domingo, 23 de octubre de 2011

Recuperando a Patrick Geddes

Lo primero es aclarar el titulo de este artículo. Al escribir recuperando a Patrick Geddes no he querido decir que los planificadores urbanos y territoriales estén “recuperando a Patrick Geddes” porque, en términos generales, bien para denostarlo o bien para ensalzarlo, nunca lo han perdido de todo. Lo que en realidad quiero decir es que yo, personalmente, estoy “recuperando a Patrick Geddes”. Me encontré por primera vez con Ciudades en evolución (la edición española que editorial Infinito de Buenos Aires publicó en 1960) durante mis años de estudiante de postgrado del Instituto de Estudios de Administración Local de Madrid. En aquellos momentos llegué a pensar que algún rayo de sol iluminaba desde Escocia una aproximación a los temas urbanos que incluía el territorio (y mira que es difícil que nos iluminen rayos de sol desde latitudes tan al norte). Es más, desde la comprensión de “todo” el territorio que, a diferencia de algunos acercamientos ecológicos de aquellos momentos, incluía los bichos humanos y su obra.

Sir Patrick Geddes

Para mí, en aquella época, supuso un impacto tan fuerte que, junto con las lecciones de Manuel y de Fernando de Terán profesores por entonces en los cursos del IEAL, influyó de forma bastante notable en la determinación de mi futuro profesional. Sin embargo, con el tiempo, Ciudades en evolución ya no me pareció tan resplandeciente. No era el libro redondo y emocionante de la primera lectura y tampoco exponía una teoría acabada sobre le tema. Pero, sobre todo, no daba respuesta a las cuestiones diarias que me planteaba el planeamiento. Desde este punto de vista el libro de McHarg Design with Nature pronto lo relegó en mis preferencias. Al principio, lo que me seducía de Geddes era la potencia de las imágenes que utilizaba. Y, sobre todo, el planteamiento de que amanecía una nueva era de renacimiento urbano. Planteaba una Eutopía, un ideal realizable para la próxima fase neotécnica de la Era Industrial alejada de "las actuales cacatopías negras y escuálidas en medio de las que el desorden paleotécnico se acerca a su fin. Entre sus cenizas la plantación de futuros bosques ya está comenzando allí y allá; entre sus peores barrios bajos, sobre su suciedad y putrefacción sepultadas, nuestros niños ya comienzan a cultivar rosas". Era todo tan bonito…

Edimburgo, el casco antiguo desde Princes Street
Foto de 'Cities in Evolution' (1915)

¿Cómo un joven que leyera el párrafo que transcribo a continuación y con un mínimo interés por la ciudad podía dejar de sentirse emocionado?: "Estamos hastiados de la mescolanza que actualmente muestran nuestras ciudades de edificios pseudo-clásicos débilmente románticos, que se supone reviven el pasado y de las mezquinas calles o convencionales suburbios de ‘chalets’ que representan a la generación de sus constructores. Pero la apertura de perspectivas y bulevares sin carácter a través de esta confusión del pasado o fuera de ella, que parecería satisfacer a demasiados urbanistas, o los empeños de demasiados proyectos, por repetir aquí, allá y en todas partes pedacitos de Letchworth o de Hampstead Suburb (excelentes como son en su propio sitio y a su modo), solo constituyen muestras esmirriadas de planeamiento urbano; y de hecho se están convirtiendo en nuevas demoras y nuevos obstáculos para el diseño urbano". Y esto está publicado en 1915 ¿qué diría en el momento actual cuando cientos de hectáreas en todo el mundo son repeticiones ad infinitum de “pedacitos de Letchworth o de Hampstead Suburb” creando uno de los mayores problemas de organización del territorio que recuerda la historia de la urbanización?

Una calle en el suburbio jardín de Hampstead
Foto de 'Cities in Evolution' (1915)

Pero como decía al comienzo, poco a poco Ciudades en evolución fue cayendo del pedestal en el que lo había subido. Fue algo gradual, no un golpe repentino. A fuerza de repasarlo llegué a comprender que, en realidad, lo que estaba leyendo no era propiamente un libro. Parecía un conjunto desordenado y abigarrado de cosas, difícilmente relacionadas unas con otras y en las que, además, no entendía su génesis. De forma que decidí ir a las fuentes. Mi tercer idioma no es el inglés (el primero es el gallego, el segundo el castellano y el tercero el francés) por lo que me costó muchísimo trabajo leer Cities in Evolution. Pero lo conseguí. Pronto me dí cuenta de que "mi" Ciudades en evolución no era exactamente Cities in Evolution publicado en 1915. De entrada tenía muchas más cosas. Pero es que, además, el lenguaje era diferente, los epígrafes no se correspondían y la importancia que se le daba a las diferentes secciones variaba ostensiblemente. Incluso algunos capítulos habían desaparecido (literalmente) siendo sustituidos por muñones cercenados. Resulta que, en realidad, “mi libro” debía ser una traducción de la reedición que se hizo en el año 1949 diecisiete años después de su muerte. Si nos vamos a esta reedición resulta que está patrocinada por dos instituciones: una de Edimburgo, la Outlook Tower Association; y otra de Londres, la Association for Planning and Regional Reconstruction. Ambas se encargaron de hacer los cambios, adiciones e interpretaciones que, junto al libro original, habían configurado mi objeto de culto. Comprendí que Geddes era el autor de “mi libro” sólo en parte.

La sección del valle desde las colinas hasta el mar

Comparando detenidamente ambas ediciones me fijé en muchas cosas que, al principio, no me parecieron importantes. En diferentes lugares del texto aparecía Jaqueline Tyrwhitt que fue, en realidad, la persona encargada de preparar esta edición bajo la supervisión de Arthur Geddes y de George L. Pepler. Por ejemplo, se incluía el apartado “La sección del valle desde las colinas hasta el mar” que reproducía una de las conferencias que Geddes pronunció en la New School of Social Research en Nueva York en el año 1923. La Sección del Valle ha sido uno de los conceptos básicos que le ha dado renombre a la figura de Geddes pero no está en Cities in Evolution de 1915, ni en casi ningún sitio. En realidad hay que recurrir a esta transcripción que J. Tywhitt añade en la versión de 1949, y a la serie “Charlas desde la Torre Vigía” que Geddes publica en una pequeña revista de Nueva York llamada Survey. La tercera y la cuarta, correspondientes a junio y a julio de 1925 se llamaban “El plan de civilización del valle” y “El valle en la ciudad” con ilustraciones de Hendrick Willem Van Loon y que fueron recogidas y traducidas en La ciudad: problemas de diseño y estructura (D. Lewis, comp., GG, 1970). Por cierto, en esta recopilación también aparecía un artículo de J. Tywhitt sobre Chios.

Dibujo de Hendrick Van Loon para la Sección del Valle
De 'La ciudad: problemas de diseño y estructura'

Pero la cosa no termina aquí. Resulta que la parte “Exposición de Ciudades” que cierra “mi libro” tampoco estaba en la edición de 1915. En la de 1949, J. Tyrwhitt añade un extracto del catálogo de la primera exposición itinerante Cities and town planning Exhibition de 1910, al que acompañan ilustraciones de la segunda después de la pérdida de aquella en ruta a la India a bordo del "Emden". Y aquí aparece otra vez “La sección del valle”. Dice: "Esto sirve como introducción a la geografía racional de las ciudades, en términos de sus orígenes regionales. Para empezar, a estos se los estudia y comprende mejor si se parte de la sección del valle y sus ocupaciones resultantes y correspondientes tipos de establecimiento humano. Obsérvese al minero, el leñador y el cazador en las alturas; el pastor en las hondonadas con pasto; el campesino pobre (con avena o centeno) en las inclinaciones más bajas; y el campesino rico (con trigo y en el sur posiblemente con vino y aceite) en la llanura; por último, el pescador (marino de guerra, mercante, etc.) al nivel del mar. Pues así han surgido y surgen todavía las ciudades".

Dibujo de Hendrick Van Loon para la Sección del Valle
De 'La ciudad: problemas de diseño y estructura'

El problema es que cuando tuve cierta madurez y capacidad de mirar críticamente, no veía lo que veía Geddes. El trigo de Madrid se cultivaba en Rusia, la energía se extraía de pozos que se abrían en el desierto o de las profundidades marinas, el ganado no pastaba sino que se le alimentaba mecánicamente en Hungría de donde se importaba la carne. Y las ciudades surgían y crecían allí donde los intereses económicos podían obtener altas rentabilidades. Y en el pasado tampoco fue así. Buena parte de las ciudades surgieron por necesidades militares y otras por “incidentes logísticos” (necesidad de efectuar una parada en el camino o de vadear un río, por ejemplo). No era capaz de ver el valle de Geddes y su sección en ningún sitio. Probablemente porque no era escocés ni vivía en Edimburgo. Olvidé Ciudades en evolución en la parte más oculta de mi buhardilla, allí en el noveno círculo de Dante donde se encuentran sumergidos los condenados y se castiga a los traidores, al lado de Judas, Bruto o Casio, donde voy sepultando los libros que no volveré a leer. Pero justo antes de mi periplo médico (hace algo más de tres años) encontré un artículo titulado “L’Outlook Tower, anamorphose du monde” en el número 7 de Le visiteur (no me preguntéis mediante qué mecanismos un individuo como yo puede llegar a leer un artículo como éste). El artículo, de Pierre Chabard, contiene dos citas. Una de D. Marlowe que no viene al caso y otra de Lewis Mumford que dice: “The Tower and Patrick Geddes: it is almost impossible to distinguish them”.

Portada de 'Cities in Evolution' (1915)
A la derecha la Outlook Tower

Lo cierto es que siempre me había centrado en el libro y había olvidado otras cosas. Así que, una vez concluido el periplo médico, he decidido reencontrarme con Geddes porque la cita (y, por supuesto, la lectura del artículo) me hizo sospechar que me había perdido algo. Lo primero era recuperar el libro, cosa imposible ya que lo había relegado a la cuarta fila de la buhardilla lo que significada retirar las tres que tenía delante, de forma que me fui a la maravillosa biblioteca que tenemos en la Escuela de Arquitectura de Madrid (probablemente una de las mejores de las escuelas de arquitectura de Europa tanto en fondos como en funcionamiento) y tardé exactamente dos minutos y medio en tenerlo en mis manos. No era “mi libro” claro, pero era la misma edición. Se me ocurrió mirar su índice de popularidad. En 2011 sólo lo había pedido yo. En 2010 y 2009 tres peticiones, en 2008, 2007 y 2006, una por año. Como hay otra edición en español del 2009 (ver nota al final del artículo) puedo considerar que las peticiones de 2011, 2010 y 2009 no son muy representativas, pero sólo una por año en los anteriores... Bueno, no se puede decir que su popularidad sea enorme. Y, sin embargo, para muchos teóricos del urbanismo se trata de uno de los clásicos imprescindibles. Mis amigos saben que ahora casi no leo nada impreso en papel, me he cambiado al formato digital. Sin embargo, al abrir aquellas páginas, tantas veces repasadas en mis recuerdos, casi me saltan las lágrimas. Lo siguiente era documentarme sobre la Outlook Tower e intentar releer el libro con otra visión diferente. A ver si lo que pasaba era que no había entendido lo importante y me había decepcionado lo accesorio.

Dibujos de la Outlook Tower en 'Cities in Evolution' (1915)

La Outlook Tower es un edificio que Geddes, en el año 1892, convirtió en un lugar "para entender mejor a Edimburgo y su región, y ayudar a la gente a hacerse una idea más clara de su relación con el resto de mundo". Actualmente es una atracción turística abierta al público y que tiene poco que ver con los planteamientos de Geddes. Cada piso estaba destinado a exhibir materiales y colecciones que caracterizaran a: Edimburgo en la quinta planta,  Escocia en la cuarta, Gran Bretaña en la tercera, Europa en la segunda y el Mundo en la primera. Contaba con una Cámara Obscura donde se proyectaban diferentes vistas del entorno y con un Episcopio para observar el globo terráqueo y la esfera celeste. Esta idea de que la única forma de planificar un territorio era entenderlo y que, para ello, toda la sociedad debería estar implicada y que una parte fundamental era, precisamente, la educación de esta sociedad, me permitió empezar a recuperar mi estima por Patrick Geddes. Porque ahora entiendo que la verdadera modernidad de sus planteamientos no está en haber propuesto el concepto de conurbación cincuenta antes de que lo hiciera Gottmann, o en haber escrito que toda planificación debería empezar por el estudio de “las regiones naturales” donde estaban enclavadas las ciudades, sino en esta propuesta educativa radical en la que basaba la posibilidad de un planeamiento compartido.

La Outlook Tower convertida hoy en atracción turística

También es verdad que el sustrato de sus ideas estaba en Francia: Eliseo Reclús, Vidal de la Blache y Frederic Le Play. De la sociología de Le Play tomó la relación: lugar, trabajo, habitantes. Y aplicó esta trilogía a la creación de un modelo, la Outlook Tower, que no era más que un centro local de estudios que compendiara estas tres cosas. De Vidal de la Blache la necesidad de los estudios previos como método de planificación. Y de Reclús el gran globo que nunca se construyó y que debería debía servir al planificador mejor que la inutilidad de los planos urbanísticos. Al no contar con el globo pensó en sustituirlo por el trazado de "secciones de esa ladera general que va de la montaña al mar y que encontramos en cualquier lugar del mundo. Sección que puede adaptarse a cualquier escala y proporción, de nuestro peculiar tipo, de colinas, laderas y llanuras". Así entendida la sección del valle, como instrumento didáctico para hacer comprender a la gente las características del lugar donde viven adquiere un significado distinto al puramente literal de “región natural”. Y también adquiere sentido la importancia que le daba a la exposición Cities and town planning Exhibition que se llevó hasta la India después de haber pasado por diferentes lugares y avatares.

Dibujo de Hendrick Van Loon para la Sección del Valle
De 'La ciudad: problemas de diseño y estructura'
Señalar en la imagen para verla a mayor tamaño

Geddes entendía la región como un instrumento. No necesariamente como un instrumento de análisis para planificar sino más bien como un mecanismo para que los habitantes de la ciudad comprendieran el significado del sitio que habitaban. En el fondo lo que pretendía es lo que pretenden muchos paisajistas en el momento actual: crear identidad. La identidad se crea cuando se establecen lazos con el lugar de manera que, para él, era fundamental el conocimiento de la región, de las labores tradicionales, de las conexiones históricas. La recuperación de la vida urbana, de lo que Bauman llama la relación con “el otro”, tenía que ver con las fiestas populares con las celebraciones cívicas. La región no era tanto un objeto de estudio sino el elemento que permitiría reconstruir la urbanidad. Pero como tantas veces he dicho en este blog, para amar algo primero hay que conocerlo. Este creo que era el sentido de “región natural” para Patrick Geddes. Y por eso la Outlook Tower y la Cities and town planning Exhibition tienen ahora para mí mucha más importancia que Cities in Evolution. Hace un siglo que Geddes entendió que el problema fundamental del planeamiento urbano y territorial no era técnico (ni tan siquiera político o artístico), era un problema de organización social centrado en la identificación con el territorio. La desvinculación entre plan y ciudadano es un efecto más del derrumbe actual de los sistemas identitarios.

Dibujo de 'Cities in Evolution' (1915)

Además, ahora que he conocido la génesis de “mi libro” he podido confirmar algunas de mis pasadas intuiciones. No es solamente que la edición de 1949 (y, por tanto, la traducción al castellano de 1960) fuera un remix. E incluso, para algunos autores, un montaje premeditado de la Association for Planning and Regional Reconstruction de Londres con objeto de defender sus tesis (ver el artículo de Pierre Chabart de 2005 citado al final). Sino que la propia versión original de 1915 no era más que un conjunto heterogéneo de conferencias y contribuciones varias, en algunos casos poco relacionadas entre sí. Por ejemplo, el segundo capítulo reproduce una conferencia que pronunció en el Congreso de Birkenhead, el cuarto es un artículo que publicó en la Town Planning Review, el noveno es el resultado de un viaje de estudios a Alemania o en el dieciséis nos encontramos un documento de trabajo elaborado para una comisión de la Sociological Review. Y es que todos aquellos que conocieron a Geddes coinciden de forma unánime que su contribución era más personal y como orador, como docente en su sentido amplio, que como escritor. Que sus escritos son sólo la punta del iceberg de su pensamiento. Por eso su figura se ha ido “construyendo” por todos los que le conocieron. Lo que significa que, probablemente, esté muy distorsionada por aquellos que han pretendido acomodarla a sus intereses particulares.

Crecimiento de la ciudad industrial escocesa
De 'Cities in Evolution' (1915)

En cualquier caso estoy recuperando a Geddes. He encontrado una versión en .pdf de la edición de 1915 y estoy volviendo a leerla en paralelo a “mi libro” de 1960 que me dejaron en la biblioteca de la ETSAM. Ambas, con el objetivo enfocado en la Outlook Tower y su significado. En estos momentos releo como las nuevas tecnologías neotécnicas (tendré que recuperar también a Proudhon y a Kropotkin) permiten que la ciudad se expanda, y cree “conurbaciones” de forma perniciosa y casi maligna debido a la persistencia del viejo orden paleotécnico en las estructuras sociales. Si Geddes levantara la cabeza en el siglo XXI comprobaría que en muchas partes del planeta todo el territorio es ya urbano y que las incipientes conurbaciones que empezaba a observar se han convertido en cientos de miles de hectáreas urbanizadas donde la naturaleza ha quedado relegada a lugares muy concretos y las culturas enraizadas en su territorio tienen escaso futuro. Donde la "región natural" de algunas ciudades es el mundo entero. Y donde el pensamiento “unificado” va eliminando, uno tras otro, cualquier vestigio de diversidad cultural. La "plantación de futuros bosques que", según él, estaba comenzando "allí y allá", y "las rosas que los niños empezaban a cultivar entre la suciedad y la putrefacción de los peores barrios bajos", han desaparecido (también puede suceder que yo no sea capaz de buscar de forma adecuada). Necesitamos muchas torres vigías, muchas atalayas, muchos lugares de observación, que permitan reencontrar a la gente con el territorio que la cobija. Identificarla con su entorno. Que hagan posible la existencia de formas de vida diferentes, de culturas diferentes, de pensamientos diferentes. No sé definir el paisaje de otra forma.


Materiales

Nota: En este artículo se relata mi evolución personal respecto a la figura de Patrick Geddes. No le aconsejo a mis alumnos que la repitan (ni a nadie, claro, entre otras cosas porque las evoluciones personales son irrepetibles) ni que se dediquen como ratas de biblioteca a rebuscar las distintas ediciones y los sucesivos avatares por lo que ha pasado un libro en concreto como Cities in Evolution. Más bien les aconsejo que lean directamente la edición original que se puede conseguir en Internet en el enlace que incluyo abajo. En caso de tener dificultades con el inglés, o si les resulta más cómodo, la última edición en español (que yo conozca) es de la editorial KRK (Oviedo, 2009). La introducción, traducción y notas son de Miguel Moro Vallina y el Prólogo de Sergio Tomé Fernández y sigue bastante fielmente (a pesar de la intrincada prosa de Geddes) la edición original. Claro que, entonces, se perderán la bonita manipulación que del libro hicieron la Outlook Tower Association de Edimburgo y la londinense Association for Planning and Regional Reconstruction con la transcripción de La Sección del Valle, los apéndices, etc. en la edición de 1949. A cambio ganaran la integridad de la lectura de los capítulos 6, 7, 9 y 10. Respecto a la Sección del Valle que J. Tyrwhitt incluyó en la edición del 1949 y que aparecía traducida en “mi libro” de 1960 puede leerse online en CF+S Biblioteca 'Ciudades para un futuro más sostenible'. También, las dos charlas de la revista Survey donde se describe la Sección del Valle pueden encontrarla en la recopilación de Lewis citada abajo.

Las diferentes ediciones de Ciudades en evolución que he citado:
  • 1915. Cities in Evolution : an introduction to the Town Planning Movement and to the Study of Civics. Londres, Williams & Norgate. Esta edición está digitalizada y se puede encontrar para leerla online, bajarla en .pdf, epub y kindle, en los archivos de la Universidad de Toronto en este enlace.
  • 1949. Cities in Evolution. Nueva edición revisada por la Outlook Tower Association, Édimbourg, y la Association for Planning and Regional Reconstruction, Londres. Londres, Williams & Norgate-New York, Oxford University Press. Se puede encontrar en la biblioteca de la Escuela de Arquitectura de Madrid.
  • 1960. Ciudades en Evolucion, traducción de E. L. Revol. Buenos Aires, Ed. Infinito. Se puede encontrar en la biblioteca de la Escuela de Arquitectura de Madrid. Creo que existe otra edición del año 1934 y, por tanto, anterior a “mi libro” traducida también por Revol y publicada, también en Buenos Aires, por Thornton Butterworth, pero no he podido encontrarla. La parte de la sección del valle puede encontrarse online en la CF+S Biblioteca 'Ciudades para un futuro más sostenible'
También he utilizado para elaborar el texto los siguientes artículos:
  • Chabard, Pierre: “L’Outlook Tower, anamorphose du monde : Patrick Geddes et le thème de la vision”, Le Visiteur, n° 7 : 64-89, 2001. Este artículo traducido al inglés por Charlotte Ellis se puede encontrar en este enlace. También de este mismo autor “Comment un livre change : Cities in Evolution et les usages de Patrick Geddes (1912-1972)”, Gèneses, nº 60, 2005/3.
  • Hall, Peter: Ciudades del mañana. Historia del urbanismo en el siglo XX, ediciones Serbal, Barcelona, 1996, pp. 148-158.
  • Lewis, D.: La ciudad: problemas de diseño y estructura, GG, Barcelona, 1970. Traducción de Teresa Rovira, Abel Enguita, Víctor Morales y J.J. Garrido.
  • Martínez Alier, Joan: “Urbanismo y Ecología en Barcelona” ElisavaTdD, nº 11, 1995. Una visión más ecológica que la mía de Geddes. En cualquier caso un artículo que merece la pena.
  • Masjuan Bracons, Eduard: "La cultura de la naturaleza en el anarquismo ibérico y cubano", Signos Históricos, nº 15, enero-junio, 2006, pp. 98-123. Se plantea la relación entre Geddes y Reclús y se dan algunos datos sobre el intento del Museo Cívico de Cataluña a semejanza de la Outlook Tower de Edimburgo.
  • Meller, Hellen Elizatbeth: Patrick Geddes. Social evolutionist and city planner. Londres, Routledge, 1990.
  • Sica, Paolo: Historia del urbanismo, el siglo XX, IEAL, Madrid, 1981 (página 33 y siguientes). Traducción del original italiano (Storia dell’urbanistica, Il Novecento, Gius. Laterza & Figli Spa, Roma, 1978) de Joaquín Hernández Orozco.
  • Welter, Volker M.: Biopolis : Patrick Geddes and the City of Life. Cambridge (MA)/Londres, The MIT Press, 2002.
Y los siguientes enlaces de Internet:


10 comentarios:

Anton Ozomek, Geógrafo Outsider dijo...

Estimado José, muchas gracias por la reseña. Desconocía por completo a Geddes y has despertado mi curiosidad... espero tener tiempo pronto para leerlo. Y muy interesante también el asunto transversal que tratas, sobre la manipulación de las ediciones literarias (¿podemos fiarnos de alguien?). Saludos cordiales.

Nacho de Frutos dijo...

José,

lo cierto es que al leer el artículo me siento un tanto interpelado pues creo he sido uno de esos pocos que en los últimos años ha tomado prestado de la biblioteca de la ETSAM el libro Cities in Evolution. Es indudable afirmar que su lectura se puede hacer ardua y en ciertas ocasiones me atrevería a afirmar que incluso un tanto críptica, aunque estoy de acuerdo que a la vez es muy sugerente. Desde que descubrí aquel libro, básicamente por cuestiones del azar, Geddes ha supuesto un hito importante en mis lecturas de los últimos años. En interesante puntualizar que en la última década, añadido al boom del tema del desarrollo sostenible, a Geddes se le ha etiquetado desde varios ámbitos como el padre del urbanismo medioambiental y se llega a afirmar que el lema del movimiento ecologista think global, act local también fue de alguna manera acuñado por él. Es posible que a ello haya contribuido su faceta de biólogo, educador y filósofo, dirigiendo una cátedra de Botánica durante muchos años en la Universidad de Edimburgo.

Geddes fue un enamorado de las filosofías y tradiciones orientales, lo cual comparto con él. Viajó numerosas veces a la India, lo cual también nos une de alguna manera. Mantuvo una cercanía personal con grandes personajes de la India moderna como Gandhi o el premio Nobel de literatura Rabindranath Tagore, con el que mantuvo una intensa actividad epistolar que está publicada y de relativamente fácil acceso.

Geddes fue el autor de varias intervenciones urbanas en un buen puñado de ciudades indias (algunas, como Lahore, hoy pakistaníes), donde formalizó el sistema que él mismo denominaba conservative surgery, una manera respetuosa de intervención en el centro de las ciudades, tomando como pilar fundamental el entendimiento del genius loci. Respecto a esto último existe un libro precioso del año 1947 (que conseguí en Amazon), titulado Patrick Geddes in India de la propia Jaqueline Tyrwhitt (citada en el artículo) donde cuenta detalladamente, con texto y dibujos, la manera que tenía Geddes de aplicar sus teorías novedosas en la intervención urbana en aquellas ciudades indias. También a través de esto me he dado cuenta que a lo largo del siglo XX han sido numerosos los europeos que han utilizado a India como una especie de laboratorio urbano, donde implementar nuevas teorías urbanas de diverso espectro. En este sentido recordar al propio Geddes a principios de siglo, el Chandigarh de Le Corbusier o la ciudad experimental de Auroville auspiciada por la UNESCO.

Además, es interesante señalar que Geddes no es una isla en medio del océano, ya que él, que fue profundamente influenciado por las enseñanzas de John Ruskin, a su vez tuvo gran peso sobre el pensamiento de figuras sobresalientes del urbanismo del siglo XX como Lewis Mumford (su gran discípulo), el Team X (y por tanto en los últimos congresos de los CIAM) y Jane Jacobs, entre muchos otros. En definitiva Geddes fue un pionero, un adelantado a su tiempo. Hoy que tanto hablamos de los innovadores en el plano tecnológico (con logo de manzana mordida), también es importante recuperar a aquellos que en buena parte nutren (o deberían nutrir) las modernas corrientes de pensamiento urbano. En mi opinión su pensamiento holístico, basado en buena parte en el conocimiento intuitivo, debería ser manejado de manera conjunta con teorías más pragmáticas y científicas. Y ya en este sentido terminar con una cita del libro de V. Welter Biopolis. The City of Life donde el autor, parafraseando a Geddes, afirma que “la ciudad debería ser entendida desde tres puntos de vista: el geográfico, el histórico y el espiritual”

Gracias José por el artículo. Una vez más un gran motivo de inspiración.
Un saludo y hasta pronto.
Ignacio

Nacho de Frutos dijo...

Para todos aquellos que se quieran adentrar más en al apasionante (y a veces desconcertante) mundo de Patrick Geddes me atrevo a citar otros tres libros sobre él escritos en los últimos años, aunque en mi opinión el Biopolis de Welter es el mejor.

• Hysler-Rubin, N. (2011). Patrick Geddes and town planning: a critical view. New York, Routledge

• Stephen, W. (2004). Think global, act local: the life and legacy of Patrick Geddes. Edinburgh, Luath Press

• Stephen, W. (2007). A vigorous institution: the living legacy of Patrick Geddes. Edinburgh, Luath Press

Manuel Berlanga dijo...

La definición de paisaje que nos regala el profesor Fariña es la más hermosa que yo conozco. Nos permite situarnos en un marco territorial en el que la gente que lo habita está identificada con su entorno y, con alta dosis de educación, hace posible la coexistencia de formas de vida, cultura y pensamiento diferentes.
Geddes ya intuyó que el problema fundamental del planeamiento urbano y territorial no era de tipo técnico sino de organización social, pero su metáfora de la sección del valle, como forma didáctica para entender la génesis de la ciudad, siempre entendí que podía explicar los asentamientos más arcaicos porque cuando predominaron otros intereses, la ciudad surgió o se desarrolló en función de ellos, sin responder, en lo más mínimo al esquema de la sección del valle.
Gracias José por tu enorme generosidad al hacernos partícipes de tus prospecciones intelectuales y del enfoque humanista que nos regalas sobre la tierra que nos da cobijo.
Un abrazo, Manuel Berlanga

Jorge de Blas dijo...

Igual que Nacho de Frutos yo también he leído a Geddes. Llegué a él por los tortuosos caminos de Munford y desconozco la versión en español. Leí directamente la versión de 1915 por la sencilla razón que es la única que me apareció en la fichero de la biblioteca cuando estudiaba en una universidad inglesa que no viene a cuento. Su escritura es "peculiar" y, en algunos casos, "chocante" lo que desanima bastante. Además coincido con Fariña en que "Cities in Evolution" es una mezcla de cosas inconexas. En su momento no me pareció demasiado interesante. Sí que he oído, sobre todo entre arquitectos, lo de la sección del valle. Pero tampoco me pareció particularmente importante, además de erróneo en algunas cosas. Después de leer este artículo volveré otra vez a ver si encuentro cosas que no he sido capaz de encontrar. Trataré también de recuperarlo. Jorge.

José Fariña dijo...

Ignacio: También estoy de acuerdo contigo que el libro de Welter es el mejor para comprender la figura de Geddes. El que los dos veáis a la India como un "atractor" no sólo filosófico sino también vital efectivamente es algo que compartís. Quisiera recordarles a los lectores que es casi enteramente tuyo el artículo "Noticias de Auroville" que pueden encontrar en este enlace:
http://elblogdefarina.blogspot.com/2009/02/noticias-de-auroville.html
Ya sabes que en este blog tienes siempre un espacio para difundir tus ideas.

Jorge: probablemente si relees "Cities in evolution" sin más te seguirá pareciendo tan poco interesante como entonces (o menos). El asunto es intentar relacionarlo con el resto de su obra y, sobre todo, con su vida. Algunas de sus propuestas son radicalmente modernas. Mucho más que las interesadas interpretaciones de la "sostenibilidad", "los rizomas" o la "resiliencia" que están haciendo muchos "gurús" de la arquitectura y el urbanismo que se sienten a la vanguardia de todo y que, muchas veces, no ofrecen más que palabras vacías (incluso, a veces, ni tan siquiera palabras hermosas).

Isabel Alguacil-paisajista dijo...

José: muchas gracias por la visita, por el comentario y por tu enlace. ¡Qué sorpresa me has dado! Hace unos años no pude hacer el master de ordenación del territorio en Fundicot por falta de gente y tengo nostalgia de tratar esos temas, pues el curso de 4º de Batres me encantó.
Aparte hice un curso avanzado de sig en la escuela taller de Navalcarnero en el año 2009 en que ibas a darnos una clase y que, si no me equivoco, por problemas de agenda no pudo ser. Así que me encantó saber que escribías en un blog, del que soy seguidora!
¡Un cordial saludo y muchas gracias por el comentario!

Anónimo dijo...

Parece que todo el mundo apuesta por la participación como la forma de solucionar todos nuestros males. Se ha intentando a lo largo de la historia por los siglos de los siglos y nunca se ha conseguido. No se si estas cosas se pueden explicar en un comentario pero creo que es una de las muchas utopías que se han producido a lo largo de la historia. Es un ideal. No una eutopia, entendida como un ideal alcanzable en un sitio concreto -"eu", si es que se puede entender así- sino como algo inalcanzable. Efectivamente lo más probable es que la participación surja del conocimiento de la cosa, sea el territorio o la cuestión a debatir. En el fondo se plantea una imposibilidad: que todos seamos ilustrados. En tanto esto sea posible es posible la participación, entendida como toma de decisiones colectiva conociendo las implicaciones de la decisión a tomar. En caso de no existir conocimiento de las consecuencias por parte del colectivo no existe participación. Existe azar. O lo más frecuente: engaño por parte de los sectores ilustrados. FGyG.

Javier Velasco dijo...

¡Qué remanso de paz es la lectura de tu blog en medio del griterío general! Gracias por traer estos temas y estas reflexiones. Me ha interesado particularmente el enfoque que le has dado a la figura de Geddes que es mucho más moderno que la mayor parte de los que conozco. El técnico debería tener siempre presente al ciudadano. Esto es lo que habría que conseguir. Cada vez que oigo las tonterías que se afirman en esta campaña electoral me reafirmo en mi postura de que esta caterva de políticos no nos representan.

Carlos Verdaguer dijo...

Hola, José

Te felicito por el artículo, así como por todo lo que publicas en tu blog.

También me han resultado sumamente interesantes los comentarios de Nacho sobre la relación de Geddes con la India, un aspecto al que también se refiere en detalle Peter Hall en su "Ciudades del Mañana" (versión española: ediciones El Serbal, Barcelona, 1996). Cuando lo leí en su momento, me quedé con las ganas de saber más de sus trabajos allí, así que gracias por la pista bibliográfica.

No queda mucho que añadir a lo que contais y creo que es más que suficiente para despertar de nuevo el interés en torno a un personaje imprescindible, aunque sólo fuera por su enorme influencia. De hecho, Lewis Mumford en algún lugar confesaba honestamente que su obra constituye en gran parte el desarrollo pormenorizado de las ideas de su maestro.

Sin embargo, no estoy completamente de acuerdo en que la lectura de "Ciudades en Evolución" en sí misma no dé plena cuenta de este interés de la figura de Geddes. Me parece que vale la pena el esfuerzo.

Yo tengo fresca tanto la relectura de la edición de 1915 en su reciente y muy cuidada versión española de 2009 como de los textos complementarios de la edición de 1949 (1960 argentina; es una pena que no los hayan incluido en la nueva versión española) y, aunque no es ciertamente una lectura cómoda, debido a su estilo un tanto inarticulado y al carácter indudable de collage del libro, el propio contenido del libro me ha parecido de una asombrosa contemporaneidad en su plantemiento holístico, en su afán de interrelacionar disciplinas y miradas y en imbricar las visiones urbana y territorial, en su acertado tratamiento de lo que ahora se denomina espacio rururbano y en el papel crucial que otorga a la vivencia directa como complemento ineludible de la lectura y el estudio para el conocimiento: entre otras cosas, su recomendación de viajar para aprender debería grabarse a fuego en todos aquellos ámbitos donde se toman decisiones sobre cómo deben ser nuestras ciudades y territorios.

En cualquier caso, debía ser un personaje fascinante en sí mismo, un conversador torrencial e iluminado y de una curiosidad insaciable. Como prueba anecdótica de esta curiosidad sin límites, es aconsejable mirar los experimentos que hizo sobre la asimetría del rostro humano utilizando fotos de su propio rostro y que Peter Hall reproduce en su libro.

Un abrazo,

Carlos Verdaguer