sábado, 14 de marzo de 2009

La indefensión del paisaje urbano

El pasado mes de febrero se aprobó por el Ayuntamiento de Madrid el Plan Parcial de Reforma Interior de la Cornisa del río Manzanares. Cinco edificios macizarán parte del zócalo verde que ha sido desde hace siglos casi la única vista característica de la ciudad de Madrid. Independientemente de la oportunidad o no de este hecho, de que sea el Arzobispado el que lo va a llevar adelante, o de que el pueblo de Madrid salga claramente perjudicado por una transacción que probablemente nunca debería de haberse llevado a efecto, está la enorme dificultad de defender legalmente el paisaje urbano como forma de identidad de un colectivo. Incluso como recurso que puede aportar ingresos desde el punto de vista turístico.

Planta de la actuación, de abc.es

Como voy a tomar como ejemplo este Plan Parcial será bueno que sepamos en qué consiste. El proyecto pretende levantar en el talud histórico de la línea de la Cornisa de Madrid entre Las Vistillas y la basílica de San Francisco el Grande alrededor de 25.000 m2 de construcciones nuevas. Esto significa la práctica eliminación de los cuatro escalones geológicos que, hasta ahora, configuraban la arbolada fachada occidental de Madrid. Bien es verdad que el estado de conservación de algunos lugares de la zona no es muy bueno (hay sitios que se pueden calificar de vertedero) pero eso tiene fácil arreglo. El problema son los 15.000 m2 de zonas verdes que se van a perder, además de la traza de la cerca histórica de Felipe IV, los jardines tardorrománticos de los Duques de Osuna así como de una zona arqueológica que habría que excavar. Pero lo peor, por supuesto, es que se perderá uno de los escasos paisajes urbanos de la ciudad que merecen ser conservados. No voy a entrar en otros problemas urbanísticos o sociales que presenta el proyecto porque en este artículo me interesa como ejemplo de la dificultad de preservar los paisajes urbanos.

Sección lateral, de abc.es
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Normalmente los instrumentos urbanísticos están pensados para desarrollar la ciudad, bien extendiéndola en su exterior, bien renovándola en sus áreas más consolidadas. De forma que, aunque existe la posibilidad de proteger un paisaje urbano a partir de un plan urbanístico normalmente esto se vuelve complicado. El urbanismo se encuentra cómodo cuando trabaja con "cosas" (edificios, calles, árboles, papeleras) pero no cuando se trata de "imágenes". Y un paisaje urbano es, básicamente, imagen. Se puede hacer, claro. Un Plan General puede remitir a un Plan Especial de Protección de un Paisaje determinado. A veces, ni eso. En el caso de la Cornisa de Madrid que estoy comentando como ejemplo se trata de un Plan Parcial de Reforma Interior como resultado de una intervención a la que se viene dando vueltas ya desde el año 1985 (puede verse la cronología de la operación aquí).

La Cornisa tal y como quedará, de El País
Señalar en la imagen para verla más grande

No se trata de "este" Ayuntamiento del PP, ni tan siquiera de "un" Ayuntamiento como el de Madrid. El problema es más de fondo. El planeamiento urbanístico no está pensado para proteger. Está pensando para desarrollar. Y así es como se ha venido entendiendo siempre. Es como si encomendáramos la protección del rebaño de ovejas al lobo. Pero es que, además, como ya he dicho, los instrumentos que mejor funcionan del plan no son precisamente los de protección: catálogos que se cambian con una simple modificación puntual (ya he tratado este tema en la entrada "Planeamiento obsoleto"), reordenaciones de volúmenes que se consiguen con un Estudio de Detalle, Planes Parciales que pueden modificar el Plan General (eso sí, justificándolo, cosa muy sencilla si cambias una norma estética en las Ordenanzas porque ello no cambia ni la estructura y la organización del Plan General), y así podría seguir. Es decir, el lobo y las ovejas. De hecho en el ejemplo de la Cornisa, después del acuerdo entre el alcalde de Madrid Alberto Ruíz-Gallardón y el arzobispo Antonio María Rouco Varela hubo que modificar, un año después, el Plan General. Lo que no supuso demasiado problema.

La firma del acuerdo, de El trastevere

La otra posibilidad es a partir de la ley del Patrimonio Histórico Español del año 1985 (y, por supuesto, toda la legislación autonómica al respecto). Esta Ley si que, verdaderamente, está pensada para defender nuestro Patrimonio Histórico. Incluso arrojando una pesada carga sobre las espaldas de los propietarios de ese Patrimonio, sean personas particulares o la propia Iglesia Católica. El problema aquí es, justamente el contrario, al del planeamiento urbanístico. Tiene los instrumentos de protección pero le faltan los de equidistribución de cargas. Así que el propietario de un inmueble declarado Bien de Interés Cultural ve esta declaración como una auténtica maldición que le ha caído precisamente por ser cuidadoso y conservar.

El viaducto y la Almudena desde las Vistillas, de la galería de Miguel Ángel

¿En qué consiste esta maldición? Primero: el bien no se puede mover. Segundo: si que se puede vender pero hay que comunicarlo a la Administración competente que tiene la potestad de quedárselo por el precio “declarado” de venta. Tercero: el deber de conservación del bien recae enteramente sobre el propietario que será el responsable de “conservarlo, mantenerlo y custodiarlo”. Cuarto: no se puede modificar, ni cambiar la actividad, ni realizar obras, sin permiso de la autoridad competente (no sólo la urbanística sino también la cultural aunque habría que matizar esto para el caso de los Conjuntos y Sitios Históricos). Quinto: la ruina sigue un sistema distinto a la ruina de cualquier otro edificio de forma que la declaración de ruina no conlleva necesariamente su derribo. Quinto: los propietarios y poseedores están obligados a facilitar la inspección a los organismos competentes. Sexto: asimismo su estudio a los investigadores. Séptimo: permitir la visita pública “en las condiciones de gratuidad que se determinen reglamentariamente, al menos cuatro días al mes, en días y horas previamente señalados”. Octavo: también se prohíbe la colocación de publicidad comercial en los Jardines Históricos, en las fachadas y cubiertas de los monumentos declarados de interés cultural, y también en las Zonas Arqueológicas. Pienso que queda suficientemente explicada la maldición, porque a cambio de todo esto el propietario sólo recibe algunos descuentos impositivos (totalmente irrelevantes) y podrá ser beneficiario de algunas ayudas (cuando se desarrollen reglamentariamente).

Vista desde la calle del Rosario, de Google Maps

Sin embargo los paisajes urbanos tienen un grave problema para poder acogerse a la Ley del Patrimonio Histórico Español que, efectivamente, podria hacer una defensa en toda regla de los mismos. Es necesario retorcer un poco las figuras de protección que aparecen en la Ley para asimilarlas al paisaje urbano porque, en lo referente a bienes inmuebles, sólo se contemplan cinco. De tal forma que un Bien de Interés Cultural inmueble solamente podrá ser un Monumento, un Jardín Histórico, un Conjunto o un Sitio Histórico, o una Zona Arqueológica. De las cinco figuras, en la realidad, sólo se puede recurrir a una: el Conjunto Histórico (y si está más bien fuera de la ciudad a la de Sitio).

Jardines de las Vistillas, de Google Maps

Dice la Ley que “Conjunto Histórico es la agrupación de bienes inmuebles que forman una unidad de asentamiento, continua o dispersa, condicionada por una estructura física representativa de la evolución de una comunidad humana por ser testimonio de su cultura o constituir un valor de uso y disfrute para la colectividad. Asimismo es Conjunto Histórico cualquier núcleo individualizado de inmuebles comprendidos en una unidad superior de población que reúna esas mismas características y pueda ser claramente delimitado”. Como se ve hay que retorcerlo bastante para que la figura pueda acoger un paisaje urbano.

Foto aérea del lugar de actuación, de espormadrid

También se podría recurrir a los entornos de estas figuras que tienen también que ser fijados por ley. Sin embargo los entornos, lógicamente, aparecen como subsidiarios de Monumentos, Jardines, Conjuntos, Sitios y Zonas Arqueológicas, de forma que también es complicado hacerlo. En el ejemplo de la Cornisa de Madrid que estoy siguiendo también existen algunos elementos declarados Bienes de Interés Cultural, pero no la totalidad de la Cornisa sino trozos bastante pequeños que, supongo, el Plan Parcial respetará adecuadamente ya que, de lo contrario, podría tener problemas legales puesto que, con el concepto amplio de expolio que actualmente manejan los tribunales, podría intervenir la Administración del Estado si la autonómica no pusiera el celo suficiente. Aunque en este caso tampoco parece que tenga mucha intención de hacerlo.

San Francisco y Jardines de las Vistillas, de Windows Maps

En la legislación de algunas comunidades autónomas están apareciendo figuras que se acercan a esta posibilidad. Ayer estuve en Sevilla en un Máster sobre sostenibilidad que imparte la Escuela de Arquitectura. Hablando de este tema con una de las profesoras con la que luego compartiría coloquio con los alumnos, María Teresa Pérez Cano, me decía que en la ley andaluza del Patrimonio Histórico (ley 14/2007 de 26 de noviembre) aparecen las llamadas Zonas Patrimoniales que podrían servir para proteger estos paisajes. Efectivamente, si uno busca el artículo 26 de la ley puede leer: “Son Zonas Patrimoniales aquellos territorios o espacios que constituyen un conjunto patrimonial, diverso y complementario, integrado por bienes diacrónicos representativos de la evolución humana, que poseen un valor de uso y disfrute para la colectividad y, en su caso, valores paisajísticos y ambientales”. No tuve tiempo de que María Teresa me explicara algo más del tema y su interpretación. Sin embargo, leyendo la Exposición de Motivos y, sobre todo el articulado referido a los Parques Culturales en los que se integran estas Zonas Patrimoniales parece que los valores paisajísticos y ambientales a los que alude el articulo 26 se refieren a territorios poco antropizados. Probablemente una interpretación amplia del articulo permitiría incluir el paisaje urbano. Pero igual que sucede con la ley estatal pienso que sería necesario retorcer bastante la norma.

San Francisco el Grande, de Centrodemadrid

Ante estas dificultades para proteger el paisaje urbano algunas administraciones locales están intentándolo por dos vías distintas. La primera es aprobar Planes de Paisaje. Los Planes de Paisaje podrían ser un instrumento adecuado si, de alguna forma, se recogiera legalmente su independencia respecto al planeamiento urbanístico. Algo parecido a lo que ocurre con los Planes de Ordenación de los Recursos Naturales respecto al resto del planeamiento. Pero esto no es así. Normalmente los Planes de Protección (sean del paisaje, de la naturaleza, o del agro) suelen recogerse en el cajón de sastre de los Planes Especiales que nadie sabe muy bien que son y cómo afectan al resto del planeamiento. En cualquier caso un plan Especial para proteger el Paisaje Urbano caería de lleno en el ámbito de la Administración Local. Nadie en su sano juicio puede pensar que un plan “para contener” (paisaje) va a estar por encima de otro “para desarrollar” (urbanismo). Increíblemente el Ayuntamiento de Madrid tiene un Plan de Paisaje (figuraba en el programa electoral del Alcalde y lo ha cumplido). Sin embargo se trata más bien de un Plan “de hacer” que de “proteger” y que, por supuesto, en el tema de la Cornisa, y más en concreto de la Cornisa de San Francisco, que es la pieza afectada por el ejemplo que estoy comentando, no dice ni resuelve (ni mucho menos protege).

Los jardines del seminario antes y después, de cipreses.net
Según la Asociación de vecinos La Cornisa-Vistillas

La otra vía es hacerlo a través de una cascada de ordenanzas que regule los más variopintos elementos de la imagen urbana. Desde la publicidad, hasta la señalética pasando por los cables, las terrazas o el mobiliario urbano. Ya puede comprenderse que, o bien, el Ayuntamiento tiene un equipo extraordinario con una visión de conjunto fuera de lo común y un proyecto explícito o implícito de lo que quiere hacer con las distintas zonas de la ciudad o este sistema se convierte en un caos. En cualquier caso problemas como el de la Cornisa de San Francisco tampoco podrían resolverse acudiendo a este tipo de regulaciones. O, en cualquier caso, sería muy complicado.

Goya, la Pradera de San Isidro (detalle), del Museo del Prado

La imagen es la base fundamental de la cultura del siglo XXI. Y el paisaje urbano es imagen. Pero no solamente es imagen. El paisaje urbano es también identidad. Las vistas de Madrid, desde la célebre panorámica de Goya siempre han estado centradas en esta zona que forma ya parte de la identidad doméstica de una ciudad sin imagen exterior. Ahora se va a quedar también sin esta parte de su propio ser. Cualquier día desaparecerá El Rastro y el resto de la Cornisa. Entonces Madrid se quedará para siempre sin su alma y sus raíces (bueno, siempre estará la Puerta de Alcalá con la Torre de Valencia detrás desfigurando su perfil y la Cibeles y Neptuno para que el Madrid y el Atlético celebren sus triunfos). Ahora que España ha ratificado el Convenio Europeo del Paisaje y se ha comprometido reconocer, proteger, gestionar y ordenar los paisajes, con el fin de preservar sus valores naturales, patrimoniales, culturales, sociales y económicos en el marco de un desarrollo sostenible, nos encontramos que, por lo menos en lo que se refiere al paisaje urbano no tenemos instrumentos adecuados para hacerlo. Afortunadamente algunas comunidades autónomas se han puesto a trabajar en ello y Cataluña, por ejemplo, cuenta desde el año 2005 con una Ley que merece todo mi respeto. Tiene solamente veinte artículos por lo que os recomiendo que la leáis (podéis encontrarla aquí). Madrid, y buena parte de las Comunidades Autónomas, no tiene nada de esto ni tengo noticias de que estén en ello. Una pena. Aunque debemos tener un rincón para la esperanza porque algunas comunidades sí que se han puesto a trabajar en el tema. Me sentiría muy feliz si, además de considerar los “paisajes de naturaleza” consideraran también los paisajes de nuestras ciudades y empezáramos a contar con instrumentos adecuados para su defensa.


20 comentarios:

Anónimo dijo...

Creo que habría que plantearse por qué determinadas áreas de la ciudad se degradan hasta puntos insospechados, al igual que sucede con determinados inmuebles.

Creo que la protección de los paisajes urbanos destacados debería ser, a día de hoy una realidad, ya contengan éstos, más o menos grado de naturaleza. Y los motivos son principalmente dos:

_ El primero es que en la actualidad, por la conyuntura económica, social y política que vivimos no se generan tantos espacios o paisajes urbanos de interés en nuestras ciudades, lo que parece ir a favor de la protección de los existentes, con carácter de urgente.

_ El segundo, es que un paisaje urbano con cierto grado de naturaleza, insertado en un medio con alto nivel de antropización, tiene mucha importancia, no digo que más que otro que se encuentre en un medio rural, o menos antropizado como poco. Pero no debemos olvidar la escasez que manifiestan la mayor parte de las ciudades grandes de nuestro país en este tipo de paisajes. Y creo que el favor visual, físico, espacial y urbano que generan no se puede valorar hasta que desaparecen, y se transforman.

Madrid no es una ciudad demasiado agraciada en ese sentido, aunque todavía cuenta con masas vegetadas, sino insertas en el núcleo urbano, si suficientemente próximas y funcionales.

Yo creo que no debería deshacerse de este espacio. Aunque como apuntas quizá tampoco realiza su función adecuadamente debido al estado en el que se encuentra...

Por otro lado anotas en el comentario algo que yo creo que es uno de los mayores obstáculos, en la protección del patrimonio español, y que debería estar en otro estadío. No es suficiente con confiar en la conservación, de los bienes culturales, a los principios y la ética de sus propietarios, pero por otro lado la legislación cae como una auténtica ruina sobre los mismos. Quizá en ocasiones paraliza las transformaciones o reconversiones de determinados bienes, y en otros casos misteriosamente se producen actuaciones, que bajo el punto de vista de muchos son atrocidades, y no encuentran su cabida en la normativa. Además parece que la Administración vive su realidad de poder y de control sobre muchas cuestiones de la sociedad, quizá en este punto demasiadas. ¿Tendríamos que cuestionarnos crear organismos independientes de gestión del patrimonio, con otros intereses, con otros objetivos y otras normativas?

Por otro lado no somos los únicos en realizar esta actividad, estaría bien ver cómo se lo han planteado otros países con carga patrimonial interesante como Italia.

El problema es que la herramienta del planeamiento se puede utilizar de muchas maneras, aunque está más encaminada actualmente, o por lo menos lo ha estado hasta ahora, en una clara dirección: la de construir y construir.¡Por qué será!

A lo mejor es momento de transformarla en otra que se base en recuperar y mantener. Pero tendremos siempre la eterna cuestión de la equidistribución. Ciertamente complejo el asunto...

Un saludo:

Adri

Federico García Barba dijo...

Yo creo que en este caso la cuestión principal es la protección de un espacio vacío dentro de la trama urbana de la ciudad.
En las ciudades muy consolidadas como es el caso de Madrid este es un bien público cada vez más escaso y que, por tanto, habría que proteger a toda costa.
El problema es de aquellos que dirigen que entienden la administración de la ciudad solo como desarrollo y estamos llegando al momento en que se debería tender a lo contrario al decrecimiento porque la insostenibilidad de los conglomerados urbanos será cada vez más patente y progresiva.
El mantenimiento de los vacíos, jardines y bosques urbanos se debería empezar a considerar como una cuestión casi de supervivencia colectiva.
El problema es que el planeamiento, sobre todo en el estado español, se concibe todavía desde la perspectiva del crecimiento y la ocupación de nuevo suelo.

teresa dijo...

queda patente, una vez más, que el medio natural es el gran olvidado...nos hacen creer que les importa a los políticos, pero creo, o mejor dicho, siento, que no es así...es cierto que cada vez contamos con más lejislación, pero en casos como estos, en los que me parece una gran injusticia...porque hay muchos niños que juegan alli, muchos jóvenes que nos gusta disfrutar de esos pequeños rincones, que realmente son de supervivencia colectiva, como se ha dicho.
En fin, espero que se pueda hacer algo, que se pueda parar esta barbaridad y que Madrid pueda seguir conservando su esencia...

Anónimo dijo...

Yo nunca he entendido bien por qué los arquitectos y urbanistas no diseñan en base a las necesidades de los usuarios de sus espacios. La inmensa mayoría de los profesionales se arruinarían si dieran la espalda a sus usuarios o clientes. Pero además, si hiciesen como el resto, probablemente les iría mejor (si cabe). ¿Han analizado los arquitectos y urbanistas del ayuntamiento las necesidades y usuarios actuales y futuras de esos terrenos?

Quizá sí que lo han tenido en cuenta pero para permitir el abandono y degradación del espacio que justifique su cesión. Eso explicaría por qué el Parque de la Cornisa está invadido por tiendas de campaña convertidas en soluciones habitacionales.

Eduardo dijo...

Fariña, comprendo que tu interés se refiere al paisaje urbano. Pero no deja de sorprenderme la escasa crítica que se aprecia en el artículo a dos "instituciones" la iglesia católica y el ayuntamiento de Madrid. Ítem más, incluso llegas a afirmar que uno de los damnificados por la declaración de un Bien de Interés Cultural es la Iglesia Católica. Pobrecitos. Ahora están utilizando nuestro dinero para una nefanda campaña contra el aborto. Y respecto al Ayuntamiento su actuación no tiene nombre. En lugar de defender a los madrileños en realidad lo que están haciendo es gestionar de una forma innoble su patrimonio. Bueno tenía que decirlo porque sino reventaba.

Respecto al tema del paisaje urbano que es el central de tu articulo tengo también que decir algunas cosas. La primera es que la defensa de nuestro patrimonio, sea paisaje, monumentos o naturaleza, implica compromiso por parte de la ciudadanía. Y compromiso es algo más que protestar y echar en las espaldas de unos pocos el coste real de compromiso. La verdad es que esa sociedad que protesta airadamente no dudaría en gastarse veinte euros en un bar tomando unas cervezas pero racanearía hasta la saciedad el pagar diez al año para defender aquello que dicen hay que defender. Y esto exactamente te lo he oído decir en clase varias veces. Deberías de recordarlo aquí. Y ya para acabar porque hoy me he explayado mucho. Creo firmemente que si de verdad la sociedad y los políticos quieren defender ese paisaje los instrumentos que hay son suficientes. No parece un problema de instrumentos sino de voluntades.

teresa dijo...

Eduardo, yo te insto a que propongas cual es el método para poner nuestra voluntad encima de la mesa, porque yo creo que en este mundo no prima la voluntad del pueblo, sino la de los políticos y entre nuestras escasas armas está el unirnos y hacernos oir...con firmas, manifestaciones, publicaciones de este tipo, etc. No obstante si tu tienes la fórmula para frenar este tipo de actividades te ruego nos la comuniques, porque creo que se está haciendo bastante por conservar este lugar, porque es de todos, porque lo disfrutamos todos...y creo que es muy fácil observar el comportamiento de los demás y criticarlo. Yo me gastaría 20 euros y más si los tuviera en un bar, y me gastaría aún más en conservar...pero creo que en eso ya van parte de nuestros impuestos, o deberían ir en parte destinados a estas cosas...porque no se si pagar por pasear es del todo lícito...o por disfrutar de las cosas que hacen de esta ciudad un lugar entrañable...porque, entonces, porque no pagamos cuando entramos al rastro?o cuando paseamos por el madrid de los austrias?eso es paisaje también, y se debe conservar...
Por otro lado, y esta es mi opinión, el articulo refleja la realidad de un proyecto, no de quienes lo quieren ejecutar...por mi parte necesitaba que alguien me explicara el fondo del proyecto y me pusiera en antecedentes para comprobar el alcance del mismo.
Quiero decir que esto es sólo mi opinión y que apoyo al 100% el movimiento en contra de este proyecto, a los vecinos y a toda la gente que nos gusta la naturaleza, el progreso y la conservación...porque no creo que una cosa esté reñida con la otra...

Eduardo dijo...

Teresa, siento no haberme explicado con claridad suficiente porque cuando hablaba de compromiso de la ciudadanía quería decir de "toda la ciudadanía" o de la mayor parte. Claro que entiendo que hay ciudadanos comprometidos que no solamente protestan sino que invierten una parte importante de su tiempo y su trabajo en su compromiso con la defensa del paisaje o de su ideología. Pero pienso que son una minoría. Ítem más, esto se ve claramente a la hora de votar. Resulta que algunos cargos elegidos sobre todo alcaldes son reelegidos después de demostrarse que se han saltado a la torera la defensa de los valores de sus pueblos, construyendo en terrenos naturales que deberían ser preservados o derribando edificios que son señas de identidad de la colectividad que les vota. Claro que hay gente que no sólo paga diez euros por preservar sus valores sino que paga mucho más, a veces en dinero y otras en tiempo y trabajo. Pero la inmensa mayoría no. Si se leen los likns de este articulo se ve que hay una fuerte protesta vecinal incluso son intervenciones voz en grito en el pleno del ayuntamiento acerca de este tema. Pero a la gran mayoría de madrileños les importa un bledo porque "no es su zona verde" porque es "cosa de diletantes que se entretienen en tonterías con la crisis que tenemos encima" porque "allá se las apañen los de la asociación de vecinos" porque es "un ataque al PP por parte de los socialistas y comunistas", etc. Lo siento pero las cosas las veo así. Supongo que serás una persona comprometida pero no hablaba de ti, hablaba del resto.

teresa dijo...

totalmente de acuerdo contigo Eduardo, quizá malinterpreté tus palabras. Yo creo que si hay gente comprometida, pero no la suficiente, eso es cierto...porque creo que la naturaleza es un valor a inculcar y, por desgracia, esto generalmente no se hace. Yo personalmente alucino cuando veo a la gente tirar cosas al suelo o desde la ventanilla de un coche...¿en qué país vivimos?eso es lo que me pregunto, y es que parece que lo ambiental interesa poco...y es una lástima, porque es nuestro medio, y más tarde que temprano, se darán cuenta de ello y de las consecuencias de nuestras acciones sobre él.

Sigo esperando que no lleve a cabo el proyecto de Las Vistillas, quizá soy una ilusa...pero lo espero de corazón...

José Fariña dijo...

Adri, estoy de acuerdo que el planeamiento urbanístico se podría utilizar para proteger el paisaje urbano. En realidad, probablemente sería la herramienta más adecuada sino fuera porque tradicionalmente se ha utilizado precisamente para lo contrario. La metáfora del lobo y las ovejas pienso que es la más adecuada para el caso.

Federico, estoy totalmente de acuerdo en el tema de la protección de los espacios vacíos. Tengo escrito en muchos sitios la necesidad de proteger los espacios sin uso por varias razones que en este lugar no me parece conveniente exponer para no recargarlo todo. Sin embargo esto es mucho más complicado todavía que proteger un paisaje. Porque, en teoría, un paisaje digno de conservar debería concitar la casi unanimidad ciudadana respecto a su protección. Y aún así ya sabemos lo complicado que es. Imagina la protección de espacios "simplemente vacíos".

Eduardo, tienes razón en tus reproches. Sin embargo, en mi descargo te diré dos cosas (además de las que ya te ha contestado Teresa). La primera es que la Iglesia Católica, lo mismo que el Real Madrid (o ahora el Atlético) tiene todo el derecho del mundo a negociar con el Ayuntamiento para obtener los mayores beneficios posibles, bien por su terrenos, bien por sus derechos. Y si las Cuatro Torres existen en la actualidad en debido a una transacción de este tipo con los terrenos de la Ciudad Deportiva del Real Madrid (por ejemplo). Desde el punto de vista de entidades particulares no veo apreciables diferencias. Otra cosa es que el Ayuntamiento (o las sucesivas corporaciones municipales en este caso) haya defendido de verdad los intereses de los madrileños como es su obligación. Pienso que no y lo digo en el primer párrafo. Sin embargo no traía aquí la cuestión del Plan Especial más que como un ejemplo de las dificultades de defender el Paisaje Urbano. Es decir, no he entrado en ningún momento a comentar el fondo del Plan Especial y su contenido, me he limitado exclusivamente a señalar la pérdida de uno de los escasos paisajes domésticos con que cuentan los madrileños. La otra cosa que quería decir es que el sistema de defensa de nuestro Patrimonio Cultural tal y como aparece en la Ley de 1985 está muy descompensado. Las cargas son muy superiores a los derechos. Y esto afecta por igual a todos los particulares (incluida la Iglesia Católica). Esto, y la inexistencia de una figura de protección que sea el Paisaje Cultural (entendiendo en este caso el término Cultural desde el punto de vista del objeto) quizás sean las dos carencias más importantes de la Ley.

Antonio Folgado dijo...

Pepe: ya conoces mi laicismo militante. Estuve tiempo pensado si comentaba este artículo, sobre todo porque comprendo que mi postura es muy sesgada y beligerante. Pero al final me he decidido a hacerlo. Si ves que resulta inconveniente para el blog puedes enviarlo a la papelera.

En los últimos tiempo con mayor virulencia que antes la Iglesia Católica se está caracterizando por inmiscuirse de forma notoria en la vida de los no católicos intentando imponer sus normas para todos. Esto se está viendo ahora con la nueva ley del aborto pero también en muchas más "cosas" como la reciente imbecilidad -no se puede calificar de otra manera, lo siento, no es por insultar pero según el diccionario de la Real Academia se llama imbécil al escaso de razón que es lo que pienso sucede en este caso- del Papa en África en relación con el preservativo y el SIDA.

En el caso que comentas lo hace sustrayendo al pueblo madrileño una de sus escasas señas de identidad. Me fío de lo que dices en el artículo porque mi alejamiento de Madrid me impide sentir ese paisaje como propio. Con la cantidad de convenios, trueques y permutas que se realizan a diario ¿no hubiera sido posible cambiar esos terrenos por otros situados en otro lugar cuya edificación hiciera menos daño? Supongo que sí. Lo que también supongo es que la Iglesia querrá mantener una posición dominante en la ciudad -siempre lo hace- y ese es el significado de esta tozudez en edificar en este lugar. Desde La Almudena hasta San Francisco la Iglesia Católica demuestra su poder con un conjunto de edificios que controla. Un poco más allá el Palacio Real y los jardines que van a quedar claramente por debajo en cuanto a capacidad simbólica. La Iglesia incluso por encima de La Corona ¡faltaría más!

José Fariña dijo...

Antonio, nunca he censurado ningún comentario ni pienso hacerlo, tan sólo aquellos que llevan publicidad (he tirado a la papelera unos cuantos).

Respecto a la idea que expones (la Iglesia como símbolo del poder explicitado en un conjunto de edificios) es bastante sugerente y la verdad es que no se me había ocurrido. La Iglesia Católica suele hacerlo en muchas de sus manifestaciones y probablemente sea la razón oculta de lo que se pretende hacer en la cornisa de San Francisco. No creo que se trate de un móvil económico o especulativo, ni tampoco de necesidades reales de espacio para un seminario cuando las vocaciones decrecen y hay decenas de seminarios vacíos repartidos por toda España. Lo mismo que la biblioteca diocesana o el edificio de la curia (la Iglesia cuenta con una gran cantidad de edificios que podrían ser perfectamente adaptados a estos usos). En definitiva, pienso que apuntas en la dirección acertada y que no se trata, probablemente, más que de la manifestación simbólica del poder de la iglesia en la ciudad de Madrid (iba a escribir "sobre" la ciudad de Madrid).

Anónimo dijo...

Pues yo creo que esto no habría pasado si la filosofía urbanística de protección que alentó los primeros planes generales tras el advenimiento de la democracia se hubiera mantenido, cosa que no se hizo porque el entonces presidente González dijo que la protección estaba bien pero que había que tener en cuenta el crecimiento económico... Más tarde se vió que no era un comentario "naif" sino el principio del fin que ha llevado a la financiación irregular de los partidos sobre la base de esta economía del ladrillo, a la corrupción como medio de vida del político y a la postración frente a los intereses del capital inmobiliario. Porque el urbanismo, no son sólo mecanismos jurídicos. Es ante todo política y así como la política general de las últimas décadas ha hecho de España el único país de la OCDE donde los salarios reales han descendido y el poder de compra dismunuido, así también rige el principio de apropiación a favor de unos pocos de lo que es de todos, que es de lo que stamos hablando en este caso de Las Vistillas. Por tanto, menos "Wyoming te quieroooo, que bueno eresss" como patente de progresía y más definir lo que es progresista sobre la base de las políticas reales aplicadas y no de etiquetas o grandes dosis de ruido en aspectos secundarios.

Anónimo dijo...

Totalmente de acuerdo con el último anónimo introducido como comentario en este artículo.

Efectivamente el cambio conceptual del urbanismo lo traslada de una herramienta de política y corrupción que ha manejado el destino de toda una nación.

El resto lo soluciona el "pan y circo" de los políticos con sus nubes de información "tapadera", y sus frases "para el recuerd", y sus amigos de la tele "para el olvido"...Con lo bien que entiende el españolito cuando le tocan el bolsillo...Me pregunto yo:¿por qué no reacciona igual cuando le tocan el pensamiento?¿la mente, el cerebro, los principios, la información?¿Acaso hay algo más valioso, más importante para un individuo?

Un saludo:

Adri

Teresa dijo...

si,hay algo más importante y que todo el mundo olvida, tan importante como comer o beber...su hábitat...y si no empezamos a darnos cuenta de que es una necesidad básica esto tiene un futuro muy negro...

Anónimo dijo...

Totalmente de acuerdo Teresa, pero es que no es incompatible que existan cosas muy importantes simultáneas en la existencia de un ser humano completo; sin embargo, fíjate, que yo casi estoy convencida de que una persona a la que le importa poco cuál es la verdad, dónde está el origen real de los intereses humanos, y la información con la que crece y se desarrolla como persona, menos le va a importar su alimentación; si te fijas es el mismo criterio ante "alimentos" diferentes, unos para el cuerpo, otros para la mente; pero a fin de cuentas el mismo criterio; que no es otro que el de las cosas buenas de verdad, lo real, lo palpable, lo natural...

Lo importante en realidad, a lo que tu te remites, es a la más pura supervivencia, o a la mejor supervivencia...En la que, las funciones básicas del individuo, se tornan en calidad, no tanto en cantidad, y que hoy en día se extingue como una especie más del panorama natural...Pienso que nadie nos impide volver al campo si es lo que de verdad queremos.

Un saludo:

Adri

Anónima dijo...

:-(

pablo dijo...

me parece una entrada interesantísima, personalmente es un espacio de trabajo que estoy desarrollando, desde Sevilla, y me enriquece enormemente establecer debates como este a nivel nacional. Espero ver mas entradas de temas similares, a ver si sacamos conclusiones y evolucionamos en pro del beneficio colectivo.

Anton Ozomek, Geógrafo Outsider dijo...

Estimado Sr. Fariña, a partir de esta entrada sobre la "indefensión del paisaje urbano" conocí su blog por el que debo darle la enhorabuena por su gran calidad científica y didáctica. Soy un aficionado al urbanismo y al patrimonio histórico y aunque durante demasiados años "olvidé" esta pasión, desde hace unos meses he "regresado" a la investigación en estas materias y es por ello que me permito sugerirle la visita a mi blog así como la lectura en concreto de la entrada que he publicado titulada "Geografías del Desastre" (http://bodrios-arquitectonicos-centro-malaga.blogspot.com/2011/06/geografias-del-desastre.html), de la que me sentiría muy honrado si me diera usted su opinión.
Saludos cordiales
Atentamente
Anton Ozomek Fernández

José Fariña dijo...

Anton: he leído detalladamente el artículo de tu blog al que te refieres por la sencilla razón de que me interesa cualquier iniciativa de aquellos que aman el patrimonio histórico(y también el natural, por supuesto). Desgraciadamente Málaga es una de las ciudades españolas que menos conozco (mea culpa) pero si lo que dices es cierto se debe estar produciendo un auténtico expolio del patrimonio histórico malagueño. Por desgracia este tipo de cosas suelen producirse con total impunidad jurídica y, lo que es peor, con el beneplácito de la mayoría de la población que en nombre del "progreso" o "los problemas económicos" o "del empleo" son capaces de ver con buenos ojos las mayores barbaridades. Pero lo que nadie les explica es que no es verdad que progreso sea hacer desaparecer el patrimonio cultural y las señas de identidad de un pueblo, al contrario. Que los problemas económicos que resuelve tirar un edificio histórico no son los de todos sino exclusivamente los de algún aprovechado que va a ganar mucho dinero (él). Y que tampoco va a crear más empleo la desaparición de nuestra herencia histórica sino que probablemente cree mucho más su rehabilitación. Gracias por mantener esa especie de lucha de francotiradores que lleváis algunos. No veo otra forma de cambiar la percepción de la gente (cosa imprescindible para conseguir que terminen amando la herencia que hemos recibido de generaciones anteriores) más que diciéndoles sencillamente la verdad de lo que está ocurriendo. Un abrazo.

Anton Ozomek, Geógrafo Outsider dijo...

Estimado José, muchas gracias por la pronta respuesta y, sobre todo, por el tiempo que has dedicado a leer estas reflexiones mías que, efectivamente, es muy probable que “caigan en saco roto”, aunque la verdad es que tengo algunas ideas para conseguir que eso no acabe ocurriendo.
Sin la menor duda, demostrar –en el sentido jurídico del término– este expolio, es la auténtica clave para detener el proceso, y tal vez la documentación que vengo reuniendo al respecto, en algunos casos bastante innovadora, sea suficiente para convencer a algunas autoridades… no digo jueces porque sin recursos económicos no hay procurador ni abogado, y sin ellos tampoco hay derecho a juicio: triste realidad.
Tampoco creo que haya otra forma de cambiar la situación del patrimonio histórico urbano, arquitectónico y paisajístico –coincido en tu apreciación al respecto– que no pase por la educación y concienciación de los propios ciudadanos, los auténticos propietarios por derecho propio de estos valores y, por tanto, los mejores defensores que pudiera haber para impedir la pérdida de este legado que de otro modo las generaciones futuras nunca podrán conocer.
Lo de “francotirador” prefiero cambiarlo por “guerrillero” o, simplemente, por miembro de la resistencia ciudadana que afronta activamente su indignación de un modo distinto.
Te mando también un abrazo desde el “sur” del “norte” y queda hecha, por supuesto, la invitación para visitar Málaga, cuando puedas, y poder conocer la buena gente y las buenas cosas que aún quedan por aquí.
Hasta pronto y, por favor, no dejes de publicar nuevos temas interesantes en tu blog.