martes, 3 de marzo de 2020

Paseos urbanos

Hace ya muchos años (en mayo del 2008) publiqué en el blog un artículo titulado “Careri, el andar como práctica estética”, en el que comentaba el libro de este autor titulado Walkscapes. Careri formó parte del grupo Stalker que en los años noventa del pasado siglo proponía buscar la ciudad inconsciente en esos territorios de nadie, difusos, perdidos entre áreas de urbanización dura, para experimentar con ellos. Y el método para hacerlo lo llamaron transurbancia. Se trataba de pasear, de recorrer el territorio levantando mapas no convencionales. En el libro de Careri se hace un recorrido por tres momentos que caracterizan el tema: entre el Dadaísmo y el Surrealismo; de la Internacional Letrista a la Situacionista; y del Minimalismo al Land-Art. Momentos que se describen más detalladamente en aquella entrada del blog (y, por supuesto, en el libro Walkscapes, el andar como práctica estética).

El Paseo del Prado, Madrid  antena3

lunes, 3 de febrero de 2020

Hacerse un selfi en la Puerta del Sol

O manifestarse. O salir/entrar del intercambiador o del metro. O caminar hacia la Plaza Mayor. O acudir a los grandes centros comerciales. O fotografiar la placa con el kilómetro cero. O robarle la cartera a un turista. O tomar las uvas según marcan las campanadas del reloj (si hemos conseguido entrar). O sentarte unos minutos (pocos) al borde de cualquiera de las dos fuentes a consultar la guía o a beber un poco de esa botellita de agua que, afortunadamente, se me ha ocurrido traer en mi recorrido turístico. O comprarle un globo a Mickey Mouse para el niño. O buscar al oso y al madroño (que están un poco retirados) para poder decir a los amigos a la vuelta a casa que, en realidad, es un conjunto escultórico bastante vulgar pero que bien vale una foto. O averiguar qué es eso de la Mariblanca que aparece con el símbolo de la cámara de fotos en Google Maps y está al otro lado de la plaza.

Hacerse un selfi en la Puerta del Sol de Madrid  elperiodico

viernes, 3 de enero de 2020

Reivindicación de la ciudad

Este mes han llegado a mis manos dos libros que me han servido para reflexionar sobre el camino que han emprendido nuestras ciudades y su extraordinaria capacidad para reinventarse. Ahora que (sobre todo entre los arquitectos) se utiliza casi con cualquier motivo la palabra “resiliencia” es asombrosa la capacidad de resiliencia de esos prodigios maravillosos que llamamos ciudades. En un momento en el que parece que en la ciudad se condensan los mayores males que puede producir el ser humano tales como nuevas enfermedades derivadas de la contaminación y el estilo de vida, insolidaridad, soledad, delincuencia, e insostenibilidad radical si miramos al planeta, pienso que es el momento adecuado para reivindicar su utilidad, su capacidad de adaptarse a las circunstancias más adversas e (incluso) su belleza.

Portadas de los dos libros
Señalar en la imagen para verla más grande