martes, 12 de julio de 2011
Infraestructura verde
Hace tiempo que no dedico un articulo a mis andanzas por Jornadas, Congresos, y otros eventos de estas características donde se ponen en común ideas, propuestas, y se discute sobre planteamientos discrepantes. El problema es que no siempre es así y, a veces, suelen convertirse en tediosas exposiciones que consisten en repetir oralmente lo que aparece a lo largo de veinte o treinta diapositivas montadas en un PowerPoint. Los que me conocen saben de mi alergia a dicho programa aunque suelo utilizarlo bastante para cambiar el tono de la charla en determinados momentos, y poco para ilustrar mis explicaciones. Pero lo peor no es la retahíla de imágenes sino la constatación de que, en algunos casos, después una hora de exposición el orador no se ha dignado a comunicar ni una sola idea al auditorio. Esto que sucede algunas veces en estos sitios es bastante más frecuente en la docencia universitaria. En el año 1933 en el curso de inauguración de la Universidad de verano de Santander, José Ortega y Gasset decía: “Una lección es una peripecia de fuerte dramatismo para el que la da y para los que la reciben. Cuando no es esto no es una lección sino otra cosa –tal vez un crimen– porque es una hora perdida y la vida es tiempo limitado y perder un trozo de él es matar vida, practicar asesinato blanco. Como en la Universidad actual –y conste que no me refiero sólo a la española– las lecciones no suelen ser eso que he llamado peripecia quiere decirse que la Universidad es un lugar de crimen permanente e impune”. Estamos en el año 2011 y no me parece que, desde entonces, la situación haya cambiado de forma apreciable.
lunes, 20 de junio de 2011
Proteger la huerta de Murcia
Una vez terminado el curso es hora de hacer labor de reflexión por parte de la comunidad académica para ver qué ha salido mal y cómo mejorar. También es el momento de recoger los últimos trabajos del cuatrimestre, valorarlos, calificarlos, ver la evolución de los alumnos, sus posibilidades futuras y realizar una buena cantidad de rutinas burocráticas que cada vez absorben más tiempo y energía al profesorado. Todos los lectores del blog ya saben que cuando termino el cuatrimestre me gusta dedicar un artículo a alguno de los trabajos de las materias que he impartido. Este curso lo haré con la asignatura “La protección del patrimonio urbano y el medio natural” correspondiente al Máster de Planeamiento Urbano y Territorial del Departamento de Urbanística y Ordenación del Territorio de la Escuela de Arquitectura de Madrid. Debo de reconocer que he tenido la suerte de contar con un grupo de alumnos excelente y aunque algunos han decidido presentarse a la convocatoria de Julio y, por tanto, todavía no tengo todos los trabajos, entre los ya presentados he elegido uno que se adapta bastante bien al formato del blog. A pesar de todo es complicado conseguir que un trabajo de investigación pueda convertirse en un articulo de este tipo sin perder nada en la transformación si se pretende una cierta agilidad de lectura. Pero ya he explicado anteriormente que mi objetivo con el blog no es hacer un tweet, sino más bien un espacio para la reflexión y el reposo. Siento defraudar a los que les parezca una pesadez leer tanto texto (más de 3.500 palabras) sin eslóganes ni titulares impactantes pero estos artículos tienen una finalidad concreta que es complementar la actividad académica con reflexiones que, muchas veces, se salen del marco del aula y de los programas oficiales.
Madrid, Escuela de Arquitectura (rralluca)
Madrid, Escuela de Arquitectura (rralluca) domingo, 5 de junio de 2011
Agendas 21 locales, ilusiones defraudadas
Como podrá observar el lector al terminar de leerlo (si es que acaba), este articulo me ha quedado muy largo. Lo cierto es que lo he pensado como complemento de la clase sobre Agendas 21 desde una perspectiva crítica que imparto desde hace unos cuantos años en el Máster en Medio Ambiente y Arquitectura Bioclimática en la ETSAM y de ahí su longitud. Lo he titulado "Agendas 21" locales pero, en realidad lo he hecho así para darle más visibilidad ya que es de esta forma como suele denominarse al "Programa 21" aprobado el 14 de junio de 1992 en la Conferencia de Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, celebrada en Río de Janeiro. Como tantas otras veces, se ha institucionalizado el término inglés y desplazado lo que debería ser su nombre español. De cualquier forma casi nadie se refiere a este documento como "Programa" sino como "Agenda" y éste va a ser el nombre que utilice a partir de ahora. Este plan de acción fue aprobado en su momento por más de 170 países y señalaba la importante responsabilidad de las ciudades como agentes del cambio. Asimismo se invitaba a todas las comunidades locales a crear sus propios planes y acciones específicos para cada localidad, basándose en las directrices generales de la Agenda 21.
domingo, 15 de mayo de 2011
Riesgos naturales y planeamiento
A lo largo de los artículos que he ido publicando estos años he comentado muchas veces la necesidad de distinguir entre sostenibilidad local y global. Pues bien, los llamados riesgos naturales solemos relacionarlos con consideraciones locales. Normalmente cuando nos referimos a cuestiones como el cambio climático o la disminución de la capa de ozono que implican cambios que afectan a una parte muy importante del planeta no solemos calificarlos como riesgos naturales en sí mismos. Hablamos de riesgos naturales al referirnos a la actividad sísmica, corrimientos de tierra, inundaciones, erupciones volcánicas, huracanes o, incluso, a veces a los incendios forestales. También a los efectos sobre áreas concretas del territorio de las cuestiones más globales como el cambio climático. Y, además, el tema de los riesgos va íntimamente asociado al de catástrofes. Pero hoy no quería escribir sobre cuestiones terminológicas sino sobre el estupor que siento cuando leo frases como “cinco centrales nucleares de las 65 operativas en Estados Unidos están construidas en zonas de alta actividad sísmica”. Y el que por ejemplo, millones de personas estén viviendo encima de una bomba de tiempo, sobre la falla de San Andrés en California, no deja de ser sorprendente.
Enfriamiento de la central de Fukushima, Japón (Telesurtv)
Enfriamiento de la central de Fukushima, Japón (Telesurtv) jueves, 28 de abril de 2011
Edmund Bacon, el segundo hombre
Hace ya tiempo que no escribo sobre algún libro de los “clásicos”. De esos que todo arquitecto o urbanista debe haber leído alguna vez. Hoy me voy a referir a uno de ellos: Design of Cities de Edmund N. Bacon. No soy muy partidario de recomendar lecturas de las que no haya traducción al español, pero en este caso voy a hacer una excepción porque aunque no he sido capaz de confirmar, a día de hoy, esta posibilidad, el libro merece el esfuerzo de intentar leerlo aunque se sepa poco inglés. La edición que tengo (la revisada de 1975) es, sencillamente, fantástica. No sólo por los textos sino también por las fotografías y dibujos que los completan. Sin embargo, en el artículo de hoy sólo me voy a referir a unas pocas páginas incluidas en el capítulo dedicado al Renacimiento y que titula “Principio del segundo hombre”. En estas tres páginas (de la 108 a la 110 en la edición indicada) y apenas cinco párrafos, ya que lo demás son dibujos, expone uno de los problemas éticos y técnicos más complejos con los que se han de enfrentar el arquitecto: como relacionar su obra arquitectónica con los espacios y edificios ya construidos anteriormente. Por supuesto que no existe ninguna receta para resolverlo pero, por lo menos, ayuda a plantear las preguntas adecuadas. A pesar de que estas páginas tuvieron, en su momento (años ochenta y noventa) una gran difusión, parece que hoy están algo olvidadas. Pero el dilema planteado es intemporal porque atañe a la propia construcción de la ciudad.
Izquierda, portada del libro Design of Cities (ed. 1975)
Derecha, portada del Times con su retrato (número dedicado
a la renovación de Filadelfia, Nov. 6, 1964)
Izquierda, portada del libro Design of Cities (ed. 1975)Derecha, portada del Times con su retrato (número dedicado
a la renovación de Filadelfia, Nov. 6, 1964)
jueves, 14 de abril de 2011
Pueblos en transición
Estos últimos días he oído hasta seis veces (que recuerde) la expresión ciudades resilientes. Tal proliferación no puede ser debida a la casualidad. Por otra parte, uno de mis alumnos se ha interesado por el término permacultura (¡!). Además resulta que me ha llegado (ignoro a través de quién) la convocatoria para unas jornadas en Vitoria-Gasteiz a celebrar en este mes de abril tituladas Jornadas decrecimiento y ciudades en transición. Y para rematarlo todo he tenido que explicar en la asignatura de Introducción al Urbanismo la ciudad medieval. Entonces he pensado que quizás el destino me estaba pidiendo que contara algo sobre las “Transition Towns”. En ocasiones anteriores en que me ha asaltado esta tentación me he resistido a hacerlo porque no sabía como conciliar mi postura ante estos Pueblos en Transición (francamente visceral) con un mínimo de racionalidad. Pero creo que, después de la clase de esta mañana estoy en condiciones de ver el tema con mayor frialdad, incluso con simpatía. Así que me voy a poner a ello. Cada vez tengo más claro que vamos a tener que considerar los años setenta del pasado siglo XX como el momento en el que se confirmaron blanco sobre negro algunas ideas de décadas anteriores y se pusieron en marcha iniciativas que, con el paso de los años, se están revelando como el auténtico semillero de las ideas actuales. Además se intuía que algo estaba a punto de cambiar. Algo importante que, todavía hoy, no estamos en condiciones de valorar con suficiente claridad. De estos años es el informe Meadows, las primeras crisis del petróleo, se termina una de las guerras más atípicas producidas en la historia de la humanidad (la guerra del Vietnam), se empieza a deshacer el bloque comunista y los fundamentalistas musulmanes toman el control de Irán.
martes, 29 de marzo de 2011
Tesis doctorales
El artículo de hoy va a ser un poco distinto a los últimos. Veréis que ha desaparecido la sección de materiales que he utilizado en la redacción del texto e, incluso, otros artículos del blog relacionados. Es que los materiales no están todavía al alcance de todos y tampoco hay artículos del blog relacionados. Ello es debido a que la columna de hoy es más personal. Después de escribir sobre temas tan duros como “La ciudad orgánica” o “La naturaleza en la ciudad” me apetecía hacer algo más cercano y hablar de algunas personas con nombres y apellidos con las que he compartido muchas horas. En lo que va de año tres de mis doctorandos han alcanzado el título de doctor. Siempre he dicho que la lectura de una tesis doctoral es la mayor fiesta académica que se puede dar en nuestro sistema de enseñanza. Eso quiere decir que llevo un año bastante festivo. Quería contaros algo de las tres. Pero no con la misma extensión porque unas son más adecuadas que otras para lo que se supone que es este blog. Además, tarde o temprano las tres se publicarán en Cuadernos de Investigación Urbanística y se podrá leer un resumen muy amplio de las mismas. E incluso, si los autores quieren, podrán ponerlas de forma gratuita en la red a disposición de todos. Para aquellos que estéis luchando con la vuestra querría animarlos un poco para que sepáis que, por lo menos, no estáis solos y que vuestro caso no es una anomalía sino que es un caso compartido. Aunque parezca increíble una tesis llega a leerse en algún momento. Veamos, cuando uno empieza parece que aquello es un trabajo normal. Con ayuda del director se hace un proyecto que incluye unos tiempos, unos objetivos a conseguir y una metodología. Luego la comisión correspondiente lo aprueba. Hasta aquí todo lógico y asumible. Uno empieza con mucha ilusión pero, a la vez, tiene que trabajar, ocuparse de la familia, ganar dinero (a veces es independiente del trabajar) e, incluso si queda tiempo, divertirse.
Los jóvenes de hoy no se imaginan el infierno de escribir una tesis
con una máquina de carro. Fragmento de mi propia tesis.
Los jóvenes de hoy no se imaginan el infierno de escribir una tesiscon una máquina de carro. Fragmento de mi propia tesis.
lunes, 14 de marzo de 2011
La naturaleza en la ciudad
En el primer número de la nueva etapa de la revista URBAN (una de las publicaciones que actualmente edita el departamento de Urbanística y Ordenación del Territorio de la UPM en el que desarrollo mi actividad docente regular) puede leerse un artículo de Erik Swyngedouw que se titula “¡La naturaleza no existe! La sostenibilidad como síntoma de una planificación despolitizada”. El artículo no tiene desperdicio y recomiendo que lo leáis. Prometo además que escribiré otro día acerca de nuestras publicaciones, porque pienso que tienen bastante interés para los lectores de este blog (aunque tengo que esperar a salga el primer número de Urban-e, que se resiste). Pero hoy, sencillamente me refiero a este artículo concreto para decir que, a pesar del sugerente título del mismo me he atrevido a titular el mío como lo he titulado. Y no es para crear controversia, sino porque ya hace años que en los programas de algunas de las asignaturas que imparto figura así. Y, además, me gusta. Pero no voy a entrar en si existe la naturaleza o no. En si se trata en realidad de una metáfora. O si es el “opio del pueblo” o una construcción mental útil para entender la realidad. Simplemente voy a dar por hecho que en la ciudad, además de cemento, baldosas hidráulicas, edificios de ladrillo, asfalto, contaminación y personas, existen árboles, zonas verdes, ratas, cucarachas, mirlos, gorriones y algún geranio (de los que han conseguido resistir la última plaga) plantado en una maceta. Bueno, también algo de césped, suelo sin cementar, y ahora mismo un montón de obras porque se acercan las elecciones municipales.
La naturaleza no existe, pero a veces tiene una
notable capacidad de respuesta (Relatividad.es)
La naturaleza no existe, pero a veces tiene unanotable capacidad de respuesta (Relatividad.es)
lunes, 28 de febrero de 2011
La ciudad orgánica
Empiezan a proliferar en muchos congresos, jornadas, artículos o conferencias, continuas alusiones a las “unidades celulares urbanas”, “al sistema nervioso de la ciudad”, al “corazón de la ciudad” y expresiones similares que me rejuvenecen notablemente. No sólo por el hecho de que sean precisamente los sectores más avanzados y modernos de la profesión los que lo están asumiendo, sino porque me retrotrae a mis comienzos como profesor de urbanismo. Ahora que estamos con la adaptación de la universidad a los acuerdos de Bolonia con nuevos planes de estudio encima de la mesa, tengo que remontarme al plan de estudios de la carrera de arquitectura de ¡1964! para encontrar que algunas de cosas que desechamos entonces por caducas, se están tomando ahora como bandera de los más avanzados. Efectivamente, en uno de los temas que entonces se impartían correspondiente a la asignatura de “Introducción a la Urbanística” (se llamaba casi igual que la de ahora pero era bastante distinta) y que se titulaba “Ciudad y Comunidad”, había una pregunta que respondía precisamente al título de este artículo. Como estamos continuamente volviendo a descubrir lo que ya había sido descubierto en épocas anteriores (lo que más nos gusta es reinventar la rueda), considero interesante hacer lo mismo que hice en el artículo de este blog que llamé “La sociedad del espectáculo” (utilizando el título de la obra fundamental de Guy Debort) en relación con la Internacional Situacionista. Es decir, devolviendo a primer plano algunas ideas sobre las que varias generaciones ya han reflexionado y cuyas conclusiones parecen olvidadas.
lunes, 14 de febrero de 2011
Lucía Loren y el Bosque Hueco
Cuando escribí el articulo sobre los “árboles” que plantó Ecosistema Urbano en la Villa de Vallecas lo tenía pensado en dos partes. En la primera iban estos “Árboles de Aire” del bulevar de la Naturaleza, y la segunda pensaba dedicarla a una visita que hice a la Puebla de la Sierra (Comunidad Madrid, España) para ver las intervenciones que Lucía Loren había hecho en algunos robles centenarios cercanos al pueblo. Pero como me pasa casi siempre, cuando quise darme cuenta había escrito tantos folios sobre el ensanche de Vallecas que ya no tenía sitio para la segunda parte. Hace unos días me encontré una excelente tesis doctoral del Departamento de Pintura de la Facultad de Bellas Artes de la Complutense de Madrid (bueno, no creo que yo haya encontrado nada por la sencilla razón de que no la he buscado, más bien la tesis me ha debido de encontrar a mí, o todavía más probable, el azar ha hecho que coincidamos) cuya autora es Gregoria Matos y dirigida por Tonia Raquejo. Pues bien, entre los autores que se estudian y reseñan en la misma figura Lucía Loren. Entonces me acordé de mi primitiva intención y decidí escribir la segunda parte de aquel artículo.
lunes, 31 de enero de 2011
Desigualdades en salud y entorno físico
En abril del pasado año recibí un correo de Carme Borrell (Agència de Salut Pública de Barcelona) solicitando mi colaboración para hacer aportaciones al documento Avanzando hacia la equidad, propuesta de políticas e intervenciones para reducir las desigualdades sociales en salud en España. El documento surgió como una actividad de la Comisión para Reducir las Desigualdades en Salud en España, creada en octubre de 2008 por la Dirección General de Salud Pública del Ministerio de Sanidad. Se trata de una iniciativa interesante, que ya se ha llevado a cabo en otros países y que pretende entender y clarificar los factores que inciden en las evidentes diferencias por motivos sociales que se producen en la salud de los ciudadanos. Ya hace tiempo que los temas que relacionan salud y ciudad me interesan de forma especial. Suelo colaborar con la Red Española de Ciudades Saludables (incluso en este blog he escrito algún articulo al respecto) y decidí atender la solicitud que se me hacía. De todas las áreas que trataba el documento envié mis reflexiones acerca de la más cercana a mis preocupaciones, el área 8 (entornos físicos acogedores y accesibles). Un documento de este tipo es, casi por definición, de carácter muy genérico y sólo propone recomendaciones muy globales de forma que mi aportación fue en este sentido. Dado el carácter transversal de la sanidad (igual que el de la seguridad ciudadana) el diseño y organización de las áreas urbanas y territorios son parte de los campos que inciden en su situación y evolución. Y también las recomendaciones desde una perspectiva sanitaria (asimismo esto es válido para la seguridad y otros campos aparentemente alejados del urbanismo) deberían de influir en la actividad urbanística y de ordenación territorial. Por eso pienso que el conocimiento de algunas de estas recomendaciones no están de más en un blog como éste.
lunes, 10 de enero de 2011
Barbery, Mendoza y Ángel Ramos
Y Umberto Eco. Y Vargas Llosa. Y Lorenzo Silva. Y Manuel Rivas. En estos días de asueto (otrora dedicados a las compras compulsivas) he estado leyendo ferozmente. Es decir, que me he dado un atracón de felicidad. He leído todo lo que ha caído en mis manos y por los motivos más peregrinos. He leído analógicamente en la mecedora, en el sillón, en el sofá, incluso de pié. He leído digitalmente en la pantalla del despacho, en el portátil y en la PDA (la utilizo por la noche en la cama, ayer estuve hasta la 3 a.m. terminando el bestseller de Verdon Sé lo que estás pensando, por cierto no os voy a descubrir como se las arregla el malo para adivinar que Mellery, el amigo de Gurney, está pensando en el número 658). No he viajado, no he ido a ningún Congreso ni Jornada, no he ido a hacer ninguna visita, no he visto la televisión. Tan sólo las revisiones médicas de rigor y la lectura. Hacía bastantes años que no conseguía un grado tal de bienestar como en estas vacaciones. Claro que, entonces, lo que os voy a contar en este artículo probablemente tenga poco que ver con el objeto del blog. Aunque es posible que me equivoque y que, en el fondo, esté bastante más relacionado que algunas de las entradas anteriores. De cualquier forma como en un blog se cuenta lo que uno ha estado haciendo, esto es lo que he estado haciendo.
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