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sábado 21 de noviembre de 2009

A Illa das Esculturas, Pontevedra

Probablemente ni tan siquiera muchos gallegos sepan que la ciudad de Pontevedra cuenta con uno de los primeros proyectos que se realizaron en España de transformación permanente de un paisaje natural mediante procedimientos artísticos. El lugar es una isla fluvial situada en el río Lérez, a Illa do Cobo, que ahora se le conoce con el nombre de "Isla de las Esculturas". En el año 1999 se inauguró esta intervención cuya idea fue de Rosa Olivares y Xosé Antón Castro. El proyecto, enmarcado en el Xacobeo 99, pretendía dotar a esta isla de una serie de esculturas que invitaran al paseante al descanso y la reflexión. El acceso se realiza a través de puentes y pasarelas y, desde el punto de vista de la naturaleza es un lugar privilegiado, una auténtica “xunqueira” natural (juncal, lugar húmedo donde abundan los juncos) de siete hectáreas ya con interés de por sí, sin más aditamentos. Si a esto le añadimos las esculturas de Röckriem, Casás, Long, Holzer, Anselmo, Croft, Hamilton Finlay, Leiro, Graham, los Poirier, Velasco y Morris, la cosa es para emocionarse.


Estos artistas fueron invitados a realizar obras específicamente destinadas a la isla contextualizadas en el lugar y en la historia. La base era la piedra. Lo explica Xosé Antón Castro: “La idea que teníamos estaba muy relacionada con la piedra, piedra que es la base de todas las iglesias románicas que hay en Galicia, y con el camino, camino que une a Europa con nuestra tierra. Por otro lado, la piedra, material único de las doce esculturas de la isla, ha marcado la historia de Galicia hasta la actualidad. Verdaderamente existe un culto a la piedra”. Estas palabras de Castro me han recordado aquellos versos memorables de Celso Emilio Ferreiro (buen amigo de mi padre fue la primera persona que me invitó a dar una charla, recién terminada mi carrera, en el Ateneo de Madrid donde dirigía entonces el Aula de Cultura Gallega) en Longa noite de pedra:

O teito é de pedra. El techo es de piedra.
De pedra son os muros De piedra son los muros
i as tebras. y las tinieblas.
De pedra o chan De piedra el suelo
i as reixas. y las rejas.
As portas, Las puertas,
as cadeas, las cadenas,
o aire, el aire,
as fenestras, las ventanas,
as olladas, las miradas,
son de pedra. son de piedra.
Os corazós dos homes Los corazones de los hombres
que ao lonxe espreitan, que a lo lejos acechan,
feitos están están hechos
tamén también
de pedra. de piedra.
I eu, morrendo Y yo, muriendo
nesta longa noite en esta larga noche
de pedra. de piedra.

Perdón por la traducción (probablemente innecesaria, recomiendo leer el poema directamente en gallego), la he hecho a la vez que transcribía estos versos emocionantes para cualquier gallego. Al hablar de piedra por supuesto que estamos hablando esencialmente de granito aunque la pizarra también se utiliza en muchos lugares de Galicia. El caso es que doce escultores de talla internacional colocaron sus propuestas en la isla. La obra costó alrededor de los cien millones de las antiguas pesetas y se realizó en un plazo record de seis meses. Me gustaría hacer con todos vosotros un recorrido virtual por las esculturas siguiendo el itinerario que aparece en la figura de arriba.

Izquierda, “Cielo acortado”, Giovanni Anselmo
Derecha, “Xaminorio Xunquemenes Abay”, Enrique Velasco
De la página de la Asociación de la Isla

Empezamos por Giovanni Anselmo, miembro destacado del llamado Arte Povera. Nace en Borgofranco d`Ivrea (Italia) en el año 1934 y su escultura llamada “Ceo acurtado” es una columna de granito negro de Campo Lameiro de un metro y veinte centímetros que representa el espacio entre el cielo y la tierra, entre nosotros y la inmensidad. En su parte superior puede leerse “Cielo Acortado”. Responde a uno de sus planteamientos clásicos, la idea de medir lo infinito. Su columna simboliza que ha conseguido reducir la distancia entre el cielo y la tierra en un metro y veinte centímetros. Es decir, que ha sido capaz de medirla por “acortamiento”. Casi al lado de la columna, a mano derecha el artista pontevedrés Enrique Velasco construye “Camino de Juncos” (Xaminorio Xunquemenes Abay), al borde del río, dos caminos de granito rosa de Porriño elevados sobre el suelo. La obra nos habla de la unión de la piedra con la naturaleza representada por una línea de césped.

Estela rosa s/t, Ulrich Rückriem
De Turgalicia

Un poco más adelante, en el cruce de caminos, el alemán Ulrich Rückriem proyecta una columna de granito rosa rememorando las tradicionales gallegas. Y si tomamos por el sendero de la izquierda nos encontraremos, primero con el famoso “Laberinto de Pontevedra” de Robert Morris y ya casi llegando a la pasarela, a mano derecha la línea de piedras de Richard Long. Robert Morris (Kansas City, Estados Unidos, 1931) plantea un tema ya clásico en el land art como es el laberinto. “El laberinto de Pontevedra” de Morris recrea el petroglifo más antiguo de Europa: el laberinto de Mogor situado en Marín (Pontevedra).

Laberinto de Mogor, período del Bronce III
De Celtiberia.net

Tiene unos dos metros de altura y al ser bastante estrecho provoca en la persona que lo recorre una sensación agobiante que le hace desear llegar cuando antes a su centro. Cuando al fin consigue llegar, el deseado centro desaparece, resultando una experiencia parecida a los no-lugares de Smithson. Está realizado en granito recubierto por pizarra negra.

Laberinto de Pontevedra, Robert Morris
De Wikipedia Commons


A Richard Long tienen que conocerlo todos mis alumnos de paisaje porque ninguno se libra de ver la fotografía de “A Line Made by Walking”, pero también los lectores del blog que lo hayan leído desde el principio recordarán que en uno de los primeros artículos (El paisaje, intervenciones artísticas no destructivas) trataba también de este artista, figura capital del land art. A este artículo me remito para más amplios comentarios sobre su obra. Pues bien, Richard Long tiene también una línea en esta isla. “La línea de Pontevedra” está marcada con granito blanco. En realidad indica un sendero, el que la gente va formando al caminar a su lado pisando la hierba que crece. Tiene 37 metros y se divide en dos en parte de su longitud.

"Línea de Pontevedra", Richard Long
Estado actual (y en el recuadro cuando se inauguró)
De la Asociación de la Isla y de Telmo Martín

En la página web de la Asociación de la Isla de las Esculturas se recogen algunas de las notas de Long sobre la obra: “Un sendero es un lugar. También es un camino que va de un lugar a otro, de aquí hasta allí, y vuelve nuevamente. Cualquier lugar a lo largo de él es una parada. La percepción de su longitud depende de la velocidad del caminante, o de sus pasos, o de su dificultad. …/… Un sendero se hace por el movimiento, por las huellas acumuladas de los usuarios. …/… Alrededor del mundo en las diferentes culturas, los senderos están marcados de muy diferentes formas, con mojones, postes indicadores, puntos kilométricos, banderas de oración, altares, muros menai, y otras marcas sagradas o culturales”.

Casita s/t, José Pedro Crof, original (izquierda) y estado actual
De la Asociación de la Isla y de la Voz de Galicia

Siguiendo nuestro recorrido por la isla nos encontramos un poco más adelante con el volumen estilizado de una casita construida en granito gris de Mondariz por el artista portugués José Pedro Croft. Una construcción de 3,20 x 3 x 5,60 metros sin puertas ni ventanas que parece mezclarse con la naturaleza. Como puede verse en la imagen de la derecha (correspondiente al estado actual de la escultura) incluso una de las paredes se retuerce cediendo parte de su volumen a uno de los árboles que la rodean. Se crea así una cierta dialéctica entre la vida con sus ciclos y la permanencia de la edificación de granito.

Bancos de piedra s/t, de Jenny Holzer
De la Asociación de la Isla

Muy cerca, Jenny Holzer (Ohio, USA, 1950) coloca ocho bancos de piedra gris de Arcade grabados con diversas frases que, aparte de su uso normal como bancos (?) propician la meditación y la lectura. Holzer plantea una instalación parecida a la Mesa Picnic que el iraní Siah Armajani coloca en Huesca (otro día hablaremos del proyecto “Arte y Naturaleza” de Huesca). Esta doble utilidad de los objetos que destaca en ambos artistas debería ser un referente a la hora de buscar alternativas a las instalaciones artísticas. En los bancos podemos leer algunas frases (truismos, tópicos) como las siguientes: “Hay que vivir en armonía con la naturaleza”, “Deberías viajar ligero de equipaje”, “Algunas heridas nunca cicatrizan” o “Inevitablemente lo inalcanzable es atractivo”.

Truismos, Jenny Holzer
De Abanini en Flickr

A la izquierda del camino principal sale una senda que lleva a una pasarela de unión con la ciudad. Cruzando la pasarela, ya fuera de la isla, pero muy cerca, se encuentra una especie de jaula metálica dentro de la que se alojan tres bancos de piedra que rodean a un cerebro tallado en granito silvestre y colocado directamente encima del suelo. Los Poirier (Anne y Patrick) titulan su obra “Una Folie o Pequeño Paraíso para Pontevedra”. Aunque el titulo pueda parecer equívoco su obra trata de la Memoria, de su preservación.

“Una Folie…”, Anne y Patrick Poirier
De Tourgalicia

Según sus palabras: “Pues nosotros creemos que la Memoria y el conocimiento de las culturas es la base de todo entendimiento entre los seres y las sociedades. Que el desprecio y la destrucción de esta Memoria entraña todas las mentiras y todos los excesos. Que el odio y la violencia entre los pueblos, la intolerancia bajo sus formas más odiosas, provienen de la ignorancia o de la destrucción de la memoria cultural de los pueblos de la Tierra. Y nosotros debemos, con nuestros modestos medios, oponernos a esta amnesia y a esta destrucción generalizada…” Se suponía que esta jaula, con el tiempo se cubría con las enredaderas plantadas en su base, y que la memoria estaría allí, debajo de una naturaleza que es la memoria de Galicia. Pero…

Pirámide s/t, Dan Graham
De Wikipedia Commons

Volviendo a nuestro recorrido a lo largo del camino principal nos encontramos con una de las figuras emblemáticas de la isla, la pirámide de Dan Graham. El escultor norteamericano construye su pirámide de 1,90 x 1,90 x 1,80 metros en granito rosa de Porriño. Sus tradicionales espacios de cristal, de espejos o metálicos, son sustituidos aquí por vacíos. Esta escultura, resultado de la invitación que se le hizo al artista para que participara en el proyecto Porriño de la Bienal de Pontevedra de 1988, después de diversos avatares terminó aquí, en un lugar mucho más acorde con su simbolismo que en anteriores ubicaciones. A pesar de los cambios de material respecto a los que normalmente utiliza, continúa con su concepción minimalista (tan cercana al land art) y con su cariño por las formas triangulares.

“Los 36 justos”, Fernando Casás
De la Asociación de la Isla

Muy cerca, al otro lado del camino Fernando Casás coloca sus “36 justos”, 36 bloques de granito negro de Campo Lameiro que se refieren a la tradición hebrea de los 36 sacerdotes que, distribuidos por todo el mundo se encargan de mantener su equilibrio. Los bloques de granito, situados entre eucaliptos, sobresalen del suelo como muñones negros de árboles cortados no se sabe debido a qué catástrofe natural o humana.

“Petrarca”, Ian Hamilton Finlay
De la Asociación de la Isla

Nuestro recorrido termina. Ya muy cerca de la pasarela, a mano izquierda, Ian Hamilton coloca tres medallones de pizarra verde sobre los troncos de tres eucaliptos a más de cinco metros de altura. Su obra se llama “Petrarca”. Estos tres medallones, situados en un lugar escondido, me desconciertan. En ellos pueden leerse, grabados a mano, el nombre de Petrarca y unos números que se corresponden con tres sonetos de amor que el literato italiano escribió para Laura. Son versos que hablan de pasión y de soledad (Laura nunca le correspondió) y los grabados me recuerdan las inscripciones que los enamorados hacen en los troncos de los árboles (con o sin corazón atravesado por las flechas de Cupido, pero siempre con los nombres o las iniciales). Por más vueltas que le doy me siguen desconcertando porque no le veo el sentido en un lugar como este, y menos colgados de eucaliptos.

Casa Farnsworth, Mies van der Rohe
De Archi-Land

Ya saliendo del camino y tomando la pasarela que nos devuelve a la ciudad, en medio del río, una balsa de madera a modo de los cientos de bateas que pueblan las rías, sobre la que el gallego Francisco Leiro colocó un sillón de esquina y una estantería con dos quesos de tetilla. La balsa está anclada pero se mueve. La exposición de lo cotidiano en medio de la naturaleza me recuerda la casa Casa Farnsworth de Ludwig Mies van der Rohe aunque debo reconocer que la casa de la doctora de Chicago no se mueve y, sobre todo, no ha quedado sumergida por las aguas de ningún río.

“Saavedra. Zona de descanso”, Francisco Leiro
De Wikipedia Commons

Y es que el 7 de noviembre de 2008 la batea con la propuesta de Leiro que se llama “Saavedra. Zona de descanso” apareció volcada. Se supone que no fue debido a ningún acto de gamberrismo sino a la falta de cuidados de un lastre que soportaba 16 toneladas. Esta falta de mantenimiento y cuidados de a Illa do Cobo ha sido una constante desde que se colocaron en ella las esculturas. Un desastre cultural denunciado en numerosas ocasiones. Sin embargo parece que algo se mueve además de la batea. Aparte de algunos trabajos puntuales de acondicionamiento, en junio de este año el ayuntamiento anunció un ambicioso proyecto de recuperación de la isla al que dijo iba a destinar algo más de un millón y medio de euros. Mientras tanto a principios de este mes han empezado los trabajos más urgentes con cargo a los 150.000 euros que el Ayuntamiento recibió del Ministerio de Cultura. La verdad es que me cabe la duda de si esta limpieza que se está haciendo es exclusivamente para no perder la subvención. En cualquier caso se está haciendo. Dado que el millón y medio de euros anunciado en junio corre a cargo de los fondos de la Unión Europea es posible que en el plazo de un año la isla vuelva a ser lo que fue.

Trabajo de los Poirier abandonado y destrozado
De Telmo Martín

Sin embargo noticias como esta recogida del número correspondiente al día 29 del pasado mes de septiembre en la Voz de Galicia no invitan al optimismo (puede verse la imagen algo más arriba): “Identificado un menor por realizar un grafiti en la obra de José Pedro Croft en la Illa das Esculturas. Los agentes recibieron el aviso de que el adolescente, de catorce años de edad, se encontraba realizando pintadas en la casa de piedra diseñada por el artista portugués José Pedro Croft para el conjunto escultórico de la isla. Personados en la zona, el joven reconoció ser el dueño de un spray de color azul que coincidía con el grafiti y también se responsabilizó del dibujo. Al tratarse de un menor, tras su identificación se requirió la presencia de un representante legal y también de sus padres. Se da la circunstancia de que la casa diseñada por el artista portugués ya presentaba varios grafitis realizados con anterioridad. Tanto esta como otras obras del recinto, especialmente el laberinto de Robert Morris, reciben anualmente múltiples agresiones de este tipo”. Sucesos como el relatado arriba se podrían entender como participación ciudadana en el arte (o expresión artística popular) sino fuera porque, probablemente, el autor no lo había pensado así y esperaba algo de respeto a sus propuestas. A veces los grafiti son arte en estado puro (o contestación al "arte oficial") pero en una gran parte de casos, como lo atestiguan los nombres de los sujetos repetidos hasta la saciedad, no son más que muestra de un intento de reafirmar identidades todavía no demasiado maduras.

Estado en el que se encuentra el laberinto de Morris
De Telmo Martín

Cuando se inauguró la instalación de las esculturas en la isla (el 29 de julio de 1999) algunos propusieron vallar el recinto, pero los autores de la idea se negaron ya que pensaban que la gente se comportaría correctamente. Como estamos viendo esto no fue así y el estado en el que se encuentran en la actualidad las esculturas (y la isla en general, exceptuando los 150.000 euros que hay que gastar con toda rapidez) es de total abandono por parte de las autoridades. Dejadez que propicia actos vandálicos como los descritos. Son constantes las dificultades que tiene el arte urbano para sobrevivir, pero las condiciones excepcionales de la Isla de las Esculturas (casi en el mismo casco urbano, una naturaleza espléndida, la singularidad de ser una isla, el contar con un material artístico de primera fila, entre otras) deberían de propiciar su conservación. De todas formas el hecho de su escasa difusión, incluso en la propia Galicia no ha hecho conscientes a los pontevedreses del tesoro con el que cuentan. No sólo un tesoro cultural sino también un tesoro turístico claramente desaprovechado.

La pirámide de Dan Graham y su entorno
De Tourgalicia

Lo normal es que en los cascos de las ciudades los elementos de arte urbano se encuentren en ambientes muy antropizados (plazas, calles, jardines) y es difícil encontrar muestras de land art en ellos. Hay excepciones, como los Cubos de la Memoria de Ibarrola en el puerto de Llanes (pleno casco de la población) que mantienen una relación dialéctica evidente con el mar, pero, en general, es complicado encontrar ejemplos de este tipo. Por eso el proyecto de regeneración de la isla que anuncia el gobierno municipal me da un poco de miedo. Cualquier intento de urbanizar más esta isla fluvial que ha conseguido escapar a la cementación excesiva a pesar de formar parte de la ciudad de Pontevedra, parece un error. Es evidente que los elementos naturales del ámbito están, en parte, degradados y requieren una regeneración. Respecto a los culturales puede verse su estado en el material gráfico que acompaña el artículo y resulta urgente hacer algo (que no es sólo limpiar la maleza). Pero una vez conseguido, en el supuesto de que se haga bien, la dificultad está en mantenerlo. Para ello resulta imprescindible que los pontevedreses se den cuenta de la importancia que tiene y pongan en valor tanto sus aspectos naturales como culturales.

Paseo por la isla
De Nasiorey en Panoramio

Es imprescindible que este espacio se “active” (ya he escrito bastante sobre esta cuestión en otros sitios del blog relacionados con el espacio público) desarrollando en él tareas complementarias que posibiliten un uso no exclusivamente relacionado con el placer estético. También es importante una adecuada difusión de su existencia de forma que genere recursos para la ciudad. He querido dedicarle en estos momentos un artículo a este espacio ciertamente singular porque parece que existe un compromiso del ayuntamiento de empezar las obras de regeneración y de terminarlas más o menos en el plazo de un año. Espero que, para entonces, pueda ser visitado en condiciones y su visita satisfaga al paseante. También espero que se conserve y mantenga adecuadamente a partir de entonces y que, dentro de otros diez años, no tenga que volver a traer a este blog que es necesario volver a empezar.

La línea de piedras de Richard Long
Suplemento del Diario de Pontevedra

También propondría que en el comienzo del recorrido (supongo que se organizará un recorrido aunque sea indicativo) figuren los versos de Celso Emilio Ferreiro que he reproducido al comienzo, como prólogo imprescindible para que los no gallegos entiendan el significado de un elemento básico de nuestra cultura como es la piedra. Todavía con mayor motivo si se considera que la calle que el ayuntamiento ha dedicado a Celso Emilio es una de las que dan acceso a la Universidad y a la isla. Mi padre definió alguna vez O Carballiño como “navío de piedra anclado en un mar de pinos”. La piedra como referente está en el sustrato de este país y los autores de esta idea (Xosé Antón Castro y Rosa Olivares) acertaron plenamente con su propuesta. Confiemos en que nadie la estropee.

sábado 31 de octubre de 2009

Espacio público y vivienda

Hace unas semanas hemos terminado un trabajo de investigación para el Ministerio de Vivienda titulado Los nuevos espacios públicos y la vivienda en el siglo XXI. El trabajo formaba parte de una subvención compartida con la realización de unas Jornadas Internacionales de Arquitectura y Urbanismo desde la perspectiva de las arquitectas. En estas jornadas, cuya dirección corrió a cargo de María A. Leboreiro, se pretendía dar voz a un colectivo, el de las arquitectas, con una presencia creciente en las labores profesionales. Hasta hace pocos años su ausencia (con honrosas e importantes excepciones) se traducía en una visión de la arquitectura y del urbanismo probablemente demasiado sesgada debido la abrumadora presencia de hombres. En la actualidad, y dado que una parte significativa del conjunto de la profesión está formada por mujeres, parece necesario un análisis del significado de estos cambios. Sobre todo ante los retos planteados por el nuevo siglo. Probablemente algunos de ellos, como el cambio climático o la justicia interterritorial e intergeneracional, de los más graves que ha tenido que afrontar la Humanidad.


En las Jornadas intervinieron cerca de cuarenta ponentes a lo largo de tres días. Aquellos que estéis interesados podéis visitar su página web donde se puede descargar el libro de las Jornadas en formato .pdf o las intervenciones de las siete mesas que recorrían todo el espectro profesional, desde la función pública hasta la enseñanza, pasando por la profesión liberal o el trabajo en la empresa. En esa misma página también os podéis descargar de forma gratuita el libro sobre los Espacios Públicos, resultado del trabajo de investigación correspondiente a la segunda parte de la subvención. Aunque aparentemente pueda parecer que ambos aspectos guardan escasa relación lo cierto es que en una de las cuestiones más problemáticas del uso de estos espacios, como es la seguridad, las mujeres han sido pioneras en los estudios que relacionan delincuencia ocasional y diseño urbano. Sus aportaciones han sido (y todavía lo son) muy importantes, y es un ejemplo bastante claro de cómo la presencia profesional de la mujer puede enriquecer manifiestamente la profesión.

Para ver a mayor tamaño pinchar en la imagen

El libro, resultado de la investigación, pretendía un acercamiento al tema a partir de distintas visiones del mismo. Este entendimiento multidisciplinar, con la necesaria puesta en común y discusión consiguiente, intentaba evitar los enfoques parciales. De forma que en el trabajo intervinieron: Julio Alguacil, Profesor Titular de Sociología en la Universidad Carlos III de Madrid; José Antonio Corraliza, Catedrático de Psicología Ambiental y Social de la Universidad Autónoma de Madrid; Esther Lorenzo, gestora de proyectos de investigación de la misma universidad; María A. Leboreiro y Agustín Hernández, Profesores Titulares de la Universidad Politécnica de Madrid; Carlos Expósito, arquitecto dedicado a la profesión liberal, especialista en diseño bioclimático; y yo mismo que con María A. Leboreiro, coordinamos el grupo de investigación.

El pseudo espacio público del centro comercial
Del artículo del blog “Réquiem por el Espacio Público”

En este blog ya le he dedicado varios artículos al tema del espacio público: Zygmunt Bauman, “Modernidad Líquida”; Espacios urbanos seguros; Manual de diseño urbano seguro; Réquiem por el espacio público; Spaccanapoli, uso total de la calle; El City Lounge de Pipilotti Rist y Carlos Martínez; Ciudades para las mujeres, ciudades para todos; Espacios malditos, Madrid, plaza de Castilla; Parques de proximidad en el siglo XXI; e Identidad y espacios del anonimato. ¡Qué barbaridad! Hasta ahora, que he visto escritos los artículos así, uno detrás de otro, no me había dado cuenta de la importancia que le concedo al tema. Supongo que esta explicitación de algo que tenía implícito en la cabeza ayuda a explicar el por qué de mi intervención en el trabajo y el que mi aportación se titulase: “Las nuevas agrupaciones de viviendas y la pérdida de funciones del espacio público. Complejidad y seguridad”. Dado que el libro tiene 160 páginas en formato DIN-A4 y para aquellos que nunca tienen tiempo de nada voy a intentar a continuación hacer un resumen de las conclusiones más importantes. En realidad las conclusiones aparecen más bien como temas ya que, en algunos casos, incluyen también determinadas reflexiones a modo de recomendación. Estos temas fueron nueve. En los resúmenes se incluyen, a veces, aportaciones literales de los investigadores sin comillas e incluso sin citarlos pero las reflexiones finales son de consenso y las supongo propiedad de todos.

Niño socializándose en un barrio cerrado
Imagen de La Nación

1 Sociedad privada frente a sociedad colectiva
Los cambios más importantes que se refieren a la pérdida de uso de los espacios públicos se derivan de cambios básicos en las pautas sociales que se manifiestan en la nueva organización territorial de la ciudad. Aunque ya se venía notando hace algunos decenios (Simmel, Sennett), primero Lipovetsky y luego Augé y Bauman, entre otros, han analizado este proceso. La privatización de los elementos más importantes de la vida ciudadana es el elemento básico que está detrás de la pérdida de funciones del espacio público tradicional y, por extensión, de cambios muy importantes en el funcionamiento de la ciudad tradicional. Julio Alguacil contrapone esta ciudad tradicional (la ciudad histórica) que resume en la idea de convivencia y coexistencia de sujetos y de actividades frente a la ciudad metropolitana de la que afirma: “Ese proceso que denominaríamos metropolitanización se produce por el desbordamiento de la urbanización en donde el concepto de ciudad pierde su propiedad más genuina para expresar una realidad territorial y demográfica difusa, que constituye nebulosas multinucleares caracterizadas por la discontinuidad del modelo de ocupación del territorio”.

No-lugares, aeropuerto de Barajas
Imagen de Cosas de Madrid

2 La cuestión de la seguridad
Pero ¿cuál es el elemento que sirve, en parte, de justificación o de coartada para la proliferación de estos comportamientos individuales frente a los colectivos? Probablemente sea la seguridad. Por todas partes se habla de la necesidad de que nuestras calles, de que nuestros parques o de que nuestras plazas sean seguras. Y sin embargo, si se trata de profundizar algo en el análisis pronto se llega a la conclusión de que, lo que en realidad pasa, es que el individuo sin educación para la civilidad (que se producía antes de forma natural y espontánea) no tiene instrumentos individuales ni sociales para enfrentarse con “el otro”. Sobre todo si ese otro es algo diferente en cultura, valores o forma de pensar. De forma que la solución es expulsar “al otro” de sus espacios de convivencia. Y la forma más sencilla de hacerlo es recluyéndose en ámbitos cerrados privados donde los extraños no puedan acceder. Y convertir los espacios públicos en no-lugares donde esta confrontación no se produzca.

La seguridad como disculpa
Para ver a mayor tamaño pinchar en la imagen
Imagen de Bifurcaciones

3 Ciudad metropolitana y ciudad de proximidad
Julio Alguacil sigue diciendo: “La recuperación de la ciudad debe afrontar la resolución del extrañamiento del ciudadano de su entorno desarrollando las formas de participación y de corresponsabilidad en los procesos que tornan a los residentes en ciudadanos. Es necesaria una nueva cultura política para poder recuperar la complejidad, la mezcla de usos y funciones, la solidaridad y el redimensionamiento del hecho urbano en una escala humana que permita, a su vez, acceder a los sujetos a las habilidades participativas y a la conciencia de la corresponsabilidad social y ambiental”. Propone un nuevo redimensionamiento de la ciudad en unidades urbanas con capacidad de contener la complejidad y variedad propias del hecho urbano que concreta en la idea de Barrio-ciudad . El Barrio-ciudad define la máxima complejidad accesible y permite el acceso a lo diferente y a la responsabilidad social, teniendo capacidad para generar recursos propios, con actividades económicas compatibles con la residencia, elementos de ocio, empleos, variedad de tipologías de vivienda y de régimen de tenencia, y gran autonomía política.

Madrid, barrio de las Letras
Imagen de Destino España

4 Pérdida de funciones del espacio público
Esta deriva que está tomando, tanto la sociedad urbana como la propia ciudad influye inevitablemente en el funcionamiento de sus elementos. El espacio público de representación probablemente se vea poco afectado ya que sus funciones no son las de relación ni las de “encuentro entre desiguales” sino las de confrontación, manifestación o celebración. Sin embargo, los espacios públicos de otras dimensiones, y en particular los de proximidad, se ven notablemente afectados perdiendo parte de sus funciones, sobre todo las referentes a relaciones entre ciudadanos. Se pudo constatar que algunas actividades que se desarrollaban cotidianamente en los espacios públicos se están retirando de ellos para desarrollarse en entornos privados: las plazas son desocupadas por los usuarios, quienes prefieren los patios cerrados en el interior de las manzanas de los bloques de vivienda. La variedad de usos está disminuyendo permaneciendo constante sólo un grupo de ellos que se repiten comúnmente en la mayoría de los espacios públicos y se relacionan directamente con la infraestructura con que cuenta cada lugar, es decir, jugar y conversar en una plaza con asientos y juegos, como tránsito de coches en una calle con amplias calzadas, y otro análogos. Hay que recuperar las actividades perdidas o sustituirlas por otras nuevas que no podían ser consideradas hace muy poco tiempo (acceso wifi gratuito, actividades conducidas por animadores profesionales, ejercicios para mayores o circuitos deportivos).

WiFi en el parque de La Pobla de Vallbona (Valencia)
Imagen de La Pobla de Vallbona

5 Necesidad de introducir la naturaleza
La necesidad de introducir elementos naturales, sobre en los espacios de proximidad, se argumenta de forma muy exhaustiva en el ensayo de Corraliza y Lorenzo. Así dicen estos autores que existen evidencias empíricas que subrayan el importante papel que los espacios verdes tienen en la “restauración” y recuperación del equilibrio psicológico. La definición de entornos restauradores procede de un trabajo de Kaplan en el que describe la existencia de entornos que por sus características físico-espaciales y no espaciales contribuyen a favorecer la recuperación del equilibrio psicológico y la vuelta a una situación de congruencia entre la persona y el ambiente. Ha sido después de este trabajo cuando se ha desarrollado un corpus de investigación empírica relacionado con los recursos ambientales molares y moleculares que facilitan la restauración. Dentro de los espacios que, en sí mismos, constituyen entornos restauradores se encuentran los espacios verdes urbanos.

Jardines en lugares inesperados, Manhattan (New York)
Imagen de Alykat en Flickr

6 Activación de las nuevas funciones
Si pretendemos recuperar o crear nuevas actividades a realizar en parques o en otros espacios públicos parece interesante su activación. Sin embargo es imposible “activar” un espacio de estas características ante la inexistencia de “activadores”. Esta relación entre usuarios, diseñadores y gestores (o “activadores”) parece imprescindible para devolverle a estos espacios públicos el papel que les corresponde en la potenciación de la vida ciudadana. Este siglo XXI necesita que el proyecto de diseño esté acompañado por uno de actividades o de gestión que cuente con el acuerdo de la administración y de los ciudadanos. Sin embargo estas actividades domésticas no son suficientes. Para que nuestras ciudades no se conviertan en imitaciones urbanas de grupos sociales encerrados en sus recintos exclusivos (y este es el peligro que podría acechar a estos lugares de proximidad), y sean estos recintos públicos o privados, se necesitan también relaciones entre “desiguales”, y las relaciones entre desiguales sólo se producen cuando aparecen “extraños”. Y el extraño, el otro, resulta imprescindible para conseguir esta “educación para la urbanidad” que ha sido una característica esencial del modo de vida urbano. Por tanto en el proyecto de actividades o de gestión deberían de incluirse también algunas de ámbito mayor que el doméstico.

Callejeando por el barrio de Lavapiés
Imagen de Madrid Free

7 Cambios en las agrupaciones de viviendas
La tendencia a la privatización, se ve reflejada con toda su crudeza en la vivienda y sus agrupaciones. Este rumbo, que parece casi imposible de remontar, conduce a vivir en espacios privados lo más cerrados y selectivos posibles, impidiendo de todas las formas imaginables las intrusiones de los “desiguales”. La vivienda, a lo largo de la historia de la urbanización, nunca se ha entendido como un objeto aislado, cerrado en sí mismo. Hay una parte muy importante de funciones, básicamente de relación, que no se pueden producir en sus dependencias. Estas funciones de relación tradicionalmente se han encomendado al espacio público, principalmente al espacio público de proximidad, más doméstico y con elementos de representación muy poco potentes. Sin embargo, en el momento actual, proliferan agrupaciones de viviendas cerradas en sí mismas, volcadas a urbanizaciones o patios interiores en los que se refugian buena parte de las funciones que estaban encomendadas a los espacios públicos. La misión de los actuales diseñadores y planificadores urbanos en lo que respecta a este apartado consiste en vaciar en parte estos espacios privados y llenar los espacios públicos. Complicada misión en unos momentos en que las tendencias sociales se manifiestas justamente en dirección contraria.

Los espacios privados sustituyen al espacio público
Imagen de Cubosa

8 Necesidad de participación
Asistimos desolados a la falta de participación activa en la creación del espacio en el que hemos de vivir. Esto no es más que una clara alusión al abandono del ejercicio de nuestros deberes y derechos habitual en nuestra sociedad. El resultado de nuestras ciudades, de nuestra manera colectiva de relacionarnos, es consecuencia de esta actitud, bien por acción o por omisión. Las ciudades son en gran parte la proyección de quienes la habitamos. Los espacios públicos requieren un debate público, la participación ciudadana a lo largo del proceso, desde su concepción hasta la producción y gestión. Sin embargo se trata de una cuestión muy compleja que resulta imprescindible ver en toda su dimensión. Uno de los equilibrios más difíciles de conseguir es el relativo a la participación y la apropiación del espacio público. Ante el abandono de estos espacios, y sobre todo en jardines, campos de juego, etc., se está produciendo una apropiación por parte de determinados colectivos que los hacen suyos excluyendo a los demás de su uso. Pero una apropiación mucho más sutil se produce mediante los procesos de participación, de forma que los colectivos participantes se sienten con derecho a una utilización más “personal” de dichos espacios puesto que han trabajado para ponerlos en marcha. Se trata de un peligro que las técnicas de participación deben tomar en consideración cuando se trate de espacios público.

Pasacalles en La Ventilla (Madrid)
Imagen de Audio.URCM.net

9 Aumento de la complejidad del tejido urbano
Uno de los problemas graves de las nuevas promociones de viviendas (sobre todo de las que se construyen de una sola vez) es la escasa variedad de sus tipologías. Normalmente el constructor o el urbanizador plantea la venta destinada a colectivos muy homogéneos pensando, probablemente sin alejarse mucho de la realidad, que el comprador es lo que busca. Esta falta de variedad entre los elementos y también las escasas conexiones entre los mismos propiciadas por el deseo de los residentes de alejarse lo más posible de todos los que no son como ellos implica una escasa complejidad en estas áreas.

Favela en Paraisópolis, Sao Paulo, Brasil
Imagen de Islas y Territorio

Resulta imprescindible aumentar la complejidad de nuestros tejidos urbanos, empezando por el aumento de funciones en los espacios llamados “residenciales” que debería de ser sencillamente “urbanos” e introduciendo una variedad importante de tipos de viviendas que posibiliten que diferentes colectivos tengan la oportunidad de habitar en la misma zona. Luego, elementos como los espacios públicos se encargaran, en parte, de conseguir estas relaciones entre las diferentes piezas. Número de elementos del tejido y relaciones entre los mismos aparecen como la base de la vida urbana y la civilidad. Pero esto no se va a conseguir como se hizo en la ciudad tradicional, habrá que inventar una nueva ciudad que cumpla estos requisitos pero que, a la vez, sea la deseada por sus habitantes en el siglo que nos ha tocado vivir.