domingo, 14 de junio de 2009

La huerta y el paisaje valencianos

En este articulo voy a tratar también el tema de la agricultura en áreas periurbanas (como una especie de continuación del que escribí sobre la huerta de Las Fuentes en Zaragoza). Sin embargo el enfoque va a ser muy distinto. Si cuando escribí sobre Zaragoza incidí en un problema que era básicamente político y, como tal, necesitaba respuestas políticas, en este caso voy a estudiar aspectos más técnicos porque pienso que tienen bastante interés tanto los análisis como las propuestas que se plantean, y voy a obviar los temas políticos también de mucha importancia, pero que no quisiera que distrajeran los otros aspectos que pretendo tratar hoy.

Convento de Santo Domingo, lugar de reunión de los jurados

A principio de Junio estuve en el jurado de los premios Rey Jaime I en Valencia. La modalidad que me correspondió fue la de Urbanismo, Paisaje y Sostenibilidad (si hubieran incluido también territorio se correspondería exactamente con el enunciado de temas de este blog con lo que se parece anunciar una cierta convergencia de estas materias). No os voy a contar las deliberaciones del jurado que requieren una cierta discreción. Pero, de forma general, si puedo deciros que todavía esta integración entre Urbanismo, Paisaje y Sostenibilidad está lejos de conseguirse aunque se van dando las condiciones. Los cuatro primeros premios de esta área han correspondido otros años a urbanistas digamos “puros” escasamente contaminados por temas de paisaje y sostenibilidad (El primero se le concedió a Fernando de Terán con el que estoy preparando una entrevista para un próximo artículo. Por cierto en el blog de “stephen y barno” me han hecho una entrevista bastante larga, si os apetece podéis leerla aquí).

Joan Nogué Font, de la Universitat de Girona

El que nosotros fallamos este año correspondió a Joan Nogué Font, geógrafo, catedrático de Geografía Humana de la Universidad de Girona y Director del Observatori del Paisatge de Catalunya. Es decir, que se adjudicó a una persona de reconocido prestigio en el ámbito del paisaje. Esperemos que, poco a poco, podamos seguir encontrando perfiles que indiquen una cierta integración de estos temas, no tan alejados entre sí unos de otros.

Jurado de los premios Rey Jaime I
El autor comiendo con Sir Peter Hall y Mario Gaviria

Para mí tuvo un interés adicional el reencontrarme (en algunos casos y conocer en otros) en el jurado con prestigiosos profesionales y estudiosos de esta área. Como son muchos, quince en total, sólo me gustaría destacar a los más conocidos sencillamente para daros una idea de las personas tan importantes que lo componían (excepto mi caso, por supuesto). Estaban entre otros: Emilio Casinello, director del Centro Internacional de Toledo para la Paz; Juan Castillo, hasta unos días antes decano del Colegio de Arquitectos de la Comunidad Valenciada; Mario Gaviria, profesor de sociología de la Universidad Pública Navarra; Sir Peter Hall, Bartlett School of Arquitecture and Planning, University College London; Juan López de Uralde, director de Greenpeace España; también Carl Steinitz, Research Professor of Landscape Architecture an Planning, Harvard University. Para mí supuso un interés especial reencontrarme con Sir Peter Hall, o conocer a Carl Steinitz (con quien tengo alumnos estudiando con él) y a Mario Gaviria que, por esas cosas de la vida todavía no conocía personalmente.

Los dos libros comentados

Uno de los miembros del jurado que no he mencionado hasta ahora porque le voy a dedicar más espacio, es Arancha Muñoz-Criado, Directora General de Paisaje de la Consellería de Medio Ambiente de la Generalitat Valenciana. Independientemente del cargo político que ostenta desde el año 2007, Arancha es básicamente una técnica de prestigio formada en Pamplona como arquitecta y en Harvard en Arquitectura del Paisaje. Me regaló dos libros. La versión preliminar para la consulta y participación pública del Plan de Acción Territorial de Protección de la Huerta de Valencia (que conocía en parte), y La nueva política de paisaje de la Comunitat Valenciana (que desconocía totalmente). Ya os había dicho en artículos anteriores que, a raíz de la ratificación por España del Convenio Europeo del Paisaje las Comunidades Autónomas empezaban a tomar posiciones. Una de las que lo está haciendo, incluso antes de la propia ratificación ha sido la Comunidad Valenciana.

La huerta histórica de Valencia, evolución hasta mitad del siglo XIX

Después del artículo sobre la huerta de Las Fuentes en Zaragoza ya os podéis imaginar que una de mis preocupaciones actuales es el tema de la agricultura en las franjas periurbanas. Este tema, hasta ahora sin respuesta tanto por parte de los urbanistas como de los especialistas en medio natural (no es ciudad ni es naturaleza pura), pienso que, en algunos lugares, es clave en términos de sostenibilidad y paisajísticos. Por supuesto que el tema de la huerta valenciana debería ser paradigmático en este aspecto. Por eso ya había leído en parte este Plan de Acción Territorial de la Huerta de Valencia. Durante muchos siglos, desde la época árabe hubo un equilibro entre ciudad y huerta que se rompió a mediados del siglo XIX. Sin embargo, no fue hasta mediados del siglo XX cuando se empezó a producir una verdadera disminución de las zonas de huerta a favor de la urbanización. Esta cementación del suelo fértil ha sido un verdadero drama que los políticos, hasta ahora, no han sabido (o no han querido) detener. El problema se ha denunciado en muchas instancias, incluso europeas, con respuestas contundentes sobre la necesidad de conservación. Por ejemplo, según el informe Dobris, de la Agencia Europea del Medio Ambiente publicado en el año 1998 sólo quedan seis espacios de huerta mediterránea en Europa. Sin embargo, parece complicada su conservación. A mediados del siglo pasado sólo había desaparecido el 10% de la huerta histórica, pero en el año 2006 esta desaparición había llegado el 30% (página 18 de la versión preliminar del Plan). Bien, no voy a decir más porque el tema político no es el que voy a tratar en este articulo.

La huerta histórica de Valencia, el gran salto: de 1950 a 2007

Este libro sobre el Plan de Acción Territorial de Protección de la huerta de Valencia cuya dirección y coordinación corresponde a Arancha está estructurado en cuatro apartados: El área metropolitana de Valencia, una oportunidad histórica; la huerta histórica de Valencia; la evolución reciente de la huerta; y el Plan de Acción Territorial. Además cuenta con dos anexos: uno sobre el plan de participación pública y otro sobre el contenido del Plan en su versión preliminar. Independientemente de que os recomiendo la lectura del libro me gustaría comentaros algunas cosas sobre el tercer apartado: la evolución reciente de la huerta, porque incluye algunas cuestiones que no son sólo de aplicación a la huerta valenciana sino a la mayor parte de las huertas en franjas periurbanas. Como siempre voy a reproducir párrafos enteros del libro sin ponerlo en cursiva para facilitar la lectura aunque los entrecomillaré. Las imágenes están extraídas también de ambos libros.

Elementos patrimoniales arquitectónicos

El primer problema denunciado es el de la falta de eficiencia del riego y la mala calidad de las aguas. El sistema, magníficamente diseñado en la época islámica entró en quiebra a mediados del siglo XIX cuando la economía urbana se empezó a desvincular de la actividad agraria. Pero el desarrollo industrial posterior a la época de los años sesenta del pasado siglo rompió de forma abrupta el delicado equilibrio establecido. “En primer lugar, los vertidos de aguas residuales sobre la red de riego han afectado negativamente a la calidad ambiental de la Huerta y los ecosistemas asociados. Posteriormente, los caudales aliviados por la red de riego sobre el sistema de saneamiento urbano están causando problemas en dicha red y en sus plantas de depuración”. Después de un análisis de problema se llega a la conclusión de que “para el futuro de la Huerta resulta claro que no se pueden mantener los criterios de reparto basados en los derechos históricos porque llevan al sistema a una grave ineficiencia hídrica. Son las acequias que más han sufrido la reducción de su superficie en riego por la urbanización las que precisan intervenciones más radicales, tanto en su infraestructura como en su gestión”.

La eficiencia media del agua no alcanza el 15%

El segundo, en el que ya sabéis que llevo trabajando bastantes años, es la fragmentación debida a las infraestructuras y el deterioro del borde urbano. Este apartado está claramente poco estudiado aunque se afirman algunas cosas interesantes, pero sin establecer conclusiones (el propio enunciado es la conclusión) ni líneas de acción aunque algunas propuestas si se hacen luego en el propio Plan. “La situación a principios de los años ochenta había generado un crecimiento urbano en la ciudad de Valencia ligado a sus ejes de comunicación, que dejaba espacios de huerta fragmentados y confinados. El borde urbano en estos lugares presentaba una forma aserrada y algunas calles terminaban en la Huerta. Sin embargo, dos décadas más tarde, se invierte el modelo y el borde con la Huerta queda definido por grandes infraestructuras de comunicación”.

Huerta fragmentada y desvinculada de la ciudad

Los siguientes apartados se refieren al abandono de la actividad agrícola y del patrimonio cultural con el colofón del deterioro del paisaje visual de la huerta. Respecto al abandono de la actividad agrícola, que desde mi punto de vista es la clave de todo el problema, se denuncia la dificultad de mantenerla y se proponen como soluciones: la necesidad de reducir los costes unitarios, la necesidad de reconquistar la ciudad como mercado natural y la de reformar los sistemas de distribución. Casi lo mismo que proponía en el articulo sobre la huerta de Las Fuentes en Zaragoza. Pero es que hay pocas alternativas más. Se concluye con la necesidad de redactar un Plan Agrícola Especial. Por supuesto que el abandono del patrimonio cultural, que en este caso es la huerta, está directamente ligado al abandono de la actividad agrícola. Respecto la deterioro del paisaje visual, también ligado a los dos anteriores se señalan como afecciones: la expansión de la ciudad sobre terrenos de la huerta; la construcción de infraestructuras en la huerta; los tendidos telefónicos y eléctricos; las construcciones no tradicionales; los carteles y anuncios; el abandono de los campos y el abandono de las residencias tradicionales de la huerta.

El 72% de los elementos patrimoniales de más valor
se encuentra en un grave estado de degradación

Respecto al propio Plan me gustaría hablaros un poco de la Estrategia 2: Fórmulas sostenibles de gestión y financiación de la actividad agrícola. Pienso que es un tema muy importante y cualquier idea o aportación debe ser bienvenida. En la página 81, al comienzo del capitulo se dice que “las propuestas deben estar basadas en la mejora de la eficiencia económica de la producción agrícola y, en la medida de lo posible, en la internalización por parte de las zonas urbanas de parte de los costes ambientales que implican proteger el espacio abierto de la Huerta, ya que esta constituye un factor de mejora de la calidad de vida tanto de los municipios de la Huerta como de la propia ciudad de Valencia”. Por fin el reconocimiento en un documento público de la necesidad de que la sociedad asuma parte de los costes de la protección de la agricultura como elemento que mejora la calidad de vida de los habitantes de las ciudades de las que constituyen su franja periurbana. No he visto cómo se pretende hacer esto. En realidad se desvía el problema a la redacción de un Plan Agrícola. Pero, por lo menos el reconocimiento está ahí. También la mejora del rendimiento agrícola. Más adelante se habla también de la posibilidad de obtener rentas complementarias procedentes de la actividad recreativa y turística, de los fondos europeos destinados a la agricultura y la agricultura periurbana, así como de la Generalitat y de Fundaciones privadas. Para ello se necesita la creación de un Ente Gestor que aparece bastante desarrollado en el informe.

La creación de un sistema de espacios abiertos

El segundo documento que me regaló Arancha Muñoz se titula La nueva política de Paisaje de la Comunitat Valenciana que, debo reconocer, desconocía hasta su existencia. En mi descargo he de decir que no tiene ISBN, ni depósito legal ni año de publicación por lo que no puede estrictamente definirse como libro, y el acceso a un documento de este tipo es mucho más complicado. Sin embargo, desde mi punto de vista, es de altísimo interés. Consta de dos partes. La primera se llama “Estudio del paisaje visual de la Comunitat Valenciana” y el segundo “Programas y actuaciones en marcha 2008-2011”. Me interesa particularmente la primera parte que utilizaré el próximo curso como material para mis alumnos de “Paisaje y Territorio” de la Escuela de Arquitectura de Madrid.

Carl Steinitz

Se trata de un estudio dirigido por Arancha Muñoz y Carl Steinitz. La metodología se basa en la desarrollada en los años sesenta por el Departamento de Planificación Ecológica del Paisaje de la Universidad de Harvard. Lo traigo aquí por dos razones principales. En primer lugar por lo que implica de proceso de participación ciudadana. Y en segundo lugar por su claridad metodológica que lo hace idóneo para explicarlo tanto a cualquier persona como a un estudiante de paisaje ya más especializado en el tema. Este proceso metodológico se desarrollo en siete fases: división de la Comunitat Valenciana en ocho zonas de trabajo; realización de 5.000 fotografías de los paisajes valencianos; selección de los encuestados, perfiles socioeconómicos; realización de 900 encuestas; determinación de los factores de preferencia visual; tratamiento y validación estadística de los datos y extracción de resultados. “Los resultados obtenidos identifican cuales son los paisajes más y menos valorados por la población, así como la imagen de la Comunitat Valenciana que se desea para el futuro”.

Zonas de trabajo
 
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Voy a tratar de explicar un poco cada uno de los apartados. En primer lugar, dado el gran tamaño de la Comunidad Valenciana fue necesario dividir el territorio en zonas de trabajo. Esto se hizo mediante criterios “de proximidad geográfica, topografía y densidad de población, utilizando la división administrativa en provincias y comarcas como referencia”. A cada zona se asignó un equipo de trabajo de tres personas (residentes en la Comunidad y con escasa o nula experiencia en estos temas) cuya misión era recorrer las carreteras más transitadas y los itinerarios de alto valor escénico tomando fotografías de los paisajes que veían “evitando centrar su atención únicamente en elementos o escenas notables, ya fuera por su muy alto o por su muy bajo valor estético. El objetivo era que las fotografías recogiesen los principales tipos de paisajes y usos del suelo presentes en cada zona”. Estos equipos realizaron 4.800 fotos de las que se seleccionaron unas 60 (de cada una de las ocho zonas) para la encuesta. De estas 60 fotos, 44 eran específicas de la zona y 16 comunes a todas.

Se realizaron 4.800 fotografías

Para la realización de las encuestas se recurrió a los datos del Instituto Valenciano de Estadística y de la Consellería de Turismo. Dado que la muestra tenía que ser representativa se partió de una población de 5.016.348 habitantes (año 2008) y de 22.698.870 turistas (año 2006) de los que el 24% eran extranjeros y el 76% nacionales. Se aumentó el porcentaje de encuestas en algunos sectores profesionales como el de los agricultores dada su relación directa con la gestión de grandes extensiones del territorio. Las 900 encuestas que, en total, se realizaron, incluían tres tareas a realizar por cada encuestado: ordenar las 60 fotos de su zona por orden de preferencia agrupándolas en cinco categorías: desde paisajes muy valorados hasta los muy pocos valorados; además deberían seleccionar las seis fotos que representaran mejor el paisaje actual de la Comunidad; y las seis que les gustaría que representasen dentro de 20 años dicho paisaje.

Trabajo de gabinete

Luego se identificaron “los factores que podrían explicar la preferencia visual de los residentes y visitantes de la Comunidad”. Estos factores se definieron claramente y se clasificaron en una escala del 1 al 5 desde la preferencia visual muy baja (1) hasta la máxima (5). “El elevado número de participantes en esta fase y su distinta procedencia geográfica, formación, género y edad permitieron generar un listado con 22 posibles factores explicativos de las preferencias visuales”. Del total de 22 factores se eliminaron aquellos que no resultaban de aplicación a las condiciones específicas del trabajo. De forma que quedaron, en realidad, reducidos a trece: carácter tradicional de la arquitectura; carácter natural del paisaje; presencia de vegetación; diversidad de la vegetación natural; hitos visuales artificiales; densidad del espacio urbanizado; carácter costero; vistas a masas de agua dulce; uso del suelo; caos y orden; profundidad visual; horizontalidad; y productividad del paisaje. El paso siguiente sería el valorar la aplicabilidad de cada uno de estos factores a las fotografías encuestadas.

Correlaciones
 
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Por último se procedió al tratamiento y validación estadística de los resultados. “El tratamiento estadístico de los datos fue realizado en la universidad de Harvard y permitió determinar cuales de los posibles factores explicativos de la preferencia visual inicialmente contemplados eran estadísticamente significativos en cada zona de trabajo, y en qué medida explicaban la preferencia visual para poder introducir los datos en el SIG y poder realizar el mapa de preferencia visual”. También se estudiaron las preferencias en función de grupos y segmentos de población mediante análisis de correlación, pero no se observaron diferencia significativas “según género, edad, tipo de presencia (residente o visitante) ni zona de la Comunitat Valenciana. Por ello es posible definir un plano de preferencia visual y una política de Paisaje común para toda la Comunitat Valenciana con la que la gran mayoría de la población se sienta identificada”.

Las imágenes mejor valoradas: (1º, 2º y 3º) de las zonas 1 y 2

El resultado fue un listado con los paisajes más valorados (sólo voy a incluir cinco de los diez como ejemplo):
  1. Vistas al mar, a ríos y a láminas extensas de agua.
  2. Pueblos compactos y de reducidas dimensiones, situados en relieves montañosos con paisaje predominantemente forestal y presencia de paisaje agrícola en torno a los pueblos.
  3. Relieves abruptos en un paisaje predominantemente forestal y sin construcciones.
  4. Paisajes rurales extensos con presencia puntual de construcciones de carácter tradicional (huerta, cereales, cítricos, viñedos) o núcleos urbanos compactos y bancales con frutales de secano o cultivos herbáceos.
  5. Playas de arena con palmeras y vegetación dunar.

Los cinco menos valorados fueron los siguientes:
  1. Polígonos industriales sin vegetación y con presencia evidente de vehículos aparcados.
  2. Estructuras urbanas continuas o conurbaciones sin espacios verdes diferenciadores de la personalidad de los núcleos urbanos.
  3. Residencial de adosados en laderas de montaña.
  4. Accesos a núcleos urbanos con naves industriales y comerciales, sin orden, con vallas publicitarias y sin vegetación.
  5. Postes de líneas eléctricas en primer plano o plano medio y en paisajes llanos.

Las imágenes “casi” peor valoradas: (51,52 y 53 de 60) en las zonas 1 y 2

Respecto a la encuesta de las seis fotos sobre la imagen actual y la deseada estos fueron los resultados. Imagen actual:
  1. Estructuras urbanas continuas o conurbaciones sin espacios verdes diferenciadores de la personalidad de los núcleos urbanos.
  2. Urbanizaciones de media y baja densidad en la costa con tejidos urbanos dispersos y con edificaciones repetidas y banales.
  3. Nuevos complejos culturales y recreativos con arquitectura de vanguardia.
  4. Puertos deportivos en zonas litorales montañosas.
  5. Humedales y marjales extensos.
  6. Núcleos urbanos antiguos en posición topográfica elevada con agricultura en su entorno.

Imagen deseada:
  1. Humedales y marjales extensos.
  2. Pueblos compactos tradicionales en zonas montañosas y agrícolas.
  3. Paisaje forestal con formaciones de relieve abruptas y singulares.
  4. Núcleos urbanos rodeados de su paisaje agrícola: naranjos, huerta, bancales de secano.
  5. Puertos deportivos en zonas urbanas.
  6. Nuevos complejos culturales y recreativos con zonas verdes.

En definitiva “A la población de la Comunitat Valenciana le gustaría que los paisajes del agua, de la naturaleza, de las ciudades con paisajes urbanos de calidad y los pueblos con encanto, fueran la imagen futura de la Comunitat Valenciana”. Con ello ya fue posible realizar el mapa de preferencia visual.

La huerta al anochecer

He transcrito en los dos últimos párrafos datos concretos por dos razones. La primera para insinuar que, probablemente, el 80% de la población española (no sólo la valenciana) suscribiría estos datos. Y la segunda para afirmar que la imagen deseada para su paisaje por los valencianos coincide casi punto por punto con una imagen de sostenibilidad. Quiero decir que la mayor parte (por no decir todos) de los puntos reseñados podrían constituir las bases de un territorio más sostenible. Siempre he sospechado que los paisajes más valorados por la gente coinciden apreciablemente con los territorios organizados de la forma más sostenible. Tendría que hacer un estudio más detenido pero pienso que este trabajo lo insinúa claramente. De forma que acabo como he empezado: la convergencia entre urbanismo, territorio, paisaje y sostenibilidad está mucho más cercana de lo que parece y debería confluir en algún instrumento de planeamiento (el planeamiento del siglo XXI) que integrara a las cuatro. Y propondría a los responsables de los premios Rey Jaime I que el próximo año incluyeran también el epígrafe de territorio de forma que se sume a los de urbanismo, paisaje y sostenibilidad.


17 comentarios:

Anónimo dijo...

Buenas noches,
Tras leer la entrevista a la que alude en su artículo, descubro que yo soy una de esas visitantes asiduas a su blog que no he sido nunca alumna suya. Estoy realizando mi tesis doctoral en evaluación del paisaje con SIG y encuentro su blog muy "inspirador"; me gusta leerlo en mi tiempo libre porque lejos de ser excesivamente técnico o aburrido me resulta como un soplo de aire fresco. Como una charlita entre colegas de investigación, vamos.

¡Le animo a seguir así! Y una pequeña pregunta... ¿habría posibilidad de acceder via Internet a parte del temario del curso de Paisaje que imparte?

Saludos cordiales.

Amparo.

Andrés dijo...

Hola de nuevo, José:

conozco bien el trabajo que está desarrollando Arancha Muñoz al frente de la Dirección del Paisaje de Valencia, y estoy de acuerdo en que es excepcional dentro del contexto de nuestro país. Veo que sigues en forma para todo tipo de eventos, y eso está muy bien. Por cierto, ¿quién no emite un fallo justo y pausado siendo el lugar de reunión del jurado un sitio tan bello? Un abrazo, y hasta otro momento. AM

Antonio Folgado dijo...

Pepe: ya sabes que yo no soy precisamente de derechas y todo lo que me huela a Comunidad Valenciana (o a la gallega, o la madrileña) en estos momentos no suscita mis simpatías. Sin embargo debo de reconocer que los planteamientos que se desprenden de los documentos que comentas ¡incluso estaría de acuerdo con ellos! Pero lo que me preocupa es si esto se va a llevar a la práctica y cómo. Es decir, me preocupa el aspecto político. Ya sé que esta cuestión la has eliminado del artículo pero, en el fondo, pienso que es lo verdaderamente importante. Me gustaría que retomaras el tema de la huerta y el paisaje valenciano en otro artículo con un fondo más político como hiciste en el de la huerta de Las Fuentes de Zaragoza. Boas noites. Unha aperta.

José Fariña dijo...

Amparo: gracias por seguir el blog. Me alegra que te sirva de algo. Respecto a la asignatura de "Paisaje y Territorio" está colgada en el página web del Departamento de Urbanística y Ordenación del Territorio de la Escuela de Arquitectura de Madrid que es donde tengo mi trabajo regular. Sin embargo, lo que aparece colgado no son nada más que "los principios generales". Los detalles concretos del programa cambian cada año. Suelo pensarlo en el verano y a comienzos del mes de septiembre (en Arquitectura de Madrid empezamos el curso el primer día lectivo de septiembre) comento el programa con los alumnos y redactamos el programa definitivo que se desarrollará a lo largo del cuatrimestre. De forma que si me recuerdas esta cuestión a mediados de septiembre podré enviarte el programa real. Un saludo.

Anónimo dijo...

No dudo de que los trabajos que comentas son buenos. Pero estoy de acuerdo con lo que dice el comentarista Folgado. La huerta valenciana ha sido literalmente masacrada y lo seguiría siendo sino fuera por la crisis que nos corroe. Y nadie parecía ni parece importarle. Es como en el caso de la la huerta de Las Fuentes en Zaragoza: el propietario del suelo deseando dar un "pelotazo" y multiplicar por diez el valor del suelo agrícola, dejar de trabajar e irse de vacaciones a las Bahamas; el político intentando demostrar con números que existe desarrollo aunque sea falso ya que la construcción no lo produce en la medida que otras actividades, y eso sin contar el dinero que fluye a las arcas municipales en forma de licencias -o a otras arcas menos públicas-; el urbanizador con la mira puesta en multiplicar por veinte su inversión; incluso el comprador pensando en que es -era- la mejor inversión posible ¿Qué para conseguirlo es necesario hacer alguna corruptela que otra? Pues se hace, no importa. Y si algún político la hace ¡pobrecillo se comporta como todos nosotros y, en el fondo, nos justifica!¡hay que votarle!
Ante este panorama ¿que puede hacer un plan de protección de la huerta? Y no digamos nada de un plan de paisaje. Tonterías. En cuanto se relance la economía seguiremos con la masacre. Es posible que se cambie parte del ladrillo por paneles fotovoltaicos, pero de la huerta nadie se acordará.

Anónimo dijo...

A mi humilde modo de ver el asunto, desde mi formación y desde mi experiencia más cercana con este campo de actividad humana; la huerta no se puede proteger desde las herramientas que la legislación, la política, y en general, la sociedad nos otorgan a los urbanistas, planificadores y proyectistas. Mejor dicho, si se puede, pero hace falta que los planes de protección y planificación, etc... rompan sus esquemas y gocen de cierta "libertad legislativa" y mucho conocimiento de este submundo(que en España varía mucho en formas y procesos, atendiendo a los climas), por parte de los técnicos al cargo de realizar estos marcos de desarrollo funcional de la sociedad, que llamamos planes en general.

La mejor defensa de la huerta viene de quienes trabajan en ella: son esos individuos a los que hay que proteger. Podemos proteger la superficie sobre la que se crían hortalizas, pero si los que las cuidan, las siembran y las cultivan desisten en sus funciones...No existirá la huerta, existirá el eterno fantasma que se cierne sobre la tierra productiva, el abandono.

La huerta no es la imagen que desprende, no es sólo su apariencia en el entorno de un medio antropizado, es una realidad, es una actividad del ser humano. Lo que se debe proteger es el hecho en sí, no la oportunidad de su existencia como paisaje aquí o allí. La huerta se protege favoreciendo una sociedad que la aprecie y la ejecute desde una plataforma que, casualmente, debe facilitar el urbanismo y la planificación, a dichos individuos (al margen de la discusión política y económica que surge entorno a este modelo de subsistencia y actividad humana).

NO ataco el caso concreto que comentas en la entrada, ataco la defensa del paisaje en sí,como congelador de actividades humanas,no señores: imaginando que al procurar la subsistencia de la fotografía, habrá un fotógrafo detrás accionando el disparo...podemos fracasar.

Respecto al análisis del paisaje, el procedimiento descrito en tu artículo muestra una magnitud de información y de trabajo considerable, parece tratada con cuidado, y las conclusiones del trabajo son lógicas, incluso diría que previsibles...Parece un trabajos serio, la pregunta es, una vez conocidos los paisajes a preservar de la Comunidad Valenciana, ¿cómo se plantea la protección de las formas de vida, que dan como resultado de su existencia, esos paisajes?

Un saludo:

Adri

Anónimo dijo...

Esto es como el cuento del "traje del nuevo emperador" (http://es.wikipedia.org/wiki/El_traje_nuevo_del_emperador).

Nadie se atreve a discrepar para que no puedan tildarlo de estúpido. Todos defienden la bondad del trabajo realizado con el Plan Visual en la Comunidad Valenciana, pero lo cierto es que hace aguas por muchísimos lados. Solo que nadie se atreve a contradecir a un experto de Harvard ni a una Directora que, con su mejor intención, no puede evitar ser Directora General. Ponte tú a discrepar sobre un trabajo coordinado por la responsable de esa área en tu Comunidad...

Enhorabuena por su blog.

Eduardo dijo...

Querría contestarle a Anónimo de 21 de junio.

Claro que todos los planes de paisaje suelen hacer aguas por todos los lados. Por ejemplo, en éste se podría haber utilizado el análisis multivariante para obtener categorías. También se podía haber utilizado otro sistema para la división en áreas por ejemplo las cuencas hidrográficas. Y así. Los intentos de objetivar lo subjetivo son siempre bastante complicados. Y eso es de lo que tratan los estudios de paisaje. Como dice Fariña este tiene el mérito de que no se ha ocultado el proceso metodológico que es claro y diáfano como el agua. Y se expone para que se conozca. No se trata de que vengan los "sabios" de Harvard a hacerlo o no. Se trata de que "quien sea" haga las cosas lo mejor posible. Y lo mejor posible en paisaje siempre será objeto de discusión. Por otra parte aunque no tengo tan claro que esto lo haya hecho bien, Fariña ha tenido mucho cuidado en deslindar las cuestiones políticas de las técnicas. Lo digo porque en el fondo estoy de acuerdo con Antonio Folgado en la dificultad de hacer esta separación. Espero que estas palabras no las tomes como demérito de tu comentario sino como una aportación el debate de que tan necesitado está el tema del paisaje en Europa.

Jordi dijo...

Hola.

He seguid de cerca la evolución del PAT de la huerta de Valencia y pienso que dado el entorno político Arantxa está realizando un gran trabajo, el problema del PAT no está en el propio documento que es elogiable, sino que mientras el documento se está redactando los ayuntamiento de la huerta y Valencia el primero se están apresurando a redactar planes generales para que el PAT no les afecte, es curioso como este documento cuya finalidad es proteger el paisaje lo que ha provocado es que los municipios hagan mucho más suelo urbanizable para intentar esquivarlo ya que su efecto no será retroactivo, es algo parecido a lo que sucedió con la ley costas.

José Fariña dijo...

Jordi: pienso que tu análisis es certero y va al meollo del asunto (por cierto en la línea de lo que dicen los comentaristas anteriores respecto al entorno político). Aunque mi profesión de origen sea la de urbanista (bueno, antes todavía era la de arquitecto que me ha marcado para siempre) ya he escrito en muchos sitios, incluso en este blog, que el urbanismo actual no sirve para lo que fue pensado en un principio, es decir para conducirnos a una ciudad futura deseada por todos. Actualmente se ha convertido en un sistema de reparto de prebendas (dinero) y de financiación municipal. Lo que pasa en Valencia ha pasado, y está pasando, en muchos otros lugares. No importa la ciudad que vamos a dejar a nuestros hijos. Sólo importa como obtener el máximo de dinero con el mínimo de esfuerzo. Resulta imprescindible reconducir esto pero, la verdad es que nadie con capacidad de decisión está haciendo nada. A veces me siento como San Juan predicando en el desierto. Lo siento sobre todo por los jóvenes pero es que hoy estoy un poco desanimado.

Anónimo dijo...

Pues no te desanimes Fariña, no lo hagas porque los jóvenes tendremos que aprender a salir de estas situaciones y a cambiar el mundo. Con ideas, con mucho trabajo y esfuerzo, por el bien de todos. Llegará.

Y todo ello lo haremos gracias a que personas como tú nos habéis iniciado en esta maravillosa tarea del interés común, de conceptos como el de ciudadanía y de las ideas de calidad, en urbanismo, en arquitectura y en la vida.

Los jóvenes tenemos ganas de cambiar las cosas Fariña, tenemos ganas de vivir en un mundo mejor, tenemos ganas de sentar las bases para que los principios y los valores de la sociedad no se midan en euros.Y queremos hacerlo de un modo justo, democrático y público.

Tendremos muchos obstáculos, pero no miedo. No hay nada que perder.

Un saludo:

Adri

José Fariña dijo...

Adri: Gracias

Anónimo dijo...

Estimado Eduardo,

Tras leer tu escrito, y en concreto, "Por ejemplo, en éste se podría haber utilizado el análisis multivariante para obtener categorías. También se podía haber utilizado otro sistema para la división en áreas por ejemplo las cuencas hidrográficas" debo intuir que eres estudiante y que tu experiencia en la aplicación real de los estudios de paisaje sea limitada.

Las categorizaciones del paisaje por métodos multivariantes, aún combinados con la delimitación de cuenca visual de la propia cuenca hidrográfica (fíjate que optas por un sistema u otro, y yo aún te lo refuerzo unificándolos), únicamente satisfacen horas docentes en las universidades, pero no sirven para nada. Bueno sí, para dar como resultado obviedades. Mira, eso me recuerda un chiste (os lo pongo, adaptado al tema, porque al fin y al cabo es gracioso):

Llega al departamento un prestigioso experto universitario para hacer una prueba de selección a futuros doctorandos. Desde la tarima propone a los candidatos el siguiente problema:

- Teniendo en cuenta el volumen que ocupan ustedes, la velocidad del rayo lumínico solar, la aberración del polvo desplazado por la tiza y las vibraciones emitidas por mis cuerdas vocales, calculen la edad que tengo, ya que este complejo sistema de cuantificación será idóneo para nuestro futuro proyecto de categorización de paisajes.

Todos los embriones de experto universitario en paisaje tiemblan ante el problema, excepto uno que levanta la mano y dice de inmediato:

- Cuarenta y cuatro.

El profesor se sorprende y pregunta:

- Y usted, ¿Cómo lo sabe?

Y el candidato a experto responde:

- Muy fácil. Tengo un hermano que tiene 22 y es medio gilipollas.

... pues casi lo mismo. Se viste de mucha ciencia y rebuscados tratamientos matemáticos para cuantificar el paisaje, cuando el resultado es más que obvio. ¿En serio una persona tiene que destinar tanto tiempo y recursos para eso? En mis tiempos de estudiante ya cometí ese error, y estaba fascinado con mis complejos algoritmos que fascinaban a su vez a mis directores de proyecto. Y así, todos fascinados, nos aplaudíamos unos a otros de los buenísimos que éramos. Hay que publicarlo, hay que publicarlo...! Ah, y por supuesto, ya nos preocupamos de buscar nombres sofisticados, porque todo buen profesor universitario que se precie tiene que poner un nombre a lo que sea para luego decir que "esto lo desarrollé yo". Vamos, todo muy científico.... Ay cenutrio, cenutrio... Solo tienes que salir a la calle y dedicarte profesionalmente (bastante tiempo)a aplicar todo lo que te han enseñado para darte cuenta de lo alejado que estabas de la realidad. Lo malo es que no te das cuenta con dos o tres trabajos de campo, sino cuando llevas varias decenas. Supongo que será por la necesidad de evitar aceptar la realidad, y que lo que tú mismo has defendido a muerte en congresos y foros universitarios, hace aguas por todas partes.

Hay una necesidad imperiosa entre los profesionales del paisajismo de evitar la típica valoración de "es subjetivo". Y nos esforzamos en vestirlo de pseudociencia para escudarnos. Pero es que sí es subjetivo, aunque cuantificable. Es como la estadística. Nos movemos en intervalos de confianza...

Salut.

PD: A todo esto, si se profundiza solo un poco en el Plan Visual de la CV, se hará evidente su fragilidad y poca consistencia. Solo hay que tener un poco de espíritu crítico para darse cuenta.

Anónimo dijo...

Querido Anónimo,

Me gustó tu comentario. El chiste me ha hecho reír, jeje... Yo también que estoy en el mundillo post-universitario a veces me llevo las manos a la cabeza ante artículos complicados y rimbombantes pensando... "¿pero esto servirá para algo al mundo?". Como compagino mis estudios de doctorado con un trabajo "normal", creo que soy más consciente de esto, de la necesidad de derribar ese muro "sociedad-investigación universitaria".

Saludillos.

Amparo.

Eduardo dijo...

Si queréis que os diga la verdad este debate de la utilización de técnicas cuantitativas en las Ciencias Sociales ya aburre. Es cierta la subjetividad del paisaje, pero también es cierto que cuando vas a un supermercado y compras un producto una parte importante de la compra la haces siguiendo las pautas "cuantitativas" de una serie de señores que se han ayudado de ellas para venderte mejor el producto. Y cuando votas en unas elecciones también. Por no hablar de los test de inteligencia cuyas categorías se han obtenido mediante análisis multivariante. Lo que quiero decir es que las técnicas cuantitativas ayudan a entender y a tomar decisiones. No son la panacea pero como instrumento no están mal. Lo que sucede es que muchas veces se desprecian cuando no se conocen. Supongo que no será el caso.

Federico García Barba dijo...

La verdad es que me ha parecido interesantísimo este artículo. Habla de cuestiones esenciales para la identificación de los problemas territoriales del momento.
El tema sobre como salvaguardar la agricultura periurbana me parece esencial para permitir en un futuro una vuelta a sistemas locales de distribución de alimentos.
En todo caso esos suelos son fundamentales para una posible pervivencia a largo plazo de las ciudades. Habría que recuperar de alguna manera aquellas ideas de los Grren Belts de Abercrombie.
Yo soy un radical partidario del decrecimiento económico. Es una mera cuestión de justicia hacia los expoliados. Como dice Serge Latouche hay que desenmascarar las falsedades implícitas en las palabras. En las condiciones actuales desarrollo no significa algo bueno en si mismo si no todo lo contrario. El crecimiento asociado a la economía es claramente el principal problema ambiental de nuestros días.
Y vaya una idea como posibilidad. Habría que imponer fortísimos impuestos a la transformación del suelo en las periferias de las ciudades, unas cargas monetarias que atenúen las inmensas rentabilidades actuales y constituyan un freno real a tanto proceso de urbanización descontrolado e innecesario.
Bueno, se dirá que no deja de ser una utopía, pero es que es absolutamente vital para nuestra supervivencia.
Que envidia comer con Sir Peter Hall.
Vaya aquí mi agradecimiento a José Fariña por su inmenso esfuerzo divulgador.

danimetrero dijo...

Enhorabuena por el blog. los articulos son magnificos.me falta tiempo para irlos leyendo todos