicos. A su vez cada uno de los cuatro informes de evaluación se acompañan de los correspondientes a los tres grupos de trabajo: evaluación científica, impactos y mitigación.


El AR4 se puede encontrar ya traducido al español en esta página del IPCC. Consta de un Informe de Síntesis, una Base de Ciencia Física, un volumen de Impactos, Adaptación y Vulnerabilidad y otro de Mitigación de los efectos del Cambio Climático. Todos tienen un altísimo interés y recomiendo su lectura. Particularmente para aquellos que nos dedicamos a la planificación y la arquitectura, el publicado por el grupo de trabajo III referente a la Mitigación plantea cuestiones importantes. Me parecen de lectura necesaria los apartados 5 (Sector del transporte y su infraestructura), 6 (Sector de edificios residenciales y comerciales) y 10 (Sector de gestión de desechos). Pero es en el informe de síntesis donde se establecen los principios de la discusión.

Informes de los grupos de trabajo II y III (IPCC)

Básicamente existen dos afirmaciones que podrían resumir todo su planteamiento. La primera es que se está produciendo una modificación en el clima terrestre, y la segunda es que esta modificación está originada por causas humanas. En la literatura referente a esta cuestión parece que la expresión “cambio climático” se reserva para el cambio producido por causas humanas mientras que “variedad natural del clima” se refiere a causas naturales. Ahora no es momento de discutir si las causas humanas no son naturales, etc., pero parece que se va asentando esta distinción. Sobre todo desde que en el artículo 1 de la CMCC se lee: “Por cambio climático se entiende un cambio de clima atribuido directa o indirectamente a la actividad humana que altera la composición de la atmósfera mundial y que se suma a la variabilidad natural del clima observada durante períodos de tiempo comparables”. A veces, probablemente, para que aparezca la distinción con mayor claridad, se habla de “cambio climático antropogénico”. Este cambio climático no sólo se manifiesta en lo que se ha venido llamando calentamiento global sino en todos los demás factores del clima tales como precipitaciones o soleamiento.

Cambio en la temperatura, finales del siglo XXI (IPCC)

¿Cómo ha llegado el IPCC a estas conclusiones? Mediante la aplicación de modelos a los datos obtenidos por otros y sometidos al sistema de revisión por pares. El clima es uno de los sistemas más complejos y su estudio mediante modelos es la metodología más adecuada que, hasta el momento, han encontrado los climatólogos. Sin embargo esta técnica trae consigo, inevitablemente, la posibilidad de planteamientos alternativos de los que se derivan conclusiones distintas. De tal forma que la hipótesis fundamental del IPCC ha sido cuestionada desde el momento mismo de su propuesta. Esta controversia ha tenido dos momentos críticos. El primero se refiere a la discusión sobre el gráfico llamado del “palo de hockey”. Y el segundo a la filtración de cientos de correos electrónicos de investigadores de la Climatic Research Unit (CRU) departamento de la Universidad inglesa de East Anglia, episodio conocido como “Climagate”.

Gráfico del MBH98 (base Wikipedia)

En los años 1998 y 1999 Michael Mann, Raymond Bradley y Malcolm Hughey firman un trabajo (MBH98) en el que reconstruyen las temperaturas de la Tierra en los últimos mil años. El artículo en inglés se puede encontrar aquí. En el gráfico resultante puede verse como las temperaturas presentan un comportamiento bastante homogéneo hasta llegar al último siglo en el que se disparan semejando la figura de un palo de hockey puesto en horizontal. Pues bien, este trabajo influye de forma notable en los acuerdos del Protocolo de Kioto y en el tercer informe del IPCC. Para su reconstrucción de las temperaturas el MBH98 utiliza medidas termométricas sólo para el siglo XX (que es cuando existen) y, para el resto del período utiliza sistemas indirectos como el crecimiento de los anillos de los árboles, núcleos de hielo, perforaciones de los corales, etc. Sin embargo, el propio IPCC en sus informes de 1990 (FAR) y 1995 (SAR), identifica dos sucesos climáticos en el pasado milenio. El primero, conocido como “El período cálido medieval” (PCM) del año 800 al 1300, y el segundo “La pequeña edad del hielo” (PEH) desde el 1300 al 1900, que desaparecen o son irrelevantes en el MBH98. A pesar de ello, y se supone que basándose en evidencias científicas, el informe del IPCC del 2001 (TAR) consagra el MBH98 como esencial para sus planteamientos olvidándose de los PCM y PEH.

Versión de McIntyre y McKitrick, según Tim Patersson (Estrucplan)

El 28 de octubre de 2003 en Energy and Environment Steve McIntyre y Ross McKitrick publican un artículo en el que pretenden demostrar que el MBH98 es cualquier cosa menos un trabajo científico. Sus apreciaciones (en inglés) pueden leerse aquí. Según Tim Patersson: “Corrigiendo y actualizando la base de datos proxy usada por Mann y sus coautores, y luego repitiendo la metodología de Mann, McIntyre y McKitrick mostraron que el estudio MBH98 de hecho revela que la tendencia de las temperaturas de fines del siglo 20 en el hemisferio Norte no es excepcional cuando se la compara con los siglos anteriores. Al hacerlo, ellos demostraron que el llamado riguroso proceso de revisión del Informe 2001 del IPCC fracasó de manera miserable, dándole a un trabajo altamente fallido una prominencia central en su Informe 2001 del IPCC” ("El funeral de Kioto", Financial Post, October 29, 2003).

Serie de temperaturas de Tingley y Huybers (base Scientific American)

Pero la cuestión no termina aquí. Hace un par de meses Tingley y Huybers han publicado en Scientific American un artículo que demuestra, mediante una metodología distinta, que las conclusiones del MBH98 no estaban muy descaminadas. Esta investigación se centra en los últimos seiscientos años y afirma que, a pesar de que existe una variabilidad no detectaba por el MBH98 correspondiente a los quinientos primeros años, confirma el aumento de temperaturas experimentado en el siglo XX (hasta tal punto que el decenio más caluroso ha resultado ser 1990 y el año 1995) y que, muy probablemente, el cambio climático sea el resultado del creciente consumo de petróleo. Y esto seguro que no ha terminado aquí. Existe una controversia científica evidente, solapada con otra de carácter político e ideológico muchas veces sustentada por determinados medios de comunicación. Esto es muy evidente en el segundo de los momentos críticos a los que aludía al comenzar el artículo. Lo que se conoce con el nombre de “Climagate” aunque debido a que se trata, desde mi punto de vista, de un burdo intento de manipulación, le voy a dedicar poco espacio.

“Climagate” y teoría de la conspiración (Liberación Ahora)

En noviembre de 2009 uno de los servidores de la CRU de la Universidad de East Anglia situada en Norwich (Inglaterra) se supone que fue hackeado. “Alguien” (no se sabe si un miembro de la propia Unidad o ajeno a la misma) difundió alrededor de 60 megabytes de archivos confidenciales, incluyendo más de mil correos electrónicos. Los opositores a la teoría del Cambio Climático dicen que hay pruebas abundantes de la manipulación de datos. El Director de la CRU dice que son ridículas las afirmaciones a este respecto y, en general, algunos de los científicos implicados entienden que la mayor parte de las citas están sacadas de contexto y, en muchos casos, dicen justamente lo contrario de lo que los opositores de la teoría dan a entender. Todos los que nos hemos dedicado a la investigación sabemos como se desarrolla en equipo un trabajo de este tipo, como se van cambiando las hipótesis iniciales, como se intentan probar las contrarias para validad las originales, etc. Además, el hecho de que se hayan difundido justo antes de la Cumbre de Copenhague todavía lo hace más sospechoso. Aunque de verdad existieran estas manipulaciones parece tan burda la instrumentalización del tema que el intento que no merece más comentarios.

Del articulo “Climagate o montaje negacionista” (MyComputer)

Como puede observarse el funcionamiento del sistema científico es bastante singular. La ciencia avanza mediante la controversia. Esto es algo que no parecen entender muchos periódicos (generalmente de forma interesada) que pretenden que la ciencia ofrezca respuestas que no puede ofrecer. En el mundo científico no existen “certezas” como tales sino “estados del arte” en momentos históricos específicos. La ciencia nunca podrá sustituir a la política en la toma de decisiones porque su finalidad no es la toma de decisiones. Como mucho, podrá orientar para que los políticos encuentren la decisión más adecuada suministrando datos que, a veces, son muy discutibles por el hecho de estar sometidos a controversia. El político habrá de tomar estos datos con las debidas precauciones sobre todo cuando se refieren a “qué ocurrirá”. Es decir, cuando se plantean escenarios de futuro. El problema en este caso es que, además del escenario científico, está el escenario mediático.

Los glaciares en retroceso, Glaciar Balmaceda, Chile, (Lui)

Los escenarios mediáticos a veces se suelen corresponder con intereses espúreos. La pregunta sería ¿qué intereses hay detrás de los que afirman que el cambio climático no es más que un montaje? En mi opinión son obvios: petroleras, burguesías confortablemente asentadas en sus niveles de consumo, países dominantes que pretenden seguir siéndolo o medios de comunicación (y comunicadores) a sueldo de los anteriores. En el lado contrario ¿Qué intereses defienden los que piensan que el cambio climático es posible y que sería bueno adoptar precauciones? Sinceramente no se me ocurren demasiados que parezcan convincentes. También sería razonable pensar que en un mundo muy cerrado como es el de la investigación científica, las cuestiones personales (despecho, reconocimiento, odio) pueden llegar a tener un papel importante a la hora de intervenir en las controversias y utilizar el sistema mediático para su propio beneficio, a pesar de que el tiempo generalmente termine por hacer justicia. Pienso que el Cambio Climático no es más que una parte (probablemente una de las más alarmantes para todos) del problema. Y el problema es que hemos entrado en un periodo de insostenibilidad en el planeta. Cerrar los ojos, aludir al catastrofismo, a los costes económicos de las medidas a tomar, etc., no conduce a nada. Lo más sensato, en períodos de crisis como el que vivimos, es trabajar pensando que nuestras acciones sean lo menos irreversibles que seamos capaces de conseguir, de forma que si nos equivocamos, sea posible recomponer lo estropeado.


9 comentarios:

Anónimo dijo...

me parece que ganan mas los que afirman el cambio climatico que los que la niegan.
Yo, por sistema, cuando veo que en los medios oficiales nos bombardean con una idea, no me cabe ninguna duda de que es una gran mentira con intereses espureos detras de todo el tinglado. LLamalo conspiranoia, pero el tiempo siempre da la razon a los peor pensados.

liberacionahora dijo...

Saludos, sr. Fariña. Su argumentación y la línea general del texto desprenden sentido común, mesura y prudencia, y estoy muy de acuerdo con sus consideraciones conclusivas.

Aparte, lo veo consciente de la cantidad de intereses creados que están tejidos en torno a todo este asunto, y que implican desgraciadamente no sólo a los gobiernos e instituciones, sino también a los medios de comunicación y a la misma ciencia.

En este sentido, debo decir que, en mi opinión (amén de la de muchas y muy cualificadas personas), los intereses económicos, industriales, políticos y geoestratégicos han estado por encima de los criterios objetivamente científicos, y las doctas opiniones que difieren de las oficialmente admitidas han sido
deliberadamente apartadas, silenciadas, ocultadas o desprestigiadas; algo muy similar, fíjese, a lo sucedido con la controvertida pandemia de la gripe A, y las igualmente polémicas vacunas (una vez vendidas las vacunas, ya apenas se oye hablar del asunto; las multinacionales farmacéuticas ya están satisfechas, hasta la próxima pandemia).

Muchas personas que nos pronunciamos así, lo hacemos o procuramos hacerlo desde la equidistancia o independencia que otorga el no estar sujetos a instituciones, partidos políticos, industrias, empresas o esferas de fuerte influencia, lo cual hace posible que tratemos de llevar a cabo una investigación seria, objetiva, mediante el acceso a toda la información disponible, así como a la opinión de los profesionales que mantienen unas u otras posiciones.

Y, tanto como algunos hacen -efectivamente- una burda instrumentalización del Climagate (tratando de rehuir sus responsabilidades para continuar con sus negocios e intereses), de igual modo otros apartan y silencian esta y otras grandes irregularidades, de la misma sospechosa manera, tratando igualmente de salir adelante con sus negocios e intereses, más o menos ocultos o legítimos. En unos y otros casos, frecuentemente espureos, lucrativos, inclusive delictivos.

En definitiva, para mí y muchas otras personas -en todos los ámbitos y grados de cualificación- el Cambio Climático existe, es una realidad innegable. Ahora bien, el postulado que Al Gore a liderado (apoyado por los científicos adscritos a esa teoría), de que dicho cambio sea antropogénico, es decir, causado mayormente por el hombre, y poniendo el énfasis en las emisiones de C02, ya no nos resulta tan verídico ni razonable ni mucho menos probado científicamente.

Es deseable por tanto, por el bien de todos, una mayor transparencia y honestidad en todos los ámbitos (científico, gubernamental, internacional, periodístico, industrial), y es precisamente este punto el que peor aspecto presenta, amén de todas las irregularidades y hechos graves acaecidos y en curso, los que se conocen y los que tratan de ocultarse.

Delicado es el asunto. Mucho hay en juego, y mucha corrupción hay encubierta, obviamente, como para que esta transparencia y honestidad sean practicables. No vivimos precisamente en el mejor mundo posible.

Ojalá cada persona y profesional noble y comprometido en el servicio a sus semejantes, pueda aportar lo mejor de sí, y unamos todos -la gente de bien- fuerzas para poner claridad y orden en este escenario sombrío y convulso.

Atentamente,
Freeman

Anónimo dijo...

Normalmente tendemos a pensar sobre argumentos basados en la evidencia que nos aportan: nuestros conocimientos(adquiridos de mejores o peores fuentes), la experiencia personal y la escala que manejan nuestros ojos, pero no es suficiente para establecer conclusiones sobre la mayor parte de temas que afectan a más de una región de tamaño medio(véase Madrid).

Considero que a partir de ahí, incluso muchas veces ya en esos rangos de tamaño, se precisan datos que no están al alcance de todos: unas veces porque no existe la inquietud de investigación, otras por pura incredulidad, otras porque se ocultan convenientemente.

No importa demasiado el método científico en una cuestión que es una realidad segundo a segundo. Al margen de la bondad de las investigaciones: la verdad habita entre nosotros.

Para aclarar cuál es mi postura en todo este tema me gustaría diferenciar entre "degradación del medio" (contaminación y empobrecimiento en todos los soportes ambientales, agua, mar y tierra); que yo considero que es una realidad visible, acuciante, y sobre la que podemos actuar positivamente, desde la iniciativa particular, cada uno desde su casa, con buenas conductas sostenibles, como el reciclaje, el ahorro, etc...De las MODIFICACIONES CLIMÁTICAS.

Y aquí me detengo...Existe relación entre ambas cuestiones: se trata del modo en que el ser humano se relaciona con el medio que habita, que lo soporta. Y probablemente la modificación climática actúa empeorando la situación de la "degradación del medio". Pero en cualquier caso no me quiero centrar en eso.

La MODIFICACIÓN CLIMÁTICA es el origen del cambio climático. Aceptando el hecho de que existe esa modificación, como hipótesis, ¿qué, quién, cuál es el origen de esta modificación, de este cambio?
¿El CO2?Me cuesta pensar que un gas que emiten las propias plantas en una fase de su respiración celular en grandes cantidades, es el causante de que no llueva en España, y llueva a mares en otras partes del planeta, por decir algo.
Es más existen científicos que afirman que en los periodos de esplendor natural del planeta los niveles de CO2 en la atmósfera eran superiores a los actuales,y estamos aquí hoy. Llorando por aquellos tiempos mejores donde el aire no tenía CO2, exclusivamente porque no tenemos toda la información.

Y ojo que con esto no digo que debamos, como humanidad, seguir quemando petróleo y emitiendo CO2 a la atmósfera...pienso simplemente qué ganará ese conjunto de cintíficos, minoría extrema,(en un momento en el que todos parecemos tan sensibles con el medio, mejor aún, en un momento en el que todo el mundo está bombardeado con esta cuestión y tiene muy claro el bando del que hay que ser para parecer "progre",algo que personalmente nunca entenderé); diciendo que NO estamos en el periodo histórico con más niveles de C02 en la atmósfera; y navegando "a contracorriente".

(continúa...)

Anónimo dijo...

No lo sé, intereses de la burguesía y de las petroleras, puede ser, no digo que no, cambiar...es difícil. Perder poder para algunos...simplemente imposible.Pero pensemos por un momento que se pudiese dar la desgraciada casualidad de que el argumento de unos para lograr perpetuerse en el poder, fuese la verdad de unos científicos que pretender hacer ver desde su parcela, que algo no cuadra; que el CO2 no es,y ¿qué es entonces?

Teorías conspiranoicas, no o sí, no lo se simplemente...
Pero HIPOCRESÍA no, ¡por ahí no paso!.En aragón la DGA subvenciona a los agricultores con una campaña antigranizo que consiste en destrozar las tormentas de verano "en previsión" de que puedan descargar granizo...Todo por las viñas, cariñenas, somontanos, los melocotones de calanda, la OPEL en Figueruelas, etc... el caso es que este verano he contabilizado ¡¡¡¡¡4 DÍAS DE TENUE DESCARGA DE AGUA!!!!!!

Las avionetas y sus maravillosos productos se encargan de desmontar las nubes a base de yoduro de plata y otras instalaciones (quemadores) las emanan desde tierra durante toda la estación de verano.

¿Es o no es modificación climática ARTIFICIAL esta conducta? El tema del granizo se soluciona con instalaciones de malla antigranizo, pero claro hay que invertir en el negocio y es mejor conducir un mercedes por el pueblo de 50 habitantes.

Menos Copenhague y más información, porque la campaña antigranizo la paga la Administración pública Española, de la que el Presidente Zapatero es el máximo representante y gobernante.

Desde que la política y la economía se introducen en este tema no me cabe la menor duda, el CAMBIO CLIMÁTICO existe y está siendo politizado y dirigido, además de acelerado artificialmente (el que quiera saber cómo, que investigue, para empezar está bien el documento de la ONU de 1976 en el que se prohibe la intervención artificial sobre el clima ,Aprobado mediante la Resolución 31/72 de la Asamblea General de las Naciones Unidas el 10 de diciembre de 1976. La Convención se abrió a la firma en Ginebra el 18 de mayo de 1977.

Convención sobre la Prohibición de militares o cualquier otro uso hostil de técnicas de modificación ambiental).

¿El por qué? es bien sencillo y recurrente: Dinero.

Las futuras guerras se desencadenarán por el control del recurso más preciado para la vida, el agua,y mientras tanto estamos entretenidos con los temas que a ellos* les interesan. El control del clima con el objetivo de manejar el agua debe llevar años produciéndose de manera secreta. Existe la tecnología y la intención, ¿o a qué viene el documento de la ONU?
(ellos*: no se quienes son)

Creo que: "Cuando nosotros vamos, ellos* vienen de allí..."

Cada día es más necesario pensar con libertad...

Muchos saludos a todos y pasad buenos días.

(Ojalá en nuevo año traiga sentido común para todos)

Adri

liberacionahora dijo...

Hola, me alegra y motiva ver -en vuestras exposiciones- argumentos y consideraciones tan lúcidas y equilibradas, de personas cuyo claro y legítimo interés es el debido esclarecimiento, limpieza y transparencia en temas tan trascendentes, que nos afectan a todos como indiviuos, y también como especie.

Pienso que ello es muy positivo, abordar la cuestión enfocados en el bien común, en vez de particularista o egoista. Centrados en que se proteja y garantice lo básico, la integridad, los derechos humanos y la preservación de la biodiversidad y los ecosistemas del planeta que nos sustenta. Es ello manifestación del sentido común, que parece ser el menos común de los sentidos, en nuestra sociedad globalizada.

Adri ha tocado además temas de suma importancia y gravedad, los cuales precisamente no son objeto de la atención pública. La cuestión de la modificación artificial del clima está ahí, efectivamente, y es comprobable para quienes tomen esfuerzo y energías en investigar más allá de lo que se ofrece en los medios de comunicación de masas y desde las instituciones.

Situaciones como los "chemtrails" rastros químicos -no de condensación- que dejan sistemáticamente cierto tipo de aviones sobre nuestras poblaciones y territorios (y en otros muchos paises) desde la pasada década, o como el Proyecto HAARP (High-frequency Active Aural Research Program), que se desarrolla y opera -también desde la década pasada- en una base militar estadounidense en Alaska, como parte de su Iniciativa de Defensa Estratégica (SDI), son realidades constatables, están ahí, operando en medio de la ocultación gubernamental y la ignorancia del conjunto de los ciudadanos.

De nuevo, este es el tema, o uno de los grandes temas; los estados desarrollan (como siempre hicieron) actividades y proyectos desde un segundo plano o decididamente de forma oculta, y tienen que ver tanto con sus intereses estratégicos y militares, como con sus intereses económicos, industriales, etc, pues en un marco como el actual, donde los recursos naturales comienzan a escasear, todos estos intereses confluyen y están íntimamente relacionados.

Como último apunte, retomando el tema del cambio climático, hay estudios y un sector de científicos
que relacionan -en una medida aún no conocida- el cambio climático con los cambios en la actividad solar que se han ido registrando tiempo atrás y -sobre todo- en las últimas décadas.

Comparto el enlace de PortalCiencia, donde se expone uno de estos estudios, concretamente el realizado por un equipo dirigido por científicos de la Universidad de Maine: http://www.portalciencia.net/enigmaclim1.html

Hace tiempo llevo siguiendo la pista a esta teoría acerca de los cambios de la actividad solar, y la encuentro bastante más plausible que el postulado antropogénico-C02. Por otro lado, nada se esto se menciona prácticamente en los medios e instituciones, lo cual -a mí entender- da que pensar.

Confiemos que, de un modo u otro, todos los sectores se pongan de acuerdo en lo que sea correcto, y haya la unidad, transparencia y honestidad que se precisan para ello.

Un cordial saludo a todos,
Freeman

Horacio dijo...

La barbaridad humana. Veo la foto del Balmaceda y recuerdo un articulo del año pasado sobre el Viedma que según Greepeace ha decrecido un kilómetro en los últimos ochenta años. O el de San Rafael que retrocede 100 metros por año. Puede encontrarse un informe de Greenpeace titulado "Un futuro negro para los glaciares" en .pdf. Si se escribe en el buscador de Google la frase entrecomillada se puede obtener. Recomiendo leerlo ¿Qué estamos haciendo con nuestra tierra? Vergüenza en Copenhague, políticos vomitivos, sociedades corruptas. Como una vez dijo Quino en boca de Mafalda "que paren el mundo que me bajo". Un saludo desde Chile.

Antonio Folgado dijo...

Pepe: Vuelvo de unas minivacaciones y me voy poniendo al día con las rutinas. Una de ellas es leer tu blog, claro. Lo que comentas sobre la ciencia me parece muy pertinente. Ya está bien de echar balones fuera. Que si la ciencia dice esto. Que si la ciencia dice lo otro. Que si la ciencia me justifica esta decisión. Que si me justifica la contraria. Está pasando con las grandes decisiones lo mismo que con la educación. Dejemos aquellas en manos de "la ciencia" y esta en manos "de los maestros". Todo para escurrir el bulto. Lo de Copenhague ha sido una mierda. Perdón. Y Obama me parece cada vez más un oportunista. Perdón. Creo que China y todos los países por debajo de la huella ecológica de la Tierra hacen bien en chantajear. El problema es que, al final, el chantaje lo pagamos siempre los mismos. Y nunca los que deberían. USA es el segundo país del mundo por su huella ecológica. Es inmoral lo que está haciendo. Como ves he vuelto guerrero. Unha aperta.

Eduardo dijo...

Estoy de acuerdo con el primer comentario. La campaña que se está llevando es sospechosa porque se ve con gran claridad los distintos frentes que atacan. Eso de "una campaña orquestada" es tan evidente... Se deben pensar que somos tontos. No pienso que sea un tema de "creer o no creer" en el cambio climático. No es un artículo de fe. Se trata de razonar. Parece razonable que una utilización tan bestial del planeta tenga consecuencias llámense cambio climático o de otra forma. En esta situación la propuesta de Fariña de actuar de forma "no irreversible" siempre que sea ppsible parece un buen consejo.

Anónimo dijo...

Por supuesto que la prudencia intrínseca al hecho de actuar de manera "sostenible", desde el concepto de "reversibilidad", es algo totalmente aconsejable y tranquilizador. El problema es que faltan métodos y fórmulas ensayadas que permitan perpetuar ese tipo de actuaciones en el medio y garantizar que efectivamente cumplen con la premisa de reversibilidad, en el más amplio sentido de la palabra.

En cualquier caso, veamos la manera en que la naturaleza lleva a cabo ese precepto de partida; y señores: "habremos redescubierto la pólvora; es decir, aplicado al caso que nos atañe: lo NATURAL, lo racional, lo humano, lo original"...Y que paren las rotatorias...El ser humano vuelve a los orígenes.

O presenciamos el momento de la historia en el que el ser humano como especie se está dando cuenta de su estupidez; o es que jamás va a terminar de creerse que la naturaleza es insuperable desde la técnica...Porque la técnica es a menudo, una burda manera de imitarla; de simplificarla, de analizarla. Sólo desde el pensamiento racional es posible acompasarse con lo dado, lo natural, y caminar juntos (no encontrados) hacia un horizonte más claro.

Un saludo:

Adri