domingo, 8 de agosto de 2010

Árboles de aire en el eco-bulevar de Vallecas

Vallecas en un barrio de Madrid un tanto peculiar. Fue un municipio independiente hasta los años 50 del pasado siglo veinte cuando Franco pensó que la población del término municipal donde se alojaba la capital de España no podía ser inferior a la de Barcelona. De forma que lo solucionó de forma drástica anexando algunos de los municipios que se encontraban en los alrededores. Uno de ellos fue Vallecas. Pero Vallecas no perdió nunca su identidad. A los vallecanos les gusta llamar a su pueblo Valle del Kas. La tradición dice que en la Edad Media en ese lugar vivía un árabe llamado Kas. Con la reconquista, al ser expulsado, el lugar lo ocuparon algunos de los habitantes de Torrepedrosa (pueblo situado muy cerca) que llamaban al lugar “Valle del Kas”. Luego la cosa derivó en Valle-Kas, Vallekas y Vallecas. Pero a partir de los años 80 del pasado siglo veinte sus habitantes más alternativos han vuelto a llamar al barrio Vallekas. De forma que se encuentran pegatinas, carteles o grafitis por todo el barrio sustituyendo la “c” por la “k”. Sobre la historia de Vallecas se puede consultar la excelente página web Vallecas Todo Cultura.


Pero Vallekas no es solamente un nombre alternativo. Cuenta con una radio propia, radio Vallekas, una emisora de televisión, Tele K y un equipo de fútbol que llegó a jugar el campeonato de la UEFA, el Rayo Vallecano. Todo ello refuerza notablemente el sentido de identidad de sus habitantes. El día 31 de diciembre de todos los años se celebra una de las carreras de referencia del atletismo en España, la San Silvestre Vallecana. Esta carrera la han ganado, entre otros, Dave Lewis, Martín Fiz, Tadesse Tola, Marta Domínguez o Moses Ndiema, todos ellos y ellas primeras figuras del atletismo. En el barrio se encuentra uno de los Campus de mi universidad la Politécnica de Madrid y, además, este barrio ha sido famoso por ser el lugar donde se han establecido algunos de los asentamientos marginales más importantes de la capital como Palomeras o el Pozo del Tío Raimundo (ya reconvertidos) o poblados dedicados a la venta de drogas como La Celsa o la Rosilla (desmantelados) o Las Barranquillas. Dice la Frikipedia: “La Republica de Vallekas es un pequeño estado situado en el centro de España, además posee distintas colonias en la Península Ibérica y un (tugurio) embajada en Japón y otros países asiáticos”. Hay que reconocer que sentido del humor no les falta.

Mapa de la Nación de Vallekas de González Lozano (años 80)
Extraído del artículo de Matilde Fernández mencionado abajo

Esta identidad que caracteriza al barrio se puede rastrear en el sentido de pertenencia de sus habitantes al espacio concreto que ocupan tanto el llamado Pueblo de Vallecas como el Puente de Vallecas, actualmente separados por infraestructuras muy potentes. Aquellos que estén interesados en bucear en el espíritu de los vallekanos les recomiendo que lean el artículo de Matilde Fernández Montes (Departamento de Antropología, CSIC) publicado en la Revista de Dialectología y Tradiciones Populares en el número del primer semestre de 2007 y que lleva por título “Vallecas, identidades compartidas, identidades enfrentadas: la ciudad, el pueblo y el campo, el suburbio y el barrio”. Se puede encontrar en formato .pdf aquí. Al final de artículo se hace una breve mención al PAU y a las esperanzas que ha suscitado sobre todo entre los jóvenes. Esperanzas que, a día de hoy, agosto de 2010, y según la asociación de vecinos, parecen no haberse visto correspondidas con la realidad.

Señalar en la imagen para ampliarla (Amestizarse)
 
Una de las cosas que hacen más famoso a este barrio son las fiestas de la Virgen del Carmen que se celebran en el segundo fin de semana de julio. A la vez que las fiestas oficiales que tienen lugar en el recinto ferial de la calle Puerto Barbarán, se celebran en el de la calle Buenos Aires las fiestas de la Karmela de carácter alternativo. Son tan alternativas que organizan, entre otras cosas, una Batalla Naval (el mar más cercano queda de Vallekas a más de trescientos kilómetros) a base de regarse de agua unos a otros. Por supuesto que hay una Cofradía Marinera, se han escrito libros sobre el tema como Vallekas, puerto de mar de Elisabeth Lorenzi, y para mayor emoción la fiesta fue prohibida en su momento por el alcalde de Madrid, de forma que pasó a celebrarse de forma clandestina. Puede encontrarse el libro de Lorenzi publicado por Traficantes de Sueños en formato .pdf aquí. Ya fuera de la clandestinidad sigue manteniendo su carácter alternativo. Además de su reivindicación de un “puerto de mar para Vallekas” (!) ahora, además, Vallekas cuenta con tres árboles artificiales (!!) conocidos en las revistas de arquitectura de todo el mundo y que están situados en una extensión del barrio llamada ensanche de Vallecas. Espectacular.

Imagen de 20 minutos

La lectura del libro de Elisabeth Lorenzi junto con el artículo de Matilde Fernández mencionado arriba son fundamentales para darse cuenta de la personalidad reivindicativa y utópica del que fue uno de los barrios marginales más importantes del asociacionismo vecinal de Madrid. Para que el lector (sobre todo el no madrileño) pueda llegar a entender como el espíritu alternativo de un pueblo puede trascender los avatares de su historia no soy capaz de terminar esta introducción sin reproducir unos párrafos de la revista Puerto de Mar (1984, extraídos del libro de Lorenzi): “Las Malvinas son de Vallekas: indignados ante la pugna anglo-argentina por la soberanía de Las Malvinas, queremos expresar nuestra más enérgica repulsa por el ocultamiento de la verdad por parte de las naciones en conflicto. Según documentos históricos del Archivo de Indias (1) el primer marinero que pisó tierra en esas islas australes un tal Pedro García García, era natural de Vallekas, antiguo marinero echado a marino, que teniendo necesidad de orinar por hallarse con la vejiga llena, pisó el suelo malvinense y bautizó el primero las islas en nombre de Vallekas y de la cristiandad. Por lo tanto, señores, que la Thatcher y el Galtieri se dejen de historias, Las Malvinas forman parte indisoluble del territorio nacional vallekano y nada ni nadie podrá destruir los vínculos que nos unen a esas queridas islas en un destino común. (1) “Libro de las conquistas de P. García”, tomo IV, pág. 123”. A nadie debe extrañar que en Vallekas se hayan construido los tres primeros árboles de aire del mundo.


Mi relación con el llamado Bulevar del Ensanche de Vallecas (no confundir con el Bulevar de Vallecas nombre popular con el que se conoce a la calle Peña Gorbea) empezó cuando en el año 2002 la Empresa Municipal de Vivienda y Suelo del Ayuntamiento de Madrid nos reunió a Andrés Perea, Luis Moya, Salvador Rueda, José María Torres Nadal y a mí para confeccionar el Documento Programático de lo que la EMVS llamaba “Estrategia Eco-Valle” con objeto de presentarse a un LIFE (en concreto el LIFE02/ENV/E/000198). El documento se completó con tres proyectos. El primero se llamaba “Water Spirals”, el segundo “Sunrise” y el tercero “Mediterranean Verandahways”, que quedarían a cargo, respectivamente, de Toyo Ito & Associates Architects, Feilden Clegg Bradley Architects con Ortiz León Arquitectos, y Ecosistema Urbano. El documento programático con artículos críticos de cada uno de nosotros se publicó en el año 2005 con el título de Estrategia Eco-Valle, tres proyectos para un entorno residencial sostenible en el Nuevo Ensanche de Vallecas, Madrid.


Dado que esta publicación es bastante difícil de encontrar y no está accesible en la red me gustaría plantear mis críticas globales al proyecto urbanístico que se incluyen en la misma. La más importante es que este plan de ensanche está hecho totalmente de espaldas a los vallecanos (y todavía más a los vallekanos) y de la villa y del puente de Vallecas. Hemos visto al comienzo de este artículo la fuerte identidad de un pueblo que ha sobrevivido a la mutilación más grande que se le puede hacer a un grupo social: quitarle su independencia administrativa y sus órganos de gobierno y absorberlos en otro. Pues bien, nada de esta fuerte personalidad se ha tenido en cuenta. Pero ahí no termina la cuestión. Es que, además, desde el punto de vista formal, de continuidad morfológica, funcional o social pasa lo mismo. Escribía en el punto 2.1: “No se entiende muy bien el objeto, por ejemplo, de un bulevar que va de la nada a la nada pero que podría ser muy bien la conexión con el resto del área urbana de Vallecas. O el establecimiento de una gran superficie comercial al lado de una actuación y que va a competir directamente con el intento de conseguir una calle comercial. Esta forma fraccionada de entender la realidad urbana produce disfunciones evidentes y, como en este caso, penaliza fuertemente un proyecto con magníficas intenciones como el que estamos comentando”. Lo que intentaba decir es que no se aprovechó la oportunidad de que esta parte del barrio estuviera conectada morfológica, social y funcionalmente con el Vallecas histórico.

Imagen de Google Maps

No aparecía claramente delineada una política de movilidad. Esto era así porque si ya el propio ensanche donde se ubicaba la actuación estaba totalmente concebido a espaldas a Vallecas, las manzanas del proyecto eran una especie de anomalía dentro de otra. Las infraestructuras y los equipamientos aparecían claramente sobredimensionados. Además, el planteamiento, en general, era todo menos complejo y diverso tal y como hubiera requerido la frase “entorno residencial sostenible” a que hacía referencia el proyecto. En general, en el proyecto urbanístico se optó por la separación en lugar de por la integración cosa que se podía haber hecho (por los menos con San Pedro) a pesar de las evidentes dificultades que suponía la ruptura de la M-40, el ferrocarril y el polígono industrial respecto al centro histórico. Estas eran las cosas a modificar pero, por supuesto, había muchas otras que se correspondían con la excelencia: los proyectos en sí, tanto el de Toyo Ito para el Parque de la Gavia (resulta curioso que una parte del parque se organice en torno a un llamado “árbol de agua), o el de Ecosistema Urbano para el Bulevar de la Naturaleza (nombre que tiene actualmente) estaban muy por encima del plan en el que se inscribían y rozaban la excelencia. Pero hoy pretendía escribir sobre árboles. Aunque no sé si los árboles de los que voy a hablar le harían mucho ilusión a José Martínez Sarandeses con quien compartí la necesidad de amar el árbol para entender la ciudad.

Al fondo el árbol de aire, en medio en árbol lúdico
y en primer plano el árbol mediático

En realidad se trata simplemente de acondicionar tres zonas concretas del bulevar intentando producir unos microclimas que permitan la utilización de los espacios exteriores en tanto no se desarrollen los árboles reales. Desde este punto de vista el nombre de árboles no es más que una imagen ya que (como se verá más adelante) estas construcciones colocadas en medio del espacio público presentan sólo algunas de las características básicas de un árbol real. Podríamos decir que representan una situación intermedia entre los edificios cerrados y separados del entorno (patios de manzana incluídos) y el espacio abierto.


Dice Ecosistema Urbano en su propuesta: “Así surgen estos elementos que servirán como punto de partida para un futuro espacio público acondicionado mediante árboles. Estas infraestructuras-base generan desde cero unos entornos acondicionados bioclimáticamente, con densidad de programa y capacidad para adaptarse y soportar distintos usos. Con el tiempo los “árboles artificiales” terminarán siendo “claros en el bosque”. Estas escenas urbanas se sitúan en los puntos de concentración de presupuesto y esfuerzos. Son focos de especial importancia, caracterizados por un mayor grado de confinamiento y acondicionamiento, una mayor generación de actividad y capacidad de ocupación. Su ubicación es una intersección de motivos urbanos, climáticos y geometrías particulares de la zonal”.


Y más adelante: “Construidos con una base estructural muy ligera, que servirá de soporte al resto de elementos, está realizada con elementos seriados. Añadimos los elementos vegetales, plantas trepadoras de distintas especies en función del soleamiento. Aunque la estructura no requiere una cimentación importante, el terreno del entorno se modificará para conseguir un mayor grado de confinamiento, para ello, también tendrá un papel importante el agua. Las técnicas de evapotranspiración se introducen mediante la incorporación de torres de frío. Los colectores u paneles fotovoltaicos nos permiten obtener agua caliente y energía utilizados para acondicionar el espacio”.

Árbol de aire y urbanización

Existen cosas discutibles en esta propuesta (empezando por el uso del término evapotranspiración) pero pienso que son muchos más los hallazgos, de forma que el balance global es muy positivo. Es difícil encontrar ideas nuevas en el campo del espacio público. Pienso que desde la teoría de las aceras asimétricas que, junto a otros urbanistas, vengo defendiendo hace más de treinta años para la sección de la calle-corredor, o el City Lounge de Pipilotti Risk y Carlos Martínez son escasos los ejemplos que plantean algo de innovación en este campo. Probablemente lo que menos me guste sea el nombre de “árboles” (aunque sean del aire, lúdicos o mediáticos) que se le ha dado a estas construcciones. Como decía unos párrafos más arriba probablemente el hallazgo más importante sea replantear de una forma nueva la relación entre el espacio cerrado puramente arquitectónico y el espacio abierto más urbanístico.

Árbol de aire, captadores de brisas y paneles solares

“Como si estuviésemos bajo un gran árbol, en estos espacios nos encontramos en una situación intermedia entre exterior e interior, protegidos y en condiciones de confort pero a la vez al aire libre. La transición del exterior al interior se realiza de forma natural, no es un edificio, un espacio cerrado. Estamos en contacto con el exterior continuamente. En verano estos “árboles” funcionan hacia el exterior, se abren creando más zonas de sombra y amplían su área confinada mediante el uso de agua. En invierno se repliegan, bajan parte de su cerramiento, aumentan el control de la zona acondicionada y funcionan hacia el interior”. También se tienen en cuenta situaciones de uso muy distintas, de forma que se puedan realizar proyecciones, reuniones de vecinos, etc.

Árbol de aire, pintadas

Estuve de visita en el Ensanche de Vallecas pocos días antes de que empezara mi pesadilla hospitalaria. Aunque conocía el proyecto y su construcción desde el principio preferí esperar un tiempo antes de ir a verlo para que estuviera algo más consolidado su funcionamiento y las viviendas a las que dan soporte, además de verificar el tratamiento que le daba la gente (actos de vandalismo, pintadas, etc.). Aunque, efectivamente, hay pintadas, lo cierto es que el grado de conservación es bastante bueno a pesar de lo que manifiestan algunos habitantes de la zona a los que no parecen hacer mucha gracia ya que, según ellos, atraen a la marginalidad y están medio abandonados por el Ayuntamiento. Aparentemente lo que no ha sido demasiado bien tratado es el tema de los elementos vegetales y las plantas trepadoras ya que presentan un aspecto bastante deplorable.

Árbol de aire, interior

Hay que advertir que “árbol de aire”, en realidad, solamente es uno de ellos y lleva este nombre porque en la parte superior tiene unos captadores que introducen aire en los cilindros. Este aire es impulsado por un ventilador y atraviesa una capa de agua pulverizada que se encarga de aumentar la humedad y reducir la temperatura. Este árbol es el que ha sido pagado mediante el proyecto LIFE. El segundo tipo de árbol lo denominan “árbol lúdico” tiene una pared vegetal, columpios-nido y suelo anti-caídas realizado mediante neumáticos reciclados. El microclima se consigue mediante agua pulverizada, lo mismo que en el tercero (el “árbol mediático”) que cuenta con una pared que sirve de pantalla para realizar proyecciones. Este último es el único cubierto y ofrece datos sobre la temperatura exterior e interior. La construcción de estos dos árboles ha supuesto una inversión de 2,5 millones de euros que ha pagado en su totalidad el Ayuntamiento de Madrid. Se pueden encontrar más fotografías y planos de los tres árboles (además de en la web de Ecosistema Urbano) en Verdeciudad.com.

Árbol lúdico

La idea que hay detrás del proyecto es seductora: intentar sustituir durante un tiempo a los árboles como elementos esenciales del entorno urbano por unos artefactos que cumplan, en la medida de lo posible, sus funciones. El problema es que no todas las funciones del árbol natural las realiza el árbol de sustitución. Veamos algunas. La adaptabilidad térmica se consigue mediante la sombra, la radiación, el viento y la humedad relativa. Pero, por ejemplo, el aumento de la humedad en el árbol de sustitución precisa captar las brisas, nebulizar el agua y conducir estas brisas a través de las pequeñas gotas. El árbol natural aumenta la humedad relativa mediante la evaporación del agua contenida en el terreno a la que se suma la transpiración a través de las hojas que se consigue de forma natural mediante una diferencia de presión con el aire y no necesita de brisas para conseguirlo ni impulso de ventiladores para conseguirlo. Este fenómeno se conoce con el nombre de evapotranspiración. Evidentemente el árbol de sustitución puede conseguir sombra (aunque es bastante más complicado conseguir radiación en los meses infracalentados aunque con un buen diseño es posible) de una manera relativamente sencilla, pero para aumentar la cantidad de vapor de agua no recurre prácticamente al suelo natural y, en escasa medida a las plantas por lo menos en su estado actual.

Árbol lúdico, columpios

Los árboles naturales son capaces de reducir significativamente la contaminación atmosférica fijando los gases tales como NO2, SO2, CO, así como partículas y metales pesados producidas por la combustión de fuentes fijas y móviles, particularmente los productos nocivos producidos por los combustibles fósiles. Por supuesto, nada de esto es capaz de hacerlo el “árbol de sustitución”. Los árboles naturales son capaces, además, de reducir la contaminación sonora producida por los ruidos de la calle y percibida en los edificios cercanos. El “árbol de sustitución” sí es capaz de reducir esta contaminación para aquellas actividades que se desarrollen en su interior. Pero no así para las que tengan lugar fuera del mismo.

Árbol lúdico, detalle

Además existen otras funciones también importantes que no es capaz en su totalidad de llevar a cabo el “árbol de sustitución”. La primera de ellas es la producción de oxigeno. Efectivamente, mediante la fotosíntesis los árboles consumen CO2 y son capaces de producir una gran cantidad de oxigeno. En segundo lugar, el valor como elemento básico del paisaje en las áreas urbanas tapando o enfatizando vistas, reduciendo si es necesario la luz muy fuerte y la reflexión o complementando las formas más duras de los elementos urbanos artificiales y la arquitectura. Por último, en su función como “elemento restaurador” (ver varias entradas en el blog sobre los elementos restauradores, particularmente la titulada “Espacio público y vivienda” donde Corraliza y Lorenzo exponen las teorías de Kaplan al respecto) es difícilmente sustituible.

Árbol mediático

Esto no le quita un ápice de mérito a la propuesta de Ecosistema Urbano si se entiende el “árbol del aire” (“árbol artificial” o “árbol de sustitución”) como una metáfora del árbol natural. Porque el verdadero valor del proyecto que lo convierte en extraordinario está en haber inventado una especie de lugares intermedios entre los edificios y el espacio abierto. Este intento de cambiar no lugares por lugares es lo más destacable del Bulevar de la Naturaleza. Además no se trata de espacios semi-privados como los de la ciudad hispanomusulmana sino de verdaderos espacios públicos de contenido singular. No se trata de fondos de saco a los que sólo acceden de forma natural los vecinos de los alrededores creando auténticos guetos o de patios de manzana privados, sino que tienen vocación de “hacer” ciudad. Paradójicamente esto es lo que menos les gusta a los vecinos que ya van poblando los edificios cercanos. De forma más o menos inconsciente se rebelan ante una construcción que no permite la “exclusión de los indeseables”. En el fondo les gustaría más un espacio semi-privado o privado sobre el que tuvieran un mayor control.

Árbol mediático, cubierta

Pero, precisamente, lo que posibilita que “el aire de las ciudades haga hombres libres” es que los espacios públicos puedan ser apropiados por los ciudadanos y ciudadanas y no por particulares o grupos específicos. La contrapartida, evidentemente, es la inseguridad. Pero sin inseguridad, como dice Bauman, el aprendizaje de la urbanidad desaparece. De ahí el fracaso actual de buena parte de los métodos de autocontrol social. La creación de una verdadera educación urbana es imprescindible para conseguir ciudades más libres y esto sólo será posible si funciona un aprendizaje que permita la relación entre ciudadanos en el ámbito estrictamente urbano que es aquel que se encuentra pisando los territorios, por un lado de la intimidad de las personas, y por otro del anonimato absoluto de la multitud. Desde mi punto de vista este el verdadero valor de los llamados “árboles de aire”: posibilitan el encuentro y la relación puramente urbana más allá del ámbito doméstico o grupo. Por eso todas las críticas que se le han hecho al proyecto basadas en la ausencia de otros valores no deberían de preocupar demasiado a sus autores. Lo mismo que la de los residentes que van buscando “nichos entre iguales” olvidando que uno de los valores básicos de la ciudad es la complejidad, derivada tanto de la existencia de desiguales como de las posibilidades de relación entre ellos.

Árbol mediático, interior



Árboles artificiales en el ensanche de Vallecas

Ensanche de Vallecas, Madrid, 40.37271, -3.63013 (Google Maps)
Bulevar de la Naturaleza (antiguo vial C-91 del PAU)
Autores: Ecosistema Urbano (Belinda Tato José Luis Vallejo Diego García-Setién)
Colaboradores: Ignacio Prieto, Maria Eugenia Lacarra, David Delgado, David Benito, Jaime Eizaguirre, Patricia Lucas, Ana López, Asier Barredo, Laura Casas, Fabricio Pepe, Michael Moradiellos
Tectum Ingeniería, S.L., IP Ingeniería, Ignacio López
Empresa Constructora: Grupo Entorno, S.A.
Entre otros han recibido los premios: 2005 (Holcim Foundation for Sustainable Construction), 2006 (Asprima, Enor, Ayuntamiento de Madrid), 2007 (seleccionado European Mies Van der Rohe Awards, seleccionado Zumtobel award for Humanity and Sustainability in Architecture and Built Environment).


11 comentarios:

Rafael Llopis dijo...

Ya lanzado a comentar después de mi estreno en el articulo anterior me gustaría decir algo de sentido común respecto a estos "árboles". Me han llamado la atención varias cosas. Fariña, estoy de acuerso casi todas las apreciaciones que haces respecto a su interés como algo nuevo, experimental si se me acepta el término, pero por ahí no voy a incidir. Tampoco respecto a otros temas que requerirían que, al menos, fuera a visitar el sitio porque ahora estoy en la costa y, la verdad, es que no conocía estas construcciones. Pero tengo un par de dudas que me gustaría plantear.
La primera es la siguiente: me parece un despilfarro dedicar tantísimo dinero a unos "árboles de sustitución" habiendo tantas necesidades en nuestra comunidad ¿no saldría más barato trasplantar directamente unos árboles ya creciditos?
La segunda se refiere al hecho de hacer "experimentos" en zonas de vivienda protegida ya que creo que casi todas las viviendas del entorno son de este tipo ¿por qué no hacer esto en áreas de vivienda libre a cargo de los compradores de estas viviendas?
No sé, son dudas que me asaltan y que me gustaría que alguién me contestara.
Un saludo a todos.

Anónimo dijo...

¿Habéis leído algo sobre el proyecto de "Frato" llamado "La Ciudad de los niños"? Reivindicar el espacio público para que pueda ser usado por los niños (niños de 5 años, de todas las clases, yendo solos a las escuela, ¡¡es fenomenal!!)

José Fariña dijo...

Por si alguien no conoce el proyecto al que se refiere el comentarista anónimo del 14 de agosto voy a dar algunos datos, porque me parece un tema interesante y que roza en parte las cuestiones de espacio público que estoy tratando de forma recurrente en el blog. Ya hace algunos años que Francesco Tonucci (Frato) escribió "La ciudad de los niños" donde se proponían muchas cosas. No solamente el diseño de una ciudad adaptada a los niños sino también la integración de éstos en su proyecto y en la adquisición de hábitos democráticos relacionados con el gobierno de la ciudad. El movimiento se extendió por muchos países. Actualmente existe un proyectos internacional con este nombre a cargo del Consejo Nacional de Investigación italiano y en el que participan varias ciudades de diferentes países (entre ellos España y Argentina). La propuesta viene desde principio de los años noventa y se impulsa, básicamente, desde el ámbito escolar. Aunque nunca he participado en este proyecto sí que he coincidido y debatido en Congresos y mesas redondas con algunos de sus impulsores y me parece un intento interesante de implicar a los niños en la vida de su ciudad. En abril de este año se celebró en Madrid un encuentro sobre: "La Ciudad de los Niños de Acción Educativa, derechos de la infancia y autonomía en las ciudades actuales, el derecho a la ciudad, veinte años de la Convención de los Derechos del Niño". Acción Educativa es una asociación que pretende impulsar la renovación pedagógica en España y entre los grupos de trabajo que mantiene está el llamado "La ciudad de los niños". Se pueden encontrar algunos artículos al respecto en su página web
http://www.accioneducativa-mrp.org/

Sergio dijo...

Buenas tardes Sr. Fariñas.
Me llamo Sergio, y querencias del destino me encuentro trabajando en asuntos de paisaje en México y di con su blog. Lo primero de todo, felicitarle por su blo que, a parte de didáctico, me parece muy divertido y entretenido que al fin y al cabo es de lo que se trata.

Fui, ya hace 5 años de aquello, alumno de José Antonio Corraliza en la UAM y me encuentro intentando aplicar todo lo que me enseñó para valorar un paisaje lo mejor que se pueda..... además en un proyecto conflictivo.... Estaba intentado hallar un modo de evaluar la fragilidad paisajística de un paisaje urbano "futuro" una vez hayan construido lo que quieren construir para contrastarlo con lo que había antes. La fragilidad paisajística de un paisaje natural es más o menos sencillo (aunque como en todo esto, un poco subjetivo) sin embargo en un paisaje urbano....y siendo a futuro....¿cree que hay algo que me pueda ayudar?. Y mi jefe encima está empecinado en que no solo lo valore sino que lo cuantifique con números y demás jajajaja

bueno un saludo y gracias de antemano

José Fariña dijo...

Sergio: en general no soy muy partidario de "cuantificar lo incuantificable". Pienso que el paisaje está demasiado ligado al acto perceptivo y, por tanto, que tiene que ver con una cultura concreta. Es más, mis alumnos suelen hacer un ejercicio que consiste en modificar un paisaje sin cambiar nada del objeto. Sencillamente cambiando la percepción del sujeto. Puedes ver un ejemplo en la entrada "Quintana dos Vivos e Quintana dos Mortos". Sin embargo soy consciente de que resulta imprescindible objetivar lo más posible sobre todo para que los políticos puedan tomar decisiones no excesivamente discrecionales.

Con José Antonio Corraliza diseñé una metodología para el paisaje urbano tratando de conseguir una mínima objetividad. Lo primero es tratar de diferenciar la que llamamos "escena urbana" (lugar donde se desarrolla el rol de ciudadano) del "paisaje urbano" (pieza de la ciudad considerada en su aspecto artístico). Los condicionantes no son los mismos. Presuponiendo que estamos hablando de "paisaje urbano" tendríamos que referirno a belleza e identidad. Para ello partimos de una división de la ciudad en áreas perceptivas (hay tres artículos sobre áreas perceptivas en el blog describiendo un trabajo que hice con José Antonio para el Ayuntamiento de Madrid). Luego se valora cada área perceptiva y se determina su fragilidad mediante métodos muy parecidos a los del paisaje natural. Puedes ver como se hace en mi libro "La ciudad y el medio natural". Luego se identifican los elementos característicos que otorgan valor al área, se introduce el impacto (un edificio nuevo, arbolado, etc) y se analiza qué sucede con estos elementos.

No puedo ser más explícito en un comentario. Considera que habría que dedicar más de un curso a explicar esta metodología. Otros sistemas de análisis como los propuestos en los libros de Tandy, de Yoshinobu Ashihara de Aguiló o en el de Cullen son todavía menos objetivos (lo que no quiere decir que no sean mejores). Un saludo y suerte.

Sergio dijo...

Muchas gracias José. Un saludo y a ver qué tal me sale esto con esos consejos que me has dado.

Anónimo dijo...

Me parece mal que hagamos las cosas para los políticos, ellos no son los que deben tomar las decisiones en última instancia ¿para que se forman personas en distintos campos?¿para que luego un abogado de segunda introducido en el mundo de la política, decida sobre todas las cosas que afectan a los ciudadanos?
Valorando el paisaje, ¿qué pretendemos? ¿una artimaña numérica, verbal, para convencerlos de que esa no es la mejor opción, ni el sitio más adecuado?

¿Hasta cuando rendiremos pleitesía a esta calaña? Ya basta.

Me parece correcto investigar métodos lo más objetivos para valorar el paisaje(aun cuando me resulta algo muy peculiar, y muy incierto en el fondo)como entrenamiento, como un campo más del saber, como un intento disciplinar¿pero qué ganamos con ello?¿para qué?
es que sigo sin comprenderlo, más allá de la explicación del convencimiento de los mentes-cortas,¿qué significa mejor paisaje?¿más frágil?

Atendiendo a aspectos químicos del terreno y a otras cuestiones físicas del medio, es que considero que todo paisaje es frágil en si mismo, como estructura visual, como imagen, como ecosistema que encierra bajo esos parámetros de valoración visual, una realidad natural más o menos entendida por la población. ¿qué es más frágil, la estepa o un bosque a 1500 metros de altitud?¿la playa o la orilla del río?¿un paisaje rural o uno urbano?

Anónimo dijo...

Bastaría con que la gente recuperara la conexión con el mundo natural, y supiera (por conocimientos amplios), en que consiste un ecosistema y cuáles son los valores de cada medio, pero en los tiempos que corren,a los profesores de naturales de los institutos no les da tiempo a llegar a esos temas, que siempre están al final del libro...

Bastaría con comprender y reconocer que el mayor porcentaje de las actuaciones del ser humano sobre el territorio son irreversibles y perjudiciales para el mismo, y a partir de ahí generar un nuevo concepto de actuación sobre el medio.

Empiezan a ser imperativo una normativa que establezca conceptos de capacidad de antropización y capacidad de utilización de los recursos del medio, no sin antes haber modificado otras leyes referentes al mundo de la vivienda, para evitar que estas intenciones de controlar la actuación del ser humano sobre el medio se reflejen como un aumento del precio de la vivienda; que es lo que ha sucedido hasta ahora, por el hecho de existir una línea que divide terreno limpio de terreno sucio.

Un saludo a todos:

Adri

Miguel Ángel Madrid dijo...

La complejidad, lo transdisciplinar, el humanismo, y todo desde Vallekas. Gracias

Andrés dijo...

Tengo que decir que, efectivamente, a mi padre José Martínez Sarandeses no le hubiera gustado nada de nada este asunto :)

Mi opinión personal es que el argumento de los "claros en el bosque" es, aunque ingenioso, bastante tramposo, pues se basa en la suposición de que no se pueden obtener zonas arboladas de un cierto porte desde el principio; esto, como no se cansó de demostrar JMS (por la vía teórica y la práctica), sencillamente no es cierto: basta con hacer las cosas bien y con cuidado, y con invertir un poquito de dinero de más (el equivalente, en cualquier caso, a una mínima fracción de lo que han debido costar estos árboles de aire) para obtener, desde el día 1, una plantación robusta, sana, frondosa, y que dé sombra.

Un fuerte abrazo, AM.

José Fariña dijo...

Andrés: sí, efectivamente, a tu padre no le habría hecho demasiada gracia. Sin embargo pienso que, no tanto el hecho de que Ecosistema Urbano haya propuesto algo nuevo para revitalizar el espacio público, sino que su propuesta se llame árbol de lo que sea, sin ser un árbol y cumpliendo sólo parte de las funciones que cumple un árbol en la ciudad. Que es, precisamente, lo que a mí tampoco me hace ninguna gracia. Todavía menos que se siga insistiendo en ello en la expo de Shanghai. Comprendo que, desde el punto de vista del marketing, el nombre ha sido un hallazgo afortunado. Pero no desde una perspectiva más conceptual. Otra cosa diferente es la propuesta en sí como lugar intermedio entre el espacio arquitectónico de los edificios y el urbano de la calle. Llama la atención que al justificar el Control Solar en el apartado del sistema de climatización el CIEMAT utilice el gráfico de Givoni pensado para el control interior de los edificios y no el de Olgyay para espacios exteriores. Pero se trata de una prueba más de la situación de frontera en la que se mueve la propuesta. Un abrazo.