sábado, 24 de noviembre de 2007

Réquiem por el espacio público

Las calles y las plazas de la ciudad tradicional han servido durante cientos de años como contenedores de la urbanidad. Sin embargo, en el momento actual, cuestionada la necesidad de esta urbanidad por el abandono de lo colectivo a favor de lo individual, estos espacios probablemente hayan perdido su sentido. Con la disculpa de la seguridad, nuestras ciudades tienden a una segregación feroz, y las clases medias instaladas en un verdadero pavor ante la realidad de una lucha cada vez más dura por el territorio, tienden a refugiarse en simulacros urbanos. Así, los parques temáticos y los centros comerciales se han convertido, los primeros en ideales cinematográficos de vida y los segundos en refugios seguros, donde no hay que preocuparse más que de consumir. Estas tendencias, que se van consolidando en todo el planeta, se advertían con especial nitidez ya hace más de veinte años en la sociedad que, probablemente vaya décadas por delante de las demás: la sociedad norteamericana. Sus elementos básicos pueden rastrearse en una publicación ya con unos años (el original en inglés es de 1992 pero no ha sido traducida al castellano hasta el 2004). Su titulo es ya ilustrativo: Variaciones sobre un parque temático, la nueva ciudad americana y el fin del espacio público. Está publicada por Gustavo Gili y su coordinador es Michael Sorkin.

Ver ficha de la editorial

Pienso que es un libro necesario, muy bien escrito y que complementa perfectamente al de “La Modernidad Líquida” ya comentado. El libro de Bauman indaga sobre los procesos sociales profundos y este ejemplifica casos concretos describiendo algunos fenómenos que todavía son emergentes en las ciudades europeas. En algunos casos (Los Ángeles, Irving o Lincon Valley) ya han cumplido incluso su período vital pero en otros están en plena evolución. Se trata de ocho ensayos y una introducción de Sorkin con una cierta relación que no es otra que el espacio público. De los ocho (si dejamos aparte esta "Introducción") pienso que todavía están de plena actualidad el capitulo que Davis dedica a la militarización del Espacio Urbano, el de Neil Smith sobre la renovación de la ciudad y, por supuesto, el que Margaret Crawfort llama “El mundo en un centro comercial”. En algunos casos, la sociedad europea se ha separado de las tendencias expuestas, sobre todo las casi imposibles en cualquier otro contexto que no sea USA, y en otros sencillamente todavía no ha llegado.

La importancia de algunas de estas cuestiones en nuestro país es manifiesta. Según un informe de la consultora Cushman & Wakefield titulado “Centros comerciales en Europa” España es el país europeo que más superficie de centros comerciales inaugurará en el período 2007/2008. Y eso en un momento, año 2007, en que Europa bate el record de aperturas con 6,4 millones de metros cuadrados (claro que este record será pulverizado en el 2008 con 10,5 millones). Además, la mayor parte de estos centros se sitúa en las afueras de los grandes núcleos urbanos consolidando una fragmentación del territorio a la que ya he hecho referencia en una entrada anterior. El ranking de inauguraciones es el siguiente, en metros cuadrados de superficie bruta:

01 España 1.929.520
02 Polonia 1.878.780
03 Turquía 1.651.240
04 Reino Unido 1.377.350
05 Italia 1.293.460
06 Francia 1.283.460
07 Alemania 1.143.780
08 Rusia 1.067.590

Luego, por debajo del millón, Rumanía, Portugal, Lituania, Holanda… Así hasta un total de 17.010.200 de metros cuadrados en toda Europa en el período 2007/2008. En el momento actual, resulta que a cada 1.000 españoles nos corresponden 255 metros cuadrados de centro comercial (claro que si se trata de madrileños sube a 415). Son cifras impresionantes que deberían hacernos meditar sobre el profundo cambio que se están produciendo en la organización y funcionamiento de las áreas urbanizadas.

Al tema de la seguridad en el espacio público ya le he dedicado más de un artículo en este blog (ver Espacios urbanos seguros y Manual de diseño urbano seguro) lo que, sencillamente, refleja mi preocupación personal acerca de su importancia. Las palabras de Davis al comienzo de su capitulo son de una rabiosa actualidad incluido el desprecio (que no otra cosa es el silencio) de la teoría urbana contemporánea acerca de esta cuestión.

Imagen nocturna de Los Ángeles
Extraída de you-are-here.com

“Bienvenidos a la posliberal Los Ángeles, donde la defensa del lujo ha generado un arsenal de sistemas de seguridad y una obsesión por la vigilancia de las fronteras sociales por medio de la arquitectura. Esta militarización de la vida de la ciudad es cada vez más manifiesta en todos los lugares que se construyeron en los años noventa. Sin embargo, la teoría urbana contemporánea ha permanecido extrañamente en silencio con respecto a lo que todo esto implica” (pág. 177)

El corazón de Los Ángeles
Extraída de
Wikipedia

A lo largo de las páginas que siguen, realmente demoledoras, se va observando como esta ciudad, paradigma de tantas cosas, va destruyendo los últimos espacios públicos verdaderamente democráticos como son las calles, las plazas o los jardines a base de privatizarlos convirtiéndolos en centros y calles comerciales, centros sociales, etc. También se analiza como este estado de cosas se refleja en la arquitectura y el diseño de la ciudad.

Arquitectura defensiva
"Gemini Gel" de Frank Gehry
Extraída de
you-are-here.com

“La forma urbana obedece a la función represiva. Los Ángeles, como siempre a la vanguardia, es una muestra especialmente perturbadora de las relaciones emergentes entre la arquitectura urbana y el estado policial” (pág. 179)

Arquitectura defensiva
"Biblioteca pública de Los Ángeles" de Frank Gehry

Extraída de you-are-here.com

Esta situación implica, a su vez, tres procesos casi simultáneos. El primero es la segregación y “amurallamiento” de las zonas ricas, tanto residenciales como de negocios o comerciales, a base de barreras físicas, cuerpos de seguridad propios y trabas administrativas y policiales. El segundo es el aislamiento y contención de las zonas pobres y marginales de la ciudad mediante sistemas parecidos. Y el tercero es la transformación arquitectónica de los edificios en artefactos blindados.

Arquitectura defensiva
"Danziger Studio" de Frank Gehry
Extraída de you-are-here.com

El problema, como señala Davis, es “la heterogeneidad de la multitud” enfrentada al sueño de la “igualdad de mentalidades”. Esta característica de la multitud (su heterogeneidad) la solucionan las nuevas pseudociudades seguras, léase por ejemplo los centros comerciales, mediante barreras arquitectónicas, semióticas y policiales que filtran a “los indeseables” y luego

“encierran a las masas restantes y controlan sus movimientos con una ferocidad conductista. La multitud es atraída por todo tipo de estímulos visuales, es atontada con Muzak e incluso a veces, perfumada con aromatizadores invisibles” (claro, hacer esto en las calles es más complicado).

Precisamente al análisis de lo que sucede con los centros comerciales dedica Margaret Crawford el ensayo titulado “El mundo en un centro comercial”. Partiendo de la historia de los grandes centros comerciales, poco a poco, la autora nos va mostrando como han ido evolucionando hasta constituir verdaderos remedos urbanos seguros, ya que la multitud heterogénea de que hablaba Davis se convierte en ellos en “consumidora homogénea”. Y, por tanto, no peligrosa. Para ello se recurre a las técnicas más sofisticadas casi todas basadas en el llamado “principio de atracción adyacente” que dice: los objetos más diversos se apoyan entre sí cuando son colocados uno al lado del otro.

También se analiza su evolución y como fueron aumentando en calidad y cantidad los servicios incorporados hasta el punto que por ejemplo (se señala en el artículo) la Orquesta Sinfónica de Chicago toca regularmente en el centro comercial de Woodfield. Para ver este tipo de cosas ya no es necesario acercarse a USA (cosa por otra parte un tanto incómoda por las medidas antiterroristas en los aeropuertos), ayer en el Centro Comercial Getafe 3 había un concurso de interpretación pianística. En medio del espacio central y rodeado de estantes de gafas, señoras arreglándose las uñas (de las manos y de los pies), el kiosco de Vodafone, un coche usado en venta, los ascensores, las escaleras mecánicas y todas las tiendas que dan a la plaza central, un piano y unos altavoces esperaban ansiosos a los concursantes. La evidencia del principio de atracción adyacente era notoria.

Cuando fui a hacer la foto ya no estaba el concurso
pero el contexto seguía igual

Pasar el rato en un centro comercial ha sustituido el paseo por las calles. En la actualidad, los centros comerciales representan, para los chavales, auténticos centros sociales, y muchos de ellos encuentran allí su primer trabajo. Además se están convirtiendo también en centros sociales para los adultos. La Galleria de Houston ha alcanzado gran prestigio como lugar seguro y benévolo para los encuentros entre personas solas y los “paseantes de los centros comerciales” –personas de la tercera edad con problemas afectivos que acuden a un lugar seguro para hacer ejercicio- llegan a los centros comerciales antes de que abran las tiendas, para realizar un calculado itinerario a pie por sus pasillos” (pág. 27).

Además, cuanto mayores son los centros comerciales, las simulaciones que presentan son más variadas y sofisticadas de forma que esta reproducción de la ciudad en un contexto seguro, claro y controlado fue otorgándole cada vez más valor como lugar comunitario y social. Como dice la autora al terminar: “El mundo de los centros comerciales –que no respeta ninguna frontera ni se ve limitado por el imperativo del consumo- se ha convertido en el mundo entero” (pág. 43)

Este mundo de consumo que en otras ocasiones he descrito como el claustro materno (seguro, temperatura constante, suave música de fondo) podría entenderse como un parque temático de la ciudad auténtica. Hasta tal punto que se recrean situaciones que rozan el esperpento. Ayer, en un periódico de esos que dan ahora gratuitamente en los aviones (volvía de dar una charla en Irún) encontré la siguiente noticia (copio textual):

Crean un aparca – maridos en un centro comercial.- El Centro Comercial Gran Vía 2 de la localidad barcelonesa de L´Hospitalet de Llobregat ha puesto en marcha un espacio en el que los clientes pueden descansar y entretenerse, mientras su mujeres realizan las compras, y que se ha bautizado como aparca – maridos (…) La nueva zona está equipada con sofás, televisiones y prensa y se plantea como un espacio para desconectar, descansar o bien empezar a mirar la jornada deportiva del fin de semana. Según fuentes de la dirección del complejo comercial, será una zona en continua evolución, puesto que irá incorporando nuevos servicios”.

Se trata de una noticia extraordinaria. Parece que han conseguido reinventar el bar para hombres en un contexto seguro y de consumo. Supongo que la evolución consistirá en ver el fútbol (en directo o diferido), jugar a las cartas o al dominó, beber un carajillo… Eso sí, el marido está perfectamente controlado y seguro mientras la mujer compra (si existe algún hijo del matrimonio estará en la guardería infantil). Falta poquísimo para que la ciudad cree el parque temático de sí misma y pueda funcionar perfectamente entre iguales. Ni las mentes orwellianas más calenturientas podían haberlo imaginado.

Precisamente el resto de ensayos se centran en el tema del parque temático, una especialidad tópicamente norteamericana, pero que puede servir de metáfora para explicar los deseos subyacentes en las clases medias de todo el mundo. Porque, claro, la cuestión de los parques temáticos no se circunscribe a Disneylandia que, por cierto, aparece magistralmente analizada en el ensayo de Sorkin que cierra el libro: “Nos vemos en Disneylandia” ¿Sabíais que este parque puede recibir al día 100.000 personas, y al año alrededor de 30.000.000? ¡Prácticamente una ciudad entera de población flotante del tamaño de Santiago de Compostela, Cáceres, Parla o Torrevieja!

Una calle en Disneylandia (teatro, puro teatro)
Extraída de
la página de Jeff Keller

Parques temáticos son lo que Christine Boyer llama “tableaux urbanos” en su articulo “Ciudades en venta: la comercialización de la historia en el South Street Seaport”. Auténticos decorados urbanos que conforman parte de los barrios históricos, las zonas temáticas de la ciudad o las potentes creaciones del marketing urbano con las que se “venden” algunas de las ciudades más importantes. El libro se completa con otros ensayos como el de Neil Smith sobre los procesos de renovación urbana o el de Edgard Soja sobre la new town de Irving y todo el conglomerado del condado de Orange, y el de Trevor Body sobre la sustitución de la calle tradicional.

Para terminar esta reseña que me está quedando demasiado larga querría hablaros de “La Casa de los Misterios de Silicon Valley”, el ensayo de Langdon Winner acerca de este valle que se ha convertido en el “parque tecnológico” por antonomasia. Veamos la historia de esta casa.

La casa Sarah Winchester
Extraída de la página web oficial

La mujer del fabricante del rifle de repetición Winchester heredó su inmensa fortuna, pero empezó a temer que los fantasmas de todos los muertos por el rifle que fabricara su marido se vengaran de ella. Después de la visita a una médium interpretó que la casa de nueve habitaciones que había comprado en San José tenía la clave de todo y que mientras durara la ampliación de la casa no podría morir. Así que durante los 38 años siguientes empleó a decenas de artesanos y carpinteros que trabajaban las 24 horas del día para ejecutar unos planos que (decía) había recibido de los espíritus. Todo fue bien hasta que en 1922, a los 83 años y mientras dormía, Sarah Winchester murió y la construcción de la casa se detuvo.

Winchester Mystery House, vista aérea actual
Extraída de la página web oficial

La historia es tan fantástica y alegórica (de las que a mí me gustan) que no me he resistido a contarla. Pero además de esta historia el ensayo, que es realmente bueno, disecciona con la precisión de un cirujano la historia de Silicon Valley y su influencia en la conformación de las nuevas áreas productivas de las ciudades más desarrolladas. La conclusión es casi poética y pienso que merecedora de su reproducción textual:

Con toda seguridad, también la vieja Mrs. Winchester habría comprendido la fuerza motriz que se esconde detrás de este hiperespacio de alta velocidad en desarrollo. Al igual que ella renovaba su mansión, día y noche, en un frenético intento de huir de los fantasmas vengativos de unas ganancias ilícitas, la expansión de la ciudad digital electrónica es impulsada por el miedo, en este caso por el miedo al descenso de los beneficios. Edificios de oficinas por aquí, plantas de producción por allí, hoteles, centros comerciales, redes de conexión vía satélite formando una salvaje metástasis, las empresas informáticas barren el globo de un extremo a otro en busca de un rápido incremento de las ganancias económicas” (pág. 76).

Sea como sea, no debemos preocuparnos. Nuestro destino se vislumbra ante nosotros, más allá de la vieja mansión, más allá del Valle de los goces del corazón, más allá de las preocupaciones de las naciones, incluso más allá de nuestro planeta. Sarah Winchester debería sentirse orgullosa de que su visión haya sido hecha realidad de un modo tan fiel y supersticioso: el secreto está en seguir construyendo” (pág. 76).


14 comentarios:

Giorgio dijo...

Hay todavía cosas que pueden llegar a sorprender. A mí lo ha hecho gratamente descubrir este blog.
Si todo el desarrollo de un pais queda marcado por la tendencia a igualarse o parecerse a nuestro hermano mayor, a el motor capitalista del mundo por ahora..., a los Estados Unidos de América, yo creo que deberíamos tomar aire y pegar un buen grito para despertar de esa pesadilla.
Estoy convencido que Europa tomará caminos diferentes. Tenemos el ejemplo para ver lo bueno, pero por ahora también vemos lo malo. Yo confío en que la pluralidad, la libertad de expresión, la politización de todas las cosas, no nos lleven a olvidarnos de la cultura de "calle" que siempre hemos vivido.
No creo que lo que ocurre en Madrid con la prolifreación de centros comerciales llegue a el resto de ciudades de la misma forma. Yo no vivo en Madrid porque me guste. Es más, hay muchas cosas que detesto. No visito un centro comercial desde hace tiempo, y estoy seguro que como yo, hay mucha gente que prefiere un paseo por el rastro... Se que no hablamos de una cuestión de preferencias sino de tendencias. Pero los datos de construcción de metros cuadrados de zonas comerciales, no creo que sean referencia. Ya que coinciden con los paises menos desarrollados de Europa y por lo tanto supongo que Francia, Alemania, Inglaterra,... tengan más supereficie de centros comerciales construida que nosotros.
Enhorabuena por este espacio de debate y saludos.

Anónimo dijo...

Iniciamos este debate en clase con Fariña...Mucho tienen que cambiar las cosas para dar mi brazo a torcer, creo que la arquitectura que proponen los centros comerciales es, entre otras muchas cosas que no quiero mencionar, inhumana, y de momento mientras esto no se dé de modo favorable a las cuestiones que, tú José Fariña, quieres que se den, en la que hasta ahora se presenta como una burbuja de relaciones, por cierto fundamentalmente económicas, yo no creo que pueda funcionar seriamente.
Suelo argumentar bastante en favor de mis opiniones, pero en esta ocasión sólo recordaré que para que el ser humano asimile las vitaminas, supuestas, que ingiere, o debería ingerir, necesita que le de el sol, no las sintetiza sin sol...En la viña del señor hay médicos que lo explican mejor que yo, pero esta también es una realidad, y creo que más interesante y sobre todo, no lo olvidemos por favor, más condicionante, de la que se genera a través de la deriva, y también degeneración, de la actividad humana, en las distintas sociedades del mundo.
No nos conformemos con imitar las tendencias y patrones de comportamiento de los demás, somos capaces de evolucionar de manera distinta...debemos evolucionar de manera distinta.

Un saludo: Adri

Anónimo dijo...

Creo que no hay duda: la tendencia es que las calles y plazas queden para transitar por ellas y para manifestarse (es muy complicado manifestarse en un centro comercial). Deberíamos diseñarlas exclusivamente para estas funciones. Fariña, me parece muy bien que nos enseñes a diseñar bioclimáticamente una calle con las aceras asimétricas, los paseos arbolados, los bancos colocados adecuadamente, las fajas de separación, estancia y circulación, etc., pero luego ¿la gente las va a usar? ¿qué porcentaje de su tiempo? ¿no sería mejor directamente utilizar los centros y las calles comerciales para estas funciones? ¿en muchos sitios, no es todos, existe algún motivo aparte de los puramente estéticos para invertir dinero en los llamados espacios públicos? Jaime

Anónimo dijo...

Pero no es posible que los espacios a los que dirigimos nuestra mirada, se vayan a convertir por propia iniciativa en lugares vacíos de actividad, historias y experiencias humanas; y que éstas vayan a pasar a albergarse en lugares,( reitero, de momento no preparados adecuadamente para ello),con techos y suelos de instalaciones infernales, con jardineras falsas, fuentes artificiales horribles, banda sonora común impuesta e incoherente, gente errabundeante por galerías "consumibles" de cientos de metros lineales, cuadrados y cúbicos; iluminaciones espantosas y perjudiciales, materiales brillantes empalagosos y económicamente pecaminosos, señoritas uniformadas, exageradamente maquilladas y de actitud disfrazada, gente de todas las edades sin orden ni concierto, padeciendo el exceso de acondicionamiento climático en esa burbuja abiótia que se empeña en ir a la contra que el extenso mundo, que afuera,¡le acorrala!; ladroncillos y ladrones, amas de casa con delirios de grandeza, ricos tacaños...jóvenes con problemas, ancianos que sólo añoran el imposible que resulta acabar sus días en su tierra, inmigrantes perdidos, gente en su mayoría con graves problemas de desubicación y de pérdida de ilusión; expresiones inexpresivas, caras latentes, insensibles, prisas, muchedumbre, desorganización, incomodidad. Baños agrupados por docenas al fondo de pasillos olvidados...Tensión o aparente distensión, se escuchan risas falsas, los niños aburridos reciben mensajes luminosos, sonoros y visuales en exceso, las madres recortan los minutos del reloj para llegar a todo...Los técnicos reparan contra reloj la avería que sólo implica pérdidas; el coche en la plaza A.0.naranja.35
una inmensidad de cartón piedra me espera tras la puerta de cristal, allí donde el pavimento vertido de colores, del garaje, se torna pétreo y brillante, y la ristra de escaleras mecánicas me elevará sin esfurzo físico a la planta noble, llevo la cartera en el bolso, hago un cálculo rápido de lo que voy a gastar...Llevo toda la mañana sin hablar con nadie, normal, nadie me conoce, el próximo día vengo con fulanita, si no,esto se hace pesao...Promociones, ofertas y descuentos a diestro y sinistro...siempre. Y noto cierto ambiente de tensión...Aquí sólo se puede consumir!...Salgo agotada de la mole consumista, ahí dentro hay algo que me desgasta la batería...El próximo día vendré a otra hora...aunque podría ir al centro que acaban de abrir aquí al lado, con el coche estoy en 15 minutos, seguro que hay menos gente. Si pudiera hacer esto entre semana...pero claro salgo de la oficina a tales horas, desde luego tengo que buscar otro trabajo...Se me ha pasao el sábado sin darme cuenta...Desde luego estos centros comerciales no son como los de Chicago, aquí no hay ni orquestas, ni nada que se le parezca...Como mucho el "fotocol" de la inauguración del centro. Los cines están bien, eso sí, pero por una extraña razón simpre quedo en el centro...

La tendencia, sea la que sea, debe someterse a crítica,¿sólo por que sea lo que se está produciendo es lo mejor para la sociedad? Lo adoptamos así ¿ sin más ?...

Un saludo: Adri

Gerardo dijo...

Este es el tema. Los ciudadanos encerrados en sus casas por miedo ¿a quién? los amigos encerrados en su piscina, campo de tenis, de golf, club social.. por miedo ¿a quién? los paseantes encerrados en sus parques temáticos y sus centros comerciales por miedo ¿a quién? Todavía algunos resistimos pero sólo encontramos por las calles miradas huidizas, señoras que cogen el bolso con aprensión, gente desconfiada, miedo, miedo ¿a quién?

Anónimo dijo...

Miedo "del otro", del desconocido...Pero yo no creo que el encerrarse o protegerse del medio exteior hostil sea el problema matriz de todo este embeberse en lugares seguros, ¿la calle es tan insegura?, ¿ o interesa que la calle sea insegura ?, ¿a quién le interesa ? ¿ por qué interesa ? ¿ por qué es la calle insegura ? ¿ quién hace la calle insegura ?...La lucha entre clases ¿ es ese el problema ? la disgregación de la población en sectores económicos; ¿ese es el problema?, pues tengo entendido que españa es el país de Europa con mejor redistribución de renta,lo que se traduce en que la clase media es el sector más voluminoso de la población, ¿ no será más bien que en nuestro impulso frenético por copiar modelos de otras culturas generamos este tipo de problemas ?
Me he enterado hoy del proyecto que quiren hacer en el desierto de los Monegros de Zaragoza, un strip tipo las vegas y unos cuantos parques temáticos, si es por el clima y la escenografía del ambiente, desde luego le va que ni al pelo, el lugar es semidesértico y bastante apartado; si es por superar los niveles de estupidez comunes entre las personas que suelen arrancar y apoyar estos proyectos, ¡bravo!, el proyecto es fabuloso; pero si lo que quieren es hacer algo por la ciudad, conociendo el percal, va a ser un fracaso, la población que está tan expuesta al cierzo es muy inestable, y de carácter fuerte y brusco,no entenderán la iniciativa, y se convertirá en una pseudo atracción para el turismo de interior, de no se que calidad. Pero sin jugar a las adivinanzas y sin hacer juicios prematuros y dogmáticos del asunto, ¡por favor! ¿alguien ha sometido a una mínima crítica,la viabilidad razonable esa especie de Strip las Vegas en Zaragoza?
En fin, el tema viene que ni al pelo, tenemos un ejemplo más de complejo marciano donde la población se protege del resto de población...Involucionamos a pasos agigantados hacia el periodo feudal; viéndolo así,es una lástima que Disneylandia no tenga más calidad en los materiales constructivos, porque de aquí a unos años podríamos compararlo con la arquitectura de las fortalezas...Desde luego si los centros comerciales y los parques temáticos van a ser el refugio, todavía no se muy bien frente a qué, vamos mal...Pero que muy mal.

Saludos a todos: Adri

Marga dijo...

Estos cambios, que son de comportamientos sociales, no se producen sólo por el miedo. Otra forma de vida más volcada hacia adentro esta sustituyendo a la anterior más de relación entre personas. La relación ya no sólo se produce por el contacto físico, sino que existen muchas otras formas de comunicación entre los seres humanos (esta que estamos manteniendo, por ejemplo, es una impensable hace quince años). Para las mujeres ha supuesto una forma de liberación porque en las relaciones más directas siempre ha imperado la fuerza física como principio de jerarquía. Yo no tengo muy claro que, para nosotras, las nuevas formas de interacción social sean peores que las anteriores. Pero, claro, también es imprescindible mantener "las antiguas usanzas" aunque no sé si de la misma manera o con igual intensidad. En las calles, por ejemplo, se suele confundir la necesidad de transitar físicamente por ellas para desplazarse de un sitio a otro con con la calle como "lugar social de encuentro". Creo que ninguna calle funciona hoy como "lugar social de encuentro". Entonces ¿para qué diseñar calles para una función que no necesitan cumplir? Es sólo un ejemplo.
Me gusta este blog porque me parece un lugar tranquilo de reflexión donde se tratan temas que no aparecen en ningún otro sitio. Hace un mes que lo leo pero hasta hoy no me he decidido a escribir. Me gustaría que algún día se tratara algún tema sobre lo que está pasando en la costa mediterránea donde vivo. Saludos desde Valencia, Marga.

Anónimo dijo...

Supongo que no deberíamos renunciar a los espacios públicos. Creo que el asunto no está en eliminarlos sino en buscarles nuevas funciones. Respecto a la seguridad tampoco veo qeu sea para tanto los problemas aparecen cuando hay demasiada marginalidad en un sitio, una vez más cuando no se produce la mezcla adecuada. "un poco" de marginalidad no está mal y seguramente es asumible hasta por los más miedosos. El problema aparece cuando, por ejemplo en una plaza "todo" es marginalidad excepto la gente que pasa (y que lo hace lo más aprisa que puede y sin mirar). La fórmula para conseguir recuperar estos espacios no la conozco pero creo qeu sí solo se piensa en el diseño no conseguiremos nada. Jaime

Marga dijo...

Jaime, estoy de acuerdo contigo en que sólo con el diseño no se va a conseguir nada. Se necesitan medidas positivas para competir con los espacios privatizados. Pero hay dos problemas. El primero es el tipo de actividades a incentivar y el segundo que es necesario competir con el dinero que generan los espacios privatizados. Es complicado pero hay casos como el de Viena en los que se está intentando cogestionar los espacios públicos.

Anónimo dijo...

Yo estoy de acuerdo, además creo que en cuestiones de organización urbana hay que partir de las consideraciones impuestas por las funciones o actividades humanas. Creo además que el que proyecta estos espacios debe entender muy bien lo que quiere conseguir ahí, no desde la imposición, sino desde el entendimiento y la reinterpretación de la actividad social en su conjunto, en el presente; por que si lo que hace es limitarse a imitar lo que otros hacen, o a guiarse por lo que la sociedad demanda sin más, puede construir algo que no funcione, y lo peor, que no aporte nada.
No creo que las calles deban convertirse en meros lugares de tránsito, lo que si se es que el espacio de encuentro debe de estar representado en algún sitio, que dependiendo de cómo lo planteemos, estará mejor o peor, pero en cualquier caso planteará las mismas consideraciones de diseño que el espacio público en el más amplio de sus sentidos...Lo que me temo es que estamos olvidando el tema de la escala, las relaciones se dan o no en la calle atendiendo a la magnitud urbana en la que ésta se encuentra. En un pueblo medio-pequeño, donde todo el mundo se conoce la calle no ha perdido esta función, a medida que vamos agrandando el tamaño, barrios, municipios, ciudades; esta posibilidad de encuentro y relación se disminuye, porque uno está más rodeado de "no conocidos". Entonces, creo que a grandes rasgos, el tema consiste en; como solucines que propongo, generar barrios más pequeños, con capacidad de dotaciones y de denominarse barrio, por ciertas características que se lo otorgan, y que contenga una cantidad de población que favorezca estas funciones por su propio tamaño, o bien dejar que las ciudades tengan el tamaño que quieran y disponer de lugares específicos donde, a diferencia de el caso anterior, el encuentro no sea fortuito sino acordado. Sin embargo, en cualquier caso no estoy diciendo nada nuevo, esto ya es así, ya existe. Planteemos la escala de las ciudades en otros términos...

Un saludo: Adri

ester dijo...

¿como explicamos a nuestros hijos lo que aporta una calle de la ciudad?
muchas veces los arquitectos diseñamos como si nunca pasearamos

José Fariña dijo...

Veo que se está organizando un bonito debate con ideas interesantes. Bienvenido, Giorgio. Bienvenida, Marga. Efectivamente pienso que una de las claves es dotar de actividad al espacio público. El caso de Viena que citas está explicado en una de las descargas del blog de Ecosistema Urbano (http://www.ecosistemaurbano.org/)
El archivo se llama "Espacios públicos en Viena" y su autora es Anna Laura Jeschke (una de mis mejores alumnas de doctorado).

Susana Aparicio dijo...

Interesante post, otro buen libro para leer que también trata el tema es "La sociedad capsular" del sociólogo belga Lieven de Cauter.

Un saludo desde Amsterdam!

José Fariña dijo...

Susana: me alegro de saber de tí. He estado mirando los blogs que habéis ido dejado abandonados y me he encontrado con la historia que cuentas en "Cambio de trabajo"
http://negritacursiva.blogspot.com/
Fantástica, te felicito por ella. Creo que deberías escribir más cosas así. El libro de Lieven de Cauter lo desconozco. Trataré de conseguirlo.