miércoles, 25 de marzo de 2009

Parques de proximidad en el siglo XXI

Confieso que he dudado mucho con el título de este articulo (y con su propio contenido). Primero pensé en escribir sobre espacios públicos de proximidad en lugar de parques para incluir también calles y plazas. Pero luego lo pensé mejor y lo dejé restringido a zonas verdes. Lo de “parques” también me parecía excesivo. En la literatura urbanística no se le llama precisamente “parque” a una pequeña zona verde con algunos árboles. Pero ningún hijo normal le dice a su madre: “Mamá, me voy a bajar un rato a la zona verde”, le dice “mamá, me voy a bajar un rato al parque” aunque el tal parque no sea un parque ni tan siquiera un jardín. Así que decidí dejar lo de “parque”. Lo de “proximidad” también requiere una explicación. Tampoco existen los tales parques de proximidad en la literatura urbanística (aunque me gustaría que, a partir de ahora sí que existieran) pero con el nombre quiero indicar aquellas zonas verdes de carácter doméstico cercanas a las viviendas, pequeñas, unidas entre sí, distribuidas por toda la trama urbana, multifuncionales y gestionadas por los vecinos.

Parque Campello en la barriada de Nueva Sevilla
Imagen del Ayto de Castilleja de la Cuesta, Sevilla

Además quería reintroducir el tema del espacio público al que tantas entradas le he dedicado en este blog. Por tanto por “parques de proximidad” entiendo “parques públicos de proximidad” porque las áreas verdes privadas o semiprivadas resultantes de algunos de los nuevos tejidos urbanos no me interesan demasiado (por lo menos ahora). De forma que, una vez centrado el tema me gustaría analizar qué está pasando con estos espacios públicos que, desde mi punto de vista, deberían tener una importancia fundamental para la revitalización de una vida ciudadana en horas bajas.

Parques privados de proximidad, Madrid, de Google Earth

La primera cuestión que me gustaría discutir es sobre su número, localización y extensión. Los estándares de referencia en la legislación española se correspondían con los del Reglamento de Planeamiento de 1978 en el Anexo Reservas de suelo para dotaciones en Planes Parciales. El art. 10 establece un módulo mínimo de reserva para el sistema de espacios libres de “uso público” del 10 por ciento de la superficie total del polígono. Si dejamos aparte los polígonos industriales o de terciario y nos centramos en los residenciales ese mismo artículo 10 establece dos escalas (hay una pequeña excepción relativa a las viviendas unifamiliares aisladas). En primer lugar hasta 500 viviendas la superficie de “dominio público” será de 18 m2 por vivienda (15 m2 para jardines y 3 m2 para juegos infantiles). Y a partir de las 500 viviendas este “dominio público” será de 21 m2 (15 m2 para jardines y 6 m2 para juegos infantiles). Con las comillas en el 10% de reserva para “uso público” y los 18 y 21 m2 de “dominio público” quería hacer notar una diferencia muy importante que se hace en la ley y que, a veces, no se ha tenido en cuenta en su interpretación. No todo el “uso público” es “dominio público”. Así en un polígono residencial de 1000 Has y 2000 viviendas la reserva para el sistema de espacios libres de uso público será de 1.000.000 m2 mientras que la superficie de dominio público será de 42.000 m2 que corresponde al 4,2%.

Abandono de parques, Zaragoza, de El Blog de Cha

Me he remontado casi hasta la prehistoria de nuestro sistema de planeamiento para hacer notar dos cosas. La primera es que el sistema de reservas de zonas verdes se ha hecho tradicionalmente por polígonos y exclusivamente en función del número de viviendas. Esto ha traído consigo una práctica perniciosa heredada por el planeamiento desde entonces y que se puede ampliar a cualquier tipo de dotación en suelo urbano: el “café para todos”. No importa que un área urbana tenga una tipología de vivienda que duplique o triplique el número de habitantes respecto a otra. No importa que la población sea joven, envejecida o madura. No importa que sea rica o pobre. No importa que está muy concienciada y tenga una vida social muy intensa o que sus relaciones sean exclusivamente entre iguales en áreas privadas. Lo único que importa es que, cada tantas viviendas haya una escuela, un centro de salud, un centro religioso, otro de la tercera edad y tantos metros cuadrados de zonas verdes. Este sistema, aparentemente tan igualitario hace que tengamos equipamientos claramente infrautilizados y otros con sobreuso. Habría que cambiar el sistema de “café para todos” por el de necesidades reales que es muy distinto y olvidarnos de los tan urbanísticos “escalones urbanos”.

Programa lectura en parques, Lima, de municipalidad de Lima

La otra cuestión es la distinción, aparentemente inocua, entre “uso público” y “domino público”. Independientemente que, por cuestiones de interpretación legal, se hayan podido hacer similares en algunos lugares respecto al Reglamento de Planeamiento, lo cierto es que llevaban en sí el germen de la confrontación actual entre espacios públicos y espacios privados, privatizados o semiprivados. Todo “uso público” respecto a los espacios exteriores (y probablemente también respecto a otro tipo de equipamientos) debería llevar consigo su “dominio público” porque de otra forma es casi imposible controlar que ese “uso público” sea verdaderamente público y no sufra privatizaciones encubiertas (los sistemas para hacerlo son muchos y muy variados).

Parque y Casa de la Cultura en Villasinta
Imagen del Ayto de Villaquilambre, León

Para evitar estos problemas los parques de proximidad deberían de ser de uso y dominio público, del tamaño adecuado a las necesidades de la población que sirven aunque suficientemente pequeños para que puedan ser gestionados por los propios vecinos (pero no “apropiados” por ellos) y distribuidos por todo el tejido urbano de la ciudad. Ya que estamos hablando de parques, es decir de zonas verdes, resulta imprescindible que estén interconectadas entre sí por pasillos o corredores que, además, proporcionen usos adicionales que no se pueden producir en zonas pequeñas (sendas para correr o pasear, itinerarios para realizar secuencias de ejercicios físicos, carriles de bicicletas, etc.).

Aparatos ejercicio biosaludable, Alcorcón, Madrid
Imagen del Ayto de Alcorcon

Aunque no quería meterme demasiado en las condiciones de diseño resulta imprescindible aludir a un tema básico en el momento actual. Estos parques de proximidad deben de ser seguros. No sólo por la necesidad de seguridad real, sino también por la seguridad subjetiva. Sus usuarios no solamente deben “de estar seguros” en ellos sino también “sentirse seguros”. Sin la seguridad todo lo que voy a comentar a continuación sobre su uso y activación no tiene razón de ser. Y en el momento actual tenemos experiencia suficiente como para saber que se puede incrementar de forma notable tanto la seguridad objetiva como la subjetiva mediante el diseño. Ya he dedicado algunos artículos al tema (aquí, aquí y aquí) de los espacios urbanos seguros a través de los criterios que proporciona el método CPTED (Crime Prevention Through Environmental Design) y no voy repetirlo ahora. Lo único que tengo que decir es que, en los últimos proyectos de espacio público que conozco se ignoran estos criterios de forma clamorosa. El resultado es un espacio público del que, en general, huyen los ciudadanos dejándolo vacío o en manos exclusivamente de los elementos más marginales de la sociedad o de grupos que los hacen suyos y, en la práctica, los privatizan.

Plazas y parques abandonados, de La Coctelera

Bien, ya va siendo hora de entrar de verdad en materia. Aparte de lo ya dicho ¿cuáles son las condiciones que requieren estos parques del proximidad para adaptarse a la sociedad del siglo XXI? Por supuesto que no tengo la respuesta a esta pregunta. Pero trataré de reflexionar sobre algunas tendencias emergentes que se pueden detectar sencillamente teniendo los ojos abiertos a lo que sucede a nuestro alrededor. Decía Jacobs en Muerte y Vida de las Grandes Ciudades que: “A mi modo de ver, el camino que conduce al centro del aparentemente misterioso y perverso comportamiento de las ciudades es sólo uno: observar atentamente, con las menos pre-expectativas posibles, la escenas más ordinarias, los acontecimientos más corrientes, e intentar averiguar después lo que significan y si entre ellos discurre algún vínculo que los relacione.” Y no sólo lo que uno puede observar con sus propios ojos sino también lo que los demás notan y describen.

El ajedrez gigante de Zaramaga

Javier Manerio reflexiona en un artículo titulado Ajedrez en el espacio público sobre la preocupación del Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz sobre el escaso uso del espacio público en la plaza del Tres de Marzo del barrio de Zaramaga donde colocó un ajedrez gigante a disposición de los ciudadanos (en tres años las piezas para jugar se han solicitado tres veces). Dice el Diario de Álava: “Antes, se instalaban en esta plaza las txosnas de las fiestas del barrio. Ya no caben, porque el tablero está vallado, así que se instalan en la Plaza de Zuberoa, antesala del centro cívico. En realidad, desde que arrancó la reforma, no ha acogido ningún acto público organizado. Sólo la asociación Bizigarri solicitó permiso en una ocasión, y el Ayuntamiento se lo denegó "porque el nuevo asfalto todavía no se había consolidado". Ahora, dieciséis damas y el rey, los alfiles, los caballos, las torres y los ocho peones siguen esperando a su Karpov en un almacén del centro cívico.”

El tablero gigante de Zaramaga, del Diario de Álava

Dice Maneiro: “La idea “ajedrez – uso – espacio público” tiene todo a su favor. El ajedrez es una actividad lúdica muy positiva con valores aceptados por todos. Su coste de instalación y mantenimiento sería muy bajo. Hacer un uso adecuado del espacio público es, o debería ser, uno de los objetivos fundamentales de cualquier política urbanística y social. Pero la idea no cuaja.”“El motivo de este desacierto podría explicarse, “ajedrecísticamente” hablando, por una mala planificación estratégica de su difusión: desconozco si se ha llegado a hacer, pero una estrategia que hubiese permitido alcanzar el uso deseado de ese espacio público, todavía se está a tiempo de utilizarla, hubiera sido contactar con los clubes locales y tratar de canalizar el uso de este espacio apoyándose en ellos.

Ajedrez en un parque de Lindenhof, Zürich, de Wikimedia

En la página web de la Federación Alavesa de Ajedrez figuran hasta 8 clubes, la mayoría de ellos en la propia ciudad. Desde un punto de vista político, la idea de promocionar un espacio público para el uso de una actividad vista con buenos ojos “vende”. Por su lado, los clubes necesitan recibir el apoyo local (= recursos) para poder desarrollar una labor social basada en la difusión de la actividad que tienen por objeto. La suma de este binomio parece muy fácil de engranar. Si a esto le unimos los escasos costes para su puesta en marcha y mantenimiento… Blanco y en botella…”

El arte en el espacio público

Rodrigo Alonso en otro articulo titulado El afiche artístico en el espacio público dice lo siguiente: “En Public Art and Urban Identities, Miwon Kwon recoge la progresión –ya clásica– del arte público en los Estados Unidos, reseñándola en tres estadios prácticamente sucesivos: 1.- El arte en los espacios públicos: típicamente, una escultura modernista abstracta colocada en un espacio exterior, con el objeto de “decorar” o “enriquecer” una área urbana, generalmente plazas o edificios públicos o corporativos. 2.- El arte como espacio público: obras menos orientadas hacia el objeto y con una mayor conciencia del lugar donde serán emplazadas, que generalmente tienen en cuenta el contexto urbano, la arquitectura o el diseño de los alrededores. 3.- El nuevo género de arte público: programas temporarios en los que los artistas trabajan con la gente del lugar, principalmente con los sectores marginales, focalizándose en cuestiones sociales o de identidad local o grupal.”

El gato y las gatas están de aniversario, Cali, de Skyscrapercity

Y luego más adelante: “La expresión artística correctamente articulada en el espacio público puede, en opinión de Suzanne Lacy, poseer una relevancia social efectiva. Según la artista, la experiencia pública se ha manipulado al servicio de la publicidad y la política, por ejemplo, donde los productos y los políticos se vinculan al deseo y a los valores. La experiencia privada ha perdido su autenticidad en el ámbito público y quizás el arte, al menos simbólicamente, puede devolverla. En su opinión, la empatía es un servicio que los artistas todavía pueden ofrecer al mundo.”

Wifi en el parque del Sol

Mari Carmen Jaime en DiarioSur escribe el artículo El parque del Sol, primer espacio público de acceso wifi a Internet en Fuengirola. La noticia indica que, en dicho parque, el acceso a la red es completamente libre. En la reseña puede leerse: “La alcaldesa, Esperanza Oña, aclaró que «el Ayuntamiento se encontró con la dificultad de ubicar el espacio en un lugar público que a la vez estuviese acotado, para así no entrar en una posible competencia desleal con respecto a las compañías que ofrecen el servicio». De esta manera, al ser un parque municipal debidamente perimetrado y donde la conexión no excede los límites de la zona verde, la mandataria equiparó el uso de la red «al que le puede dar cualquier ciudadano de forma gratuita si se conecta en una biblioteca pública».

Wifi en el Parque Artigas, Paysandú, Uruguay, de Rotafolio

Y más adelante: “El acceso a la red será completamente libre, sin que el dispositivo solicite al usuario requisito alguno. Tal y como apuntó la alcaldesa, «el usuario implemente deberá localizar la red inalámbrica con el nombre de 'Parquesol' y conectarse». De esta manera, ya se puede disfrutar de una conexión a Internet gratuita y de calidad dentro del parque. Durante la presentación, la primer edil quiso invitar a jóvenes y mayores a que hagan uso de este nuevo servicio municipal que permite disfrutar del ordenador también en un parque de la ciudad.

Aeróbic en el parque Lumpini

Carmen Gómez Menor escribe en Soitu.es un articulo titulado Domingos en el Parque: disfruta tú también de Lumpini donde puede leerse: “Todos los domingos a las 5:30 de la tarde, la explanada delante del templete se llena de tailandeses, expatriados y turistas que disfrutan de la selección de música clásica, éxitos de siempre y canciones populares locales que desgrana la orquesta.

Música en el parque Lumpini, Bangkok, de soitu.es

Muchos aprovechan y se traen la cena, improvisando un picnic sobre la hierba mientras ven atardecer con un fondo musical de lujo. Las agradables temperaturas de las que disfruta Bangkok en estos meses (entre los 11 y los 28 grados centígrados) hacen que sea posible disfrutar de esta experiencia, ya que el resto del año el calor y la humedad lo harían mucho menos agradable.” El parque Lumpini se encuentra en Bangkok (Tailandia).

Aerobic en el parque Lumpini, Bangkok, de Parparsagol

Más adelante escribe: “Si caminas por el parque esperando relajarte con el canto de los pájaros y oyes el sonido atronador de música dance o techno, es que te acercas a uno de los al menos dos o tres grupos diferentes de aeróbic en masa que se encuentran en el parque. Gente de toda edad y condición intenta seguir sin mucho éxito las instrucciones de dos o tres monitores. Los grupos pueden llegar hasta el medio centenar de entusiastas participantes. El sonido es devastador y cuesta entender que no se den cuenta de lo paradójico que resulta perturbar así la tranquilidad de un sitio que debería ser un oasis de paz y armonía, pero estamos en Asia y el individuo cuenta poco ante el poder del grupo. Al menos habrá que concederles el saludable hábito del ejercicio.”

Huertos comunitarios en Madrid

En un reciente reportaje del periódico El País titulado Plantar lechugas debajo de casa puede leerse: “Ana Pascual lleva 40 años viviendo en la plaza de Corcubión, y desde su casa siempre veía un rincón abandonado y lleno de escombros. Ahora, cuando se asoma a la ventana, el paisaje que ve se parece más a "un pedacito de pueblo": una mesa merendero bajo un gran árbol rodeada de tomateras, coles, flores y plantas aromáticas. El huerto comunitario del barrio del Pilar, promovido desde la asociación cultural La Piluka, le ha cambiado la vida. "Paso muchas horas aquí, me ayuda a evadirme y me motiva", confiesa Ana, regadera en mano.”

Huerta urbana del barrio de El Pilar, Madrid, de El Pais

Y más adelante: “Y ha despertado el gusanillo de otros colectivos. Es el caso de La Charca de la Rana, un grupo que intenta recuperar un descampado del parque de las Avenidas como lugar de encuentro. El segundo sábado de cada mes, desde noviembre, organizan un mercadillo de trueque. "Nuestro próximo proyecto es poner en marcha una huerta", contaba Miguel en medio del ajetreo del sábado pasado. Mirando los matorrales que crecen salvajes alrededor, la idea se antoja ambiciosa. Algo más allá asoman los restos del botellón. El trabajo de limpieza es la primera tarea de los futuros hortelanos.”

The Guerrilla Gardening

La Guerrilla verde (o guerrilla de jardineros o de jardinería según las traducciones que se han hecho) pretende transformar espacios sin uso, degradados, sumidos en el olvido en oasis de verdor y plantas. Se trata de utilizar la jardinería para recuperar este tipo de espacios. En la revista Man se puede encontrar un artículo de María Ovelar titulado Guerrilleros Verdes en el que leemos: "Me encanta la jardinería, pero no tenía jardín. En mi barrio, Southwark, muchos espacios públicos estaban desatendidos. Se me ocurrió coger una pala y unas semillas y arreglarlos". Richard Reynolds, de 31 años, es el responsable del renacer de la Guerrilla Gardening. Este dublinés afincado en Londres movilizó a media capital inglesa en 2004 a través de su página web. Reynolds empezó a subir fotos de zonas degradadas y muchos internautas decidieron acompañarle en sus salidas nocturnas. "Sin Internet no hubiera sido posible. Nos ayuda a organizarnos. Quien quiere sumarse a una de las acciones, no tiene más que entrar en la página y apuntarse". La página recibe unas 100.000 visitas mensuales. Su blog describe las salidas del grupo, que arregla un nuevo jardín cada dos semanas.

Actuación de la Guerrilla Gardening, de The Guerrilla Gardening

La Guerrilla Gardening nació en los setenta en Nueva York, con un grupo llamado Guerrilla verde, y liderado por la activista Liz Christy. Sin embargo, sus raíces se remontan a principios del siglo pasado, en los Community Gardens, o espacios verdes de los barrios pobres de Nueva York. En Nueva York existen 800 jardines plantados por ciudadanos anónimos en suelo público. También los hay en San Francisco, Toronto o Melbourne (Australia).”

Activación de los parques de proximidad

Todas estas referencias ¿qué tienen en común? Obviamente se trata de actividades a realizar en parques o en otros espacios públicos. Además son actividades que necesitan del apoyo ciudadano para poder ser realizadas. El caso que explica Javier Maneiro sobre el ajedrez gigante de Zaramaga es paradigmático. Es imposible “activar” un espacio de estas características ante la inexistencia de “activadores”. Probablemente si las sociedades ajedrecísticas de Vitoria-Gasteiz se hubieran implicado desde el principio en el proyecto en estos momentos el ajedrez gigante estaría funcionando. Aunque también probablemente no sería tan grande como el que se hizo o tendría unas características distintas, sugeridas o “aconsejadas” por los que luego lo utilizarían. Esta relación entre usuarios, diseñadores y gestores (o “activadores”) parece imprescindible para devolverle a estos espacios públicos el papel que les corresponde en la potenciación de la vida ciudadana.

Yoga en el parque Lumpini, Bangkok, de tevanalexander

Por estas razones ya no se deberían permitir proyectos de parques de este tipo que fueran simples diseños. Este siglo XXI necesita que este proyecto de diseño (imprescindible por otra parte) esté acompañado por un proyecto de actividades o de gestión que cuente con el acuerdo de la administración y de los ciudadanos. En este proyecto de actividades deberían detallarse las posibilidad de actividades múltiples en el mismo espacio, las entidades y organizaciones que se implicarían y las aportaciones de la Administración y de las empresas privadas. En párrafos anteriores se han mostrado una serie de ejemplos de cosas que se pueden hacer en estos parques de proximidad. Por supuesto que sólo se harían algunas. La mayor parte serían de carácter doméstico y fomentarían la relación vecinal como están consiguiendo algunas asociaciones incluso en espacios no adecuados. Esta relación vecinal es fundamental para lograr que la vida ciudadana se humanice. Imprescindible para que nuestras ciudades no sean remedos urbanos de grupos sociales encerrados en sus recintos exclusivos.

Mercadillo del trueque y actuaciones, Madrid, de La Charca de la Rana

Sin embargo estas actividades domésticas no son suficientes. Para que nuestras ciudades no se conviertan en imitaciones urbanas de grupos sociales encerrados en sus recintos exclusivos (y este es el peligro que podría acechar a estos parques de proximidad), y sean estos recintos públicos o privados, se necesitan también relaciones entre “desiguales” (en otro artículo del blog ya me he referido a esta cuestión) y las relaciones entre desiguales sólo se producen cuando aparecen “extraños”. Si las actividades que se producen son puramente domésticas no acudirán “extraños”. Y el extraño, el otro, resulta imprescindible para conseguir esta “educación para la urbanidad” de la que habla Bauman y que ha sido una característica esencial del modo de vida urbano. Por tanto en el proyecto de actividades o de gestión debería de incluirse alguno de ámbito mayor que el doméstico. Digamos que sería una actividad de “exportación”.

Mauerpark 2007, Berlin, de Grüne Welle

Estas actividades de exportación son las que deberían mantener los parques mayores e, incluso, los parques de carácter metropolitano ya que en ellos, a diferencia de los parques de proximidad, su ámbito es la ciudad entera o la metrópoli. Pero incluso en los parques que estamos proponiendo como domésticos debería existir alguna actividad de este tipo para que acudieran los “extraños” que son necesarios para completar una verdadera vida urbana. En los ejemplos anteriores se incluyen muchas actividades de este tipo. Desde las artísticas hasta los juegos de ordenador en red aprovechando un área wifi gratuita. Una actividad de este tipo cuyo ámbito abarcara la ciudad entera sería suficiente para mejorar la variedad social y propiciar encuentros entre desiguales. Por supuesto que el proyecto de diseño del parque debería posibilitar el proyecto de actividades o gestión.

Parque de Sogamoso, Colombia, de Sogamoso

Los espacios públicos están perdiendo algunas de sus funciones tradicionales pero en el horizonte se ven otras nuevas. Por supuesto que muchas de las que siempre le han caracterizado seguirán. Por ejemplo, el espacio público como lugar de confrontación (¿qué mejor escenario para una manifestación?). O como lugar donde se desarrollan las manifestaciones populares (¿alguien se imagina una procesión de Semana Santa en otro sitio que no sea una calle?). Sin embargo, otras se han ido desplazando a escenarios diferentes como Internet o lugares privados o cuasiprivados. Ante este panorama hay que estar atentos a las nuevas funciones que se van abriendo paso, a pesar de los proyectos limitantes de muchos urbanistas y arquitectos, tratando de ver como se pueden facilitar para que se pueda recuperar la vitalidad de una vida urbana ciertamente menguante en los últimos años del siglo pasado y comienzos del actual.


8 comentarios:

Anónimo dijo...

Fariña yo pienso que el uso del espacio urbano, en general, está muy ligado al uso del espacio privado. De hecho, ahora mismo, no se me ocurre un ejemplo en el que esto no sea así. Si los espacios públicos se aprecian como infrautilizados, siempre respecto a otras épocas, es porque hemos cambiado el contexto que rodea al espacio público, también respecto a otras épocas(pérdida del pueblo, trasladado a la ciudad: barrio, es decir, pérdida de escala). Una vez aquí tenemos dos opciones como arquitectos, urbanistas o simplemente como observadores de la realidad; cambiar el espacio privado y devoleverle así su parte de protagonismo al espacio público, o mantener la configuración actual del espacio privado, composición, usos y dimensiones, e intentar hacer "malabares mentales" luego con el espacio público para que recupere su parcela de "poder".

Y esto es una crítica muy fuerte a la moda actual de creación de espacios públicos, así que no quiero que se me malinterprete; no quiero decir que no se ponga wifi en un parque, o que no se haga aerobic en el espacio público, lo que quireo decir es que eso, para ue funcione, sólo puede ir acompañado de un adecuada gestión y distribución del espacio privado. No se satisfará el grado máximo de utilización de un parque ( o espacio público ) que no cumpla las siguientes cuestiones: inmejorable comunicación (que casi nos habla de la ubicación), buen estado de mantenimiento y suficientes funciones circundantes como para atraer al "activador pasivo"; que yo definiría como aquél que no tenía en mente acudir a ese espacio, pero acudiendo a los usos privados circundantes, acaba por completar el ciclo vital del espacio público. Todos los ejemplos que nos comentas antes deben hablar de entornos o centros importantes, "famosos"( no lo sé desconozco algunas de las ubicaciones de los casos antes citados ). De esta manera no entiendo la actual moda de invención de funciones para el espacio público; por un lado el espacio público es el espacio dotado simultáneamente de dos carácterísticas opuestas: "afuncionalidad" y "multifuncionalidad", es por tanto el sitio donde se produce cualquier cosa y ninguna en el tiempo, por tanto no entiendo ese empeño en "imponer" de cierto carácter funcional y único a estos espacios. Precisamente en este momento que vivimos, en el que los cambios bruscos y repentinos moldean nuestro incierto destino, queda muy forzada la idea del parque de la lectura, o el parque del portátil; entre otras cosas porque todos lo son y no, a la vez; es falso, no es el parque de la lectura, es el parque de lo que alguien decide, mediante un procedimiento muy, pero que muy cuestionable (con esto no me estoy refiriendo a la nomenclatura de los elementos urbanos, sino a su intento de condena funcional). Y es que además desde el punto de vista estético es muy violento, no se, es un posmodernismo urbano(del malo), un recurso muy evidente, tanto que acaba con la improvisación de la función en el medio público y con la versatilidad funcional tradicional, promovida por la ausencia de la función asignada. No se si soy yo la única que lo percibe así, pero el tablero de ajedrez en el suelo perjudica al suelo y al tablero de ajedrez.
Ni el suelo es un tablero, ni el tablero es suelo; diría que hace daño a la vista, pero si al menos fuera usado con frecuencia...¿Cuánto dinero público costó la idea?.

El espacio público tiene que ser de calidad, tiene que ser un espacio único para un conjunto antropizado, con una fusión máxima de todas sus estribaciones y recovecos, casi como un plan de estrategia de espacio público global, no un conjunto de residuos comunicados físicamente (a veces ni eso). Tiene que estar al servicio del espacio privado, pero con un fuerte carácter personal, que le confiera valor en sí mismo.

La semana pasada estuve en el Albaicín (Granada); andando por las calles encontré una replaceta (o al menos así se llaman en mi tierra), desde la que se apreciaba la Alhambra con su ladera vegetal a plena luz del mediodía, en una jornada de sol brillante de primavera; las calles eran un fluir constante de personas, estudiantes, vendedores ambulantes, tomadores de té, madres con niños, parejas, sin techos (todo hay que decirlo), algún turista despistao,curiosos,paisanos, músicos al aire libre...Toda una demostración de máxima utilización de espacio público, que tiene muchas virtudes; entre ellas la enriquecedora mixtura social que propicia...Todo gracias, una vez más, a lo realizado por nuestros antecesores.Da qué pensar.


Un saludo:

Adri

Federico García Barba dijo...

Muy interesante la reflexión.
Siempre he pensado que habría que cambiar radicalmente la clasificación de reservas de suelo para usos públicos que hizo en su momento el Reglamento de Planeamiento.
Han pasado más de 30 años y ha llovido muchísimo en este país y ya va siendo hora de volver a ajustarlo. El famoso Anexo necesita ampliarse como elemento de referencia y debería adquirir una mayor flexibilidad estableciendo un abanico o catálogo de posibilidades mucho más amplío que el que existe que se ha quedado muy desfasado.
Aquel sistema que ha servido para el planteamiento de unos estándares teóricos ha supuesto en realidad la aparición de innumerables huecos urbanos sin uso concreto en las ciudades españolas. Vacíos a la espera del destino teórico que les asignó el planeamiento.
Este resultado habría que analizarlo puesto que tiene su cara negativa pero también ventajas. Que haya una reserva de suelo expectante dentro de los conglomerados urbanos creo que es un valor en sí mismo que habría que potenciar e incrementar aun a pesar de que esos espacios no tengan un uso concreto.
Decía Gilles Clement en el Tercer Espacio que habría que dejar más superficies para el libre desenvolvimiento de las especies como una garantía de recuperación futura de lo biológico. Una visión un poco romántica de la ecología pero que podría tener su razón dentro de las ciudades.
Visto desde la otra perspectiva, es una pena que no existan usuarios para tanto espacio verde devastado y que son rápidamente reapropiados privadamente para actividades insolidarias, cuando no claramente delictivas que se retroalimentan al generar una inseguridad incremental.
El problema es que las instituciones colectivas que podrían liderar la reivindicación de intervenciones para la puesta en servicio de los suelo para dotaciones en reserva así como la generación de usos comunitario en los espacios públicos existentes , son escasas cuando no, inexistentes. El tejido asociativo en España es claramente deficitario y las asociaciones ciudadanas, grupos de barrio, colectivos de intereses no son apoyados públicamente ni tienen el reconocimiento social que merecerían. Con ello, la generación de ideas para el espacio público desde la visión colectiva es una actividad muy marginalizada y a la que los poderes públicos apenas hacen caso.
Bueno me he enrollado pero es lo que me ha sugerido el texto. Un saludo

Anónimo dijo...

Hola Adri. No eres la única que lo percibe así. Si al menos le quitasen esas, eh... no se, "country fences" que se han puesto muy de moda. Aunque si se las quitan quizás deje de ser un "tablero". En la alameda de Cangas había un "tablero" de esos pero sin vallas y sin figuras hecho con plaqueta barata. Recuerdo haber jugado ahí a nuestra manera, pero creo que mucho no se utilizaba. Además el pedir las figuras... igual hasta solicitarlas por escrito... La "administración" se ha lucido más de una vez re(de)formando lugares que ya funcionan, y obviando los que no funcionan, o simplemente gastando en los que ya funcionan sin cambiar realmente nada.

"cambiar el espacio privado y devoleverle así su parte de protagonismo al espacio público, o mantener la configuración actual del espacio privado, composición, usos y dimensiones, e intentar hacer "malabares mentales" luego con el espacio público para que recupere su parcela de "poder"."

¿Te refieres al nuevo espacio privado o a todo el espacio privado?
Entiendo que en los nuevos... (he buscado la definición de barrio por si era correcta: "Su origen puede ser una decisión administrativa, una iniciativa urbanística, o, simplemente, un sentido común de pertenencia de sus habitantes basado en la proximidad o historia, y muchas veces reforzado por el antagonismo con el barrio vecino.") barrios, o barrios de barrios, con sus espacios comunes sectáreos privados, el uso del espacio público es complicado, porque ese uso del espacio público se haya "secuestrado", quizás tanto física como mentalmente; pero para el resto del espacio privado, creo que se puede cambiar mucho mejorando simplemente el espacio público de convivencia.
En la noticia de El País, por ejemplo, me resultan interesantes los comentarios de la gente:
"Paso muchas horas aquí, me ayuda a evadirme y me motiva" "Hemos conseguido tener algo de qué hablar en el ascensor" "El barrio es de los vecinos, pero hay que participar para sentirse dueño y cuidarlo" El huerto ha generado otros proyectos, como la fabricación de jabón con restos de aceite o las meriendas acompañadas de lectura de poemas.

"Precisamente en este momento que vivimos, en el que los cambios bruscos y repentinos moldean nuestro incierto destino, queda muy forzada la idea del parque de la lectura, o el parque del portátil; entre otras cosas porque todos lo son y no, a la vez; es falso, no es el parque de la lectura, es el parque de lo que alguien decide, mediante un procedimiento muy, pero que muy cuestionable"

Estoy de acuerdo. Y ya puestos, quiero "protestar" por los parques infantiles... ¿por qué solamente juego para niños, con carteles del tipo: para niños de 2 a 6 años, prohibido perros, prohibido adultos...? Está muy bien que los niños jueguen entre sí, pero podría haber lugar para algo más...

"Todo gracias, una vez más, a lo realizado por nuestros antecesores.Da qué pensar."

Cuando comienzas a analizar planos, en las ciudades viejas, cascos históricos... (me resulta curioso que en algunos sitios utilicen una u otra denominación), tienes la sensación de que todo está entretejido. Quieres coger un pedazo, y te das cuenta de que para "sacarlo", hay que tener en cuenta muchas cosas, de cómo se relaciona con el resto. Imaginemos ahora el nuevo espacio privado: elimina una manzana, y parece que todo sigue igual.

Un saludo

Olivia

Anónimo dijo...

Releyendo lo escrito me ha entrado el gusanillo...

No es que no esté de acuerdo en que el espacio público y el privado estén intimamente ligados; pienso que toda tu reflexión es muy interesante. De lo que no estoy tan segura es que sea necesario comenzar siempre por el espacio privado. Hay casos en los que mejorando el espacio público se puede revitalizar y mucho la vida ciudadana. Y otros, como la fotografía de Zaragoza, en la que simplemente una actuación en el epacio público, pues no creo que lograse nada, ya que alrededor de ese espacio realmente no hay "nada". Y aquí si que entiendo que por muchos "malabares mentales" pues...

Y luego están esas urbanizaciones de espacio público secuestrado. Ya no se si aquí se puede lograr mucho con el espacio público. Aunque se sientan seguros y vengan extraños, mientras no dejen de ser mentalmente una "secta", quizás hasta espanten a los extraños. Y sí que sea necesaria una profunda reforma del espacio privado (¿demoliciones incluso?) si queremos que el espacio público "recupere su parcela de "poder""

Dos saludos

Olivia

Anónimo dijo...

Sí Olivia, me refería al espacio privado de "nueva planta". La verdad es que lo de los carteles, yo pienso que es un intento de etiquetar, no se...una especie de extrapolación del control "fitosanitario" , en las especializaciones absurdas del espacio urbano, un intento de demostración por parte de la administración, de control, mezclado con preocupación, desarrollo y avance, un tanto encaminados a las votaciones electorales (en muchos municipios pequeños esta es la forma de obtener el voto de las mamás)...Luego se escuchan frases de alguna mente brillante como: " fíjate menganita, nos han puesto un parquecito para nuestros niños abajo ( como dice fariña no van a decir zona verde ), está de fábula, no se permite el acceso a perros, sólo para niños de tal a tal edad...hombreee, es que, muchísimo mejor, dónde va a parar...". Frases de esas que a uno le ponen los pelos en todas las direcciones. La administración observa como buen animal carroñero; que los parquecitos para niños tienen buena aceptación; pues, la cosa está clara; a diestro y siniestro.

Mientras tanto el dinero de todos por aquí y por allá, me refiero "de paraíso en paraíso, y tiro porque es fiscal". Creo que la clase política piensa que por nombrar a las cosas de una determinada manera ya se hace algo, Plan de Viabilidad de Bla bla bla bla bla (les cuesta más poner el nombre que luego el contenido), Nuevo Proyecto de Inserción Bla Ble bli (y luego es el de siempre con tres apartados más), y así suma y sigue.

Con el espacio público y los grandes intentos de que funcione, (como alguien cree que debe funcionar, sin analizar el por qué no se percibe como antaño)pasa tres cuartos de lo mismo; zona fitness en el parque X, y se escucha un ooooooh, en todo la redolada, ¿pero alguien se da cuenta del tiempo que duran esas iniciativas y lo eficaces que son?

Yo creo que en nuestra cultura, en nuestro país, el espacio público no se hacía a base de "yoga para todos", ni de "internet en el parque", por tanto es difícil ( no digo que imposible o malo ) que funcione. En España el espacio público se rellenaba de movimiento con las actividades diarias, cotidianas, más normales, y a una determinada velocidad, con un ritmo. La clave está en pensar cómo sería hoy eso posible.

Un saludo:

Adri

María Cifuentes dijo...

Aunque soy lectora asidua del blog hasta ahora no me animaba a escribir (me parecía que hasta que no me terminase 'Vida y muerte...' no era digna). Pero en fin, el tema de los parques/plazas de proximidad me interesa como usuaria (mamá) y como docente. En el denso y multiétnico barrio de Estrecho donde vivo son muy escasas las áreas libres públicas de proximidad (teniendo cerca la fantástica Dehesa de la Villa, parece que nos tendríamos que dar con un canto en los dientes). Como 'tapa' de un aparcamiento de residentes (así se refería la concejala a la plaza situada sobre el PAR) se ha ejecutado un parquecito con un diseño vulgar y sometido a todas las chimeneas de ventilación, rejillas y entradas de garaje que el aparcamiento ha necesitado. Detestando (quizá es muy fuerte) el proyecto, la plaza me encanta porque el mismo día de su inauguración se ha llenado de vida y de gente, de niños y mayores y de 'nuevos vecinos', con sus acentos y costumbres. Hasta mi hija de cuatro años se preguntaba dónde estaban antes todos esos niños. Bueno, todo esto para concluir una obviedad: que en la ciudad central los espacios libres pequeños, de proximidad, siguen siendo escasos y necesarios, y que se usan con gran intesidad, y que en los barrios de renta baja son fundamentales. Que el mantenimiento -por parte de los usuarios y las autoridades- me parece hasta más importante que el diseño. Y que del atractivo que el lugar tenga para los usuarios 'blandos' (niños pequeños y quienes están con ellos, ancianos, pandillas de colegiales, entre otros) dependerá que no sea ocupado y apropiado por usuarios 'duros' (pequeños traficantes, botellones a plena luz del día, grupos de perdonavidas). Resumiendo: importa que los haya, que se cuiden y que se usen.
Dicho lo cual espero no escribir en el futuro una entrada desengañada sobre el uso del espacio público en la ciudad multiétnica.
Un abrazo, José.
María Cifuentes

José Fariña dijo...

Adri, ten cuidado con tus paseos por el Albaicín porque últimamente se está convirtiendo en la meca de los robos incluso con agresiones más o menos violentas. Hasta tal punto que las agencias ya les advierten a los turistas que vayan en grupos y que estén muy atentos. Incluso los vecinos (que son los primeros afectados) empiezan a estar hartos y protestan con pancartas en los balcones. Digo esto porque uno de los requisitos fundamentales para que los espacios públicos funcionen es que sean seguros y la gente los perciba como tales. La "huida" hacia los espacios privados tiene mucho que ver con esta cuestión. La segunda es que en dichos espacios se puedan realizar "cosas" que en los espacios privados sean imposibles. La "activación" de los espacios públicos va por este camino. Independientemente de que el planeamiento debería tener mucho cuidado con las tipologías permitidas la gente no usará los parques si son inseguros o si en ellos no puede hacer cosas que sí hace en otros sitios que les resulten más cómodos.

Olivia, efectivamente, no es lo mismo el espacio público tradicional en la ciudad tradicional (al que hace referencia María en su comentario) que el de las nuevas extensiones urbanas. Primero, porque la tipología de manzana es distinta y, segundo porque falta una tradición de uso (incluso falta educación ciudadana que todavía se aprende en la ciudad tradicional).

Con Federico (como casi siempre) estoy de acuerdo, de forma que pocas apostillas puedo hacer a sus comentarios. Quizás remarcar la obsolescencia de nuestro planeamiento (el de todas las comunidades autónomas), no solamente del general, sino también del de desarrollo. Es deprimente repasar la legislación autonómica y darse cuenta que todavía vivimos prácticamente anclados en la ley del suelo de 1956 ya que son muy escasas las novedades y las aportaciones cuando es evidente que nuestros territorios son muy diferentes a los de mediados del siglo pasado.

A María darle la bienvenida al blog. Me alegra que vivas en una parte de Madrid en la que todavía existe complejidad y en la que esta complejidad se manifiesta en la vida ciudadana. Si vivieras, por ejemplo, en Madrid Sur o en cualquier urbanización de Pozuelo, de Majadahonda o de Aravaca, me estarías contando otra ciudad que no tiene nada que ver con Estrecho. Claro, tiene el problema que mencionas: los espacios públicos (y los parques de proximidad, en concreto) son escasos. Pero no estoy seguro de que esto sea verdaderamente un problema. Más bien pienso que el verdadero problema sería que fueran muchos y que la gente no fuera capaz de llenarlos. Esta relación entre necesidades reales y metros cuadrados está todavía sin resolver. Desde mi punto de vista la mayor parte de los estándares al uso no son correctos (digamos que propician espacios insostenibles desde todos los puntos de vista) y, como dice Federico, habría que hacer una revisión a fondo (y real) de los mismos porque la experiencia de las New Towns inglesas en la que se basan muchos de estos estándares (que corresponden a la ciudad jardín) ya tiene algunos años.

Eduardo dijo...

Fariña: Soy bastante pesimista respecto a lo que se puede hacer. Creo que la sociedad no está por la labor de mezclarse con los demás y mientras esto no ocurra se seguirá encerrando en espacios que piensa tiene controlados. El espacio público quedará para huelgas y manifestaciones populares y los parques ni para eso.

Adri: creo que la entrada iba de parques de proximidad. En ese caso lo de la "inmejorable comunicación" que pones como necesaria no tiene razón de ser excepto para aquellas funciones que Fariña llama de "exportación" y que se supone que superan el ámbito cercano. Y aún en este caso (para actividades de tipo esporádico) no sería imprescindible ya que sólo se producirían en algúm momento y para colectivos diferentes.

En general creo que la cuestión no está en los "espacios físicos" aunque comprendo que a los planificadores les interese sobremanera sino en la forma de interactuar de esta sociedad de la información que es distinta a la de sociedades anteriores.