lunes, 31 de enero de 2011

Desigualdades en salud y entorno físico

En abril del pasado año recibí un correo de Carme Borrell (Agència de Salut Pública de Barcelona) solicitando mi colaboración para hacer aportaciones al documento Avanzando hacia la equidad, propuesta de políticas e intervenciones para reducir las desigualdades sociales en salud en España. El documento surgió como una actividad de la Comisión para Reducir las Desigualdades en Salud en España, creada en octubre de 2008 por la Dirección General de Salud Pública del Ministerio de Sanidad. Se trata de una iniciativa interesante, que ya se ha llevado a cabo en otros países y que pretende entender y clarificar los factores que inciden en las evidentes diferencias por motivos sociales que se producen en la salud de los ciudadanos. Ya hace tiempo que los temas que relacionan salud y ciudad me interesan de forma especial. Suelo colaborar con la Red Española de Ciudades Saludables (incluso en este blog he escrito algún articulo al respecto) y decidí atender la solicitud que se me hacía. De todas las áreas que trataba el documento envié mis reflexiones acerca de la más cercana a mis preocupaciones, el área 8 (entornos físicos acogedores y accesibles). Un documento de este tipo es, casi por definición, de carácter muy genérico y sólo propone recomendaciones muy globales de forma que mi aportación fue en este sentido. Dado el carácter transversal de la sanidad (igual que el de la seguridad ciudadana) el diseño y organización de las áreas urbanas y territorios son parte de los campos que inciden en su situación y evolución. Y también las recomendaciones desde una perspectiva sanitaria (asimismo esto es válido para la seguridad y otros campos aparentemente alejados del urbanismo) deberían de influir en la actividad urbanística y de ordenación territorial. Por eso pienso que el conocimiento de algunas de estas recomendaciones no están de más en un blog como éste.

Estado de salud percibido, porcentajes estandarizados por edad
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En el documento (tengo la versión de mayo de 2010, ignoro si existe otra posterior) aparece una recomendación principal y luego las recomendaciones de la Comisión divididas en tres grupos atendiendo a su prioridad. La recomendación principal dice textualmente: “Introducir en la planificación de los entornos la perspectiva de equidad en salud, utilizando los marcos de la evaluación de impacto en salud y de la planificación urbana saludable (que implican la participación ciudadana) . Desarrollar planes de renovación urbanística priorizando según privación socioeconómica, que tengan en cuenta las propuestas de la población para mejorar la calidad del entorno, que no generen procesos especulativos, y que incluyan programas de revisión y reformas de las viviendas”. Resulta sorprendente que estas recomendaciones se puedan aplicar a otros campos aparentemente muy alejados como la sostenibilidad, la seguridad ciudadana o la rehabilitación y renovación urbana. Podría achacarse a la generalidad de la propuesta. Sin embargo me inclino más por una explicación basada en la convergencia de temas y por la incidencia de los procesos en los resultados finales más que en la existencia de estándares establecidos. Ya señalábamos en el Libro Blanco de la Sostenibilidad en el Planeamiento que la participación como parte de la metodología del plan era fundamental y que la renovación y rehabilitación de nuestras ciudades no podía basarse en procesos de gestión de los mismos que sustituyeran las redes sociales existentes por colecciones de individuos homogéneas y desestructuradas.

Duración media diaria según actividad y sexo

Luego, en la explicación de esta recomendación se incide en el tema: “Vivir en lugares que tengan asegurado el acceso a los bienes básicos, con alta cohesión social, diseñados para promover el bienestar físico y psicológico y protectores del ambiente natural, es esencial para la equidad en salud” (La referencia: Truong KD, Ma S. “A systematic review of relations between neighborhoods and mental Elath”. J Ment Health Policy Econ. 2006;9(3):137-54). Y un párrafo dedicado en exclusiva a las zonas verdes: “También se ha señalado la importancia de las áreas verdes y de esparcimiento y del tiempo pasado en el exterior como determinantes de buena salud” (La referencia: Maas J, Verheij R, Groenewegen P, de Vries S, Spreeuwenberg P. “Green space, urbanity, and health: how strong is the relation?” J Epidemiol Community Health 2006;60:587-92). La importancia de las zonas verdes también aparece ya en las recomendaciones del Primer Informe sobre Desigualdades y Salud en Andalucía editado por la Asociación para la defensa de la sanidad pública en Andalucía donde se puede leer en el apartado 4 (recomendación 19): “Que se de prioridad a la creación de espacios verdes e instalaciones para la práctica de ejercicio físico en los barrios más desfavorecidos, así como a la lucha contra la contaminación”. En relación con esta misma recomendación principal también se mencionan las políticas de movilidad como posibles generadoras de desigualdades en materia de sanidad y la mayor exposición a la contaminación atmosférica de los barrios más pobres. Asimismo se alude al hecho de que los factores negativos asociados al cambio climático tienen mayor incidencia en los grupos vulnerables (La referencia: Borrell C, Marí-Dell'Olmo M, Rodríguez-Sanz M, et al. “Socioeconomic position and excess mortality Turing the heat wave of 2003 in Barcelona”. Eur J Epidemiol. 2006; 21: 633-40).

“Zona verde” de Paul Callery (Belleza Infinita)

Entre las recomendaciones de la Comisión aparecen con prioridad máxima las recogidas en la recomendación principal. Respecto a las de prioridad alta me gustaría comentar dos de ellas. La primera dice: “Desarrollar políticas de movilidad que tengan especialmente en cuenta las necesidades diferentes de desplazamiento y de uso del espacio público de las mujeres, las personas de clases trabajadoras y las personas ancianas”. Me parece que efectivamente esto debe ser así pero pienso que esta recomendación debería extenderse a la totalidad de colectivos con necesidades especiales. Esto es lo que he tratado de plantear en el articulo de este blog titulado “Accesibilidad universal”. Aún en el supuesto de que no querer mencionar a determinados colectivos que padecen minusvalías por su especificidad (como, por ejemplo, los obligados a la utilización de sillas de ruedas o los ciegos), resulta sorprendente que no se mencione a los niños, cuando los niños en muchas ocasiones se convierten en el patrón de diseño para lo intentos más acertados de conseguir ciudades para todos, y que permitan caminar y la práctica del ejercicio físico. La segunda dice: “…Esto incluye el apoyo y la promoción de los establecimientos comerciales de proximidad (que favorecen además los desplazamientos a pie y las relaciones sociales) y el empleo local, especialmente en zonas desfavorecidas. Las áreas de esparcimiento deben considerarse bienes básicos y es importante garantizar un aprovechamiento eficiente de instalaciones ya disponibles como los centros educativos durante los fines de semana”. Resulta que los establecimientos comerciales de proximidad son importantes, no sólo por razones de sostenibilidad, eficiencia y seguridad, tal y como he tratado de hacer notar en artículos anteriores, sino también por razones sanitarias. Como puede observarse, sea cual sea la mirada, las conclusiones nos conducen siempre a los mismos sitios.

Imagen de Frato

De las dos recomendaciones de prioridad media que se incluyen, la primera (relacionada con el cambio climático) es, desde mi punto de vista, tan genérica y global que, simplemente, se convierte en una declaración de intenciones de buena voluntad. La segunda, en cambio, tiene algunos aspectos críticos y otros de complicada gestión que me gustaría comentar. Dice en su primera parte: “Incrementar el esfuerzo para garantizar un crecimiento equilibrado entre el entorno urbano y rural con una inversión sostenida en las áreas rurales, de forma que sean lugares atractivos para vivir con oportunidades de trabajo estable e infraestructuras adecuadas (salud, educación, carreteras, transporte público y servicios)”. Estando de acuerdo con las bases de esta afirmación me gustaría plantear algunas cuestiones no demasiado “políticamente correctas”. En primer lugar sería conveniente dejar claro que el mundo rural, entendido como forma de vida rural, no existe actualmente en España. Ya he tratado el tema extensamente y no es el momento de hacerlo ahora. Lo que si existen son las profesiones de agricultor, ganadero, etc., que tienen su problemas específicos lo mismo que los marineros, los trabajadores de un astillero o los oficinistas. Estoy totalmente de acuerdo en dotar a estos profesionales que residen “en el campo” por necesidades de su profesión, de los mismos servicios y equipamientos que hay en la ciudad (en la medida de lo posible, claro) pero estoy totalmente en desacuerdo, por razones de sostenibilidad del planeta, de extender estas posibilidades a cualquiera que le apetezca vivir “en el campo” y que pretenda vivir "como en la ciudad". No me parece conveniente (ni posible) hacer del entorno rural un lugar atractivo para cualquier “urbanita” que pretenda gozar de un entorno privilegiado y, a la vez, tener un centro de salud a dos minutos de casa, acceso a cable de fibra óptica y que su hijo pueda ir a un colegio en el que hay doce niños y veinticinco profesores. Incluso aunque se lo pueda pagar. El planeta no puede.

Santiago de Peñalba, El Bierzo (Día a Día)

Independientemente de mi acuerdo o mi desacuerdo con el informe en esta área concreta, me parece fundamental que se haya realizado y que se considere el entorno físico (la ciudad es el entorno físico por antonomasia en la civilización actual) como parte importante de la salud de las personas y como generador de desigualdades al respecto. Al fin y al cabo nuestra disciplina surgió como reacción precisamente a las desigualdades sanitarias que daban lugar (en términos de esperanza de vida) a situaciones insostenibles. Por ejemplo, en una encuesta llevada a cabo en Manchester en el año 1844 por P. H. Holland (Report of Commission of Inquiry into the State of large Towns and Populous Districts, first Report, 1844. Appendix) llega a la conclusión al clasificar las calles en tres grandes grupos que los residentes en las de tercera categoría presentaban una mortalidad cuatro veces superior a los que lo hacían en las de primera categoría. En el conocido informe de La situación de la clase obrera en Inglaterra de Federico Engels se constata que, por ejemplo, en Liverpool en 1840 el promedio de vida de la “gentry” era de 35 años, de los hombres de negocios y artesanos acomodados de 22 años, y de los jornaleros de 15 (la tremenda mortalidad infantil daba lugar a estos números). Para corregir esta situación de la ciudad surgida de la Revolución Industrial aparecieron las primeras leyes sanitarias, germen del urbanismo moderno. La fecha del 31 de agosto de 1848 es la elegida por Leonardo Benévolo precisamente con el comienzo de todo. En esta fecha se aprueba la primera ley sanitaria inglesa y, a partir de este momento, la planificación urbanística pudo empezar a dar respuesta a los problemas generados por la ciudad industrial.

Dudley Street, grabado de Gustavo Doré, 1872

La urbanística es una disciplina que muchas veces (sobre todo a los que nos dedicamos a ella de forma más intensa) nos abruma. Son tantas las cosas que hay que considerar, tantos elementos, tantas situaciones, tantos intereses, que confluyen en una única palabra, que esta termina por aparecer desdibujada y casi inútil. Claro que siempre los intereses más fuertes, más potentes, barren y excluyen del tablero de juego a los más necesarios. Y los intereses más fuertes son, en este momento histórico concreto, los económicos. En otros han podido ser los religiosos, los funcionales, incluso los artísticos. Y, por supuesto, los sanitarios. Sería bueno que nos preguntáramos cuáles son estos intereses a los que debemos atender de forma prioritaria. Es decir, preguntarnos sobre el “núcleo duro” de nuestra dedicación, independientemente de los que se impongan por ser más fuertes. Y esta es una cuestión compleja que depende, entre otras cosas, de la procedencia de cada uno y de sus expectativas. Hay una canción del grupo “No me pises que llevo chanclas” que dice cuando empieza: “¿Y tú de quien eres? De Marujita. ¿Y tú de quien eres? De Josefita, le dije yo a la vieja. ¿Y tú de quien eres? De Marujita, otra vez te lo estoy diciendo. ¿Y tú de quien eres? De Miguelina, la que le tocaba prima hermana, a la que sa casó de penalty, con un hijo del que vendía cupones en la esquina Sacristanes”. Y luego casi al terminar después de repetirle a la abuela una y otra vez las mismas cosas: “¿Y tú de quien eres? Y yo le dije, que yo era un niño huérfano, o recogido, por una familia mu´ buena que me había criado un poquito mas pa´lla de Trebujena. ¿Y tú de quien eres? De Marujita, me duele la boca de decirlo. ¿Y tú de quien eres? Y yo ya no sé ni de quien soy”.

Postal, puente sobre el Monongahela, Pittsburg

A algunos ya nos empieza a pasar esto, que no sabemos ni de quien somos. Porque, vamos a ver ¿quién se dedica a esto del urbanismo en este país? Pues un arquitecto que se ha hecho urbanista, un abogado que se ha hecho urbanista, un ingeniero que se ha hecho urbanista, un geógrafo que se ha hecho urbanista, un sociólogo que se ha hecho urbanista, un economista que se ha hecho urbanista. Durante un tiempo la Ley de Régimen Local obligaba a que los planes de urbanismo vinieran firmados por un arquitecto o un ingeniero de caminos. De ahí se podía deducir que los urbanistas “de pata negra” (expresión española que viene a significar “de rancio abolengo” que, a su vez viene a significar “de noble cuna” que, a su vez viene a significar “de antepasados ilustres”, y así) eran los arquitectos e ingenieros de caminos. En los demás países europeos hay ya una carrera de grado de Urbanismo y Ordenación del Territorio. ¿Es esto conveniente? Prometo un articulo sobre el tema. Pero hoy me sobrepasa porque ya he llegado a los cuatro folios. Además ya se lo he prometido a Andrés en un comentario en su blog por lo que no me va a quedar más remedio que hacerlo. Pero, de momento, cada uno de los que estamos en este invento en España “somos de Marujita” “de Josefita” o de “Miguelita” incluso algunos no vienen de nadie porque son huérfanos o “cojios” por “una familia mu´ buena que me había criado un poquito mas pa´lla de Trebujena”. Como cada uno de nosotros venimos de donde venimos y somos de quien somos, resulta que tenemos nuestras querencias, nuestras filias, nuestras fobias y una cierta tendencia, además, a tratar como anatema todo aquello que no conocemos porque no es de nuestra familia. Ese es un problema importante del que todos deberíamos ser conscientes.

¿Y tú de quién eres? (Universo arquitectura)

Porque resulta que el asunto, el objeto de nuestros desvelos, es la ciudad. Y la construcción de la ciudad es uno de los procesos más transversales que existen. Pero hay prioridades, por supuesto. La primera es que posibilite un alojamiento digno a sus ciudadanos. Pero, para ello, la condición básica es que los mantenga con vida durante el mayor tiempo posible y en las mejores condiciones. Es decir, que la sanidad, la seguridad y los riesgos naturales deberían formar parte de “este núcleo duro”. Dice Holland en el informe citado más arriba: “Cuando vemos que en algunas calles la mortalidad es cuatro veces más elevada que en otras, y qué …/…, no nos queda más remedio que llegar a la conclusión de que una gran cantidad de nuestros semejantes, que centenares de nuestros vecinos más cercanos mueren cada año por falta de las precauciones más elementales”. Hace más de un siglo que tenemos los conocimientos técnicos para que esto no suceda y también los instrumentos urbanísticos para conseguirlo, entonces ¿qué pasa? Probablemente (no estoy demasiado seguro, ya he dicho que debo un articulo al respecto), además de las querencias relacionadas con las áreas de conocimiento de las que procedemos cada uno de nosotros y que, en general, nos impiden ver claramente tanto los objetivos prioritarios como “la forma en la que empezó todo esto”, sean necesarios otros conocimientos más globales. Esto podría significar la necesidad efectivamente de profesionales formados directamente en las técnicas de planificación urbana y territorial complementados por los que provienen de áreas más especializadas con conocimientos mucho más profundos en materias concretas. Y, por supuesto, una mayor articulación entre técnicos, políticos y sociedad.

Madrid, atmósfera contaminada, 2008 (El País)

De cualquier forma, todo lo anterior se queda en simple teoría sin posibilidad ninguna de servir para construir una ciudad mejor y un territorio compatible con el planeta, si algún sector concreto acapara el poder y decide en función exclusivamente de sus intereses. Leyendo estos días la prensa española cualquiera puede comprender que la prioridad no es la salud del ciudadano, ni su seguridad, ni la prevención de catástrofes naturales como inundaciones, olas de calor, temblores de tierra o incendios. La prioridad es el funcionamiento de la economía. En El País del pasado día 18 de enero puede leerse que “Madrid superó en 2010 el límite legal de contaminación que marca Europa al registrar 44 microgramos por metro cúbico de dióxido de nitrógeno de media anual. Prácticamente todas las estaciones de medición de la red de Madrid ha registrado niveles que exceden el límite que marca Europa: un máximo anual de 40 microgramos por metro cúbico”. Un poco más adelante la concejala responsable de Medio Ambiente del Ayuntamiento dice: “Para cumplir los límites tendríamos que reducir el tráfico en un 50% y eso no es posible”. Es verdad, tiene razón, tal y como están las cosas esto sería difícilmente admisible por los madrileños y seguramente sería una catástrofe económica de inesperadas consecuencias para muchos sectores (entre otros, la sanidad). Las preguntas entonces serían: ¿cómo se ha llegado a esta situación? ¿qué estamos haciendo mal? ¿cuáles son las verdaderas prioridades? ¿realmente el ciudadano es el que decide a través de sus representantes políticos? ¿tiene toda la información? ¿funciona el planeamiento urbano? ¿servimos para algo los urbanistas?


Materiales a los que me he referido en el texto:
  • Comisión para Reducir las Desigualdades en Salud en España: Avanzando hacia la equidad, propuesta de políticas e intervenciones para reducir las desigualdades sociales en salud en España, mayo 2010. Puede obtenerse en .pdf aquí. También la presentación que se hizo en Madrid. Y la que se hizo en Florencia (está en inglés)
  • Escolar, A. (ed.): Primer informe sobre desigualdades y salud en Andalucía, Asociación para la defensa de la sanidad pública en Andalucía, mayo 2008.
  • Bacigalupe de la Hera, A. y Martín Roncero, U.: Desigualdades sociales en la salud de la población de la Comunidad Autónoma del País Vasco, la clase social y el género como determinantes de la salud, Ararteko, Vitoria-Gasteiz, 2007. Se puede obtener el .pdf aquí.
  • Engels, F.: La situación de la clase obrera en Inglaterra. Leipzig, 1845. Puede encontrarse traducida al español aquí.
  • Benévolo, Leonardo: Orígenes del urbanismo moderno, Blume, Madrid, 1976. Original en italiano Le origini dell’urbanistica moderna, Gius. Laterza & Figli Spa, Roma-Bari, 1963.
  • EL PAIS: “Madrid superó en 2010 el límite legal de contaminación”, sociedad, 18/01/2011.
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11 comentarios:

Ricardo dijo...

Hola Jose

Aunque llevo tiempo leyendo tu blog, por cuyo contenido me gustaría felicitarte, no he escrito hasta hoy ningún comentario. Pero es que el tema de hoy me interesa / y afecta personalmente, lo que me parece un motivo adecuado para iniciarme en esta andadura.

Por dos cuestiones: la primera llevo viviendo [y respirando] en Madrid toda la vida, y la segunda: me encanta hacer deporte [lo que produce un aumento de la intensidad y frecuencia respiratoria]. Especialmente dos deportes: nadar (el cual practico regularmente en alguna de las cada vez más saturadas piscinas municipales -con precios cada vez mas de piscina privada-) y correr (en este caso, me desplazo en bicicleta hasta el Retiro -pese a que vivo muy cerca del Retiro, es una forma de ir "calentando", sobre todo en invierno-). Y lo hago porque me gusta, y porque creo que practicar deporte regularmente es la mejor forma de tener la cabeza en su sitio con el tipo de vida a veces demasiado “ajetreado” que llevamos hoy día. Lo hago pese a que me supone un esfuerzo añadido por el hecho de que hace ya mucho tiempo el médico me detecto un “asma moderado”.

Pues bien, durante los últimos años, mi barrio (Palos de la Frontera) ha venido teniendo el dudoso “honor” de ocupar un lugar "privilegiado" entre los más contaminados de Madrid [casi siempre el primero o el segundo]. Tanto es así que hace no demasiado tiempo el Ayuntamiento decidió reubicar la estación que media la contaminación en la Plaza de Luca de Tena en otro sitio con menos contaminación [cuestión que lleva ocupando portadas de periódicos desde el verano, con especial detalle el fin de semana pasado].

Y gran parte de esas sustancias contaminantes presentes en el aire [y generadas en su mayor parte por el trafico automóvil], están vinculadas a dificultades respiratorias, y en general son perjudiciales para la salud, cuestión esta que está admitida por cualquier profesional de la medicina o la salud [especialmente NOx, pero también los demás…]. En este siendo tengo que decir, que si bien en el día a día es difícil saber el peso que la contaminación del aire tiene con las dificultades respiratorias, algún día que he notado una especial dificultad al hacer deporte, consultando luego la prensa coincidía con momentos de contaminación “por encima de los niveles aceptables”, curioso …

Evidentemente, el motivo de que la Estación antes referida diera siempre datos de contaminación tan elevados es que el Paseo de las Delicias se ha convertido en una ruta masiva de entrada de vehículos a Madrid [desde la M30 y el sur, y hacia la Castellana], aspecto potenciado con las últimas obras de la M30.… Así que no parece que el ayuntamiento con su política [invirtiendo en infraestructuras para mejorar la accesibilidad en automóvil y reubicando estaciones de medición de la contaminación] esté realizando algún esfuerzo en esta dirección…

Sin embargo, quizás la solución [por lo menos para mi barrio] venga de la mano de otra actuación promovida por el Ayuntamiento: la Reforma del Paseo del Prado. Sin entrar a juzgar las bondades o no de dicho Plan, lo cierto es que plantea una reducción drástica del tráfico rodado en dicha vía (dejando solo el 40% aproximadamente de circulación respecto a la que hay ahora). Es curioso que esa cifra [reducción de un 60% de espacio para circulación de automóviles] coincida casi exactamente con ese 50% que el Ayuntamiento nos dice que debe disminuir el tráfico automóvil para conseguir un aire “respirable”.

Dado que el tráfico que asciende por el Paseo de las Delicias, se dirige mayoritariamente hacia el Paseo del Prado, es de esperar una reducción del mismo en similar porcentaje. Así que, quizás después de todas estas peripecias consigamos después de todo que mejore el aire de Madrid…. (y los “asmáticos” podamos hacer deporte en mejores condiciones)....

Andrés dijo...

Querido Fariña: me alegro de que escribas públicamente que me prometiste tal artículo, con lo cual la cosa ya no tiene vuelta atrás :) Es cierto que, seamos de quien seamos, la ciudad es lo que debe ocupar nuestros desvelos, es realmente lo que acaba aglutinándolo todo. Y sobre el tema en particular de la contaminación, ¿porqué esa reticencia de nuestros ayuntamientos a los peajes urbanos, no sería esa la verdadera solución? Considero que las reservas que esgrimen una supuesta injusticia en el acceso (que sólo entrarían en coche los que se lo pudieran permitir) es tmendamente hipócrita. Un abrazo, Andrés.

Antonio Folgado dijo...

Pepe: si es que Madrid no es bonito, no es sano, tenéis unos dirigentes que son los peores de todas las autonomías, ¿por qué sigues ahí? Vuelve a tu tierra. Acuérdate de Rosalía, "castellanos de Castilla, tratade ben os galegos, cando van, van como rosas, cando ven, ven como negros" o algo así, lo escribo de memoria. No es necesario que me envíes el libro de tu padre. No me digas como pero lo he conseguido. Unha aperta.

Anónimo dijo...

El problema se soluciona siendo más racionales de base, desde el principio.

Recuerdo ahora hace un año como mi madre (enfermera) me contaba como iba a realizar el Insalud una compleja operación interna de reubicación de plazas de enfermería; algunas son interinas, otras pasan a tener plaza en propiedad, unas pasan de atención primaria a hospital y viceversa, etc...Le pregunté cuál era el criterio de asignación de plazas, (en mi humilde visión de persona sostenible, imaginé que la distancia al lugar de trabajo sería un criterio de reorganización bastante importante), para descubrir que lo que más puntuaba eran los años trabajados en el sistema de salud nacional.

De esta manera, la totalidad de enfermeras de Aragón, en este caso, se trasladaban de plaza, después de muchos años de haber hecho su vida entorno al mismo lugar de trabajo (compra de casa, formación de familia...)pues sólo salen traslados cada muchos años.

Lo que descubrí, al indagar un poco más, es que las enfermeras podían "caer" (según su puntuación) en lugares que distaban 70 y hasta 80 km de su vivienda habitual. Es decir que una enfermera que viva a 50 km de la ciudad y que siempre ha trabajado a 20 km de su casa (pongamos por caso), quiere irse a trabajar al centro de la ciudad (por el absurdo y estúpido criterio de que ella es más "chic" y les demuestra mayor puntuación a las compañeras al acceder a ese lugar, y va al centro todos los días, y en su pueblo la admiran por ello...), en este alarde de inteligencia, obtiene la plaza del centro de la ciudad, y deja una plaza a 70 km de la ciudad (la que ocupaba antes) libre, y una enfermera que vive en el centro de la ciudad,(caminando en 15 minutos llega al centro de salud del centro), tiene que plantearse su nueva vida laboral a 70 km de ida y 70 km de vuelta todos los días.

A todo esto el magnífico criterio de años trabajados es un criterio estúpido, que sólo valora el año en que naciste, y por tanto los años trabajados, discriminando fuertemente a las nuevas generaciones por haber nacido después, con el absurdo pretexto de que algún día tu encabezarás la lista de antigüedad (cuando pase el tiempo se entiende, ¡que lamentable es todo!, en fin)...en vez de criterios de productividad o proximidad al trabajo, o experiencia laboral...

Fariña, a mi entender, este es un ejemplo muy sencillo (y verídico) de por qué en España no se va a rebajar el uso del vehículo privado, de por qué no reduciremos, en la vida, los niveles de contaminación en la ciudad, de por qué dependeremos eternamente de cantidades ingentes de energía y recursos, de por qué es necesario educar en otros valores a la juventud, y de por qué tenemos una Administración profundamente incoherente, profundamente irresponsable y profundamente prostituida...

¡¡¡PORQUE no es capaz de tener los pantalones suficientes para hacer remar a todo el navío en la misma dirección!!!

Esta historia acaba con dos supuestas enfermeras cogiendo dos vehículos cada día y haciendo una suma de 50+50+70+70=140 km entre las dos, frente a los posibles escasos 40 km que haría un solo vehículo.

¿Acaso creemos que el planeta puede aguantar estupideces de enfermeras ignorantes avaladas por criterios mal traídos de Administraciones incompetentes?

El problema de la contaminación no se resuelve a base de normas o regulaciones estatales, debe partir de la conciencia de cada individuo que compone una sociedad.

Empezando por la enfermera.

Un saludo: Adri

Anónimo dijo...

Muy atinadas sus observaciones acerca de las prioridades en la ordenación de ciudades. Por lo menos en la mayoría de los países de américa central y del sur que conozco, sanidad, seguridad y riesgos deberían estar avanzados sobre cualquier otro. En realidad si hubiera que resumir podríamos hablar de riesgos, considerando en los mismos también la seguridad de los habitantes urbanos y la salubridad de las personas. Supongo que esto también pasará en Europa. Por desgracia otras son, efectivamente las prioridades, tales como el enriquecimiento o el poder. Pero si muchos denunciamos esto terminarán por considerarnos. Gracias por sus reflexiones tan serenas y que se distancian de la gritería mayoritaria. Carlos Alberto.

Ricardo Merino dijo...

A la última pregunta contestaría que sí. Como coartada de algún que otro mafioso. Aunque la mayoría no necesitan coartadas. No se cortan. Fui alumno del profesor Fariña hace muchos años. Recuerdo que en una de las clases nos dijo textualmente "si pretendéis dedicaros a esto tenéis que curtiros para la vida profesional porque os vais a encontrar con verdaderos gánsters, gánsters de pistola" ¡Cuánta razón tenías! Un abrazo, Ricardo.

José Fariña dijo...

Ricardo: ¡no me asustes a los alumnos! Sabes perfectamente que eso que dije en su momento fue por algo muy concreto y que, afortunadamente, no se volvió a repetir. Es verdad que el urbanismo tiene la propiedad de convertir en oro todo lo que toca (o por lo menos multiplicar varias veces el valor de un terreno sin tener, aparentemente, que hacer nada al respecto). Y que esto atrae como moscas a los entes más antisociales y probablemente también a los más corruptos. Pero que tal cosa ocurra no quiere decir que la culpa de todo lo que está mal sea debido al "vil metal" (ahora habría que inventar otro término). Hay una parte también importante que, sencillamente, es achacable a la desidia y a la ineptitud.

Hay muchas cosas que se pueden hacer bien (alguna menciona tu tocayo el Ricardo que ha inaugurado los comentarios de este artículo) y que no dependen tanto de cuestiones económicas, sino de que alguien se pare a pensar y reflexione sobre lo que es racional o no. Como técnicos entiendo que esta es nuestra misión. Como personas nos corresponde elegir a unos representantes que sean capaces de mantener a estos indeseables (antisociales y corruptos) fuera de las esferas de decisión y, a ser posible, en la cárcel. Por desgracia, la complicidad de una sociedad no demasiado sana, en algunos casos llega a premiarlos (sobre todo cuando se trata de políticos) lo que supone un hecho que nunca he llegado a entender.

Casi tan perversas, aunque moralmente no sean equiparables, resultan aquellas decisiones técnicas que pueden llegar a comprometer la vida, la salud o la seguridad de los ciudadanos. A esas me refería en las preguntas finales del artículo. En cualquier caso me sorprende que todavía os acordéis de aquellas palabras tan terribles después de tantos años. Muchas veces tampoco soy capaz de entender qué cosas quedan en el recuerdo de los alumnos cuando transcurre el tiempo. Pensaba que mi frase favorita en clase y que le dedico a todas las generaciones de alumnos, sea en la materia que sea, era la que deberían de recordar (sobre todo por el número de veces que la digo): "todo arquitecto y todo urbanista debe tener claro que, en este país, el sol se levanta por el este, a mediodía pasa por el sur, en el invierno a una altura muy baja y en el verano a una altura más bien elevada, y se pone por el oeste". Parece tonto, pero luego, cuando veo los edificios que hacen algunos de ellos y los diseños de calles y plazas que tienen que soportar los ciudadanos, me doy cuenta que no lo recuerdan para nada. Ricardo, gracias por traerme el recuerdo aquella generación vuestra que fue tan extraordinaria (casi todos estáis haciendo las cosas bien, aunque alguno...)

Alberto dijo...

José, yo también me acuerdo de aquellas palabras tuyas. Entonces pensé que eran una exageración. Luego comprobé que eran bastante ciertas. No por mí mismo que sólo he hecho "chapuzas arquitectónicas". Nada de urbanismo. Pero sí por compañeros de aquella promoción. Tendríamos que juntarnos un día para vernos como hacen los americanos y saber como nos va. ¿Por qué no lo intentas tu que puedes?. Alberto González N.

José Fariña dijo...

Alberto: yo es que no puedo. No tengo ni vuestras direcciones, ni los correos electrónicos (de aquella casi nadie tenía esas cosas tan modernas), ni casi nada. Además sois los primeros que aparecéis por el blog. Supongo que casi ninguno de aquella época sabrá ni que existe el blog (por cierto, vosotros ¿cómo habéis llegado hasta aquí?). Sólo sé de algunos por las noticias que me llegan a través de terceros y por lo que es público y notorio. Además, te diré en confianza que ese tipo de encuentros son me gustan demasiado ¿por qué no lo intentáis entre tú y Ricardo? Aunque no me gusta mucho esa "actividad" estaría dispuesto a ir para veros. Si algún compañero vuestro lee esto que me escriba un correo (mi dirección está en personal del DUyOT) y yo le pondré en contacto con vosotros. Espero vuestra convocatoria. Un abrazo.

José Fariña dijo...

Me escriben de la Comisión para Reducir las Desigualdades en Salud en España que ya han colgado en la página web del Ministerio el documento que ha dado origen a este articulo. De forma que lo he editado para cambiar el enlace de scrib al del Ministerio que permite poder bajarse el pdf. También he añadido dos documentos más: las presentaciones del informe que se hicieron en Madrid y en Florencia (esta última en inglés). Efectivamente la última versión parece que es la de mayo de 2010. Un saludo a todos.

Anónimo dijo...

Querido amigo, me encanta poder airearme con tu blog.

Un abrazo desde Ourense, galicia, españa