martes, 17 de diciembre de 2013

Planeta humano, planeta urbano

Los pasados días 9, 10 y 11 de octubre asistí a un encuentro que tuvo lugar en Sevilla, propiciado por el Aula de Sostenibilidad Ambiental de la Universidad Internacional de Andalucía, con el objetivo de reflexionar sobre la situación en la que se encuentran las relaciones entre el planeta y unas ciudades que son, en el momento actual, la principal forma de asentamiento de una población que alcanza ya la cifra de siete mil millones de seres humanos. Se celebró en el antiguo convento de Santa María de los Reyes que, afortunadamente, está siendo recuperado para este tipo de actos y el resultado fue un manifiesto titulado “Planeta humano, planeta urbano. Habitantes, ciudadanos o cui-dadanos”. Pienso que el documento tiene bastante interés y, por eso, le voy a dedicar íntegramente el artículo de hoy. Aunque todos coincidíamos bastante tanto en el diagnóstico como en las soluciones, llevó su tiempo que los redactores nos pusiéramos de acuerdo en el texto final. Las cuestiones de detalle siempre son las más complicadas.

Costa este USA por la noche desde la EEI  Nasa

La redacción corrió a cargo de nueve participantes, que fuimos los que lo firmamos: Santiago Eraso, Irene Iniesta, Carlos Montes, Luis Andrés Orive, Antonio Serrano, Lourdes Soria, Jaume Terradas, Isabela Velázquez y yo mismo. El texto que reproduzco a continuación es el del manifiesto adaptado (como siempre) a la estructura del blog. No pongo ni comillas, ni cursiva ni otro color, pero desde el título que aparece a continuación hasta la firma es el literal del manifiesto. Las imágenes las he elegido personalmente y no implican al resto de firmantes, su propiedad es de las personas o instituciones citadas o que figuran en los enlaces, y agradezco de antemano su contribución y ayuda.

1. El desafío de gestionar un planeta de seres urbanos

Si el siglo XIX fue el siglo de los imperios, el siglo XX el de las naciones el siglo XXI, desde sus inicios, es el siglo de las ciudades. Por primera vez en la historia de la humanidad, casi el 60% de los habitantes del planeta vivimos en ciudades grandes y sobre todo medianas. La ciudad se ha convertido en el “hábitat natural” de los seres humanos y el planeta no solo es Humano sino también Urbano. El proceso de urbanización es tan intenso que, a pesar de que las ciudades ocupan menos del 3% del planeta, condicionan su sostenibilidad socioecológica. Las ciudades consumen 2/3 de la energía mundial y emiten el 80% del CO2. Hoy día podemos hablar de un Cambio Global Urbano ya que las ciudades están sufriendo los efectos negativos del Cambio Global pero también son generadoras y exportadoras de sus consecuencias.

Construimos ciudades en cualquier sitio, de cualquier forma, 
 sin importar los costes monetarios o ecológicos. Dubai  thisbigcity

El momento es crítico, aún más, si tenemos en cuenta que las situaciones de colapso no se producen de forma gradual, sino repentinamente al sobrepasar umbrales de cambio. Es urgente que los ciudadanos asumamos nuestra responsabilidad en el gobierno de las ciudades para iniciar la transición hacia una nueva sociedad urbana que nos permita vivir las ciudades de otra manera; no como meros habitantes consumidores sino como ciudadanos conscientes de los cuidados urbanos (cui-dadanos). Es necesario construir una visión compartida sobre un modelo de urbanismo sostenible, en un contexto de cambio, incertidumbre y crisis que nos permita gestionar las patologías urbanas que condicionan el bienestar de la población. Para esto se requiere una sociedad urbana que pueda acceder a una información transdisciplinaria, veraz y no manipulada.

2. Las señales de insostenibilidad de nuestras ciudades. Las grandes patologías urbanas

Las ciudades voraces. Los sistemas urbanos han de ser entendidos como socioecosistemas integrando elementos humanos y naturales (áreas verdes urbanas y ecosistemas de su territorio). Como los demás ecosistemas, se trata de sistemas disipativos, que reciben entradas de energía y materiales y emiten energía en formas degradadas y residuos gaseosos, líquidos y sólidos. Esto constituye su metabolismo, que afecta a territorios cada vez más lejanos, hasta globalizar su impacto. Pero a diferencia de los demás ecosistemas, las ciudades no mejoran su eficiencia con el tiempo, sino que tienden, sin cesar, a incrementar los consumos. Esto es consecuencia de su expansión superficial por la disponibilidad de energía barata y abundante proveniente de combustibles fósiles, y por las posibilidades de acceso que proporciona el automóvil.

En pocos días será Navidad, fiesta del consumo urbano  20minutos

Por esta razón lo urbano, con una proliferación en metástasis, se impone a lo ecológico por un consumo sin control. Este tipo de metabolismo es enormemente dependiente del flujo energético. Una interrupción en el suministro o un encarecimiento desmesurado de la energía puede constreñirlo, o incluso colapsarlo, con graves consecuencias sociales.

Pérdida de relación con el mundo natural y rural. La ciudad ha perdido la relación con la naturaleza y consecuentemente su significado en el territorio. Los espacios libres urbanos no se han diseñado en red, con los problemas de pérdida de biodiversidad y de resiliencia que esto trae consigo. La ciudad se ha desconectado de los ecosistemas naturales y de los servicios que estos generan, algunos de ellos esenciales para el bienestar humano. La pérdida de estos servicios conlleva una mayor hostilidad del medio urbano para los humanos, lo que significa peor clima, peores condiciones del aire y en general menor calidad de vida. Por otra parte, las ciudades son puerta de entrada a especies invasoras que pueden amenazar las funciones de los ecosistemas naturales de su territorio.

El reverso de la fiesta del consumo: en Agbogbloshie (Ghana)
 terminan los restos electrónicos de Europa y USA mcp

El territorio invisible para la ciudad. La ciudad se ha hecho altamente dependiente de enormes flujos horizontales ya que, por un lado ha absorbido la población, la energía y los servicios de los ecosistemas del territorio que le rodea y por otro, ha expulsado sus detritus y vertidos. Además ha impuesto infraestructuras para la ciudad (autopistas, trenes de alta velocidad, aeropuertos, plantas de tratamiento de residuos, redes eléctricas de alto voltaje, etc.) que atraviesan, fragmentan, contaminan, colonizan y subordinan a un territorio sin cuyos ecosistemas, ni la ciudad ni las personas pueden subsistir a largo plazo.

Planeamiento obsoleto. Los actuales sistemas de planeamiento que organizan el territorio tienen su origen en las necesidades de salubridad urbana de la ciudad postindustrial pero no responden a las actuales necesidades de la ciudad global y digital. Además, en el caso español, al transformar el plan de urbanismo en una norma garante de la inversión inmobiliaria, lo ha convertido en un instrumento hipertrofiado y esclerotizado que no responde a la necesaria flexibilidad de un mundo cambiante. El planeamiento actual se ha convertido en una auténtica patología, que incide negativamente en la ordenación racional de nuestros territorios y sus ciudades.

Deberíamos construir ciudades para todos  guioteca

Una ciudad que no es para todos. La ciudad se ha pensado y construido con criterios muy adecuados para la vida de los varones sanos, volcados en el trabajo, motorizados y poco responsables de todas las tareas de reproducción, de cuidados de mayores, de convivencia o de otros aspectos de la vida cotidiana. Ni en el planeamiento ni en la organización de las ciudades actuales, se facilita la vida compleja y socialmente responsable de las mujeres. El resultado es un entorno cada vez más hostil, para ellas, para los niños y para los mayores, que complica la conciliación y el camino hacia la co-responsabilidad social. La red invisible de cuidados que sustenta el funcionamiento de nuestra sociedad, se consideraba en la sociedad patriarcal un tema de ‘puertas adentro’, no vinculado al espacio público, y por tanto ausente en las premisas del planeamiento.

Urbanización insana. A pesar de que, en sus comienzos, el planeamiento se creó para abordar los problemas de salud pública, con su progresiva conversión en instrumento normativo de garantía de la inversión inmobiliaria, este tema se fue olvidando y, la situación actual es bastante mala. Han aparecido nuevos problemas debidos a la contaminación, obesidad, estrés, etc. que necesitan ser abordados pero que, prácticamente, no se recogen en los objetivos del planeamiento actual. Esto ha redundado en ineficiencias y en un aumento de los costes en sanidad.

Bruselas expedienta a nueve países de la UE por superar el limite
 admisible en PM10 (entre otros contaminantes)  madridmasd

Urbanización vs. Ciudad. El cambio de funciones del espacio público ha traído consigo una auténtica pérdida de las posibilidades reales de una democracia efectiva. El origen de esta situación se encuentra en factores bastante diversos, pero se pueden señalar algunos muy importantes: tipologías arquitectónicas y urbanísticas que favorecen la segregación socio-espacial recluyendo parte de las relaciones sociales en recintos privados; obsesión por la seguridad favorecida por la falta de educación en la urbanidad; pérdida de identidad de los grupos sociales de cercanía; paso de una conciencia personal a una global caracterizada por el anonimato; o la prioridad de la función de tránsito y aparcamiento de automóviles sobre cualquier otra.

3. ¿Y ahora qué hacemos? Las ciudades pueden ayudarnos a construir un planeta humano sostenible

A través de una serie iniciativas, a diferentes escalas, podemos hacer que las ciudades, que son la causa esencial de la insostenibilidad del planeta, se conviertan en lugares de cambio individual y social para solucionar los problemas globales de la humanidad.

Ecosistemas urbanos y naturales trabajando conjuntamente

Lo social, consciente de lo ecológico. Es necesario y urgente aprender a gestionar las ciudades con el fin de lograr metabolismos más eficientes, reduciendo el consumo per cápita de energía y otros recursos (en especial el agua potable), empezando por las necesidades de transporte y los costes de construcción y habitabilidad mediante nuevas tecnologías, nuevos materiales y profundas reformas en los controles institucionales, acompañadas de políticas que sensibilicen e involucren a la población.

¡No puedo pagar la gasolina! La vuelta a lo local, una ciudad de las distancias cortas para la vida cotidiana. Ante la creciente demanda energética, el incremento del precio de los combustibles fósiles es inevitable; y el precio de la movilidad hará inviable el modelo territorial vigente. El transporte público no puede ni podrá funcionar de forma eficiente por el modelo de metástasis territorial generado. Hay que volver a la unidad territorial próxima como ámbito de trabajo, de equipamiento, de relación, de obtención de energía, alimentos, agua y de eliminación de residuos. Moverse a pie, en bicicleta o en transportes públicos que unan nuevos ámbitos de centralidad urbana de calidad, deben ser los modos dominantes en un territorio pensado para el interés general, la eficiencia productiva y el bienestar humano.

Ciudades para la vida cotidiana. Frutería y huevería
 en la calle Carranza de Madrid. Año 1900  Urbanidade

Ciudades verdes. La biodiversidad y sus servicios son elementos esenciales para el bienestar de los ciudadanos. Las ciudades deben recomponer unas infraestructuras verdes que aumenten la biodiversidad nativa y contribuyan a mitigar con sus servicios (regulación climática, regulación de la calidad del aire y del agua, retención de contaminantes, etc.) algunos problemas derivados del metabolismo urbano y a satisfacer la biofilia de los humanos (disfrute estético, sentido de pertenencia, actividades recreativas, etc.) así como contribuir a gestionar los eventos extremos asociados al cambio climático. A su vez, se deben atender algunos problemas, como las emisiones de compuestos orgánicos volátiles por la vegetación así como controlar con eficacia la llegada y proliferación de especies invasoras asociadas a los sistemas de transporte.

Biofilia, coche “verde” en Toronto  nowtopians

¡Yo gobierno mi barrio! Un barrio gobernado para y por sus ciudadanos. Necesitamos una nueva organización territorial que aproveche los recursos propios sobre todo el fundamental: el capital humano, las personas. Para esto es necesario que se aproveche el espacio como ámbito de socialización y de solidaridad, como ámbito de interrelación, de conocimiento y de cooperación desde la infancia, con guarderías, colegios, institutos, lugares para el ocio, la cultura y la relación con el barrio. Hay que crear barrios controlados y gobernados desde el barrio, con elección directa de su representante político por sus ciudadanos, para lograr un buen gobierno de cercanía que complemente la funcionalidad del gobierno metropolitano. Hay que descentralizar la gestión y las decisiones sobre las prioridades de inversión así como aprovechar las posibilidades que ofrecen las nuevas tecnologías. Estos barrios con herramientas de gestión propias se han de incluir en el seno de redes federadas o confederadas.

Se necesita una nueva gobernanza que implique a las personas.
 Asamblea del 15-M en Carabanchel (barrio de Madrid)  ElPais

¡El zoning ha muerto! Necesitamos áreas urbanas complejas que permitan compatibilizar diferentes usos y que acojan a personas de condiciones sociales y económicas diferentes. No se deberían crear “vacíos temporales urbanos” como ciudades de la cultura, de oficinas o universitarias, ocupadas sólo a determinadas horas del día o de la noche, y que quedan como esqueletos vacíos el resto del tiempo. La zonificación tuvo su razón de ser en un momento histórico determinado, como respuesta a los problemas creados por la ciudad surgida de la Revolución Industrial; pero las necesidades de la ciudad del siglo XXI son muy diferentes y reclaman recuperar una complejidad urbana perdida por una visión demasiado radical y esquemática de la planificación.

Ciudades con más usuarios en Facebook  terra

Ciudades más inter e intraconectadas. Internet para la diversidad. La ciudad del futuro que hemos de construir es la ciudad para los ciudadanos y la solidaridad. La red de redes permite compartir, conocer e interrelacionar. Promueve una nueva economía del conocimiento y de la innovación que hay que impulsar ya que no exige zonas ni guetos. Posibilita el desarrollo local en el marco de lo global. Permite una energía distribuida que nos hace autosuficientes en lo local sin depender de oligopolios energéticos centrales ni de fuentes energéticas externas. Admite mercados locales de intercambio frente a los dumping sociales de multinacionales que utilizan la globalización para la generalización de la desigualdad social. Es necesario explorar las posibilidades que abren nuevos tipos de relaciones entre los ciudadanos y en particular, la “Internet local”, que trata de establecer nuevos vínculos de comunicación entre los que se encuentran cercanos físicamente desplegando nuevas vías para un tipo de gobernanza local diferente.

Cooperativas de consumo ecológico  elventano

Ciudades para vivir. Economía para la vida cotidiana. Necesitamos ciudades donde la economía de la vida cotidiana se pueda desarrollar mediante mercados de proximidad, empresas locales e iniciativas que piensen y actúen, sobre todo, desde la producción y el empleo locales. Ciudades con una agricultura de proximidad que ponga en relación directa al agricultor y al consumidor. Donde se pueda contar con energía distribuida y renovable que haga posible una considerable autosuficiencia energética y una mayor eficiencia sin pérdidas debidas al transporte.

Ciudades por la igualdad de género y generaciones. El nuevo urbanismo volcado hacia las personas debe integrar los temas de la vida cotidiana que ha obviado en el pasado. Necesitamos ciudades y pueblos que faciliten que ciudadanía y hogares se comprometan con formas de vida sensatas y acordes con los nuevos tiempos. Recuperar el uso de la calle para los niños, o conseguir que los mayores puedan vivir y disfrutar la ciudad con la mayor autonomía posible, son objetivos que implican cambios importantes en las formas de hacer ciudad. La participación es clave para impulsar el cambio necesario, pero es especialmente importante la implicación en los nuevos modelos de las personas que gestionan las redes de solidaridad que cimentan nuestras sociedades, y cuyas voces se han oído poco en la historia de la construcción de la ciudad. Las necesidades vitales y de convivencia no han destacado entre los temas importantes de un urbanismo secuestrado por objetivos económicos.

Ciudades para todos  123rf 

Ciudades para la creatividad, la innovación, el aprendizaje y la educación. Recuperar espacios comunales para la ciudadanía. Es responsabilidad de la gestión urbana el retejer las tramas sociales, apoyar las iniciativas desde abajo e impulsar que la ciudad sea un proyecto común de una ciudadanía re-politizada. Es obligado recuperar espacios de encuentro, animación y confianza, que sirvan para la educación y la sensibilización ciudadana en urbanidad y en los valores ecológicos en particular. La transmisión de información cualificada es fundamental para garantizar procesos participativos efectivos, que ayuden a plantear, discutir y concretar propuestas nuevas, innovadoras, con fundamentos y fondo claramente ecológicos. Los distintos actores políticos, técnicos y sociales se deben encontrar de “forma natural” compartiendo ideas y propuestas con un lenguaje común, de fácil interpretación universal, para superar los actuales marcos de decision claramente impuestos por una tecnocracia y una política sometidas a la economía de los más poderosos.

Ciudades vivas y creativas  exdya

Ciudades resilientes ¡Todos juntos, más fuertes¡: La ciudad actual se aleja a pasos agigantados de la naturaleza, y los ciudadanos pierden su conexión física y sensorial con los ciclos naturales y con los procesos ecológicos básicos. Necesitamos reconectar naturaleza y sociedad promoviendo un nuevo modelo de urbanismo y planeamiento socioecológico para edificar ciudades resilientes que puedan lidiar con las perturbaciones, en un contexto de crisis e incertidumbre, y mantener su identidad sin colapsar. En resumen, sabemos las causas de la insostenibilidad urbana, sabemos como gestionarla. Ahora, ¡Hay que actuar!

Santiago Eraso, José Fariña, Irene Iniesta, Carlos Montes, Luis Andrés Orive, Antonio Serrano, Lourdes Soria, Jaume Terradas, Isabela Velázquez.


Los firmantes del manifiesto

Hasta aquí el manifiesto. Un manifiesto no es un trabajo de investigación, ni tan siquiera un artículo de opinión. Un manifiesto es una declaración pública de una postura común. Entre mis compañeros redactores del manifiesto hay mentes muy inteligentes que tienen la extraordinaria capacidad de sintetizar y detectar los temas críticos a los que hay que atender de forma prioritaria. Trabajar con ellos ha sido un privilegio (os lo cuento para daros envidia) y el resultado pienso que debería ser tenido en cuenta no sólo por los técnicos y los docentes sino, sobre todo, por los políticos y los dirigentes. Probablemente los próximos quince años van a ser cruciales para muchas cosas, y estamos necesitados de una sociedad que tenga claros los problemas a los que se enfrenta. Muchas de las cosas que se dicen en párrafos anteriores pueden parecer obviedades, sobre todo a los profesionales que están trabajando en estos campos. Sin embargo, a veces, resulta imprescindible recordar lo obvio, sobre todo cuando “lo obvio” se hace igual a “lo invisible” y, literalmente, desaparece bajo un manto de intereses espurios.

Vista parcial del grupo de trabajo

Porque resulta que la información veraz y no manipulada (tal y como se dice al comienzo) es la condición básica de la que se derivan todas las demás. Sin que los humanos sepamos lo que, en realidad está pasando, será difícil que seamos capaces de exigir a los que conducen la nave que lo hagan en función de las necesidades colectivas (y en el mundo de hoy necesidades colectivas quiere decir a la vez necesidades planetarias y locales) y no en función de los egoísmos particulares de unos pocos. Pienso que la situación de degradación de la vida pública que se está produciendo, debido en parte a la manipulación informativa, precisamente en un momento que se supone de hiperinflación de la información, debería ser un objetivo de cambio prioritario. Entiendo este manifiesto como un intento de reconducir el debate hacia aquellas cuestiones críticas que no deberían ser olvidadas en aras de “urgencias” creadas artificialmente, o “intereses” particulares de determinados grupos que buscan exclusivamente el provecho propio por encima de cualquier otra consideración relacionada con la justicia o la solidaridad.

Nota:  Todo lo referente al 9º Foro Saberes para el Cambio, así como al resto de los Foros celebrados, lo podéis encontrar en la página del Aula de Sostenibilidad de la Universidad Internacional de Andalucía, con el tríptico en pdf del manifiesto original, el programa y los ponentes. Este es el enlace. Si queréis obtener directamente el tríptico del manifiesto en pdf lo podéis encontrar aquí.

15 comentarios:

Pesimista dijo...

El problema es muy simple: hemos sobrepasado con mucho la capacidad del planeta para albergar el tamaño de nuestra población. La energía fósil y nuestra voracidad expansiva (intrínseca a nuestra condición de especie eusocial) nos han permitido residir temporalmente en el Olimpo, se diría que libres de las cargas que acarrean el resto de especies animales. Pero los combustibles fósiles se acabarán en pocos años y el uso de las energías "alternativas" depende esencialmente del petróleo y de materiales presentes en cantidades limitadas en la Tierra(¿o acaso no hay que mantener los molinos de viento o fabricar las placas solares o las baterías de los coches eléctricos?). El planeta es finito lo queramos o no, y sólo podrá albergar, a largo plazo, a una cantidad mucho menor que la actual de seres humanos, dedicados a actividades que, en ausencia de petróleo, estarán más cerca de las del resto de los primates que de las de los dioses. Las ciudades, por su compleja naturaleza, precisan tan intensos aportes de energía y materiales externos que resultarán inviables en el plazo de pocas décadas.

Antonio Folgado dijo...

Pepe: yo no soy tan pesimista como o PESIMISTA. Hasta ahora la Humanidad siempre ha ido encontrando soluciones cuando algún problema se le plantaba delante. El que seamos ahora mismo siete mil millones en el planeta no quiere decir que, necesariamente, siga creciendo de forma indefinida la población humana. Supongo que la especie se impondrá algún tipo de autolimitación y, además, todavía no han terminado las posibilidades de descubrir cosas. Lo que si es cierto es que hay que irse preperando no para lo que vaya a suceder en cien o doscientos años, pero sí para lo que vaya a ocurrir en treinta o cuarenta. Siempre te he oído decir que el sistema se autorregula, que el peligro no viene de catástrofes incomensurables sino del hecho de los "efectos colaterales" que afectan a los que siempre son afectados pero, probablemente, con especial virulencia en el futuro que se aproxima. Y que en ellos es en los que, especialmente, hay que pensar. Prefiero esta filosofía a la del pesimismo. Unha aperta.

José Fariña dijo...

Antonio: me alegro que hayas vuelto a comentar en el blog. Y, efectivamente, estoy más con tu planteamiento (por lo que siempre digo de la autorregulación) que con el de la persona que ha hecho el primer comentario. El problema de la autorregulación, claro, es que al sistema lo único que le importa en mantenerse, ignorando cosas tan importantes para los seres humanos como el sufrimiento.

Antonio Folgado dijo...

Pepe: ¡Pero se soamente deixei de comentar no artigo anterior! Unha aperta.

Marina Alonso dijo...

Tienes razón, a veces perdemos de vista las cosas evidentes y sólo nos fijamos en lo accesorio. Me ha gustado el manifiesto y lo suscribiría sin dudarlo. El problema es el de siempre ¿quién os va a hacer caso? En el momento actual, con la crisis que tenemos y las urgencias que acucian, las distracciones separatistas, las compras de Navidad, la corrupción terrible de los políticos que no sabemos cómo quitarnos de encima, los repuntes xenófobos... ¿quién se pone a pensar en estas cosas?

Eduardo dijo...

Marina, ¿qué quién se pone a pensar es estas cosas?: pues, por ejemplo, esta gente. Alguien tiene que decir estas cosas precisamente en estos momentos. A mí me parece de lo más oportuno. Lo único que no termino de ver claro es hablar de "ciudades resilientes", supongo que será en el sentido de "sociedades resilientes". Enhorabuena a los redactores por la síntesis tan clara de los principales temas clave a los que se enfrentan las ciudades del siglo XXI.

Micael dijo...

Muy bonito el manifiesto pero fuera de la realidad. En primer lugar tenemos que empezar por el animal intelectual,llamado hombre, capaz de lo mejor y de lo peor; cada día que pasa más apartado de su conciencia ó esencia y de lo COMÚN y cada vez más volcado en los goces materiales y EGOICOS, profundamente alienado por el Sistema de poder político y económico en manos de unos pocos que viven a costa de los otros muchos. ¿Hasta donde estamos dispuestos a llegar?. Con la marcha que llevamos y el cariz que toman los acontecimientos esto tiene muy mala pinta y tengo la sensación pesimista de que la raza humana, tarde o temprano, va hacia su autodestrucción. Aunque seguiré luchando por la libertad,la igualdad y la fraternidad universal. Un saludo.

Micael dijo...

Y,en segundo lugar, no debemos esperar nada bueno de los que dirigen la nave porque ellos solo miran por sus intereses, disfrutando de la sensación de libertad y placer que les otorga el poder y el dinero.
Lo que no hagamos por nosotros mismos, implicándonos en el proceso de cambiar las cosas por el bien común, con esfuerzo y sacrificio, amén de otros valores éticos olvidados y que yacen en el fondo de nuestra dormida conciencia como son la solidaridad, la verdad, el amor por la vida, los demás, la naturaleza, el arte nacido del pueblo y no del Sistema, el compartir, etc.,etc.., nadie lo va a hacer por nosotros.
Solo a partir de este proceso y despertando conciencia podemos llegar a darnos cuenta de la importancia que tiene para nosotros y nuestra evolución personal el habitat en el que vivimos y ponernos a la labor de eliminar la parte negativa de las ciudades construyendo habitats más saludables. Pero lo dicho, eso es labor de todos, autoorganizándonos asambleariamente y autogestionándonos, sin dirigentes ni poderes establecidos que solo miran por sus intereses.

Anónimo dijo...

Creo que la parte de diagnosis está muy bien e introduce algunas novedades interesantes. Respecto a las propuestas, exceptuando la del zonning ha muerto, son tan generales que carecen de utilidad. Sí, es un rosario de buenas intenciones cuya dificultad, como se ha apuntado en comentarios anteriores, es su realización práctica.
Lo que me parece más interesante de todo es la propia realización del manifiesto que ha conseguido juntar profesionales de campos bastante distintos. El mero hecho de que alguien en el momento actual piense y consiga llevar adelante algo así es digno de elogio. Alberto.

Alvaro Corredor Ochoa dijo...

Yo firmaría el manifiesto ahora mismo. Una cosa que deberíamos hacer todos los que creemos en esto es el divulgarlo, porque la gran mayoría de los ciudadanos viven en la ignorancia. Ya no solo en países del tercer mundo, incluso en los países super desarrollados la gente vive en "su nube" y ni siquiera saben que existen huellas ecológicas y que estamos consumiendo más de lo que producimos. Yo estoy harto de discutirlo en el centro de investigación donde trabajo, que merece más la pena en divulgar conocimientos que dedicar esfuerzos en trabajos de investigación que acaban en los cajones. Un saludo de un antiguo alumno del plan 75 y de sus magistrales ponencias en el MAyAB. A ver si algún día me animo a escribirle un correo.

José Fariña dijo...

Álvaro: escríbeme cuando quieras, me gustará saber de tí, cómo te ha ido (a todos los profesores nos gusta saber algo de cómo les va a nuestros alumnos, sea bueno o malo), a qué te dedicas. Gracias por acordarte (y para bien) de mis clases en el MAyAB. Un abrazo.

Javier Gullón Altadill dijo...

Las ideas parecen claras pero, como bien dice Marina, ¿Cómo se le "mete mano" a esto? ¿La nueva LRRR, abre de verdad el camino o, al final, como siempre, está el político de turno haciendo y deshaciendo a su antojo, al amparo de su inmenso ego, eso sí.

Javier Gullón, Málaga.

CMBalboa dijo...

Yo firmo y me implico. (Y no creo que sea una excepción)
¿Qué no se consiguen cambios? Pues hay que estar más atentos:
http://logros.15m.cc/logros-conseguidos/
No sé si estos cambios son muchos o pocos, los mejores o no tanto, los más importantes o sin trascendencia... Pero ahí están para quien quiera verlos.
¿Qué no se cambia la política? Pues ahí está la ley de transparencia, la nueva ley urbanística, (no sé si alguna más)
Prefiero pensar -y actuar- como dice Eduardo Galeano: 'Mucha gente pequeña en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas pueden cambiar el mundo'. No menospreciemos nuestras fuerzas y el valor de nuestros esfuerzos. Pero para que tenga sentido hay que trazar las líneas de actuación, los grandes ejes y las altas metas, aquí están. Sigamos el camino.
Buen año nuevo! Carmen

José Fariña dijo...

Carmen: gracias por animarnos un poco este final de un año desastroso para tanta gente. Menos mal que ya quedan pocas horas para que termine (a ver si es cierto que el 2014 se comporta mejor). Besos.

Antonio Folgado dijo...

Pepe: magnífico el nuevo look del blog. Minimalista como a tí te gusta (más ya no podría ser) y con un diseño muy moderno. Eso, además, parece significar que pretendes seguir sin desmayo escribiendo artículos. Enhorabuena. Unha aperta.