domingo, 26 de septiembre de 2010

Libro blanco del planeamiento sostenible

Tal y como ya mencioné en artículos anteriores el pasado mes de abril terminamos el Libro blanco de la sostenibilidad en el planeamiento urbanístico español que el Ministerio de Vivienda del Gobierno de España nos encargó redactar a José Manuel Naredo y a mí. He estado esperando un tiempo porque el Ministerio tiene la intención de distribuirlo gratuitamente en Internet pero, mientras lo pone a disposición de todos, me gustaría daros un anticipo del proceso que hemos seguido para realizarlo y de algunas de sus conclusiones. Cuando disponga del link correspondiente os lo diré (ya está: el link del Ministerio es este; en habitat: español HTLM, pdf; inglés: HTLM, pdf). Ahora mismo el Libro está a la venta en el servicio de publicaciones del Ministerio en forma de un pequeño volumen que recoge en papel lo fundamental y de un DVD con todos los datos. Ya fue presentado por la ministra de Vivienda, Beatriz Corredor, el pasado mes de junio en la FEMP y en la reunión de ministros de urbanismo de la Unión Europea celebrada en Toledo en el marco de la presidencia española. Por desgracia no pude asistir porque ya sabéis que, en aquellos momentos, estaba hospitalizado.

Presentación del Libro Blanco en la FEMP

Aparte del interés que puedan tener las conclusiones (fundamentales en un informe de estas características) pienso que, además, el planteamiento metodológico que hicimos es bastante diferente al tradicional. Normalmente el estudio de la situación de un determinado aspecto de la realidad destinado a tomar decisiones del tipo que sean (normalmente políticas), y se llame informe, libro blanco, verde, rojo o amarillo, se suele abordar recurriendo a expertos que plantean su visión sobre el estado de la cuestión y proponen soluciones operativas. Sin embargo, el caso del planeamiento, y todavía más, del planeamiento urbanístico en España, presenta características que lo hacen diferente. Esto es debido a que la normativa tiene un valor fundamental, porque en España el planeamiento no sólo prefigura lo que va a ser un territorio en el futuro sino que, además, concreta y define el contenido del derecho de propiedad del suelo. Por eso el estudio de la legislación es básico para conocer la realidad de lo que sucede. Además resulta que todas las competencias en materia de Ordenación del Territorio, Urbanismo y Vivienda, según el artículo 148 de la Constitución Española, “podrán ser asumidas por las comunidades autónomas”. Y todas las han asumido. La consecuencia es que en España hay tantas legislaciones en planeamiento urbanístico como comunidades autónomas.


Fue necesario, por tanto, crear una base de datos legislativa con todas aquellas normas que tuvieran relación con el “planeamiento urbanístico” y con la “sostenibilidad”. Lo primero, aparentemente, no creaba demasiados problemas (a pesar de que el alcance de la expresión “planeamiento urbanístico” aplicada a la normativa generó bastantes discusiones al respecto). La controversia llegó a la hora de definir el término “sostenibilidad”. Después de diferentes acercamientos llegamos a la conclusión de que lo más operativo era no definir el término sino plantear unos indicadores que nos permitieran saber si la norma favorecía lo que el equipo entendía por sostenibilidad o no. El listado completo contaba con 7 bloques o ámbitos, 19 estrategias o criterios generales y 93 criterios específicos de actuación. No pretendía ser un listado exhaustivo de todas las medidas posibles para favorecer un planeamiento urbanístico más sostenible, sino más bien una estructura donde se pudieran incorporar diversas medidas aprobadas por las comunidades autónomas y que éstas pudieran evaluarse en función de su eficacia y su adecuación a las estrategias globales de sostenibilidad. La base de datos legislativa (pero no su interpretación según los indicadores) se envió a las comunidades para su validación.

Algunos documentos ayudaron bastante a definir los criterios

Sin embargo no renunciamos tampoco al planteamiento clásico de recurrir a un panel de expertos. Pero lo enfocamos desde el punto de vista de un planteamiento más personal. El contar con el hecho objetivo de las leyes realmente aprobadas (es decir, con el hecho de un acuerdo social que, implícita o implícitamente, manifestaba una realidad sin tapujos) nos permitía ser más subjetivos en lo que les pedimos a los expertos externos. De forma que sus informes fueron totalmente personales y contaron con nuestro compromiso de manejarlos de forma anónima para que pudieran manifestarse con toda libertad. Por último, el material de base para realizar el Libro Blanco se completó con la búsqueda y análisis de guías y manuales que, muchas veces, tienen una dimensión técnica y contienen detalles que la normativa, por su propia naturaleza no puede ni debe entrar. Existe en las diferentes Comunidades una literatura relativamente abundante sobre la aplicación de criterios de sostenibilidad al planeamiento urbanístico que sirvió, en primer lugar para concretar los indicadores y, además, para definir aspectos poco claros de la normativa.

Resultó sorprendente la gran cantidad de guías encontradas
en relación con el tema de las más variadas procedencias


En el Libro Blanco (una vez explicada la metodología) se plantea la situación actual del planeamiento urbanístico en el ámbito del Estado Español y se analizan sus principales características, en algunos casos herederas de la primera ley del suelo franquista de 1956: jerarquización de los planes, concreción del contenido del derecho de propiedad por el plan, el municipio como ámbito básico de todo el planeamiento, los instrumentos de ensanche prioritarios a los de renovación y rehabilitación de cascos, la escasa incidencia de las evaluaciones ambientales estratégicas de planes y programas, la cuestión de la propiedad de la vivienda, el tema de las reservas de suelo sobredimensionadas en unos sitios y escasas en otros, el problema de las zonas verdes, el establecimiento de densidades máximas sin referencia a mínimas (sólo en algún caso), la no consideración de los costes de mantenimiento y la seguridad en la redacción y evaluación del plan, los cambios sociales producidos en la población y no considerados ni en la normativa ni en las guías, ni en los estándares…

Imagen de Investorsconundrum

El trabajo se completa con una serie de recomendaciones a las que hemos dado forma de un decálogo. En realidad no es exactamente un decálogo ya que en cada uno de los diez apartados se estudian varias cuestiones (y en concreto, en el octavo un buen número de ellas) pero este enfoque nos permitió agrupar ordenadamente las conclusiones aunque existieran puntos muy extensos y otros muy cortos. Los diez temas fueron los siguientes: 1. Legislación urbanística y ambiental; 2. Contenido del derecho de propiedad y planeamiento urbanístico; 3. El ámbito administrativo del plan; 4. Relación entre planificación territorial y planeamiento urbanístico; 5. Necesidad de cambiar las características del plan de urbanismo; 6. Seguimiento del plan y observatorios territoriales; 7. Participación ciudadana; 8. Criterios de sostenibilidad; 9. Uso eficiente de un patrimonio inmobiliario sobredimensionado que genera viviendas sin uso y personas sin vivienda; 10. La crisis de un modelo inmobiliario insostenible y la necesidad de cambiarlo. En los párrafos que siguen voy a tratar de hacer un “resumen del resumen” para que podáis conocer algo de cada uno de los diez puntos.

El 20% del suelo español es Red Natura 2000
  Señalar en la imagen para ampliarla


1. Legislación urbanística y ambiental. Un problema específico del caso español, y que se advierte de forma muy notoria en el análisis legislativo realizado, es la gran dispersión de los acercamientos al planeamiento urbanístico en cada una de las Comunidades Autónomas desde la óptica de la sostenibilidad. Lo que no deja de resultar sorprendente dada la gran similitud existente en los ámbitos administrativos que regulan, controlan, y redactan el planeamiento y en los propios sistemas y tipos de planes. Esta dispersión es una cuestión compleja ya que, en muchos casos, la simple línea administrativa de separación entre Comunidades Autónomas no se corresponde con áreas ambiental ni funcionalmente diferenciadas. Por supuesto esto no sucede sólo en el ámbito español si no también entre países de la Unión Europea. Por eso parece tan importante el hecho de que el organismo encargado de la redacción y seguimiento del plan y de la observación del territorio trascienda las divisiones político-administrativas y del propio parcelario.

El contenido del derecho de propiedad lo fija el planeamiento (ya)

2. Relación entre el derecho de propiedad y el planeamiento urbanístico. Es una tradición en el urbanismo español que los planes, además de prefigurar el futuro del territorio planificado, determinen el contenido del derecho de propiedad del suelo. Esta determinación se hace por una remisión de la ley ante la imposibilidad (se dice) de fijar, parcela a parcela, dicho contenido en una legislación de carácter general. Estas dos funciones del planeamiento, por desgracia, han interferido de forma notable la una con la otra. De forma que el plan urbanístico tiende a verse en algunos casos, más que como un planteamiento de futuro, como un sistema para distribuir de forma supuestamente racional los valores monetarios del suelo. Los Ayuntamientos se ven así sometidos a fuertes presiones ya que, en realidad, se les supone la posibilidad de multiplicar los valores de algunos terrenos y, por el contrario, mantener la naturaleza rústica de otros. La capacidad municipal en relación con el planeamiento urbanístico es amplísima, ya que, pese a estar mediatizada por la tutela de la Comunidad Autónoma correspondiente, esta tutela está reglada y es complicado ejercer una oposición frontal a la mayor parte de las determinaciones incluidas en el plan, sobre todo si éstas se enmarcan en la discrecionalidad que se atribuye al planificador. De este modo, al constituirse las Corporaciones Locales en dispensadoras de “incrementos” en el valor de los suelos, con frecuencia se les suponen serias dificultades para resistir las malas prácticas y la corrupción. Probablemente sea éste uno de los problemas más importantes con los que se enfrenta la planificación urbanística el momento actual.

Los límites de los términos municipales no suelen coincidir con
  los de las áreas naturales ni con los de las funcionales
(Urbipedia)

3. El ámbito administrativo del plan. Dada la variedad de situaciones climáticas, territoriales y sociales entre las diversas Comunidades Autónomas resulta sorprendente la gran similitud existente en los ámbitos administrativos que regulan, controlan, y elaboran el planeamiento. La consideración de la sostenibilidad como un elemento determinante en la redacción de los planes implica, de facto, que una parte importante de la estrategia pasa a ser de carácter ambiental. Por desgracia el ambiente no se circunscribe a unos límites administrativos artificialmente determinados sean municipales o no sino que, normalmente, los supera o bien no los alcanza. En estas condiciones resulta imprescindible relacionar las unidades administrativas de regulación, control y gestión, con las unidades naturales. Sucede lo mismo respecto a las consideraciones sociales y económicas también de primera importancia en la redacción de los nuevos planes. Esta necesidad de ámbitos administrativos y de planeamiento que gocen de una flexibilidad que les permita adaptarse, tanto a las diferentes unidades naturales y socio-económicas, como al carácter cambiante de las mismas, es fundamental para conseguir unos planes ecológicamente más sostenibles.

Plan Territorial Metropolitano de Barcelona de 2010
sustituye al Plan Director del Área Metropolitana de 1968 (!)


4. Relación entre planificación territorial y planeamiento urbanístico. Reconocida la importancia de la planificación territorial en muchos lugares de la legislación (particularmente en las Exposiciones de Motivos de la mayor parte de las normas aprobadas relativas al tema) resulta aparentemente anómala la escasa cantidad de planes territoriales aprobados por las Comunidades Autónomas. Por otra parte, la planificación urbanística ha quedado reducida, en la práctica, al Plan General de Ordenación Urbana o Municipal (con diversas denominaciones en las distintas Comunidades Autónomas). El Plan General, tal y como está planteado, se ocupa de delimitar el suelo urbano y urbanizable, pero no de gestionar en régimen de escasez el conjunto de la superficie geográfica municipal. Además, es un instrumento sumamente pesado y muy complicado de modificar, sobre todo en ciudades grandes. De forma que buena parte de las ciudades españolas se están limitando a mantener sus planes generales, normalmente muy antiguos, y aprobar modificaciones puntuales de planeamiento. Para que la relación entre planificación territorial y planeamiento urbanístico funcionara de forma coherente sería precisa una planificación territorial mucho más operativa con determinaciones a corto plazo y otras a largo plazo (las primeras básicamente de carácter económico relacionadas con los períodos de cada gobierno y con los presupuestos anuales, y las segundas con limitaciones de carácter ambiental) que implicasen la necesidad de revisar sólo determinadas partes del plan dejando el resto sin tocar. Y un planeamiento urbanístico con un sistema de revisión mucho más flexible que el vigente y. una mayor implicación de la ciudadanía en los procedimientos de cambio, así como un sistema de información que permitiera analizar en tiempo real la situación de la ciudad o de los territorios afectados y proyectar tendencias y escenarios de futuro.


5. Necesidad de cambiar las características del plan de urbanismo. En primer lugar habría que diferenciar entre objetivos a corto y a largo plazo. La necesidad de incluir algo parecido a la planificación estratégica para la definición de las grandes líneas de construcción de la ciudad se viene demandando incluso independientemente de la necesidad de hacer más sostenible el territorio planificado. Una buena parte de los objetivos de sostenibilidad (básicamente los de sostenibilidad global) son objetivos a largo o muy largo plazo, incluso buena parte de ellos pretenden cambiar tendencias. Esta situación choca frontalmente con la actual, en la cual los planes de urbanismo se suelen redactar con horizontes temporales de unos ocho años o menos. Sin embargo también es evidente que muchas veces resulta necesario cambiar determinadas características del plan, dependiendo de las circunstancias del momento, manteniendo los objetivos finales. Por eso parece necesario que los planes urbanísticos cuenten con un núcleo de consenso con propuestas basadas en horizontes temporales de 20 a 30 años, y otras determinaciones de un plazo mucho menor. Por supuesto que los procesos de revisión de ambas partes no deberían presentar las mismas características. También sería imprescindible plantear unos sistemas más adecuados de participación ciudadana que estarían, básicamente, centrados en los objetivos a largo plazo, mientras que las concreciones más técnicas de los objetivos a corto plazo se corresponderían con los intereses políticos correspondientes a cada legislatura cuatrienal.

Necesidad de que los observatorios territoriales incluyan formas de
participación social en sus órganos (La región de Murcia no se vende)

6. Seguimiento del plan y observatorios territoriales. Otro de los problemas fundamentales consiste en el seguimiento de lo que está sucediendo con el desarrollo del plan, tanto dentro, como fuera o al margen del planeamiento. Dada la velocidad con la que cambian en la actualidad algunos territorios este aspecto pasa a ser determinante. Resulta imprescindible en muchos casos recurrir a los llamados "observatorios territoriales" que, de forma continua, pueden monitorizar y seguir en tiempo real la evolución del plan en relación con los cambios producidos en el conjunto del territorio considerado (municipio, mancomunidad, isla, etc.) y con su patrimonio construido con todas sus servidumbres. Estos observatorios deberían tener cierta capacidad de decisión respecto a las determinaciones concretas para lo cual estarían en relación directa tanto con los agentes políticos y sociales como con la propia sociedad. Esto significaría la necesidad de introducir formas de participación social en los mismos, de modo que las decisiones no fuesen exclusivamente técnicas. Probablemente su misión no debería ser sólo de seguimiento sino también educativa, de forma que fueran los organismos encargados de explicar a los ciudadanos el plan, su evolución y las consecuencias de tomar determinadas decisiones. Además deberían gozar de una cierta autonomía ya que en muchos casos incluirían en su ámbito de actuación varios municipios. Se podría constituir además como los entes administrativos encargados no solamente de seguir y gestionar los planes sino también de su redacción.

Recuperar la conciencia ciudadana (Tecnología Inmobiliaria)

7. Información y participación ciudadana. Tres son los cambios señalados como importantes para intentar conseguir un planeamiento urbanístico más sostenible: en el núcleo administrativo responsable del planeamiento, en el sistema de información a través de los observatorios territoriales o sistemas análogos y, además, en las formas de participación. De los tres, la información y la participación parecen el elemento básico para conseguir un planeamiento más sostenible. Debería invertirse en la organización de campañas y grupos de trabajo encaminados a recuperar la pérdida de conciencia ciudadana que se ha producido en los últimos años debido a múltiples factores entre los que destacaría el escaso interés general en su fomento. También habría que recuperar el gran déficit de cultura participativa a base de incentivar la implicación de la ciudadanía en la toma de decisiones, en vez de burocratizarla, como ha ocurrido en bastantes ocasiones. Se trata, en suma, de sustituir el consenso reservado y organizado en torno a las “operaciones” urbanísticas, por un consenso amplio y transparente. Por otra parte, la participación necesita un soporte imprescindible que es el de la información. Sin una información adecuada y fiable la participación en el planeamiento no tiene sentido. Por eso son tan importantes los sistemas permanentes de observación del territorio planificado, así como que funcionen adecuadamente y en relación con la ciudadanía.

La ineficiencia de la ciudad dispersa, Pontevedra, España

8. Criterios de sostenibilidad
. El análisis conjunto de lo que se está haciendo en la materia en las distintas Comunidades Autónomas (también de sus carencias), tanto desde el punto de vista normativo, como a través de recomendaciones y manuales, los informes de los expertos externos y la propia evaluación del grupo de trabajo, pueden deducirse algunos elementos que deberían ser considerados para conseguir un planeamiento más sostenible y sobre los que existe un consenso bastante amplio. Y ello independientemente de las obligaciones y afecciones legales derivadas tanto de la legislación, como de la planificación ambiental sectorial. Algunos de estos elementos ya han sido explicitados en puntos anteriores (como, por ejemplo, el relativo a la información pública y la participación ciudadana) pero a otros se les puede dar forma de criterios o recomendaciones que deberían poder plasmarse en la correspondiente normativa. Estos criterios o recomendaciones podrían ser evaluados mediante indicadores adaptados al caso concreto de cada territorio específico, y establecidos y acordados mediante un proceso participativo en el que no sólo intervinieran los técnicos, sino toda la colectividad. Indicadores de los que ya existen ejemplos en algunas Comunidades Autónomas.

Los centros históricos, excepto lo que se ha convertido en parques
temáticos de sí mismos, suelen ser piezas complejas
(Noticias de Álava)

Lamento que en este punto, dada su extensión, no pueda explicar cada uno de los apartados pero, por lo menos, voy a intentar su listado. Se han planteado en el Libro Blanco dos grupos de criterios. Unos de carácter territorial pero que afectan de forma determinante al planeamiento urbanístico y otros más directamente relativos a la ciudad. Entre los primeros podríamos destacar los siguientes: a) Reordenación de los usos agrícolas; b) Potenciación de la agricultura y ganadería periurbanas de proximidad; c) En determinados casos habría que rentabilizar la vuelta a los usos ganaderos tradicionales no estabulados como el ejemplo tópico de las dehesas; d) Necesidad de reordenación de los sistemas de distribución y comercialización de los productos agrícolas y ganaderos; e) Reconversión de áreas agrícolas degradadas en zonas forestales; f) Dificultar el uso del territorio dedicado al turismo basado en el consumo de este territorio cuando cuente con valores de naturalidad o paisajísticos singulares.

La rehabilitación objetivo prioritario (Fop estudio)

Y respecto a los más directamente relativos a la ciudad: a) Reducir significativamente el consumo de suelo, que no sólo se produce por el aumento de la superficie edificada destinada a vivienda o a la construcción de locales, sino por el aumento de la superficie urbanizada necesaria para los servicios, particularmente por las infraestructuras de comunicaciones y atención al tiempo libre en la naturaleza; b) Evitar la dispersión; c) Complejizar las áreas urbanizadas, aunque diseñar ciudades complejas con el actual sistema de estándares es difícil pero se puede intentar incrementando tanto las interacciones como la variedad de los elementos (esto es casi imposible de conseguir en la ciudad fragmentada); d) Controlar los estándares y densidades: se ha llegado a un punto en el cual que la fijación de un solo límite ha conducido a perversiones y dilapidación de recursos llegándose así al dimensionamiento de espacios e infraestructuras inadecuadas e infrautilizados; e) Rehabilitar, la puesta en carga de la ciudad existente debería ser un objetivo prioritario a conseguir; f) Renovar partes de la ciudad ya que, en algunos casos, la rehabilitación no es la solución más adecuada; g) Favorecer la vivienda en alquiler; h) Diseñar con criterios bioclimáticos. Éste es un criterio realmente importante para conseguir ciudades más eficientes. No solamente porque el planeta no soporta el continuo despilfarro que se produce de sus recursos sino porque, además, está demostrado que el ser humano responde mejor a elementos construidos de acuerdo con el ambiente en el que están situados, que ante aquellos otros que se establecen como un elemento extraño a ese ambiente. En particular, en el caso de las zonas verdes, su consideración como área ajardinada que requiere cuidados periódicos constantes, utilización de abonos, riego, sistemas de poda y control de plagas, debería reducirse al mínimo imprescindible.

Instrumentos como la carta bioclimática de Olgyay ayudan
a conseguir un planeamiento urbano más sostenible


9. Promover el uso eficiente de un patrimonio inmobiliario sobredimensionado que genera viviendas sin uso y personas sin vivienda. No basta con apelar al urbanismo “ecológico” y a la construcción “bioclimática”, cuando uno de los principales problemas a resolver es la gestión de un patrimonio inmobiliario de mala calidad, sobredimensionado e ineficientemente utilizado, que enfrenta viviendas sin uso, a personas sin vivienda. La solución de este problema no es simple y requiere medidas de diversa índole. Algunas parecen evidentes, como la de potenciar la vivienda social, no mediante nuevas promociones, sino reutilizando para este fin el enorme stock de inmuebles y viviendas desocupadas o secundarias. Lo cual requiere inventariar las necesidades y las disponibilidades de vivienda para planificar y regular adecuadamente el uso de las viviendas desocupadas o infrautilizadas, estableciendo registros adecuados que rompan el actual vacío estadístico sobre la utilización y el estado del parque de viviendas y el mercado de alquileres (solo cubierta por la información recabada cada diez años en los Censos). Estos planes de reutilización del patrimonio inmobiliario infrautilizado, deben considerar tanto la rehabilitación y mejora de dicho patrimonio, como la demolición de edificios ilegales y/o inadaptados a los usuarios o al medio ambiente.

Imagen de El País

10. La crisis de un modelo inmobiliario insostenible y la necesidad de cambiarlo. Hay que reconocer abiertamente que la crisis económica en la que se encuentra el país refleja también el agotamiento del modelo inmobiliario que la ha propiciado en gran medida, y cuyo colapso ha venido dejando una estela de graves episodios de corrupción que subrayan la necesidad de cambiarlo. La naturaleza especulativa de este modelo ha provocado importantes afanes constructivos, cuyos elevados consumos de suelo, energía y materiales, se han venido situando en contra de la desmaterialización económica y de la sostenibilidad ecológica. Además, el orden territorial, urbano y constructivo resultante se mostraba insostenible y poco habitable, al solaparse la dispersión con la infrautilización de un patrimonio inmobiliario sobredimensionado y de mala calidad. A la vista de lo anterior no cabe esperar que el modelo actual se enderece naturalmente en favor de la sostenibilidad y la habitabilidad, si no se reorienta en este sentido el marco institucional sui generis y el grueso de las políticas e instrumentos que lo han venido configurando y apoyando.


Fariña, J. y Naredo, J.M. (directores): Libro Blanco de la sostenibilidad en el planeamiento urbanístico español, Centro de Publicaciones de la Secretaría General Técnica, Ministerio de la Vivienda del Gobierno Español, Madrid, 2010.
Producción y organización: Agustín Hernández Aja
Documentación y análisis: Carlos Jiménez Romera, Ángela Matesanz Parellada, Juan Jesús González Báez, Gabriela Sánchez Calvete.
Expertos independientes: Alfonso Álvarez Mora, María Castrillo Romón, José María Ezquiaga Domínguez, Fernando Gaja i Díaz, Luis Andrés Orive, Juan Luis de las Rivas Sanz, Luis Santos Ganjes.
Coordinación con el Ministerio de la Vivienda: María del Rosario Alonso Ibáñez (Directora General de Suelo y Políticas Urbanas), Ángela de la Cruz Mera (Subdirectora General de Urbanismo), Eduardo de Santiago Rodríguez (Consejero Técnico), Paloma Pozuelo Guilló (Consejera Técnica).
NIPO: 751-10-017-7
ISBN: 978-84-96387-51-5
Depósito Legal: M-23.687-2010



 

22 comentarios:

Federico García Barba dijo...

Magnífico resumen para un problema tan complejo.
Gracias por el esfuerzo. Espero que la publicación esté pronto disponible en la red.

Antonio Folgado dijo...

Pepe: me he comprado el libro y, además, he leído el resumen que haces en el articulo. Me parece que se ajusta bastante a lo que se dice ya que, en muchos casos los párrafos con copia literal del libro aunque muy bien elegidos. El único apartado que pienso queda confuso en el resumen es el primero del decálogo cuando hablas de la legislación urbanística y ambiental. Pienso que por exceso de recortes el que se lea sólo el artículo del blog no va a entender que lo que realmente se propone en el Libro Blanco es refundir ambas legislaciones con objeto de superar el problema que tiene el Estado Español con las competencias en planeamiento por parte de las Comunidades Autónomas. Considerando que en los aspectos ambientales del planeamiento cada vez tienen más importancia se justificaría de forma bastante razonable la "injerencia" del Estado Español en el planeamiento, y también las exigencias de la Unión Europea. Unha aperta.

José Fariña dijo...

Antonio: al leer tu comentario para autorizar su publicación en el blog me he ido rápidamente a releer la parte del artículo que mencionas y te doy totalmente la razón. A veces cuando escribimos cosas en las que estamos muy implicados presuponemos que todo el mundo ha pasado por ellas. Error imperdonable en un docente. Afortunadamente Internet tiene estas posibilidades de confrontación con los lectores. Tu explicación es perfecta y no tengo nada más que añadir a la misma. Gracias, no sólo por tu rectificación sino por leer todos los artículos y comentarlos casi todos. Un abrazo y saludos a María. Tengo morriña y unas ganas inmensas de volver a tu tierra que es la mía.

Ana Vida Pozuelo dijo...

Me parece especialmente interesante el tema de los observatorios territoriales, no sólo como lugares de seguimiento del plan, sino también como instrumentos del propio planeamiento a través de esa posibilidad de decisión que menciona. Con respecto a esta posibilidad, hemos elaborado una propuesta (actualmente es parte del PfC que desarrollo en la Etsa de Granada) sobre observatorios locales, a nivel de barrio u otras unidades funcionales, que pudiesen ejercer como nodos de información y toma de decisiones de dichas unidadades, con capacidad para influir en el planeamiento. Nos gustaría enviársela si le interesase, para conocer su opinión de experto en el tema. Le dejo un enlace http://citywiki.ugr.es/w/images/d/d4/Jmr%2Bavp_OTL_WSPP10.pdf

Alberto Santesmases dijo...

Trabajo en un ayuntamiento mediano -no es una gran ciudad pero tampoco un pueblo- y veo en primera fila los problemas que se denuncian en este articulo. No puede ser que un plan de urbanismo haga millonarios -nunca hace pobres- a base de, no se sabe muy bien que, "alguien" trace una línea en un plano. Se trata de una injusticia radical ya que no nos hace a todos iguales ante la ley. Siempre que esto sea así habrá corrupción porque los corruptos siempre están cerca del dinero que se logra sin esfuerzo. El célebre "pelotazo" no es más que esto. Y no me estoy refiriendo a ilegalidades. Se pueden conseguir espléndidos pelotazos con toda la ley por delante. Sólo los más inútiles -pienso en el "caso Malaya"- tienen que recurrir a vulnerar las leyes. Creo que, tal y como se desprende de lo expuesto en el artículo, que esta asignación de valores del suelo que realiza el planeamiento es el centro de todos los problemas del planeamiento urbanístico. Mientras esto siga así -y nada hacer pensar que vaya a cambiar- las decisiones sobre el planeamiento no deberían estar exclusivamente en manos de unos ediles que se pueden presionar de una forma relativamente sencilla. En estas decisiones debería intervenir toda la ciudadanía y debería primar el proyecto de ciudad sobre el de asignación de valores. Además deberían de intervenir otros municipios afectados que no sólo son los de los alrededores. Esto se está viendo con mucha claridad con el tema de la asignación del cementerio nuclear: el municipio puede estar de acuerdo pero todos los municipios cercanos que también se verán afectados están en contra. El panorama que se plantea de cambio necesario me parece pertinente. Decisiones de toda la ciudadanía y no sólo de la ciudadanía del municipio sino del conjunto del territorio en el que esté incluido ese municipio. El instrumento puede ser el de los observatorios territoriales o el que se invente pero no se puede seguir así, porque la decisiones ambientales que va a ser necesario tomar a partir de ahora no van a poder adoptarse con el sistema actual. Gracias por el artículo y por el Libro Blanco. De una pareja como la de Fariña y Naredo no se podía esperar otra cosa más que honestidad en sus posturas intelectuales y que llamaran a las cosas por su nombre como así han hecho. Saludos.

José Fariña dijo...

Alberto: he estado a punto de censurar la última parte de tu comentario porque me he sonrojado al leerlo, pero como a la vez lo dices de Naredo y en este caso lo suscribo plenamente, lo he dejado tal y como lo escribiste (aparte de que no tengo claro como se hace para borrar partes de comentarios y si se puede hacer). En cualquier caso, gracias a ti y a Federico García Barba por vuestros ánimos. Respecto a la parte de fondo del comentario no puedo estar más de acuerdo. Mi padre trabajó casi toda su vida en la Administración Local y yo también cuando era más joven y sé lo difícil que es comportarse de forma honrada con unas presiones directas tan fuertes. Por eso, como norma general, no suelo culpar (aunque no crea demasiado en la palabra culpa) ni a los ediles ni a los funcionarios sino a una estructura que propicia la corrupción. Es evidente que una estructura de este tipo es un reclamo para los deshonestos, pero no todos los que trabajan en el urbanismo lo son. Lo que sucede es que sobre la gente honrada cae demasiada responsabilidad y, además frecuentemente se les oye demasiado poco. A veces parece que sólo hay dos soluciones: o marcharse o corromperse (aunque también puedes somatizarlo todo y enfermar). De todas formas deberíamos de estar sumamente agradecidos a los que trabajáis honradamente en el urbanismo haciendo planes, aplicándolos o modificándolos, para conseguir que todos vivamos mejor. No querría que pareciera a los más jóvenes (sobre todo porque soy consciente de a quien va dirigido este blog) que el planeamiento y el urbanismo sólo sirven para que unos pocos se enriquezcan rápidamente y que es un foco de ilegalidades. A pesar de todo, si no existiera el planeamiento urbanístico no tengo duda de que nuestras ciudades y territorios serían mucho peores (es decir, mas inhabitables). Pero nuestro objetivo deber ser siempre mejorar lo que tenemos y de eso se trata, de intentarlo.

Eduardo dijo...

Hoy mismo se puede abrir cualquier periódico español y encontrarse con titulares como estos: "Tres detenidos en una operación contra la corrupción en Murcia". En su interior: "Los arrestados son el director de la gerencia de Urbanismo, Alberto Guerra, el abogado Higinio Pérez Mateos y el ingeniero italiano, vinculado a empresas murcianas de la construcción, Renato de Noce." Y lo mismo que en El País, periódico de donde he sacado la noticia, en cualquier otro ¿a qué estamos esperando para poner fin a esto? ¿cómo es posible que los políticos estén tan ciegos? Y esto sólo con las ilegalidades. Como decía Alberto ¿cuántos pelotazos legales que no salen porque ni la policía ni los jueces pueden meterse? Hay que limpiar al urbanismo y al planeamiento de esta basura.

Valentín Rodríguez dijo...

Enhorabuena por tu excelente blog. Es mi primera vez interviniendo en estas lides, tus interesantes comentarios, recomendaciones y enlaces hacen reflexionar y crear inquietudes en los muchos de nosotros que habitualmente somos mudos en la red, pero no sordos, y lo agradecemos enormemente, ya que existen muchos puntos de coincidencia vital y profesional.
Respecto al libro blanco, doble felicitación, y me sumo a lo dicho por Federico. Leyendo el articulo y viendo el mapa de la red Natura 2000, veo un gran vacio en Portugal. Es obvio que nada tiene que ver con el objeto del trabajo (frontera España)pero mi reflexión va encaminada a si ha existido o existe algún tipo de encuentro, relación, cooperacion o urganismo que relacione y coordine la pilitica medioambiental a ambos lados de éste, un mismo territorio.

José Fariña dijo...

Valentín: Lo único que conozco es el Programa de Cooperación Transfronteriza España-Portugal 2007-2013 pero relacionado más bien con las ayudas europeas. De este programa existe también una evaluación estratégica ambiental realizada por ECOTEC&IESE en el 2006. Este programa fue aprobado por la Comisión Europea el 25 de octubre de 2007. También hace dos años se aprobó el Convenio de Albufeira para garantizar que los ríos hispano-portugueses llegaran a Portugal con un caudal mínimo. En relación con el cumplimiento del protocolo de Kioto en la Península Ibérica puedes leer el artículo de Carneiro, de Miguel y Yanguas titulado "Cumplir con Kioto en España y Portugal".

www.uria.com/esp/actualidad_juridica/n11/02art2.pdf

El tema que planteas es bastante interesante pero la verdad es que no me he acercado demasiado al mismo. Las referencias que te doy son acercamientos tangenciales (me he encontrado con ellas por otros motivos) y, probablemente, no respondan exactamente a tus expectativas. Pero es lo único que te puedo sugerir. Parece mentira lo cerca que estamos geográficamente España y Portugal y lo lejos que están nuestras relaciones y conocimiento mutuos.

José Fariña dijo...

El link al Libro Blanco ya está operativo. He editado el primer párrafo del artículo para incluirlo. Allí lo podéis encontrar. Un saludo.

Luičenko dijo...

Hasta los últimos comentarios había estado leyendo con atención las entradas sin ánimo de escribir pues había tanto tema expuesto que parecía un contrasentido entrar en alguno en específico. Pero es que este tema de la propiedad privada y el planeamiento es un gran rollo. Le he escuchado a Pepe muchas veces eso de que en España el planeamiento determina el contenido del derecho de propiedad del suelo. Pero nunca había entrado en sus derroteros. Antes de leer tan reveladores efectos del sistema español pensaba que sería por definición o por oposición muchísimo mejor que el sistema que reina en Chile, donde el derecho de propiedad en todas sus dimensiones esta consagrado en la constitución política, y con mayor fuerza incluso que el derecho de las personas. Efectivamente en mi país el dueño de la tierra es libre para “usar, gozar y disponer” del bien como se le de la gana, eso si respetando las normas como la constitución neoliberal bien se preocupo de establecer. El derecho de propiedad es sagrado y el que atente contra el puede ser neutralizado mediante un recurso legal de protección en la corte suprema… y adiós planeamiento! En la práctica las normas tienen tan poco peso jurídico que los propietarios respetan las disposiciones de un jibarizado planeamiento hasta donde llegan sus intereses y los limites urbanos de las ciudades. Mas allá, y mas acá también por cierto, el mercado es el dueño y señor. De esta forma en Chile queda un sistema de valores de suelo asignado por el mercado y donde la planificación tiene que acomodarse con camisas de fuerza en estructuras espaciales previamente valoradas y donde muchas veces simplemente no se puede planificar pues se atenta contra el sacramento de la propiedad privada. Incluso el propio Estado hacina a los mas desposeídos cada vez mas excéntricamente a las ciudades en sus planes de vivienda social porque “no hay terrenos”, expresión clásica de las autoridades del ramo que no significa otra cosa que terrenos a los valores que el Estado puede pagar. Es un círculo vicioso kafkiano.
Menuda cosa, ni lo uno ni lo otro, ni el sistema español con las falencias y vacíos que nos cuenta Pepe ni el de la propiedad privada como imperio con todas sus perversidades. Es posible que este tema se sumerja tan profundamente en nuestros genes y sus efectos territoriales, desde que nos apropiamos del territorio tratándolo como un patrimonio excluyente – que excluye a los otros – que no parece posible abordarlo desde el planeamiento, que tiene en general unas posibilidades bastante mas epidérmicas. Me pareció leerle algo a Naredo en una entrada anterior respecto de la redefinición de los sistemas de propiedad privada, que parece ser el meollo del asunto, ¿Por qué nuestras sociedades permiten que el mejor valor del esfuerzo colectivo que significa la construcción de nuestro entorno humano (no hablo solo de ciudades) pueda ser apropiado por unos pocos – los dueños – en desmedro de todos los que hacen posible ese esfuerzo colectivo?. Y a contrario sensu porque cuando se trata de minusvalías entonces la sociedad debe enfrentarlas, como ocurre con el deterioro urbano que nunca es asumido por los propietarios. Con todo no parece existir mejor mecanismo de exclusión que el valor de suelo.
Un abrazo Pepe!

Federico García Barba dijo...

Leyendo todo este debate me asombra que pensemos que esto que tenemos en España es algo inamovible.
Hay bastantes ejemplos sobre como hacer las cosas de otra manera. Una cosa es la planificación del desarrollo de la urbanización y otra la ordenación del territorio que enmarca el derecho de propiedad del suelo en unos valores se supone que racionalmente asignados.
En otros países como los anglosajones tengo entendido que ha funcionado el sistema de la adquisición previa de los suelos rústicos para posteriormente pasar a definir su ordenación urbanística. Una vez definida está y ejecutada la urbanización se procedería a la subasta de los terrenos con lo que la plusvalía que se genera en los procesos urbanizadores se incorpora a las arcas públicas y no a las de los operadores privados. ¿Es esto así?
Con ello, se eliminaría uno de los principales vicios del sistema urbanístico español: aquel que se refiere a la generación incontrolada de rentas derivadas de la mera reclasificación del suelo rústico y que se apropian indefectiblemente los operadores privados de suelo con la connivencia de tanto técnico y político.
Creo que ya va siendo hora de hacer una revisión en profundidad de la legislación básica estatal en materia de gobierno del suelo. Una necesidad para combatir tanto desmán y tanto enriquecimiento ilícito que ha destruido grandes superficies de nuestro país construyendo lo que no necesitábamos donde no debíamos.
Pero es más es que habría que hacer un esfuerzo para definir los estándares mínimos dotacionales y de servicios públicos y ahí habría que incluir hasta las calles que en algunos sitios no tienen ni espacio para el paso del que va a pie.

José Fariña dijo...

Federico: efectivamente, hay bastantes sistemas (el inglés que es un tanto peculiar es uno de ellos) que permiten desvincular la fijación del contenido del derecho de propiedad del suelo del planeamiento. En realidad (en puridad, como diría un jurista) el sistema que tenemos podría ser uno de ellos ¿Por qué? Porque, siempre en teoría, el aumento del valor del suelo que se deriva del planeamiento DEBERÍA DE SER DEVUELTO A LA SOCIEDAD que, en realidad, es la que lo ha posibilitado. A esta plusvalía a devolver habría que restarle los gastos que corran a cargo del propietario derivados de la ejecución del planeamiento. El problema es que no todos somos "buenos y benéficos" como pretendía la filantropía en un momento histórico determinado y el impuesto de plusvalía que debería igualar las cosas no funciona ni nunca ha funcionado. Por muchas razones que sería largo de explicar pero cuyo resultado es evidente.

Incluso en nuestro país se han intentado soluciones ingeniosas como la de las Trasferencias de Aprovechamiento Urbanístico que, por lo menos en el ámbito del suelo urbano, pretendían hacer algo de justicia. El caso es que, desmontada por el Constitucional la reforma del 90, las cosas siguen igual.

Por supuesto que este es un tema complejo en el que, probablemente haya que ir avanzando paso a paso pero en el que, por desgracia, más que avanzar parece que retrocedemos. Por lo menos en la última Ley del Suelo se cercena una parte de las ganancias "por no hacer nada" mediante el sistema de valoraciones que propone, eliminando de las mismas las espectativas de valor (lo cual ya era el rizar el rizo del pelotazo). Tiene sus problemas, claro, pero los beneficios son, desde mi punto de vista, mayores. Hay que seguir adelante, aunque sea duro, porque cada vez se necesita una mayor trasparencia en una parte tan genuinamente política del planeamiento urbanístico.

Sin embargo me llama la atención después de leer otra vez todos los comentarios la polarización que se produce alrededor de esta cuestión y el hecho de que no haya ni uno sólo relacionado con los criterios a tener en cuenta para conseguir un planeamiento más sostenible. Solamente tú cuando haces referencia al tema de los estándares y Antonio cuando habla de la legislación ambiental planteáis algo que no tenga que ver con ella. Y debería existir mucho debate relacionado. Entre otras cosas porque todavía, en muchos de los criterios propuestos, no existen evidencias científicas que los avalen y son, más bien, fruto del sentido común aunque aparezcan en legislaciones, recomendaciones y guías. Por eso son tan necesarios los observatorios territoriales que nos permitan ir verificando en tiempo real si las medidas que se adoptan producen los resultados esperados. En fin, un tema apasionante y un debate mucho más político que técnico que debería trascender a la sociedad (no digo que saliera en La Noria, aunque todo se andará).

vale dijo...

Buenos dìas Josè


El lunes 18 de octubre tendremos la presentaciòn de uno de los master del POLI.design, Consorzio Politecnico di Milano: Master en INDUSTRIAL DESIGN FOR ARCHITECTURE.A pesar de que los lectores de su blog son hispanohablantes, nos gustarìa darles la oportunidad de participar a esta presentaciòn por lo que la estaremos trasmitiendo en vivo desde Skype.

A las 3 p.m. (hora local italia) todos los interesados podràn conectarse y expresar sus inquietudes a los participantes de la presentaciòn: Aldo Cingolani, Francesco Trabucco, entre otros; personalidades reconcidas a nivel nacional e internacional en el campo del Design y la Arquitectura que participaran como docentes en esta ediciòn.

Ademàs los participantes a la presentaciòn podran exprimir sus dudas sobre la asignaciòn de las becas entregadas por los pratocinadores.

Le estarìamos muy agradecidos si pudiera difundir esta informaciòn entre los lectores de su blog.

En este video encontrarà una introducciòn al contenido del master
http://www.youtube.com/watch?v=xMOCXF_1fuw

Y en este link una imagen con mas informaciòn
http://www.polidesign.net/download/espanol.jpg

Muchisimas gracias

Gerardo dijo...

Gracias por el link al Libro Blanco. Un saludo, Gerardo.

Marcos Montes García dijo...

Gracias a José y a todos los lectores que hacen de este blog una conversación apasionada y apasionante. De aquí a fin de año estoy a régimen ( no estricto) de Fariña y Naredo, a ver si me desintoxico. María Cifuentes

zu dijo...

Hola José,
estoy de vuelta de un apasionante viaje por Japón. Dos motivos me movieron a irme hasta la otra punta del mundo: que voy a ser mamá y no se que va a ser de mi vida en cuánto esto ocurra y mi gran pasión por las películas de anime del director Hayao Miyazaki.
Quería descubrir los paisajes de sus bosques, los espíritus que los inundan y que engloban muchos de los aspectos de las vidas de los japonese: el dios del bosque, los kodamas o espíritus del bosque (y de los árboles), la princesa mononoke, etc...
En un país donde el 60% es bosque sobre montaña no me fue nada difícil descubrirlo, ¡Qué grande fue mi sorpresa! al darme cuenta de lo fácil que fue adentrarme en esos bosques llenos de espíritus y en esa sociedad sustentada en miles de creencias! Duendes, Kodamas, Kappas, dioses, budas, ...
Miyazaki lleva décadas transmitiendo a través de sus películas ideas ecologistas: Nausicaä, Mononoke y Totoro, son algunos de sus protagonistas que tratan de proteger la naturaleza. El entramado de personajes tiene la finalidad de encontrar un equilibrio entre la preservación de la naturaleza y la necesidad del ser humano de explotarla.
En definitiva, busca una supuesta sostenibilidad entre las sociedades que plasma en sus películas y el territorio natural que los soporta. En algunas lo hace de manera más o menos didáctica para niños, y otras son maravillosas (o terrorificas) visiones futuristas del mundo que nos espera como lo sigamos explotando al ritmo que vamos.
Ahora tenemos la suerte de que han editado sus películas en castellano y se pueden comprar. Os animo a que disfrutéis de alguna de ellas.
Muchas Gracias José por este blog.
Llego con las pilas cargadas de duendecillos para ponerme con mi tesis. Un abrazo fuerte.Irene Zúñiga

zu dijo...

Hola José,
ya entrando en el tema del artículo me gustaría hacer un comentario sobre uno de los paquetes que más me interesa en estos momentos: Los criterios de sostenibilidad de Ámbito Territorial. Me llama la atención su visión dirigida casi exclusivamente a los usos agrícolas y ganaderos, en diferentes variantes, con una visión de rentabilización y vuelta a usos que se están perdiendo. En el mejor de los casos se hace una mención al turismo, pero como uso a dificultar.
Se me hace raro no ver criterios del tipo freno de la fragmentación de hábitats naturales o fomentar la conectividad ecológica, y el estudio de nuevos usos capaces de equilibrar un territorio en el que la agricultura y/o ganadería van perdiendo peso por la realidad socio-económica actual.
Dándole la vuelta al criterio de dificultar el turismo, ¿no podría ser válido un turismo acorde con los valores naturales y paisajísticos de un lugar en aquellos sitios donde la ganadería y/o agricultura han desaparecido por completo? ¿con qué criterios económicos, hoy en día, reconviertes áreas degradadas agrícolas en forestales, si nó se le da un valor real (por ejemplo aprovechamiento recreativo-turístico) frente a una reconversión a suelo industrial?
Bueno, me surgen rápidamente muchas preguntas, probablemente muchos de estos aspectos estén plasmados en otros puntos en los cuales no me he detenido tanto, o simplemente no tenían cabida en este libro.
También tengo que reconocer que todavía no me he leído el libro completo..
Muchas gracias

José Fariña dijo...

Irene: el libro Blanco trataba de estudiar la sostenibilidad del "planeamiento urbanístico". Por eso se tratan casi de pasada los temas más territoriales. Sin embargo si te lees los indicadores que hemos considerado verás que la conectividad ecológica es uno de ellos que, como me habrás oído en varias ocasiones, pienso que es muy importante. La agricultura en estos momentos (la agricultura a la manera tradicional) está en franca recesión si atendemos a los empleos generados (desde el libro de Rifkin "El fin del trabajo" ya sabemos que la productividad se entiende como reducción de la mano de obra). Por eso hay que intentar acercarla a las ciudades para minimizar consumo de energía y contaminación. De todas formas, inevitablemente, en el mundo más desarrollado se van a abandonar bastantes hectáreas antes dedicadas a la agricultura que es necesario reconvertir. Nuestra propuesta es hacerlo con lo más productivo que son los bosques. De todas formas tienes razón en que hemos tratado poco el tema territorial pero ello es debido a que no era objeto directo de nuestro informe.

Respecto al turismo si te fijas hablamos de dificultar el turismo basado en el consumo de territorio. El asunto es mantener los valores que hacen atractivo ese territorio y, en su caso, los valores ecológicos para que funcione como área de naturaleza. Esto significa que no hay que superar la capacidad de carga (ni la ecológica ni la turística). Es decir, que no se "consuma" ese territorio sino que se mantenga no sólo para esta generación sino también para las que han de venir. La gestión de esta capacidad de carga es notablemente difícil y siempre hay el peligro de no saber ver más que el corto plazo.

Santi dijo...

JOSÉ, la verdad que el artículo es fascinante al menos a mí me lo parece y eso que te estás "rehabilitando", me imagino que cuando te pogas bueno del todo, harás cosas aún mejores. De ahora en más ya tienes otro seguidor de tus artículos.
AMÉRICO

Anónimo dijo...

Me parece que habláis desde la perspectiva del urbanícola sobre el medio ambiente y los espacios rurales, pero con los mismos conocimientos del entorno que si a un agricultor del campo español lo dejan en la V Avenida de Nueva York y que explique la isla de Manhattan, o sea ni repajolera idea. Si tanto habláis de la agricultura tradicional y de lo que hay que hacer en el campo ¿por qué no os váis va vivir al mundo rural? ¿por qué no hacéis agricultura ambiental?, o sea de subsistencia. Si la gente abandona el mundo rural no es porque quiera, es simplemente porque no hay oportunidades. Así que antes de hablar informaros un poquito y no hagáis comentarios "pijos" de alguien bien instalado en el sistema que critica al mismo, mientra viven de él.

José Fariña dijo...

Anónimo de 29 de julio: No tengo muy claro que este comentario corresponda a este artículo pero con el sistema de Blogger el caso es que está aquí. Yo más bien lo veo en El Paisaje Rural como Patrimonio Cultura, en Ecoaldeas y Comunidades Sostenibles o en Pueblos en Transición. Pero el caso (por las razones que sean) es que usted lo ha escrito aquí. Básicamente estoy de acuerdo en lo que dice. Sólo le quería hacer notar que, desde hace algunos años, el modo de vida rural, en la práctica, ha desaparecido en Europa. Los campesinos, los ganaderos, la gente del campo, compra en hipermercados como cualquier urbanita, ve la TV como cualquier urbanita, viste como cualquier urbanita, escribe comentarios en los blogs de los urbanitas como cualquier urbanita y va a los mismos hospitales que cualquier urbanita. Como grados, claro, como cualquier urbanita. Quiero decirle que la antigua separación entre el mundo rural y el urbano ya no existe como modo de vida. Ya no existe el paleto de pueblo, el isidro o el lugareño. Todos somos hijos de los mismos medios de comunicación. Es verdad que las profesiones agrícolas son muy diferentes pero la agricultura o la ganadería consideradas como empresa se diferencian poco de la industria del automóvil o de la que se dedica a producir juegos de ordenador: financiación, ventas, personal, publicidad... Si me habla de agricultura o ganadería de subsistencia entonces estamos hablando de otra cosa y, en este caso, creo que la respuesta podría encontrarla en el artículo sobre Pueblos en transición. Gracias por aportar una visión distinta.