lunes, 3 de junio de 2019

La Ciudad Jardín

En muchos de los artículos del blog aparecen de forma directa o indirecta numerosas alusiones a esta forma de crear áreas urbanizadas pero, hasta el momento, no me había planteado hacer un artículo sobre el tema. Sin embargo, hace unos días, entre el caos de libros no digitales (los digitales están perfectamente ordenados), encontré uno que me trajo recuerdos de aquellos años en los que explicaba historia del urbanismo. Entonces pensé que sería bueno escribir algo al respecto. Sobre todo, porque las nuevas generaciones de arquitectos y urbanistas se encuentran con una realidad controvertida. Por una parte aquellos que achacan a este tipo de urbanización buena parte de los males y del estilo de vida incompatible con los límites del planeta, y de otra los que piensan que, en el fondo, es la forma de vivir deseada por todos aunque no se atrevan a decirlo (o sí). Esta controversia ya la abordé con un enfoque diferente en el artículo "El sprawl es bello" que publiqué en el blog en septiembre de 2012.

Tad Lauritzen Wright, "Beautiful Urban Sprawl" (fragmento)
Paper, pencil on rives bfk, 40 in. x 52 in. 2006  lauritzenwright

Así que hoy voy a tratar de escribir algo sobre la filosofía y los orígenes de la ciudad jardín. Decía en el párrafo anterior que había encontrado un libro que me habría traído recuerdos. Bueno, no sé si se podrá llamar libro a una publicación de menos de setenta páginas. Y, además, si digo quien es el autor: Stephen Bayley. A Stephen Bayley le pasa lo mismo que a Byung-Chul Han, que tiene muchos detractores. Sobre Byung-Chul Han incluso hay un libro titulado ¿Por qué (no) leer a Byung-Chul Han? publicado el año pasado por un colectivo de cinco autoras. A pesar de todo veréis que cito a Han en numerosas ocasiones y que, incluso, le he dedicado un artículo entero del blog. Pero es que a Han lo entiendo, cosa que no me sucede con otros autores más rigurosamente correctos. Comprendo que, probablemente, repita muchas cosas que ya han dicho otros, que le falte algo de base en los planteamientos… Bueno, podéis leer el libro de ¿Por qué (no) leer a Byung-Chul Han?, y luego hacer caso omiso y leer a Han.

Eso, ¿por qué no leerlo?

Respecto a Stephen Bayley, colaborador asiduo de periódicos como El País, The Times, The Telegraph, Financial Times o ¡Vanity Fair!, se pueden decir muchas cosas menos que sea humilde. Mi amigo José Juan Barba escribe al respecto en diciembre del año pasado en Metalocus en un artículo que titula “Cuídense de los médicos... o mejor... de Stephen Bayley”: "A los muy morbosos les sugiero una visita a su página web para que vean la ególatra presentación de Stephen Bayley como ‘la segunda persona más inteligente de Gran Bretaña’, o como ‘gurú del diseño’ (...) El que Stephen Bayley utilice un medio de gran difusión como es El País, al que muchos leemos desde hace años, para agrandar su propio ego en detrimento de un gran conjunto de buenos profesionales, es realmente sorprendente y absurdo al mismo tiempo. Considero que todos los medios deberían cuidar su credibilidad" (al referirse a la crítica que hace Bayley al edificio Torres Blancas de Sáenz de Oiza).

Ratcliffe: "Hampstead Garden Suburb"  tate
"Welwyn Garden City": Yesterday, To-day, To-morrow  ocwmit
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Bueno, como siempre ya me he ido del tema. Pero esta vez de forma algo más consciente. Es bien sabido que aprovecho los meses de verano para escribir algo sobre lecturas, libros o excursiones. Bueno, en los primeros tiempos de su carrera, cuando Bayley trabajaba en la Open University, cosa que por cierto no aparece en ningún sitio de su biografía, y su ego probablemente no había adquirido los caracteres que lo adornan actualmente, trabajó en el equipo docente que llevaba el curso A305 sobre la Historia de la Arquitectura y el Diseño entre 1890 y 1939. Con la base de este curso publicó en inglés en 1975 el libro Architecture and Design, History of, 1890-1939: Garden City Unit 23-24 (Course A305). Publicación que se corresponde con la denominada Ciudad Jardín editada por la editorial ADIR en Madrid en 1977. Bueno, pues este es el libro al que me refería en el primer párrafo.

Ebenezer Howard  archive

Pero tampoco voy a comentar el libro ni a seguirlo, sino que partiré de las explicaciones que dábamos a los alumnos de la antigua asignatura de Introducción al Urbanismo adaptándolas a un artículo del blog. De forma que si lee este artículo alguno de mis antiguos alumnos le sonará conocido. Por supuesto es imprescindible empezar por Ebenezer Howard. Howard nació en el año 1850 en Londres. De joven vivió en Estados Unidos, primero como granjero y posteriormente como periodista. Durante su trabajo periodístico se relacionó con personajes claves del pensamiento USA como el poeta Walt Whitman, o el filósofo Ralph Waldo Emerson uno de los precursores del movimiento Nuevo Pensamiento. Pero en 1876 está ya de vuelta en Inglaterra. En 1898 publica su célebre obra To-morrow: A Peaceful Path to Real Reform que sería reimpresa en su versión más conocida en 1902 con el título de Garden Cities of To-morrow. Y este sí que es uno de los libros imprescindibles que todo urbanista debe conocer.

To-morrow y Garden Cities edición original  archive
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En sus planteamientos fue influido por diferentes autores entre los que destaca Edward Bellamy cuya novela Looking Backward: 2000-1887, publicada en 1888 es un antecedente muy claro. El héroe de la novela de Bellamy, Julian West, tiene una especie de sueño hipnótico en Boston en el año 1887 y despierta en el 2000 encontrando una sociedad socialista utópica en la que, de alguna forma, se basa Howard. Pero también fue influido por muchos otros autores, políticos y utopistas. Entre otras, por las ideas que, a día de hoy, podríamos denominar románticas del movimiento Arts and Crafts, y sus propuestas relacionadas con la vuelta a la arquitectura popular. Con todos estos elementos, Howard propone, más que un diseño bastante abstracto y elemental de ciudad genérica, una nueva organización social. Howard no era arquitecto y contó, como se verá más adelante, para convertir sus ideas en realidad, con la colaboración imprescindible de Raymond Unwin y Barry Parker.

Teoría de los tres imanes en To-morrow  archive
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Para Howard el problema básico era que las ciudades pagaban salarios más altos que el campo, por lo cual la gente llenaba las ciudades, las colapsaba y las volvía poco aptas para una vida plena. Proponía crear las condiciones salariales de la ciudad en el campo de forma que la gente viviera saludablemente. Esto lo explicaba gráficamente mediante la teoría de los tres imánes. Decía que, hasta aquel momento, habían sido dos las fuerzas dominantes en el panorama de los asentamientos de población en Inglaterra: por una parte la ciudad, con salarios más altos, facilidad de intercambios, barrios degradados, hacinamiento; y por otra, el campo con deficiencias de equipamientos, salarios bajos y recursos infrautilizados. Howard proponía una tercera vía: la ciudad-jardín con las ventajas de ambos y sin sus inconvenientes. Se trataba de comprar 6.000 acres de terreno que se guardarían en depósito a cargo de cuatro responsables. De este terreno 5.000 acres se dedicarían a la agricultura y los 1.000 restantes a la ciudad propiamente dicha, ciudad que podría albergar alrededor de 32.000 personas.

Garden City  archive
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En su propuesta realiza un diagrama indicativo de lo que podría ser una ciudad de este tipo. De forma circular, con un radio de 1.240 yardas (unos 1.140 metros), aparecía dividida por seis grandes bulevares de 40 metros de ancho que harían de radios separadores de los seis barrios en que se organizaba. En el centro, un parque que llamó Central Park, en cuyo borde se construiría un Palacio de Cristal. Habría un área urbana interna separada de la externa por una Gran Avenida de 140 metros de ancho que aislaba las fábricas, almacenes, depósitos y vaquerías. Suponía que se emplearía energía eléctrica para toda la maquinaria mecánica con lo que se evitarían los problemas de contaminación.

Garden City  archive
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A pesar de que al principio casi nadie parecía creer en sus propuestas, Howard continuó incansable. En 1899 fundó la Asociación de Ciudades Jardín que en 1907 se convierte en la Asociación de Ciudades Jardín y Planificación de la Ciudad. Esta Asociación dio la siguiente definición de la Ciudad Jardín: "Una ciudad jardín es una ciudad diseñada para una vida y una industria sanas; de un tamaño que permita una total vida social, pero no mayor; rodeada por un cinturón rural; siendo de propiedad pública toda la tierra o guardada en depósito para la comunidad". Lo cierto es que, como afirma Stephen Bayley en la página 9 del libro La ciudad jardín (comentado en párrafos anteriores): "En este siglo el modelo más destacado de organización de vivienda aislada es la ciudad jardín, y en menor grado, los garden suburbs. La ciudad jardín esencialmente es el producto de un solo hombre: Ebenzer Howard".

Howard, Parker y Unwin en una foto de 1922  riba

No es que quiera desautorizar nada menos que a Sthephen Bayley, el gurú de la crítica de arquitectura y la segunda persona más inteligente de Gran Bretaña, pero lo cierto es que sin la ayuda de Raymond Unwin y Barry Parker probablemente las ideas de Howard habrían quedado en apenas un folleto publicado en 1898 con una segunda edición en 1902 y una Asociación de Ciudades Jardín planteada tan solo en el papel. Parker nace en 1867 en Chesterfield y comienza a trabajar como arquitecto en 1894. En 1896 le pide a Raymond Unwin que colabore en su estudio. Unwin nació en 1863 en la ciudad de Rotherham y a partir de 1890 estuvo trabajando en casas para mineros. En realidad, la vida profesional de ambos va a estar ligada a dos nombres: Letchworth y Hampstead. Parker era más artista y Unwin intelectual. A otro de esos libros seminales, La práctica del urbanismo, del que es autor Unwin, le dediqué un artículo en el blog en noviembre de 2008 para celebrar el inminente aniversario de su publicación que sería en 2009, por lo que me detendré poco en comentarlo.

Letchworth Garden City  flickr

Las teorías de Unwin son todavía hoy fuente de inspiración para muchos arquitectos. Citaré tres: lo indispensable de la belleza; el emplazamiento como generador de la forma; y las doce casas por acre. Justamente a la última se la considera responsable, entre otras, de buena parte de los males planetarios del siglo XXI. Parker defiende las doce casas por acre (treinta viviendas por hectárea) en “The Life and Word of Sir Raymond Unwin” (Town Planning Journal, Julio-Agosto, 1940) de la forma siguiente: "No había nada mágico ni sacrosanto en el número doce. Simplemente es que comprobamos, por un largo proceso de estudios, que inevitablemente existe una devaluación de cada parcela donde hay más de doce casas por acre, esto provoca que el coste de las carreteras sea más alto que el ahorro, en el precio del terreno, excepto donde el terreno es extraordinariamente caro". Como se puede ver se trata de un criterio básicamente económico y, como tal, variable en el tiempo y en el espacio, por lo que debería de tomarse con cautela y adaptarlo a situaciones concretas.

Plano original de Letchworth Garden City  snail
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El caso es que, como se ha dicho, en el año 1902 Howard funda una sociedad con objeto de construir la Ciudad Jardín de Letchworth. La ciudad se iba a construir en los 3.822 acres de terreno que se habían comprado a 35 millas al norte de Londres apoyándose justamente en la línea de ferrocarril Londres-Cambridge que pasaba en medio del terreno. El proyecto definitivo, debido a Parker y Unwin, se aleja en diversos puntos de lo preconizado por Howard. Así: los 3.800 acres se dividen en dos sectores: 1.200 para el área urbana y 2.600 para el cinturón agrícola lo que se separa bastante del programa teórico de Howard, aunque la población de unas 30.000 personas está cercana a las 32.000 que proponía. Pero la planta no es radial, el ferrocarril, como una barrera, divide a la ciudad en dos partes y el centro no es lo suficientemente potente como para aglutinar a la población. Sin embargo los sectores residenciales se solucionan con mucha mejor fortuna.

Letchworth Garden City situación actual, Hertfordshire  marshalls

Lo cierto es que la construcción de Letchworth va con muchísima lentitud debido a que la industria es reticente a instalarse allí, y fracasa en uno de sus objetivos primordiales: proporcionar alojamiento barato y sano a la gente trabajadora, de forma que solamente aquellos con rentas elevadas pueden aspirar a vivir en la ciudad jardín. Sin embargo, el éxito de la Ciudad Jardín en todo el mundo como modelo urbano no se materializa en ciudades completas e independientes como Letchworth, o como Welwyn a la que me referiré luego, sino en los cientos de miles de hectáreas de adosados como forma de extensión de ciudades existentes. Es decir, como suburbios. Y el modelo está en el Garden Suburb de Hampstead (1906) situado al Norte de Londres y que parece compendiar casi todos los tópicos de la Ciudad Jardín, configurándose como alternativa a la ciudad completa y autosuficiente que proponía Howard y que, por cierto, fue la base del modelo de las Nuevas Ciudades que se plantearon para descongestionar Londres en los años cuarenta del pasado siglo XX.

Hampstead Garden Suburb, entrada
Del libro La práctica del Urbanismo de Unwin

Puede ser interesante reproducir algunos de los objetivos de este suburbio al norte de Londres diseñado también por Parker y Unwin. Según la Compañía creada para su construcción en sus estatutos se planteaban cuestiones sociales: Eran bienvenidas las personas con discapacidad así como de todas clases sociales y situación económica; los bosques y jardines públicos debían de estar abiertos a todos los arrendatarios sin tener en cuenta la cantidad de terreno arrendado por cada uno; también se proponía la delimitación de zonas de rentas bajas para permitir vivir en la propiedad a los obreros. Otras estaban relacionadas con ciertas condiciones numéricas y densidad: Las calles deberían de ser de 40 pies de ancho, y las fachadas de las casas estar al menos separadas de la calle por 50 pies, estando ocupado el espacio intermedio por jardines; la densidad máxima sería de ocho viviendas por acre.

Hampstead Garden Suburb, disposición en fondo de saco
Del libro La práctica del Urbanismo de Unwin

Pero una buena parte tenía que ver con la belleza visual e, incluso con el confort acústico: Las divisiones de parcelas no debían de ser muros, sino setos o enrejados de tela metálica; cada calle debía de estar alineada con árboles, intentado cuando fuera posible, una combinación de colores con los setos; la ubicación de las casas debería de estar cuidadosamente pensada para que ninguna quitara belleza o vista a la colindante; también debería evitarse el ruido, incluso prohibiendo las campanas de iglesia, capilla o instituto. Parker y Unwin realizan un diseño del viario en el que extreman el cuidado no solo funcional sino también estético dependiendo de los lugares de la urbanización a los que sirvieran. Incluso aparecen, en determinados sitios fondos de saco como un sistema de control de accesos. Lo cierto es que los problemas económicos hicieron fracasar la idea central de Hampstead, conseguir una comunidad compleja en la que hubiera desde gente con pocos recursos hasta los más pudientes.

Welwyn Garden City, plano newtownherts
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He dejado para el final la otra ciudad jardín promovida por Howard a través de la Asociación de las Ciudades Jardín y Planificación de la Ciudad, Welwyn Garden City. En este caso ya no se trataba de ver como se desarrollaban en la práctica sus presupuestos teóricos, sino de resolver el problema de la vivienda de Londres creando una ciudad independiente. Se adopta la cifra de 12 casas por acre (luego, en la realidad, fue más baja) y se exige un programa arquitectónico claro que consiste en uniformar el estilo de las construcciones en el neo-georgiano de Louis de Soissons que se convierte en el estilo preferido de todo el país. La realidad es que muchos autores (como Purdom) consideran a Welwyn más como una Ciudad Satélite de Londres que como una Ciudad Jardín cuestionando la posibilidad de su independencia. Esta cuestión se repitió luego en los años cuarenta cuando se pensó en la descongestión de Londres mediante una serie de Nuevas Ciudades que se suponían independientes de la capital. Incluso la única forma de conseguir vivienda en alguna de ellas era demostrar que se tenía trabajo en la misma. Pero ese es otro del tema para un artículo distinto.

Welwyn Garden City, vivienda  jonestheplanner

Al final del capítulo 4 de Looking Backward de Ballamy, su protagonista dice: "A mis pies se extendía una gran ciudad. Millas de calles amplias, protegidas del sol por árboles y bordeadas por edificios magníficos, distribuidos no en bloques continuos sino, en su mayoría, en recintos de mayor o menor tamaño, se extendían en todas direcciones. Todos los barrios tenían grandes plazas abiertas llenas de árboles, entre los cuales las estatuas refulgían y las fuentes destellaban con el sol del atardecer. Edificios públicos, de tamaño colosal y una grandeza arquitectónica incomparable a los de mis tiempos, elevaban sus majestuosos pilares por todas partes. Desde luego no había visto jamás esta ciudad ni ninguna que se le pareciese. Por fin, alcé mis ojos hacia el horizonte y miré hacia el oeste. ¿Acaso aquel lazo azul que desaparecía en la puesta de sol no era el sinuoso río Charles? Miré hacia el este; el puerto de Boston se extendía ante mí con sus cabos, con todos y cada uno de sus verdes islotes. Supe entonces que me habían dicho la verdad sobre el hecho prodigioso que me había acontecido".

El río Charles y el puerto de Boston del 2000 como
nunca podría haber imaginado Bellamy  alarmne

Como había comentado al principio, Mirando Atrás (Looking Backward: 2000-1887) que parece ser le había prestado un amigo a Howard en el año 1888, tuvo una influencia determinante en sus propuestas más o menos utópicas sobre la Ciudad Jardín. Fue además uno de los libros más leídos en USA a finales del siglo XX. Hay que recordar que el protagonista despierta justamente en Boston en el año 2000 y se encuentra con cambios muy importantes no solo en la ciudad como se describe en el párrafo anterior sino, sobre todo, sociales: "Viviendo como vivimos en el último año del siglo XX, disfrutando de las bendiciones de un orden social a la vez tan simple y lógico que no parece más que el triunfo del sentido común, sin duda es difícil que quienes carecen de suficientes conocimientos de historia comprendan que la presente organización de la sociedad en su conjunto tiene menos de un siglo. No obstante, no hay hecho histórico más incontrovertible, que casi hasta el final del siglo XIX, fue creencia general que la organización industrial antigua, con todas sus tremendas consecuencias sociales, estaba destinada a durar hasta el fin de los tiempos, quizá con alguna reforma menor".

Grabado de Doré que suelo utilizar como ilustración
de los problemas sociales de la ciudad industrial, 1872

Y es que, probablemente, de las primitivas ideas de la Ciudad Jardín hayan subsistido aquellas más relacionadas con la forma y la organización constructiva (incluso con la arquitectura y el diseño urbano) que las propiamente sociales. Y es que precisamente las más sociales son las que, a estas alturas del siglo XXI, empezamos a recuperar aunque, de una forma diferente. Así, el tema de la complejidad, o del tamaño adecuado a una ciudad que empieza a mirar al peatón más que al coche. En cualquier caso en este mes de junio tenía que recomendar algún libro. En fácilmente imaginable que recomiende precisamente la lectura de Mirando Atrás a la que, por supuesto, sería interesante acompañar de cualquiera de los de Howard: To-morrow: A Peaceful Path to Real Reform o la edición de 1902 Garden Cities of To-morrow. Y para todos aquellos relacionados con la arquitectura y el urbanismo no estaría de más una mirada a otro clásico, La práctica del urbanismo de Unwin.


Nota.-La versión original digitalizada de To-morrow: A peaceful Path to Real Reform puede encontrarse en este enlace. Y la correspondiente a Garden cities of to-morrow en este otro. Para la versión en español del libro de Bellamy Mirando Atrás se puede comprar la edición que publicó Akal en 2014 o la que publicó Mablaz en el 2017 con el titulo de Mirando atrás desde 2000 a 1887 o el año 2000. Pero también se puede leer gratis en la Wikisource en este enlace. El original en inglés se encuentra digitalizado en muchos sitios, por ejemplo aquí.

11 comentarios:

Alicia dijo...

Ya que aparece citado en el artículo uno de mis poetas favoritos, Walt Whitman, no tengo más remedio que repetir los versos que ya he reproducido en otro comentario entonces dedicados al fallecimiento de Benevolo:

¡Oh, capitán!, ¡mi capitán!, nuestro terrible viaje ha terminado,
el barco ha sobrevivido a todos los escollos,
hemos ganado el premio que anhelábamos,
el puerto está cerca, oigo las campanas, el pueblo entero regocijado,
mientras sus ojos siguen firme la quilla, la audaz y soberbia nave.

Mi capitan, gracias por conducirnos salvos a puerto seguro. Solo he reproducido la primera parte porque la segunda, afortunadamente, no es de aplicación en tu caso: yo a tí sí te entiendo, no como a otros excelsos próceres y comentaristas de urbanismo y arquitectura, lo mismo que tu entiendes a Han. El artículo de hoy me ha encantado y, sobre todo, lo he entendido, me ha entretenido y lo he podido leer hasta el final. Gracias.

José Fariña dijo...

Alicia: menos mal que tú comentas siempre. Incluso he pensado en suprimir los comentarios visto el éxito. Y no es que el blog tenga pocos lectores, que cada vez tiene más. Pero los comentarios brillan por su ausencia. Bueno, los comentarios que tienen relación con el tema y que aportan, porque los dedicados a la publicidad, la promoción personal, la difamación o el engaño los borro directamente. Y son muchos. Como la vez anterior te voy a contestar con otro poema de Whitman muy cortito, solo dos versos, que se titula TÚ, LECTOR:

Tú, lector, palpitas de vida y de orgullo y de amor como yo,
Para ti, pues, estos cantos.

Aprovechando tu comentario y, ya que estamos en junio, voy a recomendar otra lectura poco urbanística que estoy seguro ya conoces, pero que mucha gente joven que huye de la poesía como algo fuera de su tiempo (y se equivocan radicalmente) igual no: los 52 poemas del "Canto a mí mismo" de Walt Whitman. A ser posible en la traducción que hizo en su momento León Felipe que es, sencillamente, maravillosa. Gracias por seguir comentando.

Bernardino Lastra dijo...

La ciudad jardín pudo haber sido una solución en su momento, pero en el siglo XXI es una forma de urbanizar antisocial, un desastre ecológico, y un sistema poco eficiente y económicamente muy costoso. Además, en una sociedad muy envejecida como es la nuestra, ni tan siquiera es eficaz. Está bien saber históricamente como se ha producido pero creo que hay que descargarla como forma de urbanizar.

Francisco Romero dijo...

Bernardino no nos cuenta más que la mitad. En determinados casos: energía distribuida, agricultura de cercanía, mezcla con otras tipologías arquitectónicas y más, está demostrado que el suburbio-jardín -ya que la ciudad jardín como tal ciudad hoy en día es impensable- tiene muchas ventajas sobre otros tipos urbanos como la manzana cerrada, los bloques o la calle corredor. Llevo trabajando más de dos años en la reivindicación de este tipo de arquitectura y tiene también muchas ventajas. No creo en su obsolescencia tal y como cuenta en su comentario.

Bernardino Lastra dijo...

No dudo que no existan ventajas pero creo que los inconvenientes superan las ventajas.

Carlos Camino dijo...

Lo de la Ciudad Jardín es como el Cristianismo en Europa antes y después de la imprenta, la democracia antes y después de la televisión, el discurso político antes y después de las redes sociales. Lo cambió todo. En el caso que nos ocupa el cambio tecnológico se trató del coche. De hecho todos los diseños están pensados antes de la generalización del uso del coche privado que unas pocas décadas después lo permearía todo. En la historia de las ideas, un vagón esconde el siguiente, y lo que en principio parecía una buena idea, ahora se ha convertido en uno de los mayores depredadores de espacio y energía del planeta, pero algunos se empeñan en seguir defendiendo las premisas de inicio con el mayor de los ardores.

Fernando dijo...

El problema de la llamada Ciudad Jardín es que dio lugar a las urbanizaciones cerradas que crearon anticiudades con una segregación social espectacular. Es decir que, además de todo lo que se ha dicho respecto a la eficacia y la eficiencia, desde el punto de vista social son un retroceso evidente.

Bernardino Lastra dijo...

Fernando: Tienes razón, se me pasó comentar el tema social. En conjunto, vistos todos los inconvenientes y escasas ventajas me reafirmo en lo dicho. Se trata de un modelo a desechar en el siglo XXI. Ya que vuelvo a escribir rectifico una errata de mi comentario del día 5: no se trata de "descargarla" sino de "descartarla".

Alicia dijo...

Debo reconocer que vivo en una urbanización de adosados. También debo reconocer que no cambiaría mi forma de vivir actual por otra "más urbana". Comprendo todo lo que decís y todos los inconvenientes de la Ciudad Jardín pero me parece que la vida de las personas tiene que estar en un cierto contacto con la naturaleza y las ciudades actuales no están pensadas de ninguna manera para que este contacto se produzca. Es verdad que tengo la suerte de tener un transporte público excelente y cercano aunque, a pesar de todo, uso bastante el coche. Aparte de todas las consideraciones de buen funcionamiento y eficiencia -Fariña añade la belleza- también habría que pensar en el bienestar de las personas. Y, muchas veces, los técnicos las dejamos de lado.

Carlos Camino dijo...

Lo que no iba más allá de ser un experimento social absolutamente minoritario, para "utopistas prácticos", que buscaban una vía de escape al modo de vida convencional entre personas de ideas afines, transmutó en una aberrante obra de ingeniería social de la que aún no ha cerrado su ciclo expansivo y por la que generaciones presentes y sobre todo futuras pagarán las consecuencias a todos los niveles.

Francisco Carretero dijo...

Gracias por el detalle de los enlaces a los libros originales, me han ahorrado un montón de tiempo en el trabajo que estoy haciendo.