sábado, 3 de marzo de 2018

Gentrificación y gentrificaciones

Aunque la palabra gentrificación no está todavía en el diccionario de la RAE me he decidido a usarla, tanto en el título como en el texto, ya que hasta la Fundéu (Fundación del Español Urgente, asesora de la RAE) la admite como un neologismo válido en español. Además me he inventado la de “gentrificaciones” para hacer notar que no estamos hablando de un proceso único sino que, como se verá a lo largo del trabajo que reproduzco a continuación las cuestiones contextuales hacen variar, en algunos casos radicalmente, no sólo el desarrollo del proceso produciendo casi siempre casos diferentes, sino también su resultado. Eso no quiere decir que no existan factores y elementos (incluso desarrollos) comunes. Es lo que nos permite hablar de gentrificación de una forma general y según esta Fundación como del “proceso mediante el cual la población original de un sector o barrio, generalmente céntrico y popular, es progresivamente desplazada por otra de un nivel adquisitivo mayor”.

Gentrificación y gentrificaciones  contraindicaciones

Este artículo es la adaptación de un trabajo que se titula La gentrificación. La producción y el consumo de la ciudad, realizado por Antonia de Michele para una de las asignaturas que imparto en el Máster de mi departamento. Los habituales del blog ya saben que el proceso de adaptación de un trabajo de investigación a la estructura del blog conlleva el sacrificio de partes importantes del mismo resultado de seleccionar los elementos relacionados con el mensaje a transmitir. Y también cambios formales importantes tanto en las citas como en las referencias que no se adaptan a ningún sistema normalizado sino a uno simplificado en el que se elimina todo lo que dificulte la búsqueda del libro o del artículo. Sencillamente, en algunos lugares del texto se señalan autores que, en los casos más significativos, aparecen al final en la bibliografía que se incluye sólo como referencia para el caso de que cualquier lector quiera profundizar en determinados temas y, sobre todo, para señalar que la idea o la frase es de otro.


La gentrificación. La producción y el consumo de la ciudad
Autora: Antonia de Michele

La gentrificación es un mecanismo clave dentro del contexto del capitalismo actual, caracterizado por una competencia interurbana creciente (Peck, Sassen) y por una reestructuración de configuraciones territoriales (Brenner); al mismo tiempo la gentrificación se relaciona con la emergencia de nuevas clases sociales y nuevos estilos de consumo. A partir de la primera conceptualización de la gentrificación elaborada por Ruth Glass en la década de los sesenta, muchas han sido las investigaciones sobre este tema. El presente estudio pretende ser una demonstración del hecho que cada proceso de gentrificación tiene su particularidad y no repite necesariamente los mismos patrones, como se está comenzando a ver, tanto desde la academia como desde el mundo del arte o el activismo.

Cada proceso de gentrificación es distinto  code

En la primera parte de este trabajo se presentarán brevemente los principales estudios que han contribuido al avance del conocimiento sobre este tema, a partir de su primera definición. El objetivo es demostrar, a pesar de la amplia literatura, la dificultad de encuadrar teóricamente y de forma universal este concepto. En la segunda se propone una investigación comparativa entre los barrios de Malasaña y Lavapiés situados en lugares bastante céntricos de la ciudad de Madrid. Primero se estudiarán en ambos casos aquellos cambios que reflejan la existencia de gentrificación. Y posteriormente, aunque ambos barrios han sufrido transformaciones importantes en los últimos años, trataré de responder a las preguntas: ¿Se trata del mismo proceso? ¿Con las mismas consecuencias?

A modo de introducción

Parece que la gentrificación escapa a una definición específica. En parte, esto refleja la multitud de actores implicados y de sus motivaciones, a partir de los artistas y los trabajadores creativos o de los nuevos consumidores de espacios urbanos exclusivos, hasta los constructores y los especuladores inmobiliarios, que, junto a las autoridades políticas, responden y al mismo tiempo forjan las demandas de las nuevas clases urbanas. Se podría afirmar que la gentrificación es una reinversión sobre edificios, o mejor, partes enteras de ciudades, usualmente en sus zonas centrales, que habían perdido su valor. Tiene a que ver con la imagen, así como con el capital, económico y también cultural.

Suelen producirse cambios en la población originaria  indymedia

La palabra “gentrification” fue acuñada por la socióloga marxista de origen alemán Ruth Glass, que la empleó en 1964 para describir los cambios en las características de algunos barrios del Norte de Londres: “One by one, many of the working-class quarters of London have been invaded by the middle-classes – upper and lower. Shabby, modest mews and cottages- two rooms up and two down- have been taken over, when their leases have expired, and have become elegant, expensive residences […] Once this process of ‘gentrification’ starts in a district it goes on rapidly until all or most of the original working-class occupiers are displaced and the whole social character of the district is changed”. Glass habla de cambios en gran medida residenciales, que se manifiestan principalmente con la sustitución de la población originaria, lo que genera, a su vez, una modificación del “carácter social de un distrito”.
       Tras esta primera conceptualización, las investigaciones sobre gentrificación han proliferado de manera exponencial. La literatura sobre el tema es muy amplia y engloba estudios que se han centrado sobre ciudades o barrios particulares, además de discusiones teóricas para un encuadramiento más preciso del fenómeno. Los estudiosos han intentado dibujar modelos generales capaces de dar cuenta globalmente de las características del proceso.

La gentrificación suele terminar con especulación inmobiliaria anticapisevilla

A este propósito, Hacworth y Smith han construido un modelo de etapas (a partir de la observación histórica) que se caracterizaría por diferentes fases y transiciones. En primer lugar una gentrificación esporádica, de carácter no sistemático. Después un periodo de anclaje, con una estabilización a nivel global del fenómeno a partir de los ochenta, por acciones de inmobiliarios que seguirían a “los pioneros”. Y en tercer lugar una fase de gran expansión tras la crisis del inicio de los noventa, en la cual la gentrificación se daría de forma creciente en las ciudades gracias a una relación más estricta entre capital y política.
       A este esquema, Lees, Slater y Wyly añaden una nueva fase, que correspondería a la especulación inmobiliaria entre 2000-2006, caracterizada por un empuje adicional a través de una mayor integración entre dinámicas locales y mercados globales y nacionales, y gracias también a una serie de políticas públicas de apoyo al fenómeno. El sociólogo Gotham considera fundamentales en la emergencia de la gentrificación, las nuevas formas de “conexión institucional entre las instituciones locales, las inmobiliarias y la economía global”. También autores como Zukin han subrayado el papel relevante de la cultura y de la economía simbólica, centrándose más en los impactos de la gentrificación en los entornos urbanos.

Desplazamiento de los más desfavorecidos  elmundo

Según Marcuse, entre estos impactos, el desplazamiento es sin duda la consecuencia más polémica del proceso. Este fenómeno de expulsión de las familias más desfavorecidas no solo puede ser considerado como un aspecto clave y definitorio de la gentrificación, sino que debería ser estudiado en términos de violencia simbólica y física contra la población. Aunque el desplazamiento es uno de los elementos centrales de la gentrificación, es al mismo tiempo uno de los menos estudiados. Sin embargo, el desplazamiento puede ser definido como una operación que restringe las opciones de ciertos sectores sociales para vivir en un barrio específico, sobre todo cuando otros grupos sociales con mayor capital económico, social y cultural llegan a ese área. Entonces, según Jahnoska y Sequera Fernández, debe entenderse no solo como una forma directa de expulsión, tan física que económica, sino también como el resultado excluyente de una violencia indirecta y simbólica.
       Hay que avanzar un último comentario en cuanto al debate que ha dividido muchos estudios que han puesto su atención en los procesos de gentrificación. A partir especialmente de mediados de los ochenta, las propuestas científicas sobre la gentrificación se han concentrado en desmentir la visión de los economistas neoclásicos que consideraban este proceso como una inevitable y natural adaptación a dinámicas de mercado, algo que celebrar en cuanto sinónimo de un retorno de las clases medias al centro de las ciudades desde los suburbios (Slater). La integración de las explicaciones culturales y del capital es vital para el desarrollo de los estudios sobre gentrificación, ya que ambas razones, las culturales y las económicas, están cada vez más íntimamente relacionadas, y las dos son cada vez más difícilmente extrapolables.

Malasaña y Lavapiés, barrios gentrificados

Como punto de partida de este trabajo se considera que ambas zonas en examen han vivido unas trasformaciones que responden plenamente a lo que se define como gentrificación, según lo visto anteriormente. En primer lugar, se evidencia, tanto en Malasaña como en Lavapiés, una subida de los precios de la vivienda, señal y al mismo tiempo efecto de un cambio poblacional y de inversiones inmobiliarias.

Precio de la vivienda de segunda mano  trabajo de Antonia
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Además, como recoge Idealista (portal inmobiliario) actualmente en Malasaña el precio de venta de viviendas es de 4133,25 €/m2 y de alquiler es de 15,7€/m2, mientras que en Embajadores es respectivamente de 3239,29 €/m2 y de 14,6 €/m2. Estos datos adquieren significado considerando que el precio medio de la venta de vivienda en la ciudad de Madrid, según el último informe de Idealista actualizado a noviembre de 2017, se sitúa en 3.268 €/ m2 mientras que, para los alquileres, según datos actualizados a septiembre 2017, el promedio es de 15,3 €/m2. Es decir, si bien Lavapiés se encuentra todavía poco por debajo de la media ciudadana, ambas zonas tienen valores inmobiliarios altos y en crecimiento, con una diferencia considerable en comparación con los precios de otros distritos.
       Tanto en Lavapiés como en Malasaña, se han dado cambios sociodemográficos, que pueden ser interpretados como signos de gentrificación si se considera como algo que tiene que ver con un remplazo poblacional, por el cual nuevas clases urbanas, más jóvenes, relacionadas con la creatividad (Florida), y sobre todo con mayor poder adquisitivo (Clark), sustituyen a los residentes tradicionales. Según estadísticas oficiales del Ayuntamiento de Madrid, desde el año 2004 hasta el momento actual ha habido un descenso de la población mayor en ambos casos: en Embajadores la población de más de 65 años ha pasado del 17,8% al 14,53%, mientras que en Universidad, esta misma población ha bajado de un 17,6% al 16,74%.

Cambios sociales y económicos importantes  paulmullins

Otra cuestión fundamental es la llegada de colectivos de población que encajan en un perfil de gentrificación. Así, el nivel de estudios de la nueva población puede ser sintomático en este sentido. Como demuestra Jorge Sequera Fernández en su tesis doctoral sobre la gentrificación en Lavapiés, a partir de 2005 se evidencia en el barrio una entrada creciente de sectores sociales con nivel alto de estudios, mientras que aquellos con capital cultural bajo empiezan a salir de la zona, lo que conlleva que los nuevos residentes en el barrio tienen un perfil distinto de los precedentes. El mismo discurso vale para Malasaña, en donde desde el 2000 al 2011 han aumentado los residentes con niveles de estudios más altos, a un ritmo mayor que en las zonas contiguas (Cilleros Conde, Prieto Serrano, David Ricci).
       Uno de los elementos centrales y más problemáticos de la gentrificación, es que esta produce desplazamiento, de forma directa o indirecta, de los vecinos. Aparte de cuestiones más generales, existe un fenómeno real de desplazamiento, expulsión, marginación, especulación inmobiliaria y modificación del tejido comercial en zonas de moda como Malasaña o Lavapiés. El cierre de tiendas tradicionales obligadas a mudarse por la presión económica en Malasaña es algo que los habitantes del barrio van denunciando desde hace años, como se puede comprobar leyendo las entradas del periódico Somos Malasaña.

Desaparición de los usos tradicionales paisajetransversal

Existe también una dimensión a considerar del imaginario urbano que atestigua la gentrificación en Malasaña y Lavapiés relacionada con el papel de la cultura y de la economía simbólica (Zukin) como dispositivos activos en este proceso. Sin duda, las representaciones tienen un gran potencial transformador de la realidad social. La ciudad tiende a ser consumida y lo urbano se transforma en experiencia de consumo. A raíz de la primera, en tanto que lugar de producción de servicios que se ofrecen a los residentes o a los turistas se ponen en marcha una serie de dinámicas interesantes, que incluyen el branding urbano, la creación e invención de estímulos emocionales y experienciales asociados a los espacios urbanos.
       Tanto para Malasaña como para Lavapiés, es suficiente mirar las representaciones recientes promovidas por revistas online, páginas web, guías turísticas y blog de varios tipos, para darse cuenta de su cambio de imaginario colectivo, que conlleva la construcción de imágenes de estos barrios como zonas de moda estimulantes y creativas. El resultado es la construcción de paisajes urbanos identificables como escenarios atractivos para las clases medias y altas, atraídas por nuevos estilos de vida y consumo.

"Branding" de los barrios ganasdebarrios

Parece que estos barrios se están trasformando en marcas con atributos reconocibles. Significativa a este respecto es la existencia de una aplicación web en que se presentan mapas con la ubicación de todas las “atracciones” de ambos los barrios, como bares, teatros, tiendas, etc. Los nombres de estos mapas son sin duda emblemáticos: “Ganas de Lavapiés” o “Ganas de Malasaña”. Casi como en una operación de marketing los dos barrios se asocian a un brand caracterizado por rasgos específicos, que se promueve en el “mercado ciudadano”, y que, al día de hoy, parece tener un éxito creciente. En conclusión, es un hecho que tanto Lavapiés como Malasaña se encuentran en un proceso de gentrificación. Ahora se trata de evaluar si, en los dos casos, la gentrificación sigue el mismo modelo, o al contrario es posible establecer peculiaridades específicas en cuanto a procesos, mecanismos e implicaciones.

Las diferencias

Tanto Malasaña como Lavapiés se encuentran en el distrito Centro de Madrid. Es sin duda interesante aclarar que ambas delimitaciones no se corresponden con entidades administrativas, siendo Malasaña parte del más amplio barrio de Universidad y Lavapiés de Embajadores. Esto dato inicial puede ser considerado una señal de la identidad significativa que marca las dos zonas, ya que se identifican en el sentimiento común de los madrileños como barrios. La ubicación central de estas dos zonas es el primer punto común que destacar en cuanto al tema aquí en examen. A pesar de que la gentrificación no es un proceso exclusivo de áreas urbanas centrales, es cierto que es en los barrios centrales donde se materializa principalmente este cambio. En el contexto general del neoliberalismo global, aparece imprescindible la modernización de estas áreas centrales, en tanto que lugares estratégicos para la cultura, la política y la economía, como espacios de representación positiva de la ciudad.

Plano de Malasaña con los lugares vintage  enfemenino
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Malasaña nunca fue un barrio estrictamente obrero. Durante el Siglo de Oro se consolidó de forma bastante desordenada con la construcción de palacios de la nobleza y conventos. Después de la llegada de Napoleón y la Guerra de independencia española, durante el siglo XIX nuevas clases medias se concentraron en esta zona. Arquitectos, artistas y artesanos procedentes de toda Europa se establecieron en los barrios actuales de Maravillas, Conde Duque, Universidad u Hospicio al servicio de aquella inmensa máquina de gasto suntuario. Pasado el siglo de Oro, se llenó de palacios de la media nobleza, que empezó a dar vida y trabajo a un tropel de gentes de oficios variados.
       En el siglo XIX el barrio se llenó también de casas de vecinos, de corralas. Los viejos artesanos se especializaron en oficios con más demanda: carpinteros, ebanistas, plateros, encuadernadores, impresores, etc. Nuevas clases medias ocuparon los viejos palacios que se iban convirtiendo en casas de vecindad. Todos estos factores favorecieron el desarrollo del carácter artístico del barrio. Así que se puede afirmar que el barrio siempre ha estado habitado por la nobleza o a las clases medias.

Mapa de Lavapiés de la Asociación de Comerciantes  lacasa
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Sin embargo, su carácter “popular” es, por el contrario, lo que parece haber caracterizado a Lavapiés. Es fundamental entonces considerar el proceso de construcción del estigma de marginalidad de Lavapiés que, en parte, depende de su evolución histórica y de sus condiciones urbanísticas efectivas. De hecho, Lavapiés adquirió una identidad de barrio popular, particularmente a lo largo del s. XIX y en los principios del s. XX. Funcionó como receptor de población, que se asentó en las muchas infraviviendas que ofrecía el barrio, que representan todavía hoy, y a pesar de las diferentes intervenciones y cambios realizados a través del tiempo, un problema endémico. Estos flujos migratorios campo-ciudad (Pérez Agote) es necesario entenderlos en el centro de un creciente proceso de industrialización.

Multiculturalidad, característica de Lavapiés  madrider

El crecimiento demográfico se paró durante la década del 1960 y 1970, cuando la zona de Embajadores/Lavapiés inició a perder población. Es indicativo el dato de que la población pasó de 76.534 personas en el censo de 1970 a 40.754 en su punto más bajo en el Padrón de 1996 (Pérez Agote) por el desplazamiento de los hijos residentes en el barrio hacia nuevos barrios residenciales. Esto provocó un proceso de envejecimiento de la población y una tendencia general a la marginalización y a la degradación.
       Entre finales de los noventa y el comienzo del nuevo siglo empezó a registrarse un incremento en el número de habitantes, ligado a la inmigración de población extranjera transnacional, que aumentó de manera considerable y que sin embargo ha contribuido a reforzar la percepción de Lavapiés como barrio marginal, inseguro y como zona urbana degradada. Lavapiés se transformó así en la zona más multicultural de Madrid. Dentro del imaginario colectivo su significado era sinónimo de peligro, droga, delincuencia, con inmigrantes considerados culpables de hacer inhabitable uno de los barrios más castizos de Madrid.

La mítica Rock-Ola templo de la La Movida  agenciaefe

Sin embargo, también Malasaña vivió su periodo de marginalización, junto con el surgir del movimiento cultural y urbano de la Movida madrileña, reduciéndose de forma muy marcada su población entre los ochenta y los noventa. Sin duda el movimiento de La Movida, que se consolidó entre los finales de los años setenta y principio de los ochenta, marcó profundamente la identidad de este barrio.
       La Movida madrileña fue un movimiento contracultural surgido durante los primeros años de la Transición de la España posfranquista, que se generalizó más tarde a otras provincias y se prolongó hasta mediados de los años ochenta. Malasaña fue el centro verdadero de este fenómeno. Lo que caracterizaba este movimiento de la juventud, era la idea de modernizar la cultura urbana y de impulsar formas de comunicación provocativas y fuera de lo establecido, para romper con la cultura tradicional y conservadora de antaño y promover una nueva atmosfera centrada en la diversidad, la pluralidad y el pensamiento abierto (Stapell).

La movida madrileña, Almodovar  elespanol

La materialización de La Movida es un aspecto importante de la imagen de Malasaña como un lugar bohemio, y contribuye de forma importante a su valor histórico y cultural. En cierto sentido la Movida contribuyo a la atracción de una población de jóvenes artistas y profesionales que inundaron las calles y las viviendas de este barrio seducidos por un movimiento artístico contracultural. En este sentido, cabe resaltar como mucha literatura sobre la gentrificación ha subrayado el rol de los artistas como pioneros en muchos procesos de trasformación urbana (Ley). A la vez, esta eclosión artística se acompañó también de un uso masivo de drogas. Fue la excusa perfecta para estigmatizar el territorio y sus habitantes (Román García). Una consecuencia directa fue la huida de la población residente y la venta de numerosos inmuebles a fondos de inversión, además de la construcción de una retórica de marginalización, lo que conllevó el propósito de la trasformación del barrio por parte de las instituciones.

“Heridas” rehabilitadoras  Segado-Vázquez y Espinosa-Muñoz en EURE
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Pero no es sólo que las bases de partida en ambos casos y la evolución del contexto sean diferentes. Es que los mecanismos que dieron lugar a la gentrificación también lo fueron. En el caso de Lavapiés se debería hablar de “state-led gentrification”, referida a una estrategia política urbana en la cual el capital privado y los gobiernos locales forman un “empresarialismo” urbano (Harvey) capaz de modificar su paisaje urbano y social. La gentrificación en esta área se ha producido como consecuencia de planes de rehabilitación pública que han transformado un barrio de clase obrera mediante la concesión de subvenciones directas a propietarios para la renovación del parque de viviendas, la instalación de instituciones culturales como factor atrayente de nuevos estilos de vida, trabajo y consumo, y mecanismos de control sobre el espacio público, como la instalación de videovigilancia y el refuerzo policial.
       En concreto, en el 1997 la zona de Lavapiés se definió como Área de Rehabilitación preferente dentro del PGOUM-97, justificándose por el fuerte deterioro de sus viviendas e infraestructuras, su bajo potencial comercial, así como por la carencia de equipamientos urbanos básicos y el envejecimiento de su vecindad. En esta fase las intervenciones se centraron en la vivienda. Esta mejora del parque de la vivienda se tradujo en una oportunidad única para los propietarios, que hicieron uso de la rehabilitación como estrategia de maximización del beneficio obtenido (Cañedo Rodríguez). Principalmente fueron los residentes de rentas más bajas los que sufrieron las consecuencias de la rehabilitación siendo, efectivamente, desplazados y reemplazados.

Cámaras de video vigilancia en Lavapiés  20minutos

En 2004 se presentó para Lavapiés un nuevo plan denominado Plan de Acción de Urbanismo, Vivienda e Infraestructuras para la Revitalización del Centro Urbano (PERCU) que se pone en marcha en 2005 con la participación del Área de Economía y Participación Ciudadana (de la Oficina del Centro del Ayuntamiento de Madrid) y la Dirección General de Participación Ciudadana. Un aspecto que merece atención es que, la aplicación del Plan implica la construcción o reforma de una serie de contenedores culturales, con una inversión total de 33,52 millones de euros. La construcción o acondicionamiento de catorce edificaciones dispersas por Lavapiés, dirigidas a los consumidores de la “alta cultura”, ha contribuido a la modificación socio-espacial de Lavapiés y, específicamente, a su transformación en un distrito cultural que resulta atractivo para una determinada clase, además de posicionarse como estratégico para el desarrollo de una economía cultural y del conocimiento.
       Este empuje en la dimensión cultural debe ser considerado como otro mecanismo clave de la gentrificación en Lavapiés. En los centros urbanos globales la creatividad y la innovación se convierten en los nuevos engranajes de industria empresarial de la ciudad, que valora crecientemente sus infraestructuras y contenedores culturales. Por fin, en 2012, se pone en marcha el Plan Integral de Mejora de la Seguridad y de la Convivencia del barrio de Lavapiés de Madrid, que añade a la instalación en 2010 de 48 CCTV, el sistema de video vigilancia de la vía pública y la centralización de las señales de vídeo recibidas.

Malasaña, la Plaza del 2 de mayo “okupada” por los jóvenes  malasanaman

Por lo que concierne a Malasaña, el mecanismo fundamental que ha funcionado como agente de trasformación ha sido el cambio del perfil comercial del área. Así que en este caso se debería hablar de “comercial gentrification”. Esta se refiere al cambio del perfil comercial de una zona, en el cual las tiendas tradicionales son sustituidas por nuevos comercios que responden a los gustos y los estilos de consumo de los gentrificadores.
       Sin duda también Malasaña ha sido al centro de planes de rehabilitación que han contribuido a la trasformación de su paisaje social. Entre varias, cabe destacar que, en 1994, en el barrio se declara inicialmente como Área de Rehabilitación Preferente la zona de la Plaza Dos de Mayo (afectando a 601 edificios, 6750 viviendas). Tal declaración se justifica como respuesta a una problemática de envejecimiento, marginación, prostitución, drogas y “movida”, así como a una degradación estructural de los edificios. El objetivo marcado es convertir la zona en un área principalmente residencial, lo cual determinará la estrategia de intervención que se lleva a cabo por tres vías: mejorar el parque residencial (lo que supuso el desplazamiento de quien no podía pagar), intervenir profundamente sobre el espacio público (plazas, calles e infraestructuras) y acción social en colaboración con entidades culturales y tejido asociativo junto a la intervención medioambiental (ruido, suciedad y tráfico).
       A partir de 1995, con la ampliación de los ARP (1996-1999) se suman dos nuevos ejes de intervención: El Eje Fuencarral (267 edificios, 3213 viviendas) y la ampliación hacia el sur/este del área I Plaza Dos de Mayo.

Malasaña, cierre del comercio tradicional  abc

Como ya señalado hablando de Lavapiés, las mejoras de las viviendas y edificios pueden funcionar como mecanismos de desplazamiento, si no están contrarrestados por políticas de construcción de parques de vivienda pública. Pero en Malasaña lo que se ha dado sobre todo es otra forma de gentrificación:
       “En todo caso en Malasaña estos procesos no se han manifestado en el ámbito de la vivienda de un modo tan sobresaliente como en el caso del comercio. En particular, la apertura de nuevas tiendas ha funcionado como la verdadera punta de lanza de la transformación del barrio en un espacio adecuado para los nuevos vecinos y visitantes del barrio. Así, la hostelería y las tiendas de moda han reemplazado al comercio tradicional y de proximidad. Del mismo modo, las franquicias han empezado a instalarse en unas calles y plazas convenientemente urbanizadas. Uno tras otros, los nuevos establecimientos encuentran cada vez más facilidades para satisfacer las demandas de unos consumidores que no paran de crecer y que, como si de una peregrinación se tratase, acuden a Malasaña en masa para consagrar su estilo de vida en el altar del consumo más alternativo, moderno y cool.” (Sorando y Ardura).

Malasaña, tiendas de moda de regalos y diseño  elpais

En Malasaña se ha apostado por aprovechar la proximidad del principal polo comercial de la ciudad. Los cambios más importantes han venido de la mano de la eliminación del comercio tradicional y de proximidad por otro formado por locales, la mayoría de restauración, de diseño y de franquicias. La evolución por la que atraviesa Malasaña viene reflejada sobre todo por el desarrollo del comercio de ciudad que es el principal foco de atracción turística y financiera: el comercio de barrio va siendo, poco a poco, sustituido por el de ciudad. La mayor concentración de estos negocios de ciudad se encuentra en las zonas recién rehabilitadas, es decir Fuencarral, Dos de Mayo, San Bernardo y se aprecia una gran concentración sobre todo en la zona norte. Por tanto, después de la llegada de los artistas-pioneros, el mercado ha reaccionado activando proyectos de éxito a nivel económico, produciendo un avance importante en la mercantilización del barrio, que actualmente “se ha convertido el paradigma del territorio hípster que ya no se encuentra al alcance de todos los bolsillos” (Sorando y Ardura).

Situación actual y conclusiones

Tras la presentación de las diferentes características de la gentrificación en Malasaña y Lavapiés, vale la pena interrogarse sobre el estado actual en cual se encuentran los barrios. Es importante destacar que no todas las zonas de ambos barrios pueden considerarse completamente gentrificadas. Existen en los dos casos elementos que hacen dudar de que se pueda hablar de gentrificación en sentido estricto: en algunas partes de Malasaña donde la vivienda nunca fue barata y en Lavapiés donde siguen existiendo nichos de marginalidad muy marcados, a nivel social y de vivienda.

La gentrificación como negocio  diegojimenez

En cierto sentido, se puede afirmar que en Malasaña el cambio ha sido más fuerte y la gentrificación se encuentra en un estado más avanzado. Se ha producido una importante modificación de usos en el espacio del barrio, en cuyas calles y comercios se han llevado a cabo desplazamientos notorios. De forma que Malasaña se usa a menudo como caso emblemático de mercantilización (Sorando y Ardura).
       En Lavapiés, la permanencia de colectivos más vulnerables (como por ejemplo los inmigrantes económicos internacionales, que a pesar de su diminución a lo largo de las últimas décadas, siguen representando un alto porcentaje de la población total) y de situaciones de viviendas bajo los estándares mínimos de calidad, podría ser un signo de que la gentrificación no ha sido capaz de actuar en la totalidad del barrio. Además, Lavapiés siempre se ha caracterizado por la presencia de un fuerte tejido asociativo (Castells) y por la concentración de colectivos de contracultura, que, más que en Malasaña, siguen luchando, poniendo en evidencia las posibilidades de resistencia contra el modelo dominante a través de prácticas de denuncia de los efectos excluyentes de las trasformaciones urbanas y de acciones de apoyo mutuo, basadas sobre solidaridad, horizontalidad y autoorganización.

Lavapiés, el "barrio-hotel" de Madrid  20minutos

Para terminar este apartado es necesario mencionar una cuestión. A pesar de las diferencias evidenciadas, parece que tanto en Malasaña como en Lavapiés se esta dando una forma nueva de transformación, que tiene a que ver con el turismo. Los vecinos de ambos barrios alzan la voz en contra de la reconversión turística que se está produciendo, sobre todo por sentirse amenazados a causa de un sistema que genera expulsión, en forma de desplazamiento directo, desplazamiento por exclusión, ruido que afecta a la convivencia, así como desplazamiento colectivo (Cocola Gant). En este caso, el enemigo número uno estaría representado por plataformas de comunicación y comercio entre particulares como Airbnb, que ofrecen y demandan soluciones de alojamiento en diferentes modalidades: viviendas completas, habitaciones individuales o habitaciones compartidas. Estas plataformas, basadas en una presunta “economía colaborativa” y en intercambios denominados peer to peer, sin lugar a dudas cuentan con una demanda y una oferta que en los últimos años han experimentado un crecimiento exponencial.

La relación entre gentrificación y turismo es global  spencer

La gentrificación es ciertamente un proceso estrictamente relacionado con dinámicas globales que tienen que ver con la estructuración del capitalismo actual, el papel de las ciudades en la sociedad postindustrial, la reciente emergencia de sectores sociales inéditos y de nuevas configuraciones espaciales.
       En cuanto fenómeno global, algunos aspectos de la gentrificación parecen repetirse de forma universal por todos los lugares. Pero lo que se ha intentado de poner en evidencia con este trabajo es la dificultad de aplicar de forma indistinta las mismas lentes analíticas para evaluar casos específicos de gentrificación. El presente estudio, proponiendo un análisis comparativo entre Malasaña y Lavapiés, es una demonstración del hecho que cada proceso de gentrificación tiene su particularidad y no repite necesariamente los mismos patrones. En la tabla siguiente se resumen los resultados obtenidos:

Comparativa de los procesos  trabajo de Antonia
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Es indiscutible que, como se ha dicho en párrafos anteriores, hay una cierta estrategia público-privada hacia la transformación de Lavapiés en determinada dirección, mientras que en Malasaña muchos de los cambios se han producidos tras la llegada de nuevos sectores sociales bohemios. Pero, en ambos casos es complicado intentar construir una clara demarcación entre causas y efectos. Entonces, en los procesos de desposesión ¿son más relevantes las inversiones o los gustos y las preferencias estéticas de los recién llegados? ¿No sería más apropiado considerar los mismos procesos como una rueda que se retroalimenta? En este sentido, a pesar de cumplir el sector público o los pioneros un papel de impulsor inicial, los nuevos estilos de vida y de consumo así como las dinámicas económicas y políticas, adquieren gran importancia.
       Por otra parte, ¿cómo distinguir los agentes activos de este proceso? No es posible valorar con precisión los que son "malos" o "buenos", e identificar los agentes gentrificadores como si fueran en ejercito desplegado para la conquista de un territorio. Por citar un ejemplo, los artistas llegaron a Malasaña cuando todavía no era un barrio de moda, y, sin embargo, han trabajado sin saberlo en favor de la gentrificación, sufriendo después las consecuencias de la subida de los precios y su posterior desplazamiento. La pregunta sería si tiene sentido esforzarse en este tipo de análisis o si, siguiendo a Hartman, la reflexión debería concentrarse en los efectos de estas transformaciones y en las medidas para contrarrestarlas.

Autora: Antonia de Michele


Hasta aquí el trabajo de Antonia. Creo que es el artículo más largo que he incluido en el blog. Pero su trabajo es todavía mucho más largo. En cualquier caso se trata un tema complejo en el que los detalles adquieren una gran importancia y no he sido capaz de prescindir de muchos de ellos. Particularmente me siento un poco frustrado al no poder incluir toda la dialéctica producción-consumo presente a lo largo de su trabajo pero que tendría que ser objeto de otro artículo. Espero que Antonia pueda publicarlo entero con los requisitos formales y conceptuales de toda investigación en cualquier revista dedicada a estos temas para que todos puedan tener acceso al mismo. El tema está sometido a fuertes discusiones teóricas y conceptuales que no se pueden obviar por aquellos que nos dedicamos al urbanismo. Probablemente sea necesario introducir la visión del usuario, cosa bastante complicada ya que no suelen cumplirse los requisitos de conocimiento necesarios para que esta perspectiva no esté distorsionada. Educación, educación, educación… siempre, educación.



Nota 1.-Para complementar este artículo sería interesante leer el titulado “Lavapiés, en el corazón del activismo” publicado en el blog en agosto del 2015 en el que otro de mis alumnos Roberto Cilleros analiza también lo sucedido en este barrio madrileño.

Nota 2.-Se relacionan a continuación algunos de los libros que Antonia ha utilizado para realizar su trabajo y cuyos autores, a veces, se mencionan a lo largo de este texto.
  • Brenner, N. (1999): "Globalisation as Reterritorialisation: The Re-scaling of Urban Governance in the European Union", Urban Studies, Vol. 36, N. 3, 431-451.
  • Cañedo Rodríguez, M. (2007): "Políticas urbanísticas en el centro de Madrid: La Rehabilitación de Lavapiés", FICYURB, Centro de Investigação e Estudos de Sociologia. Instituto Universitàrio de Lisboa (CIES-IUL).
  • Castells, M. (1986): "La formación de un movimiento social urbano: el Movimiento Ciudadano de Madrid hacia el final de la era franquista", La ciudad y las masas. Sociología de los movimientos sociales urbanos. Alianza Editorial, p. 299-386.
  • Cilleros Conde R., Prieto Serrano D., David Ricci M. (2012): "Desplazamiento residencial y transformación urbana en barrio Universidad (Madrid) ¿Existe un proceso de gentrificación?", disponible en http://fes-sociologia.com/desplazamiento-res1425encial-y-transformacin-urbana-en-barrio-univers1425ad-madr1425-existe-un-proceso-de-/congress-papers/1425/
  • Clark, E. (2010): "The order and simplicity on gentrification: a political challenge", Lees, Slater, Wyly (ed.), The gentrification reader, Routledge, London, 24-31.
  • Cócola Gant A. (2016): "Apartamentos turísticos, hoteles y desplazamiento de población", Informe para el debate sobre el nuevo Plan Especial Urbanístico de Regulación de los Alojamientos Turísticos, Barcelona, Creative Commons.
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6 comentarios:

Leire dijo...

Fariña: si es largo, sí. Pero merece la pena terminar de leerlo. Muy interesante, tanto el artículo de Antonia como tus comentarios.

Antonio Folgado dijo...

Pepe: no comento nada desde el artículo de las plazas de Madrid pero esta vez no me resisto. Además lo voy a hacer en castellano porque es un comentario más largo de los que hago habitualmente. Me asombro, como siempre, del nivel de tus alumnos. Pero, por una vez, quería discrepar un poco del fondo del tema. Siempre que se habla de gentrificación se hace con un tono peyorativo, como si fuera algo malo. Pero lo único malo que le veo a la gentrificación es el desplazamiento de los residentes de siempre. Y esto, con políticas adecuadas, se puede evitar por lo menos en parte. En cambio tiene muchas cosas buenas incluso para algunos desplazados. Como dice tu alumna noto que faltan trabajos, sobre todo sociólogicos, de lo que sucede y lo que opinan esos desplazados, de los que se quedan y de los que reemplazan a la población original. A ver si animas a que hagan algo de esto. Unha aperta.

Anónimo dijo...

Antonio, en parte tienes razón. Pero si lees con atención en el primer párrafo del artículo Fariña reproduce la definición de la Fundéu donde se dice con toda claridad que que para que exista gentrificación la población original tiene que ser sustituida por otra de un nivel adquisitivo superior. Entonces, si lo único malo que le ves al proceso es precisamente este desplazamiento no entiendo como puedes decir que tiene muchas cosas buenas.

Alicia dijo...

Un excelente trabajo que complementa muy bien el que ya se había publicado sobre Lavapiés. Al contraponerlo a Malasaña se entienden algunas cosas y se ven muy bien la diferentes caras de la gentrificación.

Antonio Folgado dijo...

Anónimo: tienes razón pero estás viendo el tema parcialmente. No se puede ver sólo un área urbana sin considerar lo que sucede en el resto de la ciudad. Los beneficios y perjuicios no deben de analizarse limitándose a la pequeña, o gran, área tratada. Un saludo.

Felipe Calvo dijo...

Excelente artículo. Enhorabuena a la autora.